Archivo de noviembre, 2020

La tercera ola de la pandemia: salud mental y riesgo educativo

La pandemia ha traído consigo muchas dificultades que no son percibidas a primera vista y que darán la cara en un breve lapso de tiempo. Las intervenciones psicológicas, logopédicas y educativas especializadas son cada vez más demandadas como consecuencia de las secuelas de esta crisis sanitaria.

Fotografía libre de derechos. Pixabay

Fotografía libre de derechos. Pixabay

Hoy cuento con la experiencia del equipo multidisciplinar del ‘Centro de Psicología Creativa Málaga‘, fundada por la psicóloga Juana María Robles Hurtado, en el que advierten de los resultados que se avecinan como causa de la tercera ola de esta pandemia.

Aunque la necesidad de atención psicológica ha sido siempre una realidad, cada vez es mayor el número de pacientes que la reciben para
poder afrontar la inestabilidad que ha generado esta pandemia. A diario, se aprecia una creciente problemática en el ámbito social, lo que induce al llamado “efecto dominó”, es decir, aquellas dificultades sociales que conllevan a otras que multiplican las consecuencias adversas en el tiempo.

Los trastornos de ansiedad y bajo estado anímico son los más frecuentes dentro de la población clínica tras ver peligrar la salud, economía y vida social. Si nos centramos en el desarrollo social, debido a la disminución de contactos sociales y, por ende, de oportunidades de aprendizaje, se originan mayores dificultades para adquirir las habilidades sociales necesarias tan ligadas al desarrollo afectivo.

Este hecho se agudiza más en aquellos/as niños/as y jóvenes con necesidades educativas especiales. A nivel conductual, nos encontramos que en niños más inquietos, como son los que presentan hiperactividad, se observa una mayor activación conductual originada por falta de actividad física, deportiva o al aire libre.

Todo ello provoca un notable retroceso en las intervenciones conductuales de los psicólogos y familiares en consulta. Si a lo comentado anteriormente, unimos un mayor consumo de recursos digitales, por las horas que pasan en casa, y la falta de tiempo de padres que intentan conciliar su vida familiar y laboral, todo ello resulta en niños y adolescentes con gran dependencia digital y apatía social.

Cuando nos referimos a alumnos con dificultades de comunicación e interacción social, como son los alumnos diagnosticados de trastorno del espectro autista, el distanciamiento social ha revertido su aprendizaje, ya que sus habilidades comunicativas y sociales se han visto muy limitadas, provocando un efecto “boomerang” en la mayoría, por lo que ahora presentan mayor miedo al contacto social y menor interés hacia las personas de su entono.

Cierto es, que la palabra “coronavirus” ha encontrado su lugar hasta en el léxico de los más pequeños, siendo protagonista en las consultas de logopedia, incluso sin ser articulada con precisión.

Como bien sabemos, el estado de alarma ha provocado que las terapias pasen a un segundo plano por un tiempo, y nos ha llevado a empoderar mucho más a las familias, puesto que ellos son el principal motor de la comunicación y del desarrollo del lenguaje en los niños. En muchos de los casos, llevar a cabo los objetivos planteados por los terapeutas, no ha sido precisamente “pan comido”. La pérdida de rutinas, la monotonía del entorno y el teletrabajo, no han sido variables que hayan incentivado la motivación.

En niños con trastornos fonético-fonológicos, el profesional requiere de una visibilidad de la boca, para poder enseñar el correcto posicionamiento de los órganos fonoarticulatorios y la colocación de la lengua, por lo que la barrera de la mascarilla impide avanzar al alumno en un correcto aprendizaje y buen patrón del habla.

Las emociones generadas por la situación pasada, sumadas a las preocupaciones  por la futura situación económica, supone en muchas de las familias un gran
conflicto en esta tercera ola de la pandemia. Algunos de ellos saben que no podrán contar con los recursos necesarios para acudir a especialistas, tal y como les gustaría o con la frecuencia con la que se les recomienda.

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La muerte de Maradona: ¿Por qué se llora a un ídolo al que no conocíamos?

Emociones a flor de piel, profunda tristeza, vacío, conmoción, llanto desconsolado. La muerte de Maradona se proyecta como un auténtico drama a nivel mundial, las imágenes en televisión son desoladoras, periodistas, futbolistas, hinchas, compañeros, niños… Todos parecen haber perdido a la persona más importante de sus vidas, aunque la mayoría ni lo conociera personalmente.

Fotografía de REUTERS

Fotografía de REUTERS

Este fenómeno se conoce como el duelo por los ídolos, por los personajes que se convierten en leyenda. Según los estudios, el vínculo emocional que establecemos con ellos puede ser más fuerte que el que tenemos con gente que sí conocemos realmente, con nuestros familiares y amigos.

¿Por qué? Para los más afectados, la muerte de Maradona representa la muerte de muchas cosas, de una época, de un símbolo, de un ejemplo (a pesar de que lo fuera o no objetivamente hablando), de un sueño, de la esperanza.

Ese sentimiento tan intenso se refuerza por un duelo público y colectivo que nos retroalimenta, un dolor lleno de pequeñas historias, de instantes felices, recuerdos, todos nuestros, íntimos y muy emocionales.

En la figura de Maradona, al igual que en tantas otras, depositamos nuestros sueños, vivencias, expectativas, son parte de nuestra vida y aunque no lo conozcamos lo que sentimos es real e incluso más doloroso que cualquier pérdida, porque idealizamos tanto al personaje que le atribuimos unas cualidades de perfección incorruptible.

En nuestra memoria realizamos determinados ‘anclajes’ que conectan ciertos momentos de nuestra historia personal con un referente, cuando éste muere sentimos la debilidad y vulnerabilidad de todo ello y nos topamos con la realidad de que hasta a quién considerábamos una deidad también tiene un final, es mortal, desaparece, y entonces, parte de nuestra identidad se va con él.

El sorprendente lapsus de Pedro Sánchez

Hace poco detectamos el lapsus de María Jesús Montero al anunciar la bajada del IVA de las mascarillas, ahora es Pedro Sánchez quien ha cometido un tropiezo verbal bastante impactante, que no pasó desapercibido en redes sociales y que trascendió por lo llamativo del desliz.

Pedro Sánchez. / EFE

Pedro Sánchez. / EFE

Y es que justo en el momento que intentaba eludir una pregunta sobre el pacto de su Gobierno con EH Bildu, sustituye el “Congreso de los diputados” por el “Congresos de los dictadores”.

Los lapsus linguae suelen producirse como un error inconsciente al hablar en el que aflora el pensamiento real de la persona. A veces no tienen mayor relevancia, pero en algunas ocasiones, las palabras resultantes son susceptibles de tener en cuenta por la relevancia y oportunidad de su significado.

En el libro Psicopatología de la vida cotidiana, se explican estas equivocaciones como la revelación involuntaria de una palabra inhibida -por lo general, de alto contenido erótico o de gran impacto emocional- que desfigura el lenguaje políticamente correcto que la persona quiere utilizar.

Ahí lo dejamos 🙂

Cómo reconocer y actuar ante un ataque de ansiedad

Tanto el miedo como la ansiedad son parte de nuestra vida diaria, sobre todo en tiempos de coronavirus, éstos pueden protegernos, nos mantienen cuidadosos y alerta ante posibles peligros del medio y nos provocan reaccionar con rapidez, protegernos, huir o atacar. Pero este mecanismo puede volverse contra nosotros mismos y ser limitantes, dañinos y generar mucho sufrimiento.

Pixabay License. Fotografía de uso gratuito

Pixabay License. Fotografía de uso gratuito

 

Una alteración de la ansiedad es un estado constante de preocupación excesiva que interfiere en tu actividad diaria, en este caso, se perciben muchas situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son. En ocasiones, esta idea se siente tan intensa que desemboca en una crisis de ansiedad o ataque de pánico.

Entonces, en esta avalancha súbita de miedo, perdemos el control sobre nuestro cuerpo y nos invade una sensación terrible que nos hace temer hasta por nuestra propia vida (sobre todo si es la primera vez), ya que la expresión física del ataque es muy desagradable e intensa, pero en realidad se trata “solo” de un estado de angustia extrema y descontrolada.

Suelen ocurrir tras un “fallo” en el sistema de alarma frente al estrés, que consiste en una descarga del sistema nervioso simpático (el que nos prepara para luchar o escapar) pero sin un estímulo de peligro real, sino ante una percepción subjetiva (una idea, una preocupación, un recuerdo, un pensamiento determinado…)

Se experimenta una aceleración del pulso, dificultad para respirar, se siente ahogo y presión en el pecho (puede parecer un ataque al corazón), sudoración, boca seca, temblores, escalofríos, mareo, náuseas, tensión muscular, llantos o gritos, sensación de desmayo, hormigueo en el rostro y en la manos, sentimientos de irrealidad o despersonalización.

Con esta descripción podemos imaginar el horror de experimentar este episodio, pero es importante saber identificar este momento para recobrar la calma y superar la crisis. No es fácil de manejar, si nos ocurre lo primero es saber que es temporal, que esto va a pasar y bloquear la idea de que nos va a pasar algo muy malo, en este caso, la mente controla al cuerpo y tiene la capacidad de detener la reacción física del sistema de alarma.

Recupera el control de tu pensamiento e intenta recordar algo agradable, si no es posible haz una operación de distracción, por ejemplo contar hacia atrás desde 100. Ten presente que no hay un enemigo físico real fuera de ti, lo que sientes es una reacción normal de tu organismo ante el estrés, no es peligroso.

A continuación, si controlamos la hiperventilación de la respiración ya empezaremos a salir de la crisis, para ello, concéntrate de forma consciente en la entrada de aire y en tus pulmones, ayúdate de ejercicios como fruncir los labios (como intentando soplar una vela) o respirar dentro de una bolsa de papel durante unos minutos y si conoces alguna técnica de relajación, ponla en práctica.

Si queremos ayudar a alguien que sufre esta crisis, lo esencial es no agobiarle, simplemente le acompañamos dándole su tiempo y espacio, si es posible podemos sentarle o recostarle, hable con muchísima calma y pregúntele qué necesita, ayude a su distracción pidiéndole realizar tareas sencillas pero motoras, como levantar los brazos por encima de la cabeza.

Puede colaborar en desacelerar su respiración, respirando con ella para acompasar la suya o en el conteo lentamente hacia atrás, recuérdale que está a salvo, que se concentre en la respiración, que lo está haciendo muy bien, refuerza los logros que vaya consiguiendo para salir de ahí, ten paciencia.

 

El lapsus de MJ Montero al anunciar la bajada del IVA de las mascarillas

Tengo que reconocer que los lapsus linguae son una de mis partes favoritas al analizar comunicación. Es cierto que en la mayoría de ocasiones no tienen mayor importancia, se trata de una simple equivocación en el habla por falta de atención, discurso atropellado, nervios…

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / EFE

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / EFE

Pero hay momentos en los que sí que resulta interesante analizarlos por su relevancia y nos remontan a su origen, a las teorías psicoanalíticas de Freud, quien aseguraba que son aportaciones del inconsciente y que cuando cometemos este tipo de errores es porque nos topamos de repente con esa parte oculta de nuestros deseos y tendencias, en definitiva, con la realidad de lo que sentimos internamente.

A veces, los lapsus linguae desfiguran el lenguaje políticamente correcto que la persona quiere utilizar. Las palabras se escogen intencionadamente con mucha cautela, sobre todo en política, para mantener siempre una imagen aparentemente perfecta y no incurrir en debilidades.

Se sabía la controversia que había generado que toda Europa rebajara el IVA de las mascarillas menos el Gobierno de España, que seguía defendiendo que no era posible por normativa europea, ahora rectifican pero sin querer reconocer su previa equivocación, tardanza o negativa con esta medida.

De esta forma, la Ministra María Jesús Montero se prepara a conciencia su comparecencia para decir: “Puedo anunciarles que vamos a dar un paso atrás, un paso más, y vamos a bajar el IVA de las mascarillas”. Ojo a la diferencia, no es lo mismo asegurar que dan un paso atrás, esto significaría, que reculan, se corrigen y rectifican una mala decisión, a decir que darán un paso más, o sea, que avanzan, existe una evolución y progresan hacia una medida nueva y positiva.

El desliz lo capturó hábilmente mi colega José Luis Martín Ovejero y así se recoge en la edición en vídeo de este breve instante:

 

 

 

Coronasomnia: La relación entre pandemia y alteraciones del sueño

¡Con este virus no se puede dormir! Una de las rutinas que más se ha visto afectada desde la llegada del coronavirus ha sido el patrón de sueño. Para algunos esta alteración ha sido muy sutil, para otros, un auténtico infierno.

Fotografía gratuita: Flickr

Fotografía gratuita: Flickr

El sueño, la alimentación y el cuidado personal y social son los pilares fundamentales sobre los que se asientan una buena salud mental. Si una falla estrepitosamente, los efectos y limitaciones son muy importantes para el ser humano.

Según un estudio realizado por el Grupo de I+D en Economía de la Salud: “Un 62% de la población tuvo problemas de sueño significativos durante el confinamiento” (casi la mitad de este porcentaje necesitaron medicación para poder dormir). En la actualidad, esta cifra habría descendido pero todavía rondaría el 40%, un dato que sigue siendo relevante.

Esta problemática se vinculó con el miedo y la ansiedad ante la situación excepcional que causó la Covid, pero ahora, además se mantiene por la recesión económica y la crisis social en la que nos vemos inmersos.

Ya sabíamos que ciertas crisis o traumas, como los desastres naturales o ataques terroristas, desembocan irremediablemente en un insomnio importante en el corto plazo. Sin embargo, los expertos afirman que el impacto global y el carácter prolongado sin precedentes de la pandemia amenazan con expandir la tasa de insomnio crónico, el cual es mucho más difícil de tratar.

Según el director del Centro de Investigación del Sueño en la Universidad de Quebec: “El insomnio no es un problema simple ni benigno. El impacto que tiene el insomnio en la calidad de vida es enorme”.

No es ninguna sorpresa. Nuestro sueño es reflejo de nuestro día y es normal que éste se encuentre en un estado de afectación muy alto, depende también de cómo estemos viviendo ahora la situación, pero es importante observar y controlar este problema, y buscar ayuda profesional si reconocemos que está limitando nuestra vida y nuestra salud. 

El futuro es incierto y el fin del crisis imprevisible, de este modo, el sueño se convierte en un centinela, una señal de que las cosas están mal en nuestro entorno y en el mundo.

Kamala Harris: no es lo que dice, sino cómo lo dice

Kamala Harris, en principio, la nueva Vicepresidenta de los EE.UU ofrece el toque emocional a la victoria del partido Demócrata, su sonrisa es sincera, expresión profunda de alegría y euforia, el brillo en su mirada es notable y las palabras escogidas hacen constante referencia a un discurso profundo y sentimental.

Foto: Reuters

Foto: Reuters

Habla de tiempos difíciles por la pandemia: dolor, preocupación, dificultades; pero también de esperanza, valentía y generosidad.

Ella sabe perfectamente manejar los tiempos en el habla, los silencios. Enfatiza con su voz, cuerpo y rostro las palabras impactantes a las que quiere dar protagonismo, acompaña este hecho con miradas directas a cámara y a los asistentes, todo ello conducido con firmes gestos definidos con sus manos.

La comunicación no verbal de Kamala Harris es potente y muy carismática.

Muy inteligente la estrategia del uso del sufrimiento personal de Biden (aludiendo de forma velada a la superación de la muerte de sus familiares en trágicas circunstancias) para ejemplificar su capacidad para sanar las heridas de la nación y superar conflictos complicados como en el que nos encontramos.

Pone acento en el amor de Biden como padre y esposo y recuerda también a su propia familia, y a su dura historia de superación, remarcando el papel de la mujer migrante, de nuevo desprendiendo un mensaje de emoción y optimismo.

Da paso a un Joe Biden más racional y comedido, con un estilo de comunicación muy diferente al de Harris.

Es mucho más inexpresivo tanto en el rostro como en el movimiento corporal y las palabras escogidas, teñidas por un tono monótono, tienen una intención más lógica y política, en el que resalta la humildad y la proyección de equidad, inclusión y unión como núcleo de su comparecencia (consciente de la polarización de la ciudadanía).

Sí, también habla de su familia y de sus sensaciones internas pero no logra conectar con el espectador. Kamala atraviesa la pantalla, empatizas con ella, te contagia de su entusiasmo, algo que no consigue Biden a pesar de las sonrisas que intente ejecutar o de los términos emocionales impostados en su oratoria.

Creo que la personalidad y comunicación de Kamala Harris eclipsarán desde su segundo puesto al Presidente Joe Biden.

La comunicación no verbal contradice el discurso de Biden y Trump

Biden admite creer estar en el camino de ganar las elecciones, y así es, lo contempla como una posibilidad, todavía no como un hecho. El hombre entrañable de la afable sonrisa todavía no ha salido a relucir. Los gestos en su rostro no proyectan orgullo ni la felicidad de saberse triunfador.

EFE

EFE

Es más, las sonrisas que podemos apreciar son tibias y de acción unilateral, esto quiere decir que no son señal de alegría, sino más bien de desprecio, se enfrenta a su audiencia sintiéndose superior a su oponente, de eso sí está seguro, pero sabrá también que esto no es suficiente para ganar.

Su falta de convicción se filtra a través de sus gestos inseguros, muestra duda en su rostro y utiliza adaptadores como corregir su corbata (cuando no era necesario), un indicador de estrés e indecisión. No consigue fluir con sus palabras, está muy contenido, se entrelaza sus propias manos sobre el atril, una posición contraria a la expresión de euforia, orgullo o triunfo.

Trump se proclama vencedor pero su comunicación no verbal dice todo lo contrario. Sus sonrisas no son sinceras, las fuerza tensionando los músculos de la boca hacia atrás apretando los labios, en un gesto más de bochorno y frustración que de alegría sincera. Su tono de voz presenta una tonalidad mucho más baja de la que nos tiene acostumbrados, sin energía y sin certeza emocional.

Imagen EFE

EFE

Mientras pronuncia que esto es una celebración y que los resultados son geniales su cuerpo se balancea en sutiles giros laterales, una postura incómoda y vacilante muy poco propia de Trump e incoherente por supuesto con el mensaje verbal.

En el instante en el que dice: “Nosotros ya ganamos”, agacha la cabeza, una conducta opuesta al gesto del éxito o de la victoria.

Trump no está contento, está muy enfadado, se aprecia la ira en su entrecejo y su actitud general es de circunstancia, se encuentra contrariado y realmente insatisfecho, por mucho que intente disimular el impacto emocional que experimenta es tan intenso que se le hace tarea imposible.

Esperemos resultados y observemos lo que no nos cuentan 🙂

 

Cómo afecta el uso de la mascarilla al desarrollo emocional de los niños

Hay niños que han nacido ya entre rostros con mascarilla, los efectos a largo plazo de todo esto se evaluarán en el futuro pero podemos realizar ciertas predicciones en base a lo que ya conocemos sobre el funcionamiento de la expresión emocional en el rostro.

Fotografía libre de derechos. Pixabay

Fotografía libre de derechos. Pixabay

En el laberinto de conexiones que suceden dentro de nuestro cerebro, existen unas neuronas conocidas como “células de la empatía”. Se trata de las neuronas espejo, a éstas les debemos llorar o sentir miedo cuando vemos una película, bostezar si vemos a otra persona hacerlo o contagiarnos de la risa de los demás.

Las neuronas espejo son las responsables de la empatía y de la regulación emocional en la relación con los demás; son especialmente importantes cuando somos pequeños, porque es entonces cuando desarrollamos (a partir de los 6 meses o al año de edad) la referencia social, es decir, nuestra capacidad de utilizar y reconocer expresiones emocionales, e intenciones en los demás. La raíz de la empatía.

La mascarilla provoca un bloqueo emocional y en las aulas puede generar una desconexión significativa en la relación entre profesor y alumno, una cuestión que puede interferir de forma negativa en la atención, la memoria o el aprendizaje, áreas donde la comunicación con emoción es imprescindible para integrar cualquier conocimiento en el alumno.

Los profesores intentan suplir esta carencia con una tonalidad de voz más pausada y emocional aunque también más alta y ya se refieren los primeros problemas de afonía en el profesorado. Se necesita un periodo de adaptación para que tanto alumnos como profesores se acostumbren al uso de la mascarilla.

De base, el que un maestro lleve mascarilla tendrá ciertos efectos en el aprendizaje del alumno, el impacto es seguro, pero afectará en mayor o menor medida dependiendo de la edad del niño y necesidades y estilos de aprendizaje.

En los niños más pequeños que aún requieren de un modelado vocal (para aprender a pronunciar los sonidos del lenguaje) o que necesitan más tiempo de expresión facial para entender conceptos, o que tienen necesidades especiales, como en el autismo, las complicaciones aumentan.

¿Qué podemos hacer para reducir el impacto de la mascarilla?

En cuanto a los profesores, pueden apoyarse en más recursos complementarios, como dibujos, esquemas, pizarras digitales, y fomentar aún más el movimiento gestual en el cuerpo para expresar los contenidos.

También fomentar un lenguaje verbal más emocional, ya que no podemos expresar tanto con el rostro, podemos transmitir en nuestro mensaje las emociones que sentimos al ver el resultado de cierta tarea o actividad para no perder el vínculo afectivo, preguntarles a los niños cómo están, cómo se sienten, que entiendan que estáis ahí, como siempre, a pesar de que la mascarilla nos haga parecer más distantes.

En casa, los padres pueden trabajar una educación multisensorial, por ejemplo, con juegos dirigidos mediante el sentido del tacto o con actividades de comunicación a través de los ojos, jugando a adivinar expresiones emocionales parciales y completas.

No os alarméis, los niños se adaptan de forma rápida a los cambios por su gran plasticidad cerebral, quizás pierdan capacidades completas e inmediatas para detectar y reconocer emociones pero se entrenen en una mirada más empática y en ser capaces de conectar con el otro con gestos mínimos, que se vuelvan más perceptivos y perspicaces para captar los sentimientos en los demás.

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*Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-52856765