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El 93% de la comunicación es no verbal… ¿Mito o Realidad?

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Seguro que alguna vez leyendo sobre esta materia, hemos escuchado esta curiosa regla con este impactante porcentaje. Yo en particular, he observado este enunciado hasta en los apuntes de temas sobre sociología o psicología para oposiciones, pero ¿De dónde proviene tal información? ¿Qué hay de cierto en esta regla porcentual?

Para descubrirlo, tenemos que remontarnos al año 1967 de la mano del Doctor Albert Mehrabian, un prestigioso psicólogo pionero en la investigación sobre el comportamiento no verbal. Y es que Mehrabian fue el primer investigador que incluyó, en un mismo estudio, los tres diferentes tipos de canales de comunicación de los que disponemos: la palabra, la voz (el tono y ritmo que usamos al hablar) y el lenguaje corporal (gestos, posturas, expresiones faciales…) Su intención era la de revelar qué canal de comunicación era el más dominante.

El estudio que realizó para ello constaba de dos experimentos.

En el primero, Mehrabian pudo comprobar de forma significativa que cuando el contenido de las palabras con valores positivos contradecía (eran incongruentes) a una actitud comunicada con un tono de voz negativo: el mensaje completo se juzgaba como negativo. Por ejemplo, una palabra de contenido positivo como “gracias” comunicada con un tono de voz negativo resultaba desagradable, primando por tanto lo no verbal sobre el significado en sí de lo que decimos.

En un segundo experimento, descubrieron que las expresiones faciales eran aproximadamente 1.5 veces más importantes que el tono de voz para interpretar un mensaje.
Porcentaje Mehrabian
Con estos resultados Albert anunció su famosa regla: 7% 38% 55%
Donde solo el 7% de la transmisión emocional de la comunicación se le atribuía a las palabras, el 38% al canal paraverbal (tono, pausas, entonación, ritmo de voz) y el 55% al lenguaje corporal (mirada, expresiones faciales, gestuales y posturales).

Sin embargo, el autor siempre ha dejado muy claro que esta fórmula es aplicable “exclusivamente” cuando una conversación es de índole emocional, en la que solo entran en juego sentimientos o actitudes y, además, surja en este proceso una incongruencia entre lo verbal y lo no verbal (primando en este caso la comunicación no verbal).

Por tanto, y después de acudir a la fuente original de esta regla tan difundida, podemos concluir que ésta ha sido frecuentemente mal interpretada y ha derivado en afirmaciones como que, en cualquier situación comunicativa, el significado del mensaje se transmite fundamentalmente de manera no verbal y no mediante el significado propio de las palabras. Como ahora podemos valorar, esto es una exageración causada por una generalización indebida de las condiciones específicas que se diseñaron en los experimentos de Mehrabian en los años 60.

* Foto: GTRES

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