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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de mayo, 2018

Moción de censura: Enfrentamiento no verbal Sánchez vs. Rajoy

Fotografia Carlos Serrano

Fotografia Carlos Serrano

Hoy se ha celebrado la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez para acabar con el Gobierno de Rajoy. El líder socialista entra al hemiciclo triunfante, orgulloso ante los aplausos de sus compañeros. Rajoy llega con aparente tranquilidad y seguridad.

Siempre he comentado que Mariano Rajoy no es muy ducho en esto de la comunicación, el arte de la palabra y la expresión en público, gana mucho en el cara a cara pero pierde la habilidad en los debates numerosos o en sus comparecencias públicas. Si bien es cierto, que cuando la situación recobra importancia inminente, el líder Popular se crece ante la adversidad. Mantiene la serenidad dialéctica y domina su oratoria.

Hemos visto como incluso manejaba con éxito la técnica de los silencios para enfatizar las ideas principales de su mensaje, estrategia complicada y que bien utilizada da mucha fuerza a las ideas expresadas, la ha activado en el momento más importante, haciendo referencia al proceso de los ERE de Andalucía, su mayor baza para contraatacar la moción del PSOE por corrupción.

En las réplicas de Pedro Sánchez hay mucha energía, gestos ilustradores y dinamismo, está muy comprometido con su decisión, pero también nos encontramos mucha ira, expresiones muy intensas de ceño fruncido, mandíbula tensa y dedos acusadores, además de las microexpresiones de asco y desprecio constantes al hablar del gobierno del PP (rechazo profundo y superioridad moral). Toda la carga emocinal es proyectada contra Rajoy. En mi opinión, se ha focalizado bastante hacia su persona de forma exclusiva y agresiva, el momento álgido ha sido la pregunta directa al presidente del Gobierno instándole a dimitir, Mariano Rajoy le sostenía la mirada, no ha eludido el golpe, pero lo ha encajado con una ‘cara de póquer’ fascinante, no ha realizado ni la más mínima microexpresión, el control ha sido máximo en un momento de alto impacto emocional.

A menudo, Rajoy y Sánchez se han mostrado jocosos, despertando risas en un claro intento de ridiculizar al adversario; una estrategia típica en política pero efectiva a los ojos de los espectadores, que perciben la dominancia/debilidad de quién la emite/la recibe, aunque por otro lado y en exceso, puede dar la sensación de que ambos banalizan una situación importante para la ciudadanía.

El resto de miembros políticos allí presentes observaban la moción con expectación y sorpresa, el momento más interesante es cuando Pedro Sánchez anima a Mariano Rajoy a dimitir para ahorrarse este proceso, el rostro de asombro genuino de los presentes no deja lugar a dudas de que les pilló del todo desprevenidos.

Un detalle reseñable: Parece ser que Pedro Sánchez no tiene muy claro su triunfo en la Moción, puesto que habla de ello en presente pero a veces en pasado condicional, dándola por perdida: “esta moción podría haber salido adelante”, “puede que mi apoyo no sea absoluto pero sí grande”, etc. Estos lapsus dan cuenta de su inseguridad.

Los gestos pueden revelar si nuestras emociones son positivas o negativas

Curiosamente los seres humanos somos los únicos diestros y zurdos; el resto de primates no tienen preferencia por una mano u otra al realizar cualquier tipo de tarea, las utilizan indistintamente. En comunicación no verbal se suele decir que los gestos con la izquierda significan ‘x’ y los de la derecha ‘y’, aunque en este blog siempre remarcamos que en ciencias del comportamiento no existen las ecuaciones matemáticas.

Hay investigaciones cuyos resultados apuntan a que sí que existe una relación entre emociones positivas/negativas y los gestos de lateralidad manual. En concreto, se ha demostrado que las personas tendemos a asociar nuestro lado dominante a una valencia emocional positiva y el lado no dominante a una valencia negativa, es decir, los diestros tienden a valorar positivamente la derecha y los zurdos la izquierda.

Los gestos que realizamos con las manos son bastante inconscientes, no solemos controlarlos, entonces, ¿cuándo hablamos, por ejemplo, de éxito u optimismo, un diestro realizará gestos ilustrativos con su brazo derecho? ¿y viceversa cuando hable del fracaso o la pérdida, por ejemplo? Para dar respuesta a estas hipótesis, el experimento político habla por sí solo…

Los autores Casasanto y Jasmin observaron los gestos que se realizaban durante discursos de políticos en debates finales de la campaña en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2004 los dos candidatos que participaron eran diestros: John Kerry, demócrata, y George Bush, republicano. En cambio, en las elecciones de 2008 ambos eran zurdos: John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata.

Para el estudio analizaron el habla y los gestos de cada uno de ellos durante los debates presidenciales (concretamente fueron 3012 oraciones habladas y 1747 gestos). Se valoraron de forma independiente, por un lado, la valencia (positiva, negativa o neutra) de cada una de las cláusulas habladas y, por otro, cuando había un gesto simultáneo a la cláusula, si éste se realizaba con la mano derecha o la izquierda.

Los jueces que llevaron a cabo la tarea de valorar las cláusulas escucharon el discurso sin imagen y los que llevaron a cabo la tarea de contar los gestos y anotar qué mano se usaba vieron la imagen sin audio.

Los resultados mostraron que los candidatos diferían en la asociación entre gestos y habla. En ambos candidatos diestros, los gestos de la mano derecha aparecían con mayor frecuencia en cláusulas de valencia positiva y los gestos de la mano izquierda en cláusulas de valencia negativa. En ambos candidatos zurdos se encontró el patrón opuesto.

Por tanto, basándonos en esta muestra, cabe decir que hay una mayor probabilidad de asociar los mensajes positivos con gestos de la mano dominante y los mensajes negativos con gestos de la mano no dominante, revelando un vínculo oculto entre la acción y la emoción.

Este estudio revela que la asociación entre el lado dominante y la valencia emocional va más allá del laboratorio y se manifiesta de forma inconsciente en los gestos. De este modo, los gestos pueden revelar nuestra valoración emocional sobre lo que estamos hablando.

 

*Fuente: Ciencia cognitiva – ¿Lo aprecias o lo odias? Tus gestos al hablar pueden delatarte

¿Por qué mentimos si (se supone que) nos hace sentir mal?

Mentir está mal. Esto nos enseñan desde que somos pequeños, pero lo cierto es que la mentira forma parte del engranaje social de la comunicación, es necesaria para no herir a los demás o para autoprotegernos; aunque también se utiliza con fines más egoístas, maquiavélicos y pueden ser muy dañinas. Se supone que, con mejores o peores intenciones, el ser humano se siente mal mintiendo, engañar nos causa culpa, remordimientos, ansiedad, miedo (de que nos pillen por ejemplo)… entonces, si tan negativas son para nuestro estado de ánimo, ¿por qué lo hacemos?

La respuesta nos ha sido desvelada por la neurociencia, simple y concisa: Nuestro cerebro se acostumbra. La Resonancia Magnética funcional utilizada por los investigadores de la University College of London ha sido la clave para resolver el enigma. El experimento publicado en Nature Neurosciencie no deja lugar a dudas, cuanto más mentimos menos nos pesan los sentimientos negativos al hacerlo, al principio las emociones de culpabilidad son muy intensas, pero van descendiendo con la práctica. Una parte importante de nuestro cerebro relacionada con la emoción, la amígdala, se activa cuando engañamos para lograr nuestro propio beneficio. La respuesta de esta área disminuía con cada mentira. Cuando mentimos, nuestra amígdala produce una sensación negativa que se desvanece a medida que continuamos engañando.

Según explica Tali Sharot, investigador de psicología experimental y coautor del trabajo: “Cuando mentimos interesadamente, nuestra amígdala produce una sensación negativa que limita el grado en que estamos dispuestos a mentir. Sin embargo, esta respuesta se desvanece a medida que continuamos mintiendo y cuanto más se reduce esta actividad más grande será la mentira que consideremos aceptable. Esto conduce a una pendiente resbaladiza donde los pequeños actos de insinceridad se convierten en mentiras cada vez más significativas”.

Los datos obtenidos son muy reveladores y aplicables a otras conductas, en este caso se estableció la relación entre la habituación y el engaño, si bien, este mismo principio podría aplicarse a la progresión de otras conductas de riesgo como los comportamientos violentos.

 

 

Lo que todavía no sabes sobre las lágrimas

Podemos llorar de alegría, por afectación emocional, tristeza, miedo, dolor… emociones variopintas y contradictorias desatan una misma respuesta fisiológica: el llanto. Hay animales que derraman lágrimas con el puro objetivo de mantener húmedo el globo ocular, parece que las ‘lágrimas emocionales’ son exclusivas del ser humano, de un modo universal, todos lo hacemos independientemente del género, la cultura, la edad… Aunque es obvio que esta conducta adquiere una importancia mayor en la edad infantil, pura comunicación no verbal, cuando no conocemos las palabras, nuestras emociones básicas hablan por nosotros para comunicar nuestras necesidades más primarias.

Lo curioso del tema es que los expertos en la materia aún no saben con certeza por qué lloramos, hay muchas teorías e hipótesis al respecto, las más aceptadas apuestan por el sentido evolutivo de la indefensión, de la necesidad de comunicarle a los demás que necesitamos ayuda sin hacer mucho ruido, es decir, sin llamar la atención del resto de ‘depredadores’. No podemos resistirnos a consolar/ayudar a una persona que llora, según los estudios sociales estamos programados para ello y nuestra sensibilidad aumenta irremediablemente, inhibiendo nuestros instintos más agresivos.

Llorar sienta bien. Las lágrimas contienen hormonas del estrés, es una buena forma de expulsar el malestar de nuestro organismo. Tras el llanto nuestro cuerpo libera endorfinas, provoca que nuestro estado de ánimo se reactive equilibrando nuestras emociones, nos sentimos más tranquilos, liberados y reconfortados. Llorar ayuda al cuerpo a volver a un estado de homeostasis después de estar excesivamente excitado, ya sea positiva o negativamente.

Otro dato, en general, las mujeres lloran con más frecuencia y de forma más prolongada que los hombres. Puede existir aquí un componente cultural que provoque un sentimiento de vergüenza o debilidad en el hombre que le haga reprimir el llanto en etapas adolescentes y habitúe a su organismo a no reaccionar de este modo. Aunque según el Wall Street Journal también hay genética en esta diferencia: Las mujeres están programadas biológicamente para derramar más lágrimas que los hombres. Bajo un microscopio, las células de las glándulas lagrimales femeninas se ven diferentes a las de los hombres. Además, el conducto lagrimal masculino es más grande que el de la hembra, por lo que si un hombre y una mujer se rompen, emocionalmente hablando, las lágrimas de la mujer se derramarán sobre sus mejillas más rápido.

Continuando con el género, en 2011 se realizó un estudio que demostraba la correlación del llanto con la excitación sexual, los resultados fueron contundentes: la testosterona y la excitación sexual descienden en los hombres después de que huelan las lágrimas de una mujer. “Concluimos que hay una señal química en lágrimas humanas, y al menos una de las cosas que hace la ‘quimioseña’ es reducir la excitación sexual” determinaban los autores de la investigación.

También hay rasgos de personalidad que se relacionan con una mayor facilidad para llorar, personas que han experimentado fuertes traumas en el pasado, niveles elevados de ansiedad/neuroticismo, extroversión y empatía, por ejemplo.

¿Y qué hay de las lágrimas de cocodrilo? ¿Realmente existen? Sí, los cocodrilos lloran continuamente, pero no de dolor físico o emocional, su función es meramente la de lubricar el ojo, tienen un tercer párpado y es importante que el lacrimeo sea constante para no causar daños o infecciones.

 

 

 

*Referencia: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/tear-facts_n_4570879

 

 

Aún hay esperanza en las redes sociales: una iniciativa en Twitter que te conmoverá

En el post de hoy dejo a un lado el lenguaje corporal pero no las emociones. En un mundo virtual donde las redes sociales son utilizadas como máscara, nos topamos con los trolls, haters, ofensas directas, insultos, críticas destructivas que todo lo pueden… da gusto de repente encontrar una iniciativa generosa, de ayuda, que sólo pretende demostrar la humanidad que muchos han perdido.

Mi compañera de trabajo descubrió por casualidad este hilo de Twitter, la emocionó tanto que lo compartió con el resto del equipo y nuestra reacción no fue menos. Os aseguro que no os dejará indiferentes. Cuco @LSunshinee explicaba una historia que entendía injusta: un hombre octogenario de Almería publicaba un libro contando sus experiencias vividas con la sabiduría que dan los años, vendiendo tan solo un ejemplar. El mundo visto a los ochenta” se titula, del autor Emilio Ortega.

El resto de la historia fue del todo sorprendente…

(Pincha en la fotografía de Twitter para abrir el hilo)

Contacté con el autor de tan maravillosa acción, me cuenta que conoció el caso a través del perfil de @JotaMerrick quién publicó: “Hace un par de días conocí a una persona muy especial en la feria del libro de Almería que ha escrito un libro con 80 años en los que habla de su dura infancia, la vida, las religiones, Dios y la sociedad entre otros temas… Es un hombre que por circunstancias de la vida no ha tenido estudios, pero su manera de pensar es muy superior a la de mucha gente con carrera. El libro se lo ha dedicado a su madre, una persona que llegó a pedir limosna en la calle entre otras miles de injusticias que sufrió.”

Cuco se decidió a contactar directamente con la editorial y con el autor del libro. Desde el primer momento su relación fue muy cercana y a día de hoy siguen manteniendo contacto teléfonico todas las semanas. “Él se interesa por mí y yo por él. Es realmente bonito”.

¿Qué te impulsó a compartir esta historia?

“Sobretodo que al autor no le leyese apenas nadie. Escribió un libro sobre su infancia, opiniones y experiencias y absolutamente nadie lo compró. Me puse en su piel y me pareció terrorífico. Necesitábamos que alguien léyese su historia. Tanto él como yo.”

¿Qué te ha llevado a tomarlo como un reto personal?

“Cuando empezó a viralizarse no paraba de recibir mensajes privados y menciones. Por supuesto que tenía que responder a todos, se han tomado la molestia de leerme y es lo mínimo que puedo hacer. Empecé contestando personalmente al primero y me parecía injusto no hacerlo ya con los demás. A día de hoy sigo respondiendo a cada uno de los mensajes que me llegan y actualizando el lugar donde se puede adquirir el libro.”

 

Cómo son las voces masculinas más seductoras

No solo las palabras en sí mismas, la voz también comunica, y mucho. De hecho es un canal poco controlable a nivel racional y por tanto nos aporta una información no verbal muy valiosa. Para hablar del tema con propiedad siempre acudo a mi compañera Carmen Acosta, psicóloga, experta en comportamiento no verbal y máster en logopedia. Fundadora de  OHLAVOZ.com trabaja con actores y profesionales de la comunicación.

En una entrada anterior os hablaba de las modificaciones que las mujeres realizamos en la voz para resultar más atractivas. Pero ¿y los hombres? ¿También maquillan su voz?

Por supuesto que sí, y además parece que no solo los humanos realizan ese tipo de cambios. Algunas investigaciones han comprobado que también los machos de otras especies, ratones y ciervos, modifican el sonido de sus voces durante el cortejo para hacer creer a las hembras que son más grandes y fuertes.

Pero centrémonos en los hombres.

Varias investigaciones (Puts et al., 2006; Wolff y Puts, 2010; Jones et al., 2010; Fraccaro et al., 2013) han descubierto que las mujeres perciben las voces graves de los hombres como atractivas. ¿Por qué?

Pensemos en lo que nos evocan los sonidos… mientras que un sonido agudo nos lleva a imaginar un cuerpo frágil y ligero, un sonido grave nos trae a la imaginación cuerpos grandes y pesados.

Está demostrado que las voces graves transmiten seguridad, mayor tamaño corporal… valores que durante muchos miles de años han estado relacionados con las posibilidades de supervivencia. Así que parece bastante lógico que nuestra programación genética nos lleve a encontrar más atractivos a los hombres que manifiestan esas cualidades . Pese a que ahora el tamaño corporal no sea significativo para sobrevivir, como los cambios profundos en nuestros códigos genéticos aún tardarán millones de años en producirse, seguiremos teniendo predisposición a encontrar más atractivos a los hombres que transmitan esos valores.

Pero, chicos, cuidado, porque si se os va la mano a la hora de sonar graves empezaréis a resultar agresivos y en exceso dominantes. La forma de evitarlo es imitar el patrón seductor de voz femenina aireada, ya que el aire suavizará vuestra voz y la volverá más sugerente y sensual. Escuchad qué bien lo hacía Elvis Presley:

Un dato curioso: así como durante el cortejo las voces sonarán graves y suaves, incluso pueden llegar a sonar aireadas, cuando esa fase se dé por concluida desaparecerá la envoltura aérea y la tendencia hacia los graves para dar lugar a un patrón de voz más parecido al de la pareja femenina. Farley et al., 2013 ven en ello un indicio de imitación para generar vínculos. ¿Qué pensáis?

El placer de robar: Diferencia entre ladrón y cleptómano

A raíz del caso Cifuentes sois muchos los que me habéis preguntado: ¿Por qué? Cómo es que una mujer con recursos económicos, culta, con prestigio y bien posicionada a nivel laboral ‘sustrajera sin querer’ una crema con valor ínfimo para ella, algo que no necesita, que no sirve para su supervivencia, que podría pagar perfectamente si quisiera. No podría asegurar que Cifuentes sufre cleptomanía por el análisis de solo un hecho aislado, habría que profundizar mucho más para el diagnóstico. Pero vamos a ver la diferencia entre un ladrón y un cleptómano para explicar esta incógnita.

Para los cleptómanos robar se convierte en un impulso imparable no planeado. Los objetos del hurto son absurdos, cosas inútiles, de precios no muy elevados, que podrían pagarse perfectamente y que además se suelen regalar, acumular sin darle uso o tirar posteriormente. Antes del robo sienten tensión, ansiedad y una sensación de excitación creciente,  la consecuencia emocional de este acto es el placer, bienestar y alivio. Este impulso suele sentirse en lugares públicos (tiendas, centros comerciales) pero también en lugares íntimos (casas de familiares o amigos, en los que pueden llevarse u ocultar un elemento decorativo o una prenda de ropa).

Según los estudios de población, la cleptomanía es más común en mujeres que en hombres. Se actúa de modo solitario, son plenamente conscientes de lo que hacen y a menudo tienen remordimientos, experimentan sentimientos de culpa y vergüenza. La causa es desconocida, las hipótesis apuntan a niveles bajos de serotonina, asociado a la conducta impulsiva en general. También la dopamina en niveles más bajos de lo normal, otras teorías sugieren que los neurotransmisores asociados a la sensación de placer y que intervienen en otras conductas del tipo adictivo pueden estar influyendo en este trastorno. Es una alteración de la conducta sin cura, pero la terapia y la psicofarmacología pueden ayudar a disminuir la ansiedad y regular el comportamiento impulsivo.

 

 

Psicópatas criminales: depredadores de su propia especie

Soy consciente de lo atractivo que resulta el perfil psicopático. La mayor parte de vuestras consultas y sugerencias se relacionan con la inquietud de cómo reconocer al psicópata, qué hacer si nos encontramos con uno de ellos, en el trabajo, en nuestra familia…

Para profundizar más sobre la psicopatía he invitado a este blog a una de las mejores expertas de nuestro país, seguramente la hayáis visto en alguna tertulia televisiva, en radio, hablando con propiedad sobre la psicopatía. Es enorme la pasión y conocimiento que apaorta Paz Velasco de la Fuente, abogada-criminóloga, profesora colaboradora en la Universidad Católica de Ávila y Especialista en Evaluación Criminológica (CESC), es la autora del exitoso libro “Criminal-mente: La criminología como ciencia” y del blog “Criminal-mente“. Ambas son fuentes inequívocas para documentarse con seguridad sobre esta materia. Os dejo con su artículo de inmenso valor para mí, y espero que también para vosotros:

De pequeños, para evitar que tuviéramos miedo a la oscuridad o a dejar la puerta del armario abierta, nos contaron que los monstruos solo existían en los cuentos. Pero nos mintieron… porque los verdaderos monstruos, visten piel de persona, sonríen, abrazan, incluso son simpáticos y encantadores. Son algunos seres humanos que viven entre nosotros y sí, debemos tenerles miedo. Estamos ante los psicópatas criminales, aunque no debemos olvidar, que también hay psicópatas “malotes” que no llegan jamás a cometer un delito, o aquellos que los cometen sin utilizar la violencia a través del engaño, las mentiras y la manipulación.

No se les puede identificar a simple vista, porque se disfrazan de “normalidad”, de personas corrientes. Algunos son maravillosos padres de familia, otros encantadores estudiantes de universidad, madres abnegadas o enfermeras volcadas en su trabajo. Y esto nos desconcierta, porque creemos que alguien capaz de cometer determinados crímenes debería ser un sujeto diferente al resto, pero no es así. Nadie puede saber que esas personas (hombres y mujeres), que pasan totalmente desapercibidas, pueden llegar a tener “tu vida” en sus manos en el momento que ellos decidan: o porque te eligen o porque estás en el lugar idóneo y es el momento oportuno para ser atrapado. Son voraces depredadores camaleónicos, que aparentan llevar una vida absolutamente normal y socializada, pero en realidad y tras esa máscara de “buenos tipos” se esconden los seres humanos más peligrosos del planeta, y nosotros somos sus presas.

Su falta absoluta de empatía, su inmunidad emocional, su incapacidad para establecer relaciones afectivas sinceras y reales con los demás, y la ausencia total de remordimientos y culpabilidad los convierten en peligrosos cazadores de seres humanos. Son estos rasgos interpersonales y emocionales, lo que les hace ser tan letales, ya que su ausencia les permiten llevar a cabo conductas crueles y aberrantes sin que le importe el dolor que puede causar a los demás. Porque no nos ven como personas, sino como objetos a los que utilizar para satisfacer sus necesidades y sus fantasías de las que se alimentan hasta que salen a buscar a su primera víctima, sin que exista ya un punto de retorno.

Muchos de estos psicópatas criminales, son homicidas múltiples secuenciales (asesinos en serie) pero… ¿qué rasgos les definen como criminales?

  • Son depredadores sociales y grandes estrategas, siendo el más peligroso el psicópata sexual, un cazador en el más puro sentido de la palabra.
  • Cada víctima significa un logro, un placentero estímulo que se va disipando con el paso del tiempo, hasta que da lugar a una nueva compulsión para cometer un nuevo crimen.
  • Gran habilidad para camuflarse en la sociedad a través de la manipulación y el engaño, para acechar y localizar “cotos de caza”.
  • La mayoría son extremadamente crueles, despiadados, muy violentos y algunos de ellos sádicos. Son absolutamente conscientes de la criminalidad de sus actos.
  • Capacidad para agredir, violar, torturar o matar sin mostrar la más mínima compasión o empatía por sus víctimas. Como dice Eduard PunsetLos psicópatas nos enseñan que la falta de empatía alimenta nuestra crueldad”.
  • Su reacción ante el dolor y el miedo de las víctimas es una fría y absoluta indiferencia, así como una excitante sensación de poder, placer y satisfacción personal.
  • Cosifican a sus víctimas, convirtiéndolas en meros objetos al despojarlas de su humanidad.
  • La violencia ejercida sobre sus víctimas tiene diferentes formas e intensidades: desde la violencia psicológica, a la violencia más extrema y cruel (sadismo).
  • Para ellos es una simple cuestión de procedimiento: acechar, secuestrar, torturar, violar y matar (las tres últimas conductas no siempre las llevan a cabo en este orden).
  • Sólo dejaran de matar cuando sean detenidos.

Estos son los monstruos a los que debemos temer, enemigos invisibles de nuestra sociedad y ocultos entre la multitud. Pueden ser nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o incluso formar parte de nuestra familia. Y no están en los cuentos, salen en los periódicos y en la televisión. Comparten mesa, impresora o cama con nosotros. Y lo más perturbador: algunos en España tras cumplir su condena, han vuelto a vivir en sociedad como si fueran personas inofensivas, porque podemos afirmar que no aprenden del castigo. Pero están ahí simulando normalidad, incluso bondad.

El bloqueo en la víctima de La Manada tiene explicación

El juez que votó la absolución total de ‘La Manada’ aludió al lenguaje corporal de la víctima para justificar su resolución.

No sintió disgusto, rechazo, asco, sufrimiento, dolor o descontento“. “No aprecio en los vídeos cosa distinta a una cruda y desinhibida relación sexual en un entorno sórdido”. “No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante. Y tampoco llego a adivinar en ninguna de las imágenes el deleite que describe la sentencia mayoritaria salvo que con el término se esté describiendo la pura y cruda excitación sexual”. “La expresión de su rostro es en todo momento relajada y distendida y, precisamente por eso, incompatible a mi juicio con cualquier sentimiento de miedo, temor, rechazo o negativa“, añade.

Es interesante en este caso explicar la respuesta del miedo en términos de exprexión emocional y los mecanismos de bloqueo que a veces pueden surgir en situaciones de impacto emocional intenso. Efectivamente trabajamos con emociones esperadas-emociones presentadas. Pero el miedo es una emoción reactiva muy peculiar ya que tiene 3 respuestas posibles: lucha, huída o bloqueo (inmovilidad absoluta). Es un mecanismo de defensa que ocurre también en el mundo animal, cuya función es la autoprotección ante una amenaza o peligro inminente para nuestra supervivencia.

Nuestro cerebro es capaz de paralizarnos a nivel mental y muscular, hay regiones que actúan como un importante punto de convergencia para las diferentes redes de supervivencia con el fin de reaccionar ante una situación emocionalmente difícil, capaz de ralentizar la actividad cardíaca (bradicardia) y paralizar los movimientos, incluyendo la activación expresiva de los músculos de nuestro rostro.

El miedo funciona de forma autónoma, no podemos racionalizar cuál será nuestra respuesta hacia una amenaza, nuestro sistema nervioso autónomo (apenas genera reacciones conscientes) es el que evalúa por nosotros, en décimas de segundo, si tenemos posibilidades de sobrevivir luchando, si tenemos alguna vía de escape, o si la respuesta defensiva de inmovilidad y pasividad es la más adecuada en ese momento.

Por tanto, no podemos juzgar la parálisis como una respuesta incongruente asociada al terror que sufre una víctima de cualquier tipo de agresión sexual.