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Los secretos de las ciencias para
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La xenofobia de Trump dañará la ciencia en EEUU y el mundo entero

No es probable que a Donald Trump le causen algún quebranto las historias de familias separadas y niños enfermos. A los tipos como él a menudo suelen salirles las cuentas eliminando de las ecuaciones ese pequeño factor corrector llamado ser humano. Sin embargo, sí debería preocuparle el impacto que su política migratoria ejercerá sobre el primum mobile del despegue de su país en los dos pasados siglos, gracias a lo cual se convirtió en la potencia más influyente del globo, gracias a lo cual vemos su cine, comemos su comida y vestimos su ropa: la ciencia y la tecnología.

Donald Trump. Imagen de Gage Skidmore / Flickr / CC.

Donald Trump. Imagen de Gage Skidmore / Flickr / CC.

La ciencia es hoy la actividad humana más críticamente global. Es cierto que actualmente la movilidad geográfica es común en innumerables sectores profesionales. Pero algunas de estas actividades no requieren una alta cualificación, y por tanto no dependen de la emigración más que en el aspecto demográfico. Otras, como las culturales, artísticas o deportivas, tienen en general un impacto relativamente limitado en la economía de un país. Puede que el fútbol atraiga turistas a España, pero incluso en estos casos la marca pesa más que el individuo: cuando alguno de esos millonarios jovencitos del Real Madrid o el Barcelona se marcha al Atlético de Chipre, es dudoso que esto influya en el turismo chipriota.

En la ciencia, en cambio, el individuo es insustituible. Incluso cuando se ha perdido aquel carácter romántico del Doctor Jekyll encerrado a solas en su laboratorio, y gran parte del trabajo científico es hoy el producto de grandes equipos internacionales de investigadores, el motor primario de la ciencia es la idea, y la idea nace en la intimidad del cerebro de una persona. Esta persona puede haber nacido en Albacete, en Iowa o en Siria. Pero todo científico busca el mejor lugar del mundo para desarrollar su idea.

Y ese lugar, para muchos, es EEUU. Aquel país ha sido y es todavía la primera potencia científica del planeta porque ha sabido atraer y reunir el mejor talento de todo el mundo. Y esto, en contra de lo que generalmente se cree, no es solo un producto de los recursos económicos, sino también de una mentalidad: el carácter anglosajón siempre ha estado más apegado a la ciencia y a la ilustración que, por ejemplo, el nuestro.

En el germen de EEUU estuvo su Academia de las Artes y las Ciencias, fundada durante su revolución por los padres de la patria. Entre estos, Benjamin Franklin, científico; George Washington, prospector; Thomas Jefferson, de quien pocos saben que fue autor del primer estudio sobre paleontología de vertebrados en Norteamérica, y que consideraba a Newton, Bacon y Locke los tres hombres más grandes de la historia.

Como resultado de todo esto, los laboratorios de investigación en EEUU son pequeñas ONUs. Es relativamente frecuente encontrar equipos en los que prácticamente no hay un solo miembro estadounidense. Y todos aquellos científicos de lugares variopintos no trabajan para la ciencia de sus respectivos países, sino para la ciencia estadounidense. Ellos lo pagan, y ellos lo cobran.

El pasado noviembre, tras el triunfo electoral de Trump, ya conté aquí cómo la ciencia de EEUU se revolvía con inquietud. Por entonces preocupaba la incertidumbre sobre las políticas del nuevo presidente electo en relación a la ciencia en campos como el cambio climático, la salud pública, la energía o la ciencia espacial. Pero lo peor estaba por llegar: con las nuevas políticas migratorias, EEUU puede perder una parte fundamental de su materia gris.

Las revistas científicas como Nature y Science ya han alertado sobre lo que se avecina, pero también los medios generalistas como el diario The New York Times. Para mayor vergüenza, incluso un canal férreamente conservador como la Fox titulaba ayer: “La decisión de Trump sobre inmigración dañará la investigación y el liderazgo de EEUU, advierten los científicos”.

Los investigadores ya han comenzado a movilizarse. La web Académicos Contra la Orden Ejecutiva de Inmigración cuenta ya en este momento con más de 18.000 firmas de investigadores y profesores. Por su parte, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), la sociedad científica generalista más grande del mundo y editora de la revista Science, ha reaccionado a través de su primer ejecutivo, Rush Holt. “La implantación de esta política compromete la capacidad de EEUU de atraer el talento científico internacional y de mantener el liderazgo científico y económico”, dice Holt.

Holt destaca que ni siquiera tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se dio una situación similar. En aquella ocasión, dice, la administración Bush consultó con la AAAS y otras instituciones científicas para encontrar una solución equilibrada que permitiera reforzar la seguridad sin perjudicar el trabajo investigador.

Claro que alguien podría pensar: es lo que los estadounidenses han elegido, y es lo que se merecen. El problema es que no solo les afectará a ellos, como otros organismos científicos se están encargando de subrayar.

Según el Consejo Internacional de la Ciencia, la mayor organización científica global, la orden de Trump tendrá “efectos negativos en la libertad de intercambio científico entre científicos y estudiantes de ciencia de todo el mundo, lo que resultará en impactos negativos en el progreso de la ciencia, impidiendo a las sociedades de todo el planeta beneficiarse de este progreso”.

Por su parte, la Unión Astronómica Internacional “espera que estas acciones por parte de un país no disparen una reacción en cadena en otros países del mundo, lo que dañaría gravemente la ciencia de la astronomía”, especialmente dependiente de la colaboración internacional por la naturaleza de sus instalaciones.

Cuando el ocupante de la Casa Blanca estornuda, todos nos resfriamos. Y la enfermedad que su actual titular puede transmitir a la ciencia mundial es infinitamente más grave que un simple catarro.

11 comentarios

  1. Dice ser Sociólogo Astral

    A mi me parece bien que Trump expulse de America a los extranjeros delincuentes pero primero que los deje entrar para ver si delinquen o no ¿como sabe él que esos extranjeros van a cometer delitos o no?

    31 enero 2017 | 23:03

  2. Dice ser Sociólogo Astral

    Hoy me he enterado que cuando la gente lo estaba pasando mal en el caos de los aeropuertos él estaba en la casa blanca tan tranquilo viendo una película de Disney con su familia. ni siente ni padece, es como un alcornoque insensible.

    31 enero 2017 | 23:06

  3. Dice ser Blas

    ¿ Cuántos premios Nobel tienen nacionalidad de Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen , Irak o religión musulmana en general en el ámbito de las ciencias? ¿Cero? Pues eso. A Estados Unidos le ha hecho grande la inmigración blanca europea que es su gérmen y es lo que se está perdiendo, no cualquier tipo de inmigración, no todos los inmigrantes son iguales ni aportan lo mismo, y todo lo que se sale de ahí ha supuesto un conflicto social y cultural, palos en las ruedas del progreso del país . Musulmanes , latinoamericanos y africanos engrosan la clase baja . El impacto en la ciencia del veto va a ser nulo, y este artículo está cogido con pinzas mezclando churras con merinas solo para atacar una forma de pensar que no se comparte.

    A las multinacionales que tanto protestan porque no les dejan importar mano de obra de paises insospechados les importa un pimiento el bienestar de la sociedad americana, solo les importa su lucro empresarial, cosa que no es sorprendente pero es inmoral.

    01 febrero 2017 | 00:25

  4. Dice ser ha de haber obstáculos para tomar fuerzas y superarlos

    Si el ser humano aspira a un mundo más evolucionado debe eliminar de su pensamiento el tradicionalismo qu eencadena sus ideas a las nefastas supersticiones que se arrastran del pasado y que sólo tenían carácter de certeza bajo la alfombra de la hipocresía, el abuso de poder, la imposición de idea y la administración y gestión del universo humano utilizando herramientas contrarias a la verdadera riqueza de la especie.
    La variedad es real, lógica, estrictamente necesaria, para conseguir metas elevadas. No es posible que se ame la libertad y se antepongan creencias individualistas sectarias. No se puede evolucionar como especie si se niega la mayor. No puede mejorarse poniendo vistas a al mejora de esa especie manteniendo códigos que provocaron bestialismo, cerrazón, injusta discriminación, intolerancia y negación del valor del otro por causa de raza, credo, sexo, o cualquier otra característica humana irrelevante para con la capacidad de captación y desarrollo del conocimiento adaptado a la snecesidades reales y circunstancias del entorno vital del presente que toca vivir.
    Es de encios, de rotundos incapaces, negar le desarrollo y riqueza conseguida gracias a la involucración de diferentes culturas en rpo de un mismo fin: la consecución de un mundo más libre y justo para con todos. Resultaría miserable, tremendamente mezquino, hipócrita y falsamente racional el convertir los intereses de una parte de la sociedad o del caos de un determinado proceso de evolución en un saco de sombras donde colocar las luces que hemos conseguido encender atendiendo al sano deber de aceptar la variedad y reconvertir tradicionalismo sculturales para desarrollar bien común unitario y variado.
    La mente mezqiuna no puede gestionar un mundo que se expande. NI uno, ni dos, ni tres pivotes atados a su interés caduco, podrán mover el mundo en adelante.
    Y llegado el momento, el mundo evolucionado, harto de fracasos políticos, tendrá el justo derecho de negar la atrocidad de sus gobernantes sobre sus destinos, si éstos se sitúan en contra de la vibra global que se expande.
    Ha sido hermosísimo, imposible hace unos meses, ver cómo gente de distintas religiones, sexualidades, cualidades y condiciones se han reunido para defender la llama que les acerca y luchar contra quien pone cizaña en sus pasos hacia el amor de especie evolucionada y digna.

    01 febrero 2017 | 00:43

  5. Dice ser David Derecha

    Los progres siguen en sus trece de querer poner al mismo nivel a los colonos blancos europeos que constituyeron una gran nación en Norteamerica y a los indios, sudakas y negros que salvo mano de obra barata no aportan nada.

    01 febrero 2017 | 01:16

  6. Dice ser la xenofobia no es para nada justa; es sinrazón absoluta

    El espíritu xenófobo es torpe, limitado, absurdo.
    Hay gentes de diferentes colores de piel en equipos deportivos, de toda nacionalidad, en ciencia, en tecnología, en cualqueir profesión… y ese es el poder que ha permitido la evolución de la especie. Cuando lanzan sus topres proclamas ni siquiera se paran a pensar en la nacionalidad de quien fabrica los móviles que usan… ni en la religión o no religión de quienes han estudiado para combatir enfermedades… El espíritu xenófobo, racista, también el que hace diferenciación negativa por sexo y demás diferenciaciones sin sentido, no son racionales, porque sus principios son artificiales e insustanciales, falsos, limitados a un concepto erróneo y sesgado de la realidad. Cantan canciones de quienes supuestamente detestan por x o y condición, y disfrutan cantándolas, y luego atacan a quienes tienen esa condición. Absurdos amantes de la caótica sinrazón.
    Tengo un móvil que me vendió, o mejor dicho, casi me regaló, un koreano. Y funciona con una ROM evolucionada por un hindú. He comprado en muchos lugares del mundo: España, Francia, Alemania, Italia, Australia, USA, Korea, Japón, Bégica, Holanda, UK, Portugal, Canadá, Austria, México, Chile, China, etc… todos tramitados con trato súper correcto.
    Un médico musulmán me curó el asma. También sé de un buen doctor iraní y otro cubano, una argentina, alemanes, etc…
    Los xenófobos son un peligro para el desarrollo de nuestra especie y por lo serio que es el proceso de la evolución humana, por esta riqueza que se alcanza en la multiplicidad y multicultura, el mundo no debería permitir ser gobernado por gilipollas.

    01 febrero 2017 | 02:11

  7. Dice ser David Derecha

    Yo todavia estoy buscando un afroamericano que haya creado algo importante, porque ni Google, ni Apple, ni Microsoft, ni el primer Ford ni nada que yo sepa han creado los afros.

    01 febrero 2017 | 04:50

  8. Dice ser elena

    Nos iba mejor con el premio nobel aquel…Claro que todo el mundo aceptó que le dieran a este tal distinción sin haberse sentado en el sillón. Ver para creer.

    01 febrero 2017 | 07:33

  9. Dice ser Erbo

    ¿No son estos los mismos que repiten siempre que ciencia y política no deben mezclarse?

    01 febrero 2017 | 08:08

  10. Dice ser Boniato

    Ya parece que esta dañada. Solo con repetir la cantinela de que Trump es un monstruo xenodobo solo por que te lo dicen en todas partes ya me hace dudar de cualquier cosa “científica” que se escriba en esta sección. ¡A saber cuantas medias mentiras se hao colado por que al bloguero le cae alguien mejor o peor en este blog !

    01 febrero 2017 | 08:49

  11. Dice ser reagganton

    Pero si no hay que repetir ninguna cantinela. A Trump sólo tienes que escucharle y observarle y ya se muestra.

    02 febrero 2017 | 10:26

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