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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de diciembre, 2017

Los novedosos detalles en el mensaje navideño del Rey Felipe VI

El rey Felipe VI durante su discurso. (EFE)

El rey Felipe VI durante su discurso. (EFE)

Un año más el discurso navideño del Rey Felipe VI trasciende por su contenido pero también por el argumentario no verbal que rodea el mensaje. Se han producido cambios importantes, pero, como siempre, no ha sido recibido a gusto de todos.

Este año el interés residía en las palabras que pudiera pronunciar al respecto de la delicada situación en Cataluña. Y sí, se pronunció, pero con un discurso muy diferente al que realizó tras el 1-O, en aquel transmitió una ira intensa y una profunda tristeza, gesticuló muchísimo, todo reflejaba un gran impacto emocional; se esforzaba por enfatizar sus palabras y que sus ideas traspasaran la pantalla.

En esta ocasión, en general, su alegato se ha percibido bastante más frío. Ha perdido gesticulación, emocionalidad y fuerza en su comunicación. En particular, al hablar del tema catalán esta conducta se ha mantenido sorprendentemente. Dictaba su posición de un modo sereno, sosegado, cordial, amable, con gestos abiertos y conciliadores.

Eso sí, destacan algunos detalles innovadores este año: una bandera europea mucho más visible que en años anteriores (por supuesto, junto a la española) y un plano insólitamente corto para el Monarca, en mi opinión, este primer plano constante es muy acertado, ya que de esta forma puede conectarse mucho más con el espectador, aparece muy favorecido, cercano, empático y comprometido con lo que dice.

Ojo también al contenido verbal. El año pasado, la palabra más citada por el Rey fue “sociedad”, este año las más repetidas han sido “España” y “convivencia”

Puigdemont contrariado, la alegría de Arrimadas, tristeza en el PP y alivio en Junts Per Catalunya

Inés Arrimadas celebra su victoria (EFE)

Las elecciones en Cataluña celebradas hoy, 21 de diciembre, han transcurrido en unas circunstancias atípicas bajo la aplicación del artículo 155 que interviene la autonomía, Puigdemont ‘afincado’ en Bruselas e incluso candidatos encarcelados.

Las ‘caras más largas’, sin duda, las del Partido Popular, Andrea Levy aparecía tras García Albiol con una profunda tristeza y decepción.

En Junts Per Catalunya era todo pura euforia pero Elsa Artadi, la jefa de campaña del partido, destaca además de por su entusiasmo, por las expresiones faciales de sorpresa y alivio. Al inicio de su aparición arqueaba constantemente las cejas asombrada y además inspiraba fuertemente, era muy visible, en señal de descanso.

El partido más votado fue el de Ciudadanos e Inés Arrimadas fue fiel reflejo de esa ventaja. La alegría en su rostro era intensa y sincera, sin atisbo de esa sensación agridulce que puede provocar la realidad del panorama de votos (mayoría de partidos independentistas). Sus gestos eran de triunfo y coraje, brazos alzados y puño apretado en señal de victoria, respaldados por Albert Rivera que reforzaba esta gestualidad tras ella en el escenario.

Carles Puigdemont, comparece ante los medios en último lugar, posición que protocolariamente se cede al ganador de las elecciones políticas, por tanto, este detalle ya indica su sensación de vencedor. Sonríe, pero nada tiene que ver con la sonrisa de Arrimadas, no hay una expresión real de alegría, es una sonrisa más posada, social. En su rostro sí puede apreciarse una emoción agridulce, entre luces y sombras, que evidencia sentimientos encontrados.

Y es que desde que aparece en escena y escucha la intervención del portavoz, su mirada está ausente, parece desubicado, con una comunicación algo débil al principio para después crecerse con expresiones de ira, rabia, con el gesto del dedo acusador, expresando furia contra Rajoy y el Gobierno y no felicidad y satisfacción por sus resultados.

 

El vídeo viral de las hipotecas: Análisis de Silvia Charro y Simón Pérez

Dos economistas expertos en hipotecas, Silvia Charro y Simón Pérez, se han convertido inesperadamente en los protagonistas de un vídeo viral que no ha destacado por su contenido sino por el comportamiento de ambos en una breve grabación. Por si alguien se la ha perdido, aquí la tenéis:

Los comentarios más repetidos sobre ellos apuntan al alcohol o las sustancias estupefacientes como responsables de esta comunicación tan particular. Los economistas se defienden con argumentos variados: les llamaron para grabar en una comida de empresa aunque no habían bebido alcohol, Silvia tenía un flemón en la garganta y por ese motivo movía la mandíbula de forma atípica, que exageraron para darse publicidad, e incluso que ambos están diagnosticados de TDAH.

Para poder comprobar si una conducta está alterada, es decir, que no corresponde con la línea habitual de comportamiento de una persona, solo basta con comparar. En este sentido lo tenemos muy fácil, ya que a los pocos días aparecieron dando explicaciones en el programa de ‘Espejo Público’.

La conclusión general que puede extraerse de la comparativa es que ambos no manifiestan el mismo comportamiento ahora que el que mostraron en el vídeo viral. En la primera toma podemos destacar en él una mirada algo perdida durante toda su intervención, comunicación poco fluida y errores continuados de pronunciación.

En ella destaca una respiración muy sonora y acelerada, los ojos salidos de órbita en varias ocasiones, movimiento constante de mandíbula y labios, las manos se estiran y se aprietan, casi no puede sujetar el micrófono y su argumentación verbal es repetitiva y en algunas ocasiones carente de lógica; de hecho, es su propio compañero quien la corta ‘saliendo al rescate’ para que no meta la pata o cuando se queda sin saber qué decir.

Jamás me atrevería a asegurar que todos estos indicadores se relacionan directamente con el consumo de alguna sustancia tóxica. Lo que sí que está claro es que la comunicación verbal y no verbal del primer vídeo no se corresponde con la comunicación habitual de estas personas. Podéis pinchar en este enlace para acceder a la segunda entrevista.

Es cierto que no tienen tampoco una potencia argumental ni una elocuencia muy hábil en esta segunda aparición pero no se aprecian los mismos indicadores que destacábamos en el anterior. Si sufrieran de una enfermedad o un trastorno de la personalidad, esos patrones deberían aparecer siempre, con mayor o menor intensidad pero deberían apreciarse.

 

 

La simbología en los carteles electorales de Cataluña #Elecciones21-D

Escasos segundos pueden ser suficientes para vender un proyecto electoral, para transmitir una ideología política, en definitiva, para convencer a votantes indecisos con una sola imagen. Un cartel electoral puede conseguir un voto y esto bien merece un cuidado especial, nada se deja la improvisación, cada detalle está pensado y se ejecuta con un objetivo. Pura comunicación no verbal.

En primer lugar, la CUP ha divulgado varios carteles para el 21, todos con una clara alusión a la intervención del Gobierno Central a Cataluña y al ya histórico 1-O. Es la imagen más rompedora, incita a la rebelión. El amarillo es el color de la locura, la diversión, que combinado con el negro y el rojo evocan, según la psicología del color, el odio mezclado con el hartazgo. Curioso. Coincide bastante con la idea que quieren proyectar. Además el estilo del cartel está despersonalizado y parece una pintada callejera, se refuerza con ello la rebeldía y el descaro.

Cartel electoral de la CUP.

Cartel electoral de Ciudadanos.

En el polo totalmente opuesto al anterior, nos encontramos el cartel electoral de Ciudadanos. Despliega un impacto visual potente. La figura de Inés Arrimadas en un intenso fondo naranja son los protagonistas. El partido apoya todo el peso de la campaña en la candidata y en la unión (en forma de corazón) de Cataluña, España y Europa. La proyección resulta dulce compensada con un toque de fuerza y energía que aporta el color del Partido. La sonrisa de Arrimadas es amplia y sincera y es de las pocas que posa con un contacto visual directo, implica compromiso, seguridad y emociones positivas.

Cartel electoral de Junts Per Catalunya.

Uno de los más esperados ha sido el de Puigdemont. La formación política de Junts per Catalunya ha elegido una imagen elegante, moderna y sofisticada para su cartel (¿no os recuerda a la portada de un disco?). No mueve emociones intensas como en el primer caso, sino que transmite tranquilidad. Esta tonalidad naranja es activa pero sosegada. El eslogan en diagonal proyecta optimismo y recuerda quién es ‘el verdadero presidente’. Su expresión facial es sonriente, calmada, incluso despreocupada, aunque evita mirar directamente a los ciudadanos. Y aquí viene lo más curioso, el atuendo de Puigdemont, su apariencia es formal porque se intuye el traje y la corbata pero entremedias con el abrigo aparece un jersey invernal, transmite frío. Al parecer, la fotografía no está tomada adrede para la campaña, tuvieron que cogerla de la rueda de prensa que dio en Bruselas, de este modo se asocia al exilio.

Cartel electoral de En Comú Podem.

De un carácter muy similar es el cartel de Xavier Domenech, que incluso llegó a declarar que le habían copiado el cartel. Cierto es que cuenta con elementos muy similares, la diagonalidad del eslogan, el tono anaranjado, aunque más difuminado y la imagen de su representante como figura protagonista. En mi opinión, pierde algo de fuerza, aunque se compensa por el contacto visual directo. Igual que el anterior podría ser la portada de un disco, éste podría aparecer en la cartelera de un teatro, tiene un aire más erudito.

Cartel electoral de Esquerra Republicana.

Continuamos con Oriol Junqueras, candidato de Esquerra Republicana. Es el cartel que más se distingue del resto por la representación de la cara del candidato en un primerísimo plano, pero no está de frente, por tanto la luz crea un efecto de sombras y claroscuro que no favorecen la claridad y la limpieza de la imagen. El gesto de Junqueras es de orgullo, sonríe con el mentón y la mirada hacia arriba. Pareciera la imagen de un superhéroe, aparece enaltecido.

El de los socialistas es el cartel electoral más tradicional. En mi opinión, no les beneficia volver a una imagen retrógrada del partido, pecando de seriedad y sobriedad. Pareciera que el mensaje sólo va dirigido a los votantes de más edad, olvidando a los jóvenes, a las nuevas tecnologías y a los guiños posibles que pueden derivarse. No hay emoción. Es insípido y anodino. Nada que ver con los carteles elaborados de Pedro Sánchez para las elecciones generales. Creo que ha sido un desacierto total y junto con el de la CUP marginan a muchos sectores sociales, lo cuál refleja desinterés en llegar a toda la ciudadanía. Miquel Iceta es un hombre emocional y divertido, una personalidad que es del todo incongruente con esta imagen.

Cartel electoral del PSOE.

Cartel electoral del Partido Popular.

Terminamos con el cartel del Partido Popular, sorprendentemente muy contrario al recién descrito del PSOE, no es nada clásico, no vende corporativismo. Xavier García Albiol es el más sonriente de todos, su felicidad se esboza muy espontánea y real, es un acierto que no le hayan disimulado las ‘patas de gallo‘ porque son la clave para transmitir una verdadera imagen de alegría. La tonalidad del color azulada hace referencia al color que identifica al Partido y a la vez transmite confianza, seguridad y armonía. Tras la figura del representante, aparece una masa de gente que parece que le sigue, convirtiéndole en ‘líder‘ y banderas de España que no olvidan acompañar de la senyera en la parte inferior.

A mi parecer, los más sobresalientes son los de Puigdemont y García Albiol, les siguen los de Arrimadas, Domenech y Junqueras, y suspenden los carteles de la CUP y del PSOE. ¿Qué opináis vosotros?

 

 

El irresistible atractivo del psicópata (según un estudio)

*Si todavía no sabrías cómo identificar a un psicópata, antes de seguir leyendo, aquí tienes 12 claves que pueden ayudarte a hacerlo.

Una minuciosa investigación publicada en la ‘European Journal of Personality’ llegó a la conclusión de que las personas con altas puntuaciones en los rasgos de narcisismo, psicopatía y maquiavelismo (toda una joya) tendrían una notoria ventaja en la formación de primeras impresiones, por ejemplo en una cita rápida o en un primer contacto, y que además son percibidas como más atractivas que el resto.

Realmente esta tríada oscura de la personalidad es totalmente opuesta a la creación de una estabilidad familiar. Sin embargo, desde una óptica reproductiva de la especie, estas personas que sólo miran por sí mismas tendrán el objetivo de conseguir persuadir a un número suficiente de personas como para lograr reproducirse y crear descendencia.

En el experimento, se organizaron más de 600 citas rápidas (con una duración de aproximadamente 3 minutos) entre personas que puntuaron alto en esta tríada y personas con otros tipos de rasgos normalizados (extrovertidos, introvertidos, emocionales, racionales, etc) para después cumplimentar un cuestionario en el que debían de puntuar varios aspectos, como el nivel de atracción sentida a nivel físico y sexual, la amabilidad, la predisposición a una amistad, confianza…

Pues bien, los autores encontraron una correlación significativa entre las personas que puntuaban en psicopatía/narcisismo y la percepción de atractivo y una posterior elección como pareja. Estos resultados eran válidos para hombres y mujeres. Las conclusiones no sorprendieron a la comunidad científica que realmente conoce las profundidades de la mente psicopática.

Las conductas sociales de los psicópatas se basan en el adorno eficaz de la comunicación. Son personas embaucadoras, manipuladoras, que saben cómo lucir bien, presentan un gran autoestima, seguridad en sí mismos y la habilidad para mostrar las fortalezas que su interlocutor espera ver.

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Análisis no verbal: El ‘asesino de la catana’, ¿arrepentido?

Nos encontramos ante un insólito documental: ‘Yo fui un asesino’, en el que aparece José Rabadán, más conocido como el ‘asesino de la catana‘, diecisiete años después de asesinar a sus padres y a su hermana pequeña para contar qué sucedió, por qué lo hizo y cuál es su vida actual, totalmente reinsertado en la sociedad.

Ha suscitado bastante interés su perfil psicológico y la manera que ha tenido de relatar lo sucedido. Los expertos psicólogos forenses le han descrito como psicópata, narcisista y sádico y ‘choca’ este cambio al ver ahora a un adulto con una buena expresión, un trabajo, una familia… ¿Qué hay realmente detrás de esta imagen benevolente? ¿Siente culpa, está arrepentido? ¿Carece de emociones al recordar la historia?

En el documental se proyectan imagenes suyas en el momento de su detención y juicio que, efectivamente, contrastan con su expresión actual. En el momento pasado su actitud en todo momento es de orgullo, cabeza alta, sonrisa socarrona ante la presencia de medios, mirada fría, carente de emociones compatibles con el terrible crimen que acababa de cometer.

Ahora, durante toda su entrevista, aparece como una constante la emoción de tristeza, la podréis apreciar muy bien, porque es intensa y se describe por la elevación continua de la zona central de las cejas (éstas forman un triángulo). Habla en todo momento con una profunda tristeza, pero el quid de la cuestión es: tristeza ante qué. No podemos saber con exactitud qué estimulo le provoca realmente esa tristeza, pero hay algunos detalles a destacar que son bastante sugerentes:

  • En primer lugar, llama la atención que todo el relato periférico, es decir, el que no alude a los hechos centrales son contados con muchísimo detalle y precisión, sin embargo no recuerda la secuencia del asesinato en movimiento ni cómo, ni por qué desplazó los cadáveres, por ejemplo. “Ha quedado en mi subconsciente y no tengo la intención de sacarlo”, en este sentido parece que evita el castigo que le supone el dolor de recordar, se autoprotege. Conducta egoísta que no es compatible con la emoción de culpa.
  • Otro momento muy esclarecedor es cuando admite que “si hubiera pensado en las consecuencias no lo hubiera hecho“, está reconociendo que se arrepiente de todo lo que le ha sucedido a él después de su delito, su ingreso en prisión, en el reformatorio y a la repercusión en su vida. De nuevo, este es un pensamiento egocéntrico que no pone el foco en las víctimas sino en él mismo.
  • Recuerda a su madre y a su padre sin ninguna emoción intensa, no se rompe, no siente desgarro emocional al hablar de cómo los asesinó. Solo al hablar de su hermana pide un momento para retirarse de delante de la cámara en lo que parece un instante de llanto, pero que no podemos corroborar porque se retira.
  • Uno de los indicadores más reveladores son las palabras que utiliza en el momento justo de narrar el crimen: “Sucedió algo terrible, en ese momento no fui yo, fue muy cuerpo pero no fui yo. Levanté la espada pero no fue con la intención de atacarle y te lo digo con sinceridad y mi corazón, en ese momento no fui yo, pero la espada bajó, bajó con mis brazos, pero bajó sola. Mi cuerpo continuó atacando a mi familia”. Se aprecia perfectamente cómo elude su responsabilidad total, no admite ni acepta lo que hizo.
  • En su defecto, achaca la culpa a un ente tercero: el satanismo. El síndrome de down de su hermana hizo que se alejara de Dios y se acercó al satanismo que, según él, le llevó a realizar los actos que cometió. Proyecta, en este caso, que no fue una decisión suya, sino que entre el satanismo, los videojuegos, su imaginación y casi que la alineación de los planetas, fueron los responsables del asesinato de su familia.

Entonces, si una persona no interioriza la terrible acción ni su carga ¿realmente podemos pensar que está arrepentido o reinsertado? José Rabadán sigue disociando su persona del asesino y eso implica que hay una gran dificultad para asumir una responsabilidad. El lenguaje verbal y no verbal es un fiel reflejo de los pensamientos más internos y de las etapas no superadas…