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Rivera responde por la supuesta relación con Malú #AnálisisNoVerbal

Analicé a los tres candidatos que asistieron a la entrevista del programa de ‘Mi casa es la tuya’, el ambiente era distendido y todos se centraron en dar a conocer su lado más personal. Si bien es cierto que la pregunta crítica sobre Malú a Albert Rivera merece mención aparte.

Normalmente, Albert Rivera es una persona directa, utiliza las evasivas propias de la política pero no destaca especialmente por ello. Su reacción inmediata ante la pregunta de Bertín sobre su relación con Malú es la de utilizar el humor para contestar, ironiza con que no se no había enterado. Es una buena estrategia para no responder pero ser positivo, se ríe, y cuando se pone serio es para soltar un speech sobre la libertad de los españoles para decidir con quién acostarse, convivir o casarse.

El líder de Ciudadanos habla de forma despersonalizada, echa balones fuera utilizando generalizadores para no protagonizar la respuesta y de esta forma desviar la atención de su relación personal. No lo afirma pero tampoco lo niega, llama la atención que no responda con una clara negativa para desmentir y también que no presente enfado. La ira es la emoción esperada ante una situación que creemos injusta, ante una difamación, una mentira sobre nosotros o situaciones similares y no aparece en ningún momento.

Tampoco se advierten emociones de vergüenza, ni de estrés o incomodidad ante el tema. Se lo toma con bastante tranquilidad, pero también supongo que con mucha preparación. No es una pregunta sorpresiva, podemos intuir que se la esperaba y trabajó en la respuesta.

Catalá negando su apoyo a Ignacio González o cómo parecer sinceros

El ministro de Justicia, Rafael Catalá. Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, negó que en el mensaje que envió a Ignacio González en noviembre deseándole que “se cierren pronto los líos” se refiriese a las investigaciones que afectaban al expresidente de la Comunidad de Madrid por su ático en Marbella y el desfalco del Canal de Isabel II -una operación entonces secreta-.

Su declaración dura apenas unos segundos pero pueden identificarse algunos de los indicadores estratégicos de refuerzo de la credibilidad más recurrentes. Esto es, intentar ‘parecer’ sinceros a través de nuestras palabras y nuestro lenguaje corporal, algo que es necesario cuando no decimos del todo la verdad o hay algún tipo de impacto emocional más allá de lo que expresamos con nuestras palabras.

En primer lugar recurre a desechar la importancia de ese mensaje concreto, manifestando que ese día recibió “cientos de mensajes de felicitación”. Esa justificación no aporta ningún argumento válido que explique su respuesta, no es más que un ‘generalizador‘ que enmascara y trata de eludir el protagonismo/importancia del hecho central.

“El sms que se ha conocido por una violación flagrante del secreto de sumario, aunque eso parece que no es importante en este momento”, con la última parte intenta desviar la atención planteando la irregularidad por la que se obtiene la información y manifiesta su molestia por la filtración de esta conversación que crea la controversia, se puede registrar en este momento una sutil expresión de desprecio, que se contrapone a la indiferencia que pretende demostrar.

Indiferencia que intenta expresar con su expresión facial y gestos, poniendo caras de ‘no entiendo nada’, expresiones intencionadas de sorpresa (con una duración muy superior a las espontáneas) y encogiéndose constantemente de hombros. Aunque este comportamiento no sugiere más que duda, incertidumbre y falta de convicción en lo que uno dice.

Pensad, ¿cómo os sentiríais vosotros si se os acusa de algo que no habéis hecho? La emoción esperada es la ira, una declaración firme y contundente sobre vuestra posición al respecto. Lo que menos se espera son expresiones de duda, risas socarronas, evasivas y un discurso en tercera persona (se refiere a él mismo como al ministerio de justicia) en un intento por alejarse del hecho central y eludir la responsabilidad o la implicación directa en el hecho.

 

El lenguaje corporal delata a Mariano Rajoy al hablar de Soria

337020-944-1416El ahora ex ministro José Manuel Soria fue muy polémico por su relación con los papeles de Panamá (para ver el análisis de su comunicación no verbal en aquella decisiva comparecencia, pincha aquí), tras el escándalo, Soria ocupará el cargo de director ejecutivo en el Banco Mundial. El aluvión de esperadas críticas al PP ha provocado la forzada explicación al respecto por parte de Mariano Rajoy.

Desde luego, su comunicación no verbal no tiene desperdicio, el tiempo de argumentación ha sido muy limitado, pero sí que se filtran detalles interesantes en su comunicación más inconsciente.

La respuesta inicial que da es “no sé nada, lo único que sé es que se fue de la política” (…) “no va a volver a la política nunca más”. Desde el principio ya intenta eludir su conocimiento directo en el proceso, es como si todo lo acontecido escapara a su saber, utiliza muchos generalizadores totalitarios: nada, nunca (y más adelante: absolutamente nada más), son palabras de relleno que sirven de pantalla para no dar información o detalles concretos y no incurrir en errores o contradicciones, además intenta distanciar a Soria de su partido y de la política, quiere distanciarse del hecho, transmitir una absoluta desvinculación.

De hecho su palabra más repetida es ‘funcionario’, la pronuncia hasta la saciedad para no categorizarlo como político (que es lo que ha sido toda su vida) sino que intenta asociar la imagen de Soria como la de un civil más que ha conseguido el actual puesto ‘opositando’.

A lo largo de todo el discurso Mariano Rajoy se encoge de hombros en numerosas ocasiones (he contabilizado más de diez en pocos segundos de duración del vídeo), este gesto es un emblema de duda, filtra la inseguridad y la falta de convencimiento en lo que uno verbaliza. También se ejecuta este gesto de forma consciente con la pretensión de quitarle importancia a un tema transcendente que se debe tratar.

Captura de pantalla 2016-09-05 a la(s) 21.56.04Por último, son significativos sus gestos cortantes hacia los profesionales de prensa, quiere zanjar el asunto cuanto antes en una señal de stop intensa con el brazo, algo agresiva hacia quien le formula algunos interrogantes. Cuando escucha la incisiva pregunta, su expresión corporal indica agresividad contenida, se agarra al atril y se inclina hacia adelante, intenta sostener la mirada, pero acaba en ambas ocasiones bajando la mirada hacia sus papeles, en un ademán inútil de intentar leer algo para responder (ya que no lo necesita), por tanto denota ciertos matices emocionales de vergüenza.

Lástima que el periodista, entiendo que agobiado por una única oportunidad para intervenir, le realice dos preguntas simultáneas, una sobre Soria y otra sobre las elecciones, evidentemente Rajoy obvia la primera y se limita a responder a la segunda… por otra parte, muy reveladora esta acción también…

 

¿Qué no pudo controlar Mariano Rajoy en su entrevista con Jordi Évole?

Mariano Rajoy y Jordi Évole durante el programa Salvados. La Sexta.

Mariano Rajoy y Jordi Évole durante el programa Salvados. La Sexta.

La entrevista a Mariano Rajoy en el programa ‘Salvados‘, emitido anoche, comenzó fuerte. Situación ideal para poder recrear un inesperado impacto emocional y que diferentes expresiones y gestos salieran a la luz ineludiblemente, pero parece que nada cogía ayer por sorpresa a un preparadísimo presidente del gobierno. Así lo corroboró la carpeta que se encontró Jordi Évole con su apellido escrito en una esquina sobre la mesa del despacho de Rajoy, que no le quedó otra que admitir que, efectivamente, aquella conversación se la tomaba con responsabilidad y respeto y que por ello se había preparado ciertas cosas para el momento. Y así era, porque repetía invariablemente las mismas frases textuales en diferentes ocasiones. En estos aspectos se transmiten la falta de naturalidad y espontaneidad protagonistas en el lenguaje corporal del líder del Partido Popular.

rajoy-tristezMuchos creen que Rajoy tiene una alta expresividad facial, y no es así, su línea base en filtración emocional del rostro es prácticamente nula o muy escasa, cuestión que se confunde con los numerosos y constantes tics que encontramos en su cara, sobre todo cuando está en tensión, estos tics se incrementan cuantitativamente en temas que le incomodan y disminuyen cuando habla relajadamente. Este hecho hace especialmente confusa la tarea de identificar estados emocionales en él, por ejemplo, hay un tic repetido que pareciera tristeza, eleva la zona interna de las cejas de una forma muy fugaz, casi cada vez que termina de pronunciar una frase. En este sentido parece que esta tristeza se produce realmente cuando habla de corrupción, ya que la expresión es más prologada y la ejecuta mientras habla, este momento coincide con el análisis que hice hace unos meses en otra entrevista, en la que ocurría igual.

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