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Too Good To Go, una app contra el desperdicio de alimentos

Too Good To Go es un movimiento europeo que lucha contra el desperdicio de alimentos. A través de su app y bajo el lema La comida no se tira, restaurantes, supermercados, panaderías y hoteles, entre otros establecimientos, pueden vender su excedente de comida diario para evitar que acabe en la basura y los usuarios pueden comprar esa comida de calidad a precios muy reducidos, evitando así su desperdicio.

Este movimiento está presente en nueve países y cuenta con más de seis millones de usuarios y más de 14.000 establecimientos. En España, la aplicación ya está operando en Madrid, Barcelona y Bilbao con varios centenares de establecimientos y en los próximos meses se espera seguir sumando más ciudades a la lista. 

“Un tercio de la comida lista para ser consumida en el mundo acaba en la basura y solo en Europa se calcula que cada año se desechan más de 1.300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo. Too Good To Go es una solución que quiere mitigar este problema otorgando a establecimientos y usuarios la posibilidad de reaccionar activamente contra el desperdicio, señala Oriol Reull, jefe para España de Too Good To Go.

La idea de crear la organización surgió en Dinamarca en 2016 cuando, durante un bufé, sus fundadores fueron testigos de cómo se tiraba toda la comida no consumida al final de la cena. Alimentos que estaban en perfectas condiciones. Fue entonces cuando decidieron que había que hacer algo para cambiar esa situación y crearon esta plataforma móvil que ha permitido salvar ya más de nueve millones de bolsas de comida.

En España, Too Good To Go funciona desde el pasado mes de septiembre y según Reull, la acogida está siendo muy buena: “En solo tres meses ya hemos superado los 36.000 usuarios y los 8.000 bolsas de comida salvadas. En 2019 ampliaremos nuestra presencia al resto de principales ciudades españolas”. Entre los establecimientos asociados se encuentran desde pequeñas fruterías, panaderías, restaurantes, supermercados, así como algunos hoteles Ibis del grupo Accorhotels cadenas como Sushi Shop o Tento.

La aplicación  está disponible de forma gratuita en iOS y Android y su funcionamiento es muy sencillo. Los usuarios pueden buscar establecimientos en la app y encontrar paquetes de comida a su alrededor para adquirir sus favoritos a precios muy reducidos que en su mayoría oscilan entre los 2 y los 5 euros.

Los establecimientos, por su parte, tienen que registrarse para empezar a ofrecer a través de la plataforma sus paquetes con aquellos alimentos que no hayan sido consumidos ese día y dar así una salida más responsable y sostenible a su excedente diario.

España es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia, casi ocho millones de toneladas cada año.

Siete días de compromiso para luchar contra el cambio climático a través de la comida

Con motivo de la Semana Mundial de la Alimentación que se está celebrando del 15 al 22 de octubre, la organización internacional Slow Food está promoviendo una semana de compromiso durante la cual su red de activistas de todo el mundo tomará acciones concretas para reducir las emisiones de CO2.

“La producción y la distribución de alimentos son los causantes de una quinta parte de la fiebre del planeta”, señala la organización, que atendiendo a este dato está alentando a todo el mundo (y especialmente a las personas que viven en países con altos niveles de desarrollo) a cambiar sus hábitos alimentarios.

“A menudo la gente se siente impotente ante la gravedad y la escala mundial de la tragedia del cambio climático. Sin embargo, cada uno de nosotros puede ayudar a frenar este fenómeno a través de la comida”. Para demostrarlo, Slow Food ha lanzado la Semana del Cambio como parte de su campaña Comida para el cambio (Food for Change), que empezó el 24 de septiembre y que continuará hasta finales de este año.

Durante la Semana del Cambio, los participantes se comprometerán durante 7 días a tres acciones concretas: cocinar solo con ingredientes locales, no comer carne y reducir a cero los desperdicios alimenticios. Se puede escoger un compromiso o todo ellos.

Lo importante es poder transmitir aotras personas que su compromiso es útil calculando concretamente el resultado de sus acciones. “Basándonos en el número de personas que forman parte de este reto y en colaboración con Indaco2 (INDicadores Ambientales y CO2, una spin-off de la Universidad de Siena, Italia), podremos estimar el equivalente de CO2 que se habrá ahorrado gracias a nuestro compromiso colectivo durante la Semana del Cambio”, explican los organizadores.

“Si al final de la semana hay unos 5.000 compromisos sobre las acciones concretas, el ahorro de CO2 será de 63 tC02eq, el equivalente a los gases de efecto invernadero que emite un coche en un viaje de 175.000 kilómetros”.

Razones para emprender las tres acciones

Cocinar solo con ingredientes locales. Un sistema de producción alimentaria local tiene la ventaja de integrar alimentos nutritivos y sanos con la responsabilidad social, dando prioridad a los sistemas ecológicos, eliminando o reduciendo productos químicos y salvaguardando las técnicas y los conocimientos tradicionales. La comida local es más fresca, protege las variedades y las especies locales (además de los métodos de producción tradicionales), recorre menos kilómetros y necesita menos embalaje. Permite que tanto los productores como los consumidores tengan más información y control sobre la producción y los sistemas de distribución alimentarios.

No comer carne. El consumo de carne se ha cuadruplicado durante los últimos 50 años. Cada ciudadano de la UE consume un promedio de 80,6 kg de carne al año. Según la Organización Mundial de la Salud, una reducción de 25 kg por persona sería suficiente, y reducir esta cantidad a la mitad sería una gran victoria para la salud de nuestro planeta (“World Livestock 2011: Livestock in Food Security”, FAO, 2011). Más del 95 % de la carne que comemos proviene de las granjas industriales, que son responsables colectivamente del 14,5% de las emisiones de gases de efecto. Producir un solo kilogramo de carne supone la emisión de 36,4 kg de CO2, el equivalente a la cantidad de CO2 que emite un automóvil durante un viaje de 250 km; y no menos de 15.000 litros de agua.

Reducir a cero los desperdicios alimenticios. Cada año en la Unión Europea se desperdician unos 90 millones de toneladas de comida (179 kg por persona). De este desperdicio, el 42% procede de las casas y el 39% del sector de la manufacturación. Los desperdicios alimenticios también implican el desperdicio de recursos como la tierra, el agua, la energía u otros elementos necesarios para la producción, como los embalajes, el transporte y el almacenaje. Producir alimentos que no se consumirán genera emisiones de CO2 innecesarias, además de la pérdida del valor económico de los alimentos producidos.

 

Llegan al Congreso 244.000 firmas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares

Nueve meses después de que Cristina Romero pusiera en marcha en Change.org una campaña contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, ha llegado para ella el gran día.

Hoy, 19 de octubre, llega al Congreso de los Diputados, junto con una gran chef, Ada Perellada, y un experto en seguridad alimentaria, para entregar las más de 244.000 firmas que ha conseguido para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados, ayudando así a miles de personas que tanto lo necesitan.

Con las firmas conseguidas, pretende que se cambie la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen  las normas de higiene para la elaboración, que prohíben que la comida sobrante sea manipulada.

Junto con las firmas, también entregará un centenar de #CroquetasIlegales, el plato estrella del reciclaje doméstico, que demuestra que aprovechar el excedente de comida no es tan difícil.

Cristina señala que “ha sido un largo y enriquecedor camino que sin duda nos va a llevar a un buen destino”.

También ha editado un vídeo de presentación para la entrega de firmas y que a su vez es explicativo y demostrativo de que el  aprovechamiento de alimentos es cuestión de predisposición y organización.

En la grabación ha colaborado la empresa F. Roca  y la idea de las #CroquetasIlegales  es de Borja y Pablo, dos estudiantes de publicidad de la escuela The Atomic.

Comer en casa de un particular por lo mismo que te cuesta en la tuya

SocialFood es una red social de economía colaborativa basada en comer en casa de particulares por el mismo precio que te cuesta comer en tu casa, para relacionarte con tus vecinos o cuando estás de vacaciones.

Busca romper la barrera del mundo virtual en favor de las relaciones en el mundo real  y su objetivo principal es ayudar a chefs anónimos, estudiantes de hostelería y personas que se estén formando a tener su propia marca digital y convertirse en una referencia.

socialfood

Del mismo modo, pretenden también luchar contra la soledad de miles de personas y darles una herramienta útil, sencilla y fácil con la que conocer a gente, compartir experiencias, sentirse útiles y disfrutar de momentos únicos con gente interesante. Promueven la inmersión cultural y gastronómica del turista en la ciudad y es muy útil para aquellos que tienen alguna diferencia alimenticia (veganos, vegetarianos, celíacos, diabéticos, etc..) puesto que encuentran en SocialFood una comunidad con las mismas sensibilidades.

La plataforma tiene  acceso a una comunidad de singles y turistas de 130.000 usuarios entre Facebook y Twitter.

La confianza para ir a casa de un desconocido se basa en las valoraciones y rating que este obtiene de la comunidad. Cada usuario valorará en sus respectivas experiencias al anfitrión (chef) e  invitados (guest). Es el mismo sistema que utiliza BlablaCar, Airbnb, Coachsurfing, etc…

Los precios de cada almuerzo, cena, etc… los decide el anfitrión y tendrán que tener una premisa: el chef no obtiene un beneficio económico, sino una serie de retribuciones intangibles: reconocimiento, marca digital, compartir gastos, combatir la soledad, etc…

SocialFood cobra una comisión por cada transacción que se efectúe en la plataforma, es el mismo modelo que llevan a cabo otras plataformas de economía colaborativa.

El proyecto nació hace un año. Uno de los socios, Alvaro Travesedo, estaba interesado en el potencial de la economía colaborativa e indagó sobre diferentes posibilidades. Pidió a su exprofesor, Ángel Osuna, fundador de una agencia de marketing y con 15 años de experiencia en emprendimiento, ayuda para llevar a cabo su idea y ambos crearon SocialFood y establecieron las bases del proyecto.

Salieron en enero de 2016 con algunas sorpresas que la competencia no tiene y que creen que serán las claves del éxito del proyecto. Su objetivo el primer año es alcanzar los 100.000 usuarios, y por los acuerdos estratégicos que están cerrando con otras empresas no les parece difícil alcanzarlo. En estos momentos, están ultimando la página web.

Se están financiando con un sistema de crowdfunding corporativo: aportan a las empresas, por un pago único, una campaña de márketing prolongada en los primeros años de SocialFood, acciones como big data, promociones de sus productos a los usuarios, construcción de la marca, etc. Hasta el momento han conseguido 3.000 euros.

 

Campaña de firmas para pedir al Gobierno una ley contra el desperdicio de comida

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene en marcha una campaña de firmas, #stopdesperdicios,  para exigir al gobierno una ley que vite el despilfarro de comida.

Un tercio de los alimentos acaban en la basura…  y sin embargo, hay quien no puede llenar su plato. Por eso, la OCU considera que es intolerable y cree que hay que tomar medidas para evitar que se tire tanta comida a la basura.

En su campaña, esta organización de consumidores pide que se establezcan medidas para que todos los agentes implicados en la producción, generación, distribución y comercialización de alimentos puedan donar la comida que desechan a bancos de alimentos, alimentación animal o abonos, en este orden.

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También, reclama que se prohíba cualquier práctica que implique estropear los alimentos haciéndolos inservibles para su consumo, que se incentiven las donaciones mejorando los beneficios fiscales. Que se establezcan las fechas de consumo preferente y caducidad siguiendo criterios de calidad y seguridad alimentaria y no intereses económicos; y que se fomente la reutilización y el reciclado de los productos alimentarios sobrantes no aptos para consumo humano, para su transformación en otros productos, alimentación animal, compostaje o producción de biogás.

En España se tira mucha comida, señala OCU, para quien nuestro país es uno de los que lideran este nefasto ránking, ocupa el 7º lugar en Europa. Cada semana, van a la basura 1,3 kg de alimentos por hogar y es en los hogares (42%) y en la industria alimentaria (39%) donde se generan más desperdicios. El resto provienen de restaurantes (14%), comercios y distribución (5%).

Países de nuestro entorno como Francia ya han tomado medidas al respecto  y ha prohibido por ley el despericio de comida sobrante en los supermercados. La propuesta que hace OCU también pide adoptar idénticas medidas en España.

A diario conocemos otras iniciativas que también van en esa línea, como los precios especiales en supermercados para los productos que están a punto de caducar…, alternativas para evitar que acabe la comida en el cubo. 

Campaña de firmas: pincha aquí

Comer en casa de particulares cuando viajas

De la misma manera que viajamos alojándonos en casas de personas del país a donde vamos o compartimos coche con distintas plataformas del consumo colaborativo, también se puede comer en casas particulares cuando ya estamos allí.

La plataforma VizEat lo hace posible, ya que reúne a viajeros y apasionados de la gastronomía para descubrir la cultura a través de la comida. Son aficionados a la cocina, entusiastas de los viajes y aficionados a conocer gente nueva, que quieren hacer de la comida un momento de intercambio, convivencia y descubrimientos. Es el encuentro de los viajeros que desean abandonar el camino ordinario con gente dispuesta hacer vivir su propia cultura (VizEaters).

VizEat

La inscripción en VizEat es completamente gratuita para anfitriones e invitados.

Una vez que hayas decidido el menú, solo tienes que elegir una fecha y hacer clic en “Reservar”. Se le notificará a tu anfitrión y después podréis intercambiar mensajes para concretar más detalles sobre el evento. Después de la comida, comparte la experiencia en las redes sociales de VizEat

Los perfiles de los usuarios están en la plataforma y se pueden conocer, cuentan su historia, sus destinos preferidos, su estilo de cocina, etc.

Como anfitrión, hay libertad para fijar el precio del menú, teniendo en cuenta los ingredientes y el tiempo que se invierte en la preparación. VizEat cobra una comisión del 15% sobre el precio pero el como anfitrión recibe el 100% del precio. Será el invitado el que asuma dicha comisión.

La garantía de VizEat cubre hasta 100.000 euros y tanto a anfitriones como a invitados.

Primera aplicación móvil para reducir el desperdicio de alimentos

Yonodesperdicio es la primera aplicación para web y móvil concebida para reducir el desperdicio de alimentos, que pone en contacto a personas que quieren compartir la comida que no van a poder consumir.

Es una plataforma de intercambio y donación de comida que permite también compartir trucos y recetas o conocer organizaciones con las que poder colaborar. Su promotora es  la Ong de desarrollo Prosalus.

Yonodesperdiciook

 

Prosalus es una organización no gubernamental de cooperación al desarrollo, cuya misión es promover el respeto, protección y garantía de los derechos humanos a la alimentación, a la salud y al agua y saneamiento. Una de sus líneas de trabajo está relacionada con el reconocimiento del derecho a la alimentación y un aspecto importante es la disminución del desperdicio de alimentos. Siguiendo la filosofía colaborativa, ha organizado esta red que facilita el intercambio y la reducción del desperdicio

Sus responsables señalan que hoy se desperdician casi 1.300 millones de toneladas al año, es decir, entre un cuarto y un tercio de la producción global de alimentos. En los hogares españoles se desperdicia  entre 75 y 100 kilos de alimentos por persona al año, señala El salmón contracorriente.

La plataforma intenta crear una comunidad de personas que compartan, intercambien y donen alimentos con la finalidad de disminuir el desperdicio de comida.

Para participar es necesario que el usuario se registre y anuncie la comida que quiere donar o compartir, o buscar comida que le interese y que esté cerca de él, contactar con la otra parte y fijar un sitio para realizar el intercambio.

No se pueden compartir alimentos caducados o en mal estado, ni medicamentos. Tampoco se puede compartir ropa u otros enseres, de los que ya se encargan otras plataformas.

Yonodesperdicio ha sido programada con código abierto por Punto Abierto, FreePress y aLabs y diseñada por Estudio BLG. Se puede empezar a usar desde la web y dentro de poco se podrá descargar la aplicación para teléfono.