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Lo que todavía no sabes sobre las lágrimas

Podemos llorar de alegría, por afectación emocional, tristeza, miedo, dolor… emociones variopintas y contradictorias desatan una misma respuesta fisiológica: el llanto. Hay animales que derraman lágrimas con el puro objetivo de mantener húmedo el globo ocular, parece que las ‘lágrimas emocionales’ son exclusivas del ser humano, de un modo universal, todos lo hacemos independientemente del género, la cultura, la edad… Aunque es obvio que esta conducta adquiere una importancia mayor en la edad infantil, pura comunicación no verbal, cuando no conocemos las palabras, nuestras emociones básicas hablan por nosotros para comunicar nuestras necesidades más primarias.

Lo curioso del tema es que los expertos en la materia aún no saben con certeza por qué lloramos, hay muchas teorías e hipótesis al respecto, las más aceptadas apuestan por el sentido evolutivo de la indefensión, de la necesidad de comunicarle a los demás que necesitamos ayuda sin hacer mucho ruido, es decir, sin llamar la atención del resto de ‘depredadores’. No podemos resistirnos a consolar/ayudar a una persona que llora, según los estudios sociales estamos programados para ello y nuestra sensibilidad aumenta irremediablemente, inhibiendo nuestros instintos más agresivos.

Llorar sienta bien. Las lágrimas contienen hormonas del estrés, es una buena forma de expulsar el malestar de nuestro organismo. Tras el llanto nuestro cuerpo libera endorfinas, provoca que nuestro estado de ánimo se reactive equilibrando nuestras emociones, nos sentimos más tranquilos, liberados y reconfortados. Llorar ayuda al cuerpo a volver a un estado de homeostasis después de estar excesivamente excitado, ya sea positiva o negativamente.

Otro dato, en general, las mujeres lloran con más frecuencia y de forma más prolongada que los hombres. Puede existir aquí un componente cultural que provoque un sentimiento de vergüenza o debilidad en el hombre que le haga reprimir el llanto en etapas adolescentes y habitúe a su organismo a no reaccionar de este modo. Aunque según el Wall Street Journal también hay genética en esta diferencia: Las mujeres están programadas biológicamente para derramar más lágrimas que los hombres. Bajo un microscopio, las células de las glándulas lagrimales femeninas se ven diferentes a las de los hombres. Además, el conducto lagrimal masculino es más grande que el de la hembra, por lo que si un hombre y una mujer se rompen, emocionalmente hablando, las lágrimas de la mujer se derramarán sobre sus mejillas más rápido.

Continuando con el género, en 2011 se realizó un estudio que demostraba la correlación del llanto con la excitación sexual, los resultados fueron contundentes: la testosterona y la excitación sexual descienden en los hombres después de que huelan las lágrimas de una mujer. “Concluimos que hay una señal química en lágrimas humanas, y al menos una de las cosas que hace la ‘quimioseña’ es reducir la excitación sexual” determinaban los autores de la investigación.

También hay rasgos de personalidad que se relacionan con una mayor facilidad para llorar, personas que han experimentado fuertes traumas en el pasado, niveles elevados de ansiedad/neuroticismo, extroversión y empatía, por ejemplo.

¿Y qué hay de las lágrimas de cocodrilo? ¿Realmente existen? Sí, los cocodrilos lloran continuamente, pero no de dolor físico o emocional, su función es meramente la de lubricar el ojo, tienen un tercer párpado y es importante que el lacrimeo sea constante para no causar daños o infecciones.

 

 

 

*Referencia: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/tear-facts_n_4570879

 

 

¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?

que-nos-hace-sentir-un-nudo-en-la-garganta_ampliacionNo es algo subjetivo, es algo físico. Cuando estamos a punto de llorar, nos emocionamos intensamente (a causa de la alegría) o, por el contrario, sentimos una tristeza muy profunda notamos realmente una fuerte presión en la garganta que nos impide pronunciar palabra, incluso nos dificulta respirar con normalidad. Su duración es de pocos segundos (al menos de seguido) pero es una experiencia muy desagradable. ¿Por qué ocurre?

Los seres humanos somos la única especie capaz de segregar lágrimas por motivos emocionales, y aunque resulte increíble, no se conoce exactamente la razón por la que lloramos. Algunos autores sugieren que la reacción constituye una forma de comunicación no verbal para expresar emociones, otros científicos apuntan a una cuestión evolutiva: una muestra de sumisión destinada a un posible atacante para suscitar lástima y evitar la lucha.

Con frecuencia ese llanto lleva consigo este nudo en la garganta que se produce por la tensión muscular: el sistema nervioso autónomo (que controla diferentes funciones fisiológicas involuntarias, como la digestión) entra en estado de hiperactividad. Entonces, se encarga de enviar oxígeno a todo el cuerpo para ayudar a los músculos a ejercitarse rápidamente, por si tuvieras que salir corriendo o golpear.

nudo2Por tanto, debe entrar gran cantidad de aire en los pulmones. En un esfuerzo por conseguirlo, el sistema nervioso ordena a la glotis que permanezca abierta. Este estrechamiento de la laringe es el encargado de controlar el paso de aire a las vías respiratorias, evitando que se cuelen trozos de comida. Aunque no seamos conscientes, la glotis se abre y se cierra mientras ingerimos alimento, pero cuando tenemos ganas de llorar, los músculos la obligan a mantenerse abierta y debe forzarlos cuando necesitamos tragar. La resistencia entre ambas fuerzas es la que provoca esa sensación de ‘nudo’.

La tensión se incrementa al comenzar las lágrimas debido a otros efectos de la reacción emocional: la congestión de la nariz y el goteo o la secreción de una mayor mucosidad. Tanto fluido nos obliga a tragar más frecuentemente, lo que potencia el tira y afloja entre los músculos laríngeos y la glotis.

El síntoma se conoce también como globo faríngeo, y es muy común en estas situaciones de estrés. La desagradable sensación desaparece a medida que el individuo se calma y el sistema nervioso vuelve a su estado inicial. Afortunadamente, tanta tensión tiene su recompensa: una vez pasada la situación de alerta y secas las lágrimas, el cuerpo se relaja y, según un estudio publicado recientemente incluso nos sentimos mejor que antes de la congoja. 

 

 

 

*Fuente de consulta: Cienciaxplora.