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¡Qué difícil es cuando nuestros hijos o hijas deciden nacer antes de tiempo!

Por Gabriela Pérez-Noceti, delegada de Cruz Roja Española en el campo de refugiados de Ritsona, Grecia.

Qué difícil es pasar por ese duelo y volverse padres y madres de golpe, haciéndose los fuertes para que a pesar de todo nuestro dolor, físico y también psíquico, esa mezcla de alegríatristezafrustraciónmiedoesperanza no se interponga en nuestra capacidad de darle a nuestro pequeño prematuro todo nuestro amor y cuidados. Las madres, nuestra leche.

Qué difícil, qué exigente, sin tener a nuestro bebé en brazos aún, ser capaces de mantenernos conectadas a esa máquina llamada extractor del que en el mejor de los casos alguna vez habíamos escuchado hablar, y que nos ayudará a que apenas podamos, demos a nuestro hijo lo mejor que tenemos: nuestra leche. Ojeras, noches sin dormir, agotamiento, incertidumbre, pasando de golpe a vivir entre una casa vacía y esa “nave espacial” que parece ser la unidad especial de cuidados de cualquier gran hospital. Las palabras del médico y enfermera, en quien confiamos, nos pueden resultar a veces indescifrables….

Qué fundamental es en esos casos no sólo contar con la tecnología necesaria, sino con una atención humana, que nos escuche, que nos entienda y respete, que valore nuestra capacidad de cuidar y de alimentar, nuestros tiempos…. Todo el apoyo del mundo en estos casos es más que trascendental. Una atención centrada en las familias y sus necesidades particulares pueden hacer que te cambie radicalmente la vivencia que te ha tocado atravesar…Admirable lo que pasan esas familias, y el personal que los asiste.

Me saco el sombrero con lo que están avanzando hospitales como Vall d’Hebron o Sant Joan de Deu en ese sentido. ¡Qué cracks!

Ahora piensen por un momento lo que puede ser vivir esta experiencia estando muy lejos de tu hogar, y de tu gente. Sin poder ni siquiera entender el idioma de los cuidadores de nuestro bebé. Cuando lo único que podemos hacer es rezar a cualquiera que sea nuestro Dios, si tenemos la suerte de creer en uno, y sacarnos leche, esperando pronto poder hacérsela llegar a nuestro pequeño.

Recién llegados, en un campo de refugiados en una caravana sin luz ni agua potable, echando mano a un extractor de leche manual, y esperando que la próxima semana su bebé prematuro de dos meses tenga el alta, así me encontré hoy en una visita.

No vamos a tener grandes tecnologías, pero tendremos nuestros brazos abiertos y una mamá y papá canguros, que están esperando desde hace meses, en esa mezcla de alegríatristezafrustraciónmiedoesperanza, pero con todo su amor a esa bebé que ha decidido nacer antes de tiempo.

Hoy me he sentido privilegiada de estar aquí ahora.

Campo de refugiados de Ritsona. Foto Ovi Vega @ovitveo

Campo de refugiados de Ritsona. Foto Ovi Vega @ovitveo

7 comentarios

  1. Dice ser Dudo luego existo

    Con todos mis respetos: ¿Como puede un nonato , “decidir” nacer antes de tiempo? Pasarle esa responsabilidad a él es desacertado, incluso como licencia poética. Piensa que puede haber quien le de crédito.

    09 diciembre 2016 | 10:46

  2. Dice ser Joana

    Es bueno o buena pensar o pensara que nuestros hijos o hijas puedan nacer, nacero o nacera en tiempo o tiempa, porque los padres o padros y las madres o madros van o von a llorar o lloror.

    Para la próxima menos gilipolleces ridículas con el lenguaje. Obviamente no voy a leer el bodrio que has escrito, con el titular tengo suficiente.

    09 diciembre 2016 | 15:02

  3. Dice ser Carmen

    Lo mejor que tenemos para darles es nuestra leche?? Madre mia lo que hay que leer…..
    si crees que ser madre pasa x darle la leche de tu teta… tienes un problema…. abre tu mente….

    09 diciembre 2016 | 17:34

  4. Dice ser Patricia

    ¿Solo críticas para una persona que trabaja de voluntaria en un campo de refugiados? Por gente tan engreída, poco soludaria y tan desacertada para evaluar es que estamos lo mal que estamos.

    13 diciembre 2016 | 10:41

  5. Dice ser Patricia

    Ah! Y a la que opina sobre la leche, que lea, aunque sea por arriba, lo que opina la OMS. Hay que ser muy ignorante para opinar desde el desconocimiento; ni siquiera sabe que no sabe.

    13 diciembre 2016 | 10:44

  6. Dice ser Laura

    Se ve que Joana no leyó el artículo ya que en ningún momento se cae en esas gilipolleces: no es igual decir padres y madres en este contexto, y no es la tónica del texto marcar la diferencia de género cayendo en errores lingüísticos. No es conveniente ser mas fundamentalista que la Academia.
    Interesante artículo, escrito con corazón. Gracias por tu trabajo Gabriela Pérez.

    13 diciembre 2016 | 10:54

  7. Dice ser Teresa

    ¡¡Qué pena da leer comentarios gilipollas enviados por gilipollas!!
    Leen “por arriba” y para colmo les falla la comprensión lectora y la humanidad.
    Gracias Gabriela por intentar con tus palabras que nos imaginemos mínimamente lo que pasan esos “otros” seres humanos en situaciones límite que nosotros ni nos podemos llegar a imaginar.
    En este mundo hace falta mucha empatía como la tuya.

    13 diciembre 2016 | 13:51

Los comentarios están cerrados.