Stephen Hawking no molaba nada (y ese es el problema)

La semana que termina nos ha dejado la muerte de Stephen Hawking, el científico más popular de las últimas generaciones. Los medios de todo el mundo han cubierto la noticia con amplios despliegues y con múltiples enfoques, desde lo puramente científico hasta la música que le gustaba o el maltrato que sufrió por parte de su segunda esposa. Yo mismo aporté mi granito con un pequeño obituario, pero quiero dejar un segundo granito aquí para intentar que un aspecto fundamental no se pase por alto en el que será sin duda el hito científico más negro de este 2018.

Stephen Hawking en la Universidad de Cambridge. Imagen de Lwp Kommunikáció / Flickr / CC.

Stephen Hawking en la Universidad de Cambridge. Imagen de Lwp Kommunikáció / Flickr / CC.

Tal vez Hawking no era después de todo tan popular como algunos pensábamos, como han revelado también varios medios al dejar en evidencia la confusión de muchos usuarios de Google sobre quién era el personaje fallecido. Pero sin duda podría decirse, como también han hecho constar muchas de las piezas publicadas sobre él, que era un icono de la cultura. Pero no de la Cultura, sino de la “cultura pop“, han precisado muchos medios.

Pero ¿qué es la cultura pop? Voy a la Wikipedia, y me dice que “la cultura popular [pop] se contempla a veces como trivial y embrutecida para encontrar una aceptación consensuada mayoritaria”. A continuación, añade que las principales categorías de la cultura pop son el entretenimiento, los deportes, las noticias, la política, la moda, la tecnología y la jerga.

No, la ciencia no aparece. Pero si resulta que en realidad la ciencia sí es Cultura, ¿por qué se habla de Hawking como cultura pop? ¿Porque salió en Los Simpson? ¿Porque era famoso? No parece que cuadre mucho con alguien que no solo ha sido uno de los científicos más importantes del siglo XX, sino también uno de los principales intelectuales de nuestro tiempo, en el verdadero sentido de la palabra “intelectual”.

Cuando en 1919 las fotografías de un eclipse solar confirmaron una de las predicciones de la relatividad general de Einstein (la curvatura de la luz de las estrellas por la masa del Sol), varios periódicos publicaron la noticia advirtiendo a sus lectores de que no trataran de entender la teoría del físico, ya que según él mismo había asegurado, no más de 12 personas en todo el mundo podrían entenderla. Al parecer, cuando le preguntaron a Einstein por esto se lo tomó como una broma, pero al comprobar que la historia de las 12 personas realmente se había divulgado en la prensa, aclaró que él jamás había dicho tal cosa.

No sería justo negar que la relación del público con la ciencia ha cambiado mucho desde los tiempos de Einstein, pero parece que un siglo después aún no se ha derribado la barrera. A pesar de que uno de los mayores empeños del propio Hawking durante toda su vida fue dar a entender que él era una persona normal y que la ciencia era una cosa normal, se le ha admirado mucho, pero de lejos. Imposible entenderle, inútil molestarse, no lo intenten; mejor dediquen el tiempo libre a hacer deporte.

En lugar de tratar de comprender la ciencia de Hawking, fíjense en su espíritu de superación, haber hecho todo aquello, fuera lo que fuese aquello, a pesar de su enfermedad… Ya se lo ha dejado claro en Twitter una famosa actriz: ahora es libre de sus limitaciones físicas. (¿Morir te libera de algo, aparte de la vida?)

En el fondo, probablemente Stephen Hawking no habría sido tan pop-ular si no hubiera sido diferente, batallando contra la muerte y postrado en una silla durante la mayor parte de su existencia. Esa serie, The Big Bang Theory, ya deja claro que para ser un científico hay que ser distinto; hay que ser un friqui.

Llega un momento en la vida de todo niño en que debe elegir: o ser un científico, o ser normal. Claro que es más fácil ser normal, porque un colegio puede no tener microscopios, pero que nunca falten los balones. ¿Hay algún niño que quiera ser como Stephen Hawking? No era guapo, ni futbolista, ni cantaba bien. No molaba. Muy admirado, eso sí, como icono de la cultura pop. Pero un icono no es un modelo; la gente quiere ser como los modelos, mientras que los iconos se guardan en una vitrina. Y se les limpia el polvo de vez en cuando.

Lo que me gustaría dejar como último tributo a Stephen Hawking lo cuenta mucho mejor Tuomas Holopainen, compositor y líder de Nightwish, en este tema dedicado a otro monstruo del pensamiento, Carl Sagan:

Make me wonder
Make me understand
Spark the light of doubt and a newborn mind
Bring the vast unthinkable down to Earth

51 comentarios

  1. Dice ser Marelis

    Nunca leí tantos comentarios sin respeto por un ser humano con sus virtudes y defectos como todos nosotros, como toda la humanidad.estudio y se esforzó por hacer algo mejor con sus pobres condiciones físicas. Si no van a decir que aún así, en algún momento aporto de sus conocimientos a la ciencia y a todos. Permitan que descanse en paz. Por lo menos.
    Son perfectos ustedes?? Que bueno que muchos científicos célebres, creían en nuestro creador. Y que lo mencionaron aquí. Buenas noches y hasta nunca porque entre por diosidencia aquí. Bendiciones”

    21 marzo 2018 | 03:36

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