BLOGS
El Blog Solidario El Blog Solidario

Por aquí han pasado cooperantes de Ayuda en Acción, Cruz Roja, Ingeniería Sin Fronteras, Unicef, Médicos del Mundo, HelpAge, Fundación Vicente Ferrer, Médicos Sin Fronteras, PLAN
Internacional, Farmamundi, Amigos de Sierra
Leona y Arquitectura sin Fronteras.

Dinding Soucko y las consecuencias de la mutilación genital femenina

Jesús López Santana, Cruz Roja Española desde Malí.

Dinding es una niña de 9 años que vive en Maloum, una  población a 30 minutos de coche de Kayes en el Sureste de Malí,  relativamente cerca de las fronteras de  Senegal, al oeste y Mauritania,  al norte. Vive con su familia  y tienen algunas cabras y gallinas que les permiten subsistir bajo los más de 40 grados del sol maliense.

Jesús López Santana.

Dinding y su abuela (Jesús López Santana).

A pesar de su edad, la vida no ha sido fácil para ella casi desde su nacimiento. Como tantas niñas malienses, con apenas una semana de vida fue sometida a lo que aquí llaman “prácticas nefastas”, la mutilación genital femenina. Más allá de las connotaciones culturales asociadas a esta tradición, en su caso,  la consecuencia fue un quiste genital que sus padres detectaron a los dos años y le causaba grandes molestias.  A medida que Dinding  cumplía años su lesión aumentaba de tamaño hasta alcanzar el tamaño de una mano.

Su abuela cuenta que Dinding sentía una profunda vergüenza y dejó de ir con sus amigas a bañarse al río por miedo a que se rieran de ella. Su carácter se hizo difícil y  e irascible y dejó de jugar. La familia pensó que habría que acudir al hospital, pero la falta de recursos les impedían trasladarse al centro sanitario. El hospital de Kayes cuenta  con médicos ginecólogos como el Dr. Sitafa Dembe, donde tratan  a 2 o 3 niñas y mujeres a la semana como consecuencia de complicaciones asociadas a la mutilación genital. Desde fístulas a hemorragias, infecciones crónicas, VIH, retención urinaria…

Por fin, un día, Dinding pudo ir al hospital. Una semana después de su llegada la operaron  y su vida comenzó a cambiar. Ya no había dolor, ya no había vergüenza, ya no había mal carácter. Incluso ganaba el peso que perdió durante los años de su lesión.  También ha cambiado la vida de su familia que además cuenta con el apoyo de un psicólogo de la Cruz Roja que les visita en su casa de forma periódica.

La abuela también cuenta que ella recomendó  a los padres de la pequeña aquella práctica nada más nacer, pero que hoy no lo haría. Aún así, cree que la mutilación genital es una tradición y no se puede prohibir, ni puede desaparecer de la noche a la mañana, pero cuando se tiene una experiencia  así, cuando se viven las consecuencias nefastas en la propia familia, todo cambia.

En Malí, la mutilación genital femenina es una práctica extendida, especialmente en las comunidades rurales. Desde el Gobierno y desde distintas organizaciones sociales del País existen programas de sensibilización, pero para la familia de Dinding, el problema de su pequeña y la llegada de la  Cruz Roja a su pueblo, son los que han provocado un cambio de mentalidad.

La familia de Dinding quiere que su caso sea conocido por todos para que entiendan los problemas que conlleva esta tradición para la salud, para la vida de las niñas y mujeres. Han vivido en primera persona una tragedia y están dispuestos a implicarse en el trabajo de la Cruz Roja sensibilizando a sus familiares y vecinos. El hecho de que se esté grabando un documental sobre su vivencia les anima a continuar en esa línea y quieren ser el ejemplo para concienciar a otros.

Ahora es su abuelo, quien  relata que ellos no han ido a la escuela, no están instruidos, pero los voluntarios y el personal de la Cruz Roja están preparados, conocen los problemas y aportan soluciones.

Él siempre asoció la Cruz Roja a la salud y a la atención a las personas y eso le genera confianza. Esta iniciativa es buena, y el trabajo que hacéis es maravilloso. Dinding es nuestra hija y la curáis a ella, nos curáis a nosotros”,  sentencia agradecido.

3 comentarios

  1. Dice ser ANTONIO LARROSA

    Si no fuera por que lo escribis con tanto convencimiento me costaría creer que en los tiempos que vivimos con tantos adelanto asombrosos , aún persistan esas costumbres salvajes y no me extraña que muchas personas intenten escapar de alli buscando una nueva vida.

    Hoy es el dia del libro de larrosa o sea de mis libros. conecta con mi web y verás de que va la cosa. antoniolarrosa.com

    Cica sobre mi nombre ..

    23 abril 2014 | 16:13

  2. Dice ser El Soberano

    Es lo que tiene el islam: violencia contra la mujer, mutilación genital, humillación, salvajismo…

    La cosa es que la progresía está a favor de esta gente, y luego tachan a los hombres españoles de maltratadores en potencia, pero sin embargo permiten la importación de estos salvajes.

    La manera de erradicar esta repugnante costumbre es ejercer tal presión económica y sobre las fronteras que sea “O evolucionas, o mueres de hambre. Tú eliges”.

    23 abril 2014 | 16:37

  3. Dice ser mari mar

    Me averguenzo tremendamente de “permitir” que ésto pueda pasar.
    Por que sin duda, ésto aberración, no sólo a lleva a cabo el ser humano, si no que la permite.

    23 abril 2014 | 17:41

Los comentarios están cerrados.