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Seis diferencias entre una tesis doctoral y otras cosas que no lo son

Antes me haría un nudo en los intestinos que arrojarme al debate que parece dominar la actualidad estos días. No tengo el menor interés en saltar a ninguna de las dos trincheras desde las que unos a otros se están arrojando volúmenes encuadernados en piel o títulos enmarcados en madera de roble. Además, ni conozco la tesis doctoral del personaje en cuestión, ni pienso conocerla, ni tengo ningún interés en defender a su autor, ni en machacarlo. Pero consumidos por la irracionalidad de su tuerta visión del mundo, escucho que ciertos tertulianos y periodistas están lanzando afirmaciones confusas e inexactas, no sobre una tesis concreta que ignoro, sino en general sobre el proceloso mundo de las tesis doctorales y sus circunstancias. Así que allá voy.

Imagen de Pexels.

Imagen de Pexels.

Diferencia entre tesis doctoral y novela: se puede plagiar sin copiar

En estos días se está hablando muy generosamente de plagio, pero ¿qué es plagio? ¿Quién y cómo decide qué lo es y qué no, de modo que las reglas no vengan determinadas por la inclinación política de cada cual? En una novela, bastaría una frase copiada literalmente de otra para que casi cualquiera lo considerase plagio. Y sin embargo, nadie acusaría de ello a los cientos de novelas y películas con argumentos básicamente similares. Por el contrario, el mundo académico es más complicado, ya que de hecho puede existir el plagio de ideas o hipótesis ajenas sin copiar una sola palabra, y esta es una falta más grave que la transcripción literal de un texto.

Diferencia entre tesis doctoral y reportaje periodístico: se puede no plagiar citando literalmente y sin comillas

En el caso de la copia literal de frases, continúa siendo igualmente complicado, asegure lo que asegure quien pueda aparecer en los telediarios citando porcentajes como si fueran los ingredientes de un yogur. En los trabajos académicos, una gran parte de lo escrito se dedica a explicar el trabajo de otros. Una norma universal que nunca debe quebrantarse es que cualquier copia literal de las palabras de otra persona debe ir atribuida a sus autores. Y aunque en un trabajo periodístico estas citas exactas deben entrecomillarse, en los trabajos académicos es más habitual el estilo indirecto, a no ser que interese enfatizar la literalidad. Por lo tanto, lo más apropiado sería refrasear una cita atribuida que no va entrecomillada. Lo contrario puede ser signo de un trabajo perezoso o descuidado, pero no necesariamente es un plagio. Siempre, claro, que uno no se atribuya lo que no le pertenece.

Diferencia entre tesis doctoral y máster: toda

Lo anterior se explica por el hecho de que en una tesis doctoral realmente importa más el contenido que el continente. Con todo mi respeto a los alumnos y titulados de másteres (yo mismo he hecho dos y mi periodismo es de máster, no de carrera), esa idea que parece circular de que un máster de postgrado es algo inmediatamente inferior a un doctorado no se corresponde en absoluto con la realidad. Una tesis doctoral es un largo trabajo de investigación original emprendido durante años, y con dedicación exclusiva en el caso de las ciencias experimentales, mientras que un trabajo de fin de máster es algo más parecido a un trabajo escolar, sin tratar de ofender a nadie. En mi máster en Ciencia, tecnología y sociedad, mi trabajo final comparaba la prospectiva tecnológica en dos escenarios literarios distópicos, los de Un mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell. Disfruté escribiendo aquel trabajo al que dediqué largos ratos durante algunos meses, pero de ningún modo es algo comparable a una tesis doctoral.

Diferencia entre tesis doctoral y oposición: no es un examen y uno elige a su tribunal

En contra de lo que se está difundiendo, la lectura de una tesis doctoral no es un examen, como pueda serlo una oposición. En primer lugar, el tribunal de tesis lo elige el propio doctorando. Obviamente, lo habitual es seleccionar a expertos en el área de competencia del trabajo de tesis a los que uno previamente conoce, y con los que muy posiblemente uno haya colaborado anteriormente. No son amiguetes, sino personas que dominan el área y están familiarizadas con la investigación llevada a cabo por el doctorando. Por supuesto, nada impide que alguien seleccione para su tribunal a completos desconocidos. Pero dado que estos deben analizar la tesis por anticipado antes de la lectura, es probable que se nieguen, dado que meterse de repente entre pecho y espalda (o mejor dicho, entre frente y nuca) cientos de páginas de un trabajo que hasta entonces ignoraba por completo, realizado por un becario del que jamás ha oído hablar, no suele ser el ideal con el que un investigador se levanta por las mañanas.

Diferencia entre tesis doctoral y examen de conducir: sobresaliente cum laude es la nota estándar

Dado que la lectura de tesis no es un examen, el objetivo de estas sesiones no es aprobar o suspender al doctorando. Nunca he conocido un caso en el que la calificación de una tesis doctoral haya sido otra que sobresaliente cum laude, y existe una buena razón para ello. A diferencia de un examen de conducir, los calificadores no llegan de repente a ver cómo pasa las rotondas el calificado. Como he dicho, los miembros de un tribunal de tesis reciben el trabajo (incluso en borrador) con la suficiente antelación y se supone que deben analizarlo por anticipado. Si alguno de ellos tiene alguna objeción o piensa que la tesis no reúne el suficiente nivel de calidad para llegar a la máxima calificación, lo esperable sería que se pusiera en contacto con el doctorando para que este amplíe o corrija aquello que sea necesario. Por supuesto que tras la lectura de la tesis los miembros del tribunal interpelan al doctorando, y las discusiones pueden ser tan agrias como pueda imaginarse. Pero si alguien llegara un día para sentarse en un tribunal de tesis habiéndose callado objeciones graves al trabajo del doctorando con el fin deliberado de privarle del cum laude, sería de inmediato calificado por toda la comunidad como un maldito hijo de puta.

Diferencia entre tesis doctoral y blog: se escribe en papel, ese material tan antiguo, y existe aunque no esté en internet

Hay quien dice que aquello que no puede leerse en internet simplemente no existe. Quienes así piensan probablemente ignoran que con ello están negando la existencia de buena parte de la ciencia. Las tesis doctorales se han escrito y siguen presentándose en papel, y de muchas de ellas no existen copias digitales. Por ejemplo, la de un servidor. Es cierto que en aquel 1997 la sociedad no estaba ni mucho menos tan digitalizada como ahora. Pero sí, teníamos internet, utilizábamos el correo electrónico y escribí mi tesis en Word, no con pluma de ganso. Y sin embargo, ni se entregaba ni se depositaba ningún archivo digital, que yo tampoco conservo. Pero incluso en lo que se refiere a las copias en papel, que yo recuerde jamás se me preguntó si quería que mi tesis estuviera accesible públicamente. Y de hecho, parece que no lo está: en la base de datos TESEO aparece solo la referencia, y en el repositorio de la Universidad Autónoma de Madrid figura como de “acceso restringido”. Aunque es inimaginable que alguien llegara a proponerme para un cargo de ministro, y más aún que yo lo aceptara, en un universo paralelo donde algo así fuera concebible es de suponer que cualquiera podría acusarme de querer ocultar mi tesis con algún propósito oscuro.

Para terminar y ya que hemos hablado de másteres, les dejo con el más recomendable que me viene a la mente.