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Cherubin: hierros, guitarra y tormenta

Por Vicente Rey Bakaikoa (Haití, Médicos Sin Fronteras) 

Cherubin tiene una fijación externa en el brazo izquierdo. Desde que nuestro administrador le trajo una guitarra no la ha soltado ni un momento. La toca sin que los hierros en su brazo le molesten. La guitarra le trae recuerdos, que le torturan, de una vida anterior.

Y Cherubin se pasea todo el día con la mente en otro lado, intranquilo. Cuando los medicamentos no le tranquilizan, va gritando, de un lado a otro, contra aquel que un día le robó o le timó. Cuando me ve y me reconoce, se para y me dice que le quite la fijación, que le hace daño, pero nunca espera mi respuesta, y sigue andando y gritándole en voz alta a sus fantasmas.

Cherubin tiene algo que hace que su fragilidad provoque afecto a su alrededor. Los demás pacientes le han tomado cariño. Cuando los gritos duran toda la noche nadie protesta y simplemente el guarda me dice, por la mañana, que Cherubin ha pasado la noche intranquilo, que habrá que hacer algo.

Le ha tomado afecto a nuestra enfermera y ella tiene poderes mágicos sobre él. En general, cuando ella llega, Cherubin la escucha y se tranquiliza, acepta los medicamentos y las inyecciones.

Una de las noches en que estábamos los dos de guardia, Cherubin no estaba bien. Las inyecciones no le habían calmado, y lo que habría dormido a tres elefantes no le hacía ni parpadear. Gritaba y se paseaba intranquilo por todo el hospital. A medianoche, cuando ya desesperé, le tomé por el brazo y le dije: “ven, ven a descansar”. Me siguió dócil hasta su tienda. Y se durmió casi en mis brazos. Poco después yo mismo me tumbé en mi colchón. A los veinte minutos me despertaron sus gritos en mitad del patio.

Tormenta

Desde el balcón de mi habitación veo la tormenta vespertina arreciar, y pienso en toda la gente que la soporta debajo de los plásticos, viendo correr el agua y el barro alrededor, y esperando que hoy los elementos no se enfurezcan demasiado, y rezando para que ni sus cosas ni sus vidas se vayan con la corriente.

Por la mañana el sol brillará como todos los días, y la tormenta parecerá sólo una pesadilla, una pesadilla más, como cualquier otro día.

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Foto superior: Pacientes en recuperación en el hospital Delmas 30 de MSF en Puerto Príncipe (© Brigitte Guerber-Cahuzac/MSF)

Foto inferior: Grafiti en las calles de Puerto Príncipe (© William Martin/MSF)

3 comentarios

  1. Pobre Cherubín 🙁

    05 julio 2010 | 11:25

  2. Dice ser Caty Gata

    Desgarrador relato.
    Que gran labor estáis haciendo. Todo mi apoyo y respeto hacia vosotros.

    Miauuuuuuuu
    (\____/)
    (=0_0=)
    (“)___(“)
    http://www.videosdegatos.eu

    05 julio 2010 | 11:35

  3. Dice ser antonio larrosa

    ¡Pobre querubin.Lo siento por el y por los millones de niños que padecen tanta amargura en el mundo que nos ha tocado vivir.

    Clica sobre mi nombre

    05 julio 2010 | 13:19

Los comentarios están cerrados.