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Internacional, Farmamundi, Amigos de Sierra
Leona y Arquitectura sin Fronteras.

Entradas etiquetadas como ‘indígenas’

Sin tiempo para ser niño

?????????????????????????????????????????????????????????????????????Alex vive en una pequeña comunidad indígena situada en la montaña de Ecuador, en una de las zonas más empobrecidas del país. A pesar de que tan sólo tiene seis años, tiene poco tiempo para disfrutar de su niñez.

Cada día, al salir de la escuela, ha de regresar rápidamente a casa para dar de comer a los animales y cuidar de Heidi, su hermana pequeña, que con tan sólo tres años, hasta que su hermano vuelve de clase, está sola. Es una situación que se repite con frecuencia entre la infancia indígena de la región.

Los dos hermanos, viven con su abuela y tres hijos de esta, en una casa de dos habitaciones. Alex no sabe dónde está su padre y a su madre sólo la ve una vez al mes. Trabaja en la capital como empleada del hogar. En el pueblo, falta trabajo y a pesar del dolor de verse obligada a estar lejos de sus hijos, tuvo que ir a la ciudad para poder ganar algo de dinero. A pesar de todo,  su sueldo, apenas cubre las necesidades que tienen.

???????????????????????????????????????????????????????????????????????????En Ecuador, 3 de cada 10 niños y niñas, no viven junto a sus padres. La migración del campo a la ciudad para buscar trabajo, es habitual.

La abuela de los niños, trabaja en el campo. Sale pronto por la mañana y no vuelve hasta bien entrada la tarde. En esta zona, ubicada a 4000 metros sobre el nivel del mar, la mayor parte de las familias viven de sus propios cultivos.

La vida no es fácil para Alex y su familia. La fuerza del sol, se evidencia en las mejillas quemadas del niño. La comida escasea y es complicado encontrar agua limpia, pues suele estar contaminada por los animales. En la comunidad de Alex, el 58% de niños y niñas menores de cinco años sufren padecen desnutrición severa. El promedio nacional es menor, pero en zonas rurales y sobre todo, poblaciones indígenas, el índice es considerablemente alto.

A pesar de todo, Alex es un niño afortunado. Puede ir a la escuela y eso es garantía de futuro para él y su familia. Estudiar le ofrece grandes posibilidades de escapar de la pobreza y forjarse un mejor futuro. Su escuela es una de las beneficiarias de los programas que Plan Internacional está llevando a cabo en las comunidades indígenas de los Andes. En ellos se trabaja para favorecer el acceso de los niños y niñas a la escuela y capacitar a cuidadores, padres y maestros en temas de salud y nutrición para contribuir a reducir la mortalidad infantil.

 

“Sin una identidad nada merece la pena. No existes. Es mejor morir”

Por Sergio Rubio, Plan Internacional – Ecuador

Los problemas por los que están pasando las comunidades indígenas de Ecuador no son algo nuevo, pero cada día son extremadamente “más”: Son uno de los grupos de población más excluidos, más olvidados y más vulnerables del país. Sin embargo, hacer algo para revertir la situación es realmente complicado.

Entre los distintos problemas que sufren, quiero centrarme en el que, a juicio de los propios protagonistas, resulta más significativo: el debilitamiento y, en algunos casos, la pérdida de las costumbres, de las tradiciones, de la cultura y, en definitiva, de la identidad. “Cuando no tienes esto no sabes quién eres, de dónde vienes, no eres nadie. Nadie tiene en cuenta tus opiniones, no tienes derechos, no existes, nada merece la pena y, para eso, mejor morir, ¿no crees?”, me contaba hace días un líder comunitario.

Y tiene razón. Fue una lección de vida que aprendí en una de mis primeras visitas al terreno con PLAN Internacional en Ecuador. Pero en este caso quien me la dio no fue un adulto, sino una adolescente indígena que no tendría más de 14 años. Acostumbrado a mi vida en ‘Occidente’ me atreví (sin pensarlo y sin ser consciente) a preguntar cómo era el día a día de un pobre en la sierra de los Andes ecuatorianos.

A pesar de la timidez inicial que caracteriza a esta gente, rápidamente la niña levantó su mirada, clavó sus ojos en los míos y, con gran contundencia, me espetó: “Perdone, señor, pero nosotros no somos pobres. Tenemos ganas, ilusión, tradiciones, alegría, valores, cultura y una identidad. Lo único que no tenemos es dinero. ¿No piensa que ustedes, los europeos, son los pobres? Lo único que tienen es plata”. En este momento sobran las palabras. Como cantamos estos días los españoles “indignados” en Quito, a más de 8.000 kilómetros de nuestros hogares, solamente nos queda “aprender del Sur para dignificar el Norte”.

Fiesta del Sol en el cantón de Cañar, Ecuador

Fiesta del Sol en el cantón de Cañar, Ecuador

Inti Raymi, la Fiesta del Sol

Bajo este contexto, el pasado 21 de junio pude acudir a una de las múltiples celebraciones que se realizan en el país del Inti Raymi (Fiesta del Sol en el idioma kiwchua), uno de los rituales incas en el que los indígenas dan gracias al Dios Sol y a la Madre Tierra por las abundantes cosechas. En muchos lugares esta fiesta se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de Ecuador, llenas de extranjeros y con un transfondo para “hacer el agosto”.

PLAN, fiel a su misión y a sus principios, ha apostado por el compromiso con la cultura de las comunidades a través de los niños, niñas y jóvenes. Por segunda vez en la historia del país (es el segundo año que se organiza), y dentro de un proyecto cuyo objetivo es fomentar la identidad cultural mediante la participación, tuvo lugar el único Inti Raymi de Ecuador donde los auténticos protagonistas son las niñas y niños.

Fue en la provincia de Cañar, en la zona sur de la cordillera andina, en un territorio con altísimos índices de pobreza extrema donde los habitantes generalmente se dedican a la agricultura, ganadería, comercio y manufactura de sombreros de paja. El 33% de los menores vive sin sus padres debido al problema de la migración. La región, sin embargo, tiene reservas minerales como el carbón y plata, lo que ha dado lugar a que la llamen “el pordiosero sentado sobre el banco de oro”.

A nuestra llegada, había más de 800 niñas y niños provenientes de 23 comunidades y acompañados por sus familiares. Momentos más tarde, mediante música, danza, oraciones, procesiones, desfiles, sacrificios de animales y gastronomía, los menores, vestidos con atuendos tradicionales, comenzaron a expresar su gratitud por la cosecha anual y la abundancia de productos.

Fueron casi siete horas de representaciones ante unas 2.500 personas en un ambiente de auténtica fiesta, lleno de alegría, de compartir momentos y de muchísimo colorido, en el que todos reflejaban su orgullo por recuperar la cultura, las costumbres y las tradiciones de sus comunidades.

Por momentos sentí que había retrocedido 300 años y que yo era un espectador de lujo dentro del mundo inca, aunque con algún episodio esporádico que recordaba a la colonización española.

Lo importante es que muchas tradiciones y costumbres perdidas se han recuperado y, lo que es mejor, que ese legado ya no tiene los días contados para volver a caer en el olvido, sino que tendrán que pasar varias generaciones hasta su desaparición. Muchas personas se sintieron, ese día, muy orgullosos de ser indígenas ecuatorianos.

Los niños, niñas y jóvenes son los protagonistas de esta segunda edición de la Fiesta del Sol - PLAN Ecuador

Los niños, niñas y jóvenes son los protagonistas de esta segunda edición de la Fiesta del Sol - PLAN Ecuador