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¿Cuántos segundos dura ‘la primera impresión’? (Y cómo conseguir que ésta sea buena)

traje-sastre-rodilla_milima20140224_0544_11Todos sabemos que unos cuantos segundos son suficientes para que nos juzguen en un primer encuentro, no es algo maléfico porque no es un proceso consciente, ni siquiera notamos que lo hacemos. Esto es una fase natural de la comunicación que nuestro cerebro ‘necesita’ activar por nuestra herencia primitiva, cuando no podíamos permitirnos tomar malas decisiones o demorar nuestra actuación porque de ello dependía nuestra supervivencia. Así que, aunque puedan interponerse nuestros prejuicios a la hora de hacer un análisis fugaz y automático, no podemos dejar de hacerlo.

Parece ser que la media consensuada para valorar al otro son unos siete segundos. En este tiempo, primero intentamos averiguar si debemos sentirnos amenazados para después realizar juicios de valor sobre el atractivo y la personalidad. Para realizar un análisis completo y totalmente fiable de estas variables necesitaríamos meses y nuestro cerebro no se lo puede permitir, por tanto tomamos este atajo.

Hay investigaciones que apuestan aún más fuerte por este período inicial de la comunicación. Psicólogos de las universidades de Glasgow (Escocia) y Princeton (EEUU) han demostrado que un simple ‘hola’ (en un par de segundos) es suficiente para sacar conclusiones sobre el tipo de personalidad de nuestro interlocutor. Para los autores, lo más sorprendente es que estos juicios se pueden elaborar incluso sin ver a la persona que está hablando. Y es que el tono de voz que se utiliza para saludar también contribuye inmediatamente a formar la primera impresión

La famosa frase: “No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión” es totalmente acertada, y debemos ser conscientes de que no solo nosotros juzgamos a los demás de forma instantánea sino que además ocurre igual en la otra dirección. Es por ello que en situaciones importantes, negocios, reuniones, entrevistas de trabajo, conferencias, etc, debemos cuidar estos primeros segundos para establecer una sólida base, y lo más adecuada posible, sobre lo que queremos proyectar.

Si iniciamos un encuentro emitiendo señales de timidez, ansiedad u hostilidad, lo más probable es que eso matice la percepción de quienes nos rodean sobre nuestra personalidad y que éstas inferencias sean difíciles de transformar, aunque no sean reales. Preséntate siempre de forma auténtica, mantén la calma, postura erguida, y no olvides sonreír. 🙂