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¿Existe realmente la crisis de los 40?

Un lector del blog me planteaba esta pregunta para tratarla desde el punto de vista de la psicología; porque es cierto que todos la hemos escuchado alguna vez, pero ¿tiene sustentación que cuando cumplimos 40 años nos revolucionamos y nos replanteamos nuestra existencia?

Realmente es una teoría extendida a través del cine, la literatura…. pero sí, tiene que ver con la psicología porque al parecer fue un psicólogo, Elliot Jacques, quién en 1965 determinó el concepto de ‘midlife crisis(crisis de la mitad de la vida) para referirse a “artistas y compositores que se aferraban a una imagen juvenil y huían de la idea siquiera de la edad y la muerte, pero el término se fue popularizando y una encuesta en 1994 indicaba que el 86% de los adultos jóvenes cree en estas crisis. Algo que pocos años antes ni siquiera tenía un nombre, es ahora una realidad que afecta -supuestamente- a casi todo el mundo.” Según afirma el neurobiólogo José R. Alonso.

Fotografía Pixabay Free License

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Esta ‘supuesta crisis’ a nivel psicológico y emocional se da cuando a una determinada edad tienes la percepción de que te han pasado muy rápido los años vividos, que ya dejas de ser ‘joven’ y te planteas un balance vital para contrastar las expectativas que tenías de tu yo adulto cuando eras adolescente y valorar lo que has cumplido y lo que no. Si el resultado de este contraste te parece negativo, puede generar estrés y ansiedad y la impulsiva necesidad de realizar cambios drásticos para compensar este declive vital.

Este proceso es real y seguramente a todos nos pase en algún punto de la vida, pero en mi opinión no va ligado a una edad determinada, sí que puede ir asociado a una situación específica relativamente traumática que nos haga parar y pensar. Esto puede ser una pérdida del trabajo a los 42 años, un divorcio a los 35, la salida de los hijos del hogar a los 58 años o una enfermedad a los 47. Podemos achacarlo a la edad, pero es algo totalmente ajeno a ello en realidad.

Todos sentimos pánico conforme cumplimos años y nos alejamos de la divina juventud, porque al final, la juventud es algo vanagloriado a nivel físico y mental. Pero según el neurobiólogo antes citado: “En realidad, nadie puede negar que la edad va produciendo, lentamente, cierto deterioro físico, pero la neurociencia muestra que el cerebro maduro es más flexible y adaptable que lo que se pensaba no hace mucho tiempo. Con los años, los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro muestran mayores niveles de integración, lo que es una puerta abierta a una mayor creatividad.

La edad también atempera los sentimientos negativos, las emociones descontroladas y mejora el juego social, sabemos gestionar mejor las situaciones en las que interactuamos con personas de distintos tipos y distintas edades. Los cerebros de más años tienen codificados millones de memorias y conocimientos, una ventaja impresionante e imposible de compensar. Es posible que se pierda algo de velocidad de procesamiento en nuestros circuitos neuronales, pero nuestros datos almacenados son mucho más ricos y están mucho mejor conectados entre sí. Por lo tanto, lo que nos dicen los estudios científicos es que en la edad madura, el cerebro está dispuesto para afrontar nuevos retos, con un desarrollo máximo de su capacidad, con el refuerzo positivo de la experiencia y con todo el potencial para afrontar nuevos objetivos y conseguir alcanzarlos.”

Para quién quiera saber más desde el punto de vista biológico os dejo aquí el artículo de este experto, José R. Alonso: El mito de la crisis de los 40. Es de lo mejor que he encontrado en la red, coherente, bien documentado y además cita algunas otras fuentes adicionales muy interesantes.

La crisis está en ti y tus circunstancias (a lo Ortega y Gasset), y no en tu edad.

 

 

 

Las mujeres no son más mentirosas que los hombres #Ciencia

Ese es el titular que me encontré ayer en la portada de 20 minutos en palabras de Leticia Dolera. Me impactó y me impulsó a investigar sobre el tema para poder hablar con propiedad. Efectivamente, hay estudios científicos al respecto que corroboran tal afirmación y desmitifican la imagen de la mujer manipuladora y la mejor mentirosa, pero también hay lo contrario.

Según algunos estudios: “las mujeres están menos dispuestas a mentir para obtener un privilegio fiscal, son más favorables a que se usen los fondos públicos para paliar la pobreza”, manifestándose “aún más contrarias que los hombres a que el sistema fiscal favorezca a las personas con más recursos”. El 30,8 % de las mujeres opina que el pago de impuestos es más una obligación legal que un deber cívico, frente al 23,3 % de los hombres, y con respecto al fraude fiscal “presentan 2,6 puntos porcentuales más de rechazo que los hombres”, recalca el Instituto de la Mujer en su nota informativa, basándose en una investigación de la Universidad de Murcia.

Una investigación a cargo del Museo de Ciencia de Londres reveló trás encuestar a un grupo de hombres y mujeres, que ellos mienten más y que además experimentan menos la emoción de culpa por ello. De los encuestados, tan solo 10% reconoció haberle mentido a su pareja. Además, el estudio reveló que definitivamente las mujeres tienden a sentir mayor culpa cuando no son sinceras ya que el 82% afirma que le remuerde la conciencia hacerlo, porcentaje que cae al 70% en los hombres.

Tres mil fueron las personas que se sometieron al estudio, dando como resultado que el británico común cuenta unas tres mentiras al día y en un año la suma de ellas alcanza las 1.092. En cambio la mujer promedio en el Reino Unido es más honesta, ya que tan sólo miente dos veces cada día registrando al año 728 mentiras. La investigación arrojó entre otros datos que a quien más mienten ellos es a la madre. Un 25% de los hombres reconoció haberle mentido a la suya, mientras que en el caso de las mujeres la cifra es de un 20%.

En definitiva, encontraremos estudios en un sentido y en otro, hay investigaciones que según su muestra las mujeres son más mentirosas y otras en las que los hombres ganan en el arte del engaño. Lo que me hace deducir que mentir es humano, que además de una habilidad es una necesidad, que no hay que criminalizar al mentiroso (o a la mentirosa) porque TODOS Y TODAS lo hacemos en mayor o menor medida con más o menos sentido, mejor o peor… No es una cuestión de genéro (como casi todo en la vida) sino de personalidad, educación, experiencias, circunstancias, etc…

 

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Cómo detectar una mentira a través del lenguaje corporal (y nueve mitos a desterrar)

pinocho1La exactitud de las personas a la hora de detectar las mentiras sólo es ligeramente superior a lo esperado por azar o incluso inferior al azar (DePaulo, Stone y Lassiter, 1985). Solemos confiar en nuestros juicios y valoraciones más de lo que la competencia real puede justificar. En concreto, los estudios al respecto determinan que hombres y mujeres creen haber emitido un juicio correcto de veracidad/falsedad en el 72,91% de las veces, cuando la exactitud real es del 57,29%, casi como si detectáramos una mentira ‘jugando’ a lanzar una moneda al aire, si sale cara dice la verdad, si sale cruz miente. Entonces ¿Será que somos por naturaleza nefastos detectando mentiras? ¿Se utilizan claves válidas para detectar las mentiras o nos basamos en otros aspectos para emitir juicios al respecto?

Lo cierto es que no somos buenos detectores de la mentira por naturaleza, y además la abrumadora mayoría de las creencias populares sobre los indicadores no verbales del engaño son erróneasaquí enumeramos algunas de las más difundidas (y falsas):

  1. El mentiroso mantiene poco contacto visual. Esta pauta es de las más consolidadas para juzgar como mentiroso a alguien, y equívoca, puesto que recientemente se ha demostrado lo contrario.
  2. Mira a la izquierda cuando miente. (También otros dicen que a la derecha)
  3. Micropicores, si te pica la nariz, estás mintiendo. (He llegado incluso a leer que si te pica el sobaco la axila también denota inseguridad en lo que uno dice ¡toma ya!)
  4. Cambios de postura.
  5. Mueven más sus extremidades (y es justo lo contrario).
  6. Parpadean más (y es justo lo contrario).
  7. Los mentirosos sonríen más.
  8. Se tapan la boca y se frotan la nariz.
  9. Muestran más automanipulaciones y gestos ilustrativos (y es justo lo contrario).

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Bienvenidos al blog en el que aprender de comunicación no verbal

Tras el análisis sobre comunicación no verbal de nuestros principales líderes políticos durante el período electoral, recupero el blog para quedarme, ampliando la lupa para profundizar ahora en los secretos del lenguaje corporal  y abriendo el abanico de personas a analizar.

Todos estamos muy interesados en conocer qué hay más allá de las palabras, de lo que no nos cuentan las personas de nuestro entorno, de qué significa esa cara, esa mirada o ese gesto, y la respuesta a todo ello siempre será “depende”, ya que debemos tener en cuenta numerosas circunstancias que darán buena cuenta de lo que realmente está ocurriendo en cualquier interacción.

Pero está solución siempre debe estar bien fundamentada y para ello debemos acudir a fuentes válidas, científicas, investigaciones fiables y a materias consolidadas, como la psicología cognitiva o la psicología social. La verdad es que sería estupendo que os pudiera contar que, por ejemplo, si alguien se toca la nariz mientras nos cuenta una historia nos está mintiendo, y así lo podemos encontrar en diferentes sitios, pero debemos separar la literatura comercial y la fantasía de lo que realmente se ha estudiado sobre la comunicación no verbal y su significado por académicos prestigiosos y con un método riguroso.

Si alguien os dice alguna vez que podemos detectar mentiras a través de la conducta no verbal o de cualquier otro método con una eficacia del 100%… os están mintiendo al 100%. Lee el resto de la entrada »