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En España solo se recicla el 10% de toda la ropa de la que nos deshacemos

La Unesco declaró el 17 de Mayo el Día Mundial del Reciclaje. Una oportunidad para recordar la estrategia de Reducir, Reutilizar y Reciclar que busca reorientar el comportamiento de los ciudadanos para mejorar el medioambiente, para concienciar a la sociedad sobre la importancia de desechar los residuos de manera adecuada. Un hábito con el que no solo protegemos los recursos de las generaciones venideras, sino con el que ayudamos a frenar el cambio climático al que debemos hacer frente.

Para recordar este día, traigo dos iniciativas de dos plataformas que trabajan por el reciclaje y la sostenibilidad: la Fundación Humana, organización que promueve la protección del medio ambiente a través de la reutilización de textil y lleva a cabo programas de cooperación al desarrollo en África, América Latina y Asia y One Oak Brand, una firma de moda española que apuesta por darle una segunda vida al plástico y reutilizará 60.000 botellas de este material en 2019 como componente principal de sus mochilas.

La Unión Europea obligará a sus Estados miembros a reciclar en 2020 el 50% de todos los residuos domésticos, incluido el textil. La fecha límite está a la vuelta de la esquina y de momento en España solo se recicla el 10% de toda la ropa de la que nos deshacemos.

Mientras otros residuos urbanos han crecido en sus porcentajes de recuperación, el textil es el gran olvidado de las administraciones. Instalar más contenedores en la vía pública es la medida más urgente para evitar que cada año 900.000 toneladas de ropa acaben inutilizadas en vertederos, señalan los responsables de Humana.

Advierten de que pese a que la gran parte de las prendas que desechamos son susceptibles de tener una segunda vida, apenas un 10% se recupera selectivamente por un gestor autorizado para promover su reutilización. El resto (900.000 toneladas) acaba en vertederos donde es enterrado. Si este dato es preocupante, aún lo agrava más el hecho de que el residuo textil es la quinta fracción que más se genera (tras la orgánica, los envases y plásticos, el papel y el cartón, y el vidrio), y la que presenta el porcentaje de valorización más alto, por encima del 90%.

Cada vez que se recicla y se reutiliza, se contribuye a la protección del medio ambiente; se alarga la vida útil de los productos y, cuando ésta finaliza, son reintroducidos en el mercado asumiendo la lógica de la economía circular, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se crean puestos de trabajo en el llamado sector verde.

Desde esta entidad apuestan por implementar una adecuada red de contenedores en los municipios, según la cual, debería haber un punto de recogida de textil por cada 250-500 habitantes para alcanzar los objetivos que impone la Directiva Marco Europea, pero la proporción actual es de uno por cada 3.000–5.000 en el mejor de los casos. Además, la distancia óptima entre el usuario y un contenedor debe ser inferior a 100 metros.

En lo que llevamos de año, de enero a abril, han recuperado 4.112 toneladas, equivale a prolongar el ciclo de vida a 8,5 millones de prendas. Además, representan un ahorro de 13.062 toneladas de CO2 a la atmósfera.

El pasado mes de marzo, la ONU creó la Alianza de las Naciones Unidas para la Moda Sostenible. Una organización que busca “detener las prácticas perjudiciales para el medio ambiente y la sociedad en este sector y convertirlo en un motor de la acción ambiental”. Las estimaciones sugieren que para 2030 la producción de la industria de la moda y del calzado crecerá un 81%, hasta 102 millones de toneladas de prendas.

En este camino hacia la sostenibilidad, una de las posibilidades que se plantea en la industria es la de absorber parte del millón y medio de toneladas de plástico que se generan sólo en nuestro país al año, según datos recogidos en el informe Maldito Plástico de Greenpeace, y convertir así el plástico en productos de moda para darle una nueva vida.

One Oak Brand, una firma de moda española creada por los emprendedores Carlos y Guillermo Íñiguez, ha apostado por el plástico reciclado para dar vida a sus mochilas de diseño. Estos nuevos hilos, llamados “recover”,  garantizan un producto más sostenible con el que se ahorra agua, energía, se reducen las emisiones de CO2.

La materia prima de la que se parte es el poliéster reciclado que, entre otras cosas, consigue el mismo rendimiento técnico que otras fibras de poliéster dejando una menor huella medioambiental, ya que se alarga su vida útil.

Las cifras que manejan en la firma es que van a reutilizar 60.000 botellas al cierre de 2019, que habrán sido reconvertidas en mochilas.

Por el hecho de utilizar plástico reciclado, One Oak reducirá la huella de carbono de cada mochila hasta en un 30%.

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