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¿Pero esto cómo funciona?

Weblluisg cuelga un vídeo en YouTube y denuncia lo siguiente:

Ejemplo de uno de los clásicos engaños en los calltv: juego repetido pero con solución diferente. El ejemplo que se muestra aquí corresponde a la productora LLAMATV. El juego consiste en sumar todos los números de una pizarra. En el primer vídeo, del programa SUERTE LATINA, la solución es 381. En el segundo vídeo (del programa NOCHE DE PREMIOS), la misma pizarra da 383… ¿Alguien puede explicarlo?

Mirad, ya no entro en que den dos resultados diferentes. Me da igual. No descubrimos América al decir que esto es una estafa consentida en toda regla. Podemos publicar aquí y en mil sitios lo mismo, podemos denunciarlo de cientos de maneras, colgar vídeos, etc., que seguirán riéndose de la gente. Y como ya no aspiro a nada, me conformo con que alguien me diga por qué no sale 79.

PD: ¿Me he perdido algo? ¿Hay alguna cuenta previa? ¿No veo bien? ¿El vídeo está trucado? ¿Realmente soy tan imbécil?… Ayudadme, por favor os lo pido.

PD2: Risto, a ver si un día metes en tu G-20 a todos estos programitas.

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El tiempo pone a cada uno en su sitio

Es de las primeras frases que recuerdo de mi padre consolándome cuando algún compañero de colegio me había hecho una guarrada. “No te preocupes, que el tiempo pone a cada uno en su sitio; tú, con la cabeza siempre alta, que nadie pueda dar nunca una queja de ti”, me decía. Y es una frase que a mí también me gusta decir, porque aunque a menudo no se cumple, otras veces sí.

Un claro ejemplo es de la no famosa (aunque a ella le duela) Aída Nízar, quien desde su participación en GH creyó que se iba a comer el mundo bajo la triste teoría de que cayendo mal se haría un hueco en la televisión. Ella pensaba que su papel era original, mientras que el resto del mundo lo veía como algo mediocre. Al final es cierto que ha encontrado su hueco en la televisión, pero lo bueno es que tiene el espacio que se merecía:

Es el sino de los que quieren ser reyes sin dar un palo al agua, de los que se ríen de nosotros y encima pretenden que les idolatremos. Antes los teleconcursos estaban llenos de ‘becarios’ sin experiencia que, con ilusión y a pesar de presentar algo cutre, aspiraban a que su cara empezase a ser conocida. Pero ya no pueden, y en parte me alegro. Metiendo a los que en mi opinión son despojos televisivos en su lugar les han hecho un favor. Dan el perfil mucho mejor, y si no cambiad de canal y tendréis a otras joyas como Dinio o Begoña Alonso, de cuyos atentados ligüísticos ya nos hemos reído alguna vez.

PD: Aún así, no me doy por satisfecho. Que conste que pienso que hasta este tipo de programas les quedan grandes. ¿Por qué los directivos de las cadenas de televisión se empeñan en sacar de su hábitat natural a estos personajes? Pienso que jamás debieron salir ahí, de sus discotecas, etc. Ahí no molestan a nadie.

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“¿Qué hacemos? ¡Producción!”

Os avisé de que los teleconcursos estaban echando el resto y ahora empieza a notarse… demasiado. La gente asegura estar harta de que le saquen el dinero, pero por lo visto siguen llamando. ¿Y para qué? para esto:

Aciertas, te preguntan de nuevo haciendo como que no te han oído para ver si cambias tu respuesta, enseñan el sobre, lo tiran al suelo… y lo invalidan. Venga, ya si eso te apañas con producción. ¿Qué podemos hacer para que quiten de una vez por todas estos programas? Ni de madrugada ni nunca, hombre.

PD: He llegado hasta este vídeo a través de Tencuidado, una página que os recomiendo a todos los amantes de la televisión. Encuentras cada joya… Por cierto, muchas gracias a Mario J. por pasarme el enlace. ¡Un abrazo crack!

PD2: Este vídeo me ha recordado a otros dos recientes que tienen tela.

PD3: Una última cosa. Vale ya de echar la culpa de todo a los becarios. Por lo visto, la gente de Tencuidado ha tenido un problemilla con elmundo.es (que a mí no me interesa) y mirad quién paga el pato. Al final me voy a tener que poner serio: ¡Los becarios no tenemos la culpa de todo!

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http://www.wikio.es

“Los ‘teleconcursos’ sólo sacan el dinero a la gente”

A finales de marzo recibí un correo de un lector (omito su nombre por si acaso no quiere que lo diga) que estaba muy indignado con los teleconcursos.

Son estos programas que ahora tienen casi todas las cadenas y que no paran de ofrecerte dinero para que llames y descubras la palabra oculta.

Suelen ser del estilo: “El lobo se comió a caperucita R _ _ A… ¿qué palabra buscamos?”

El lector estaba realmente indignado y me dijo que había hecho una prueba para demostrar que estos concursos sólo buscaban “sacar el dinero a las personas de una manera sangrante”.

Su correo decía esto

“Hace poco he recibido la factura de teléfono donde desglosa la cantidad de euros que tengo que pagar por realizar una prueba:

La prueba consiste en llamar a esos programas de televisión que tienen un juego en pantalla y que sacan el dinero a las personas de una manera sangrante. Engañando a todo el mundo.

Por eso me senté una mañana delante del televisor, busqué una cadena con un programa de esos y probé suerte. Como era de esperar, ni siquiera me cogieron el teléfono para participar después de 30 llamadas (en eso consistía mi experimento).

Resulta gracioso oír cómo el ordenador que descuelga la llamada y dice siempre las mismas frases:

¡¡Uy por qué poquito, vuelve a probar !!

¡¡Uy casi, has estado a punto de entrar en el concurso!!

Pues bien, hoy (hace ya algún tiempo de esto) me han llegado las facturas del teléfono y me gustaría enviártelas para que las colgaras y la gente se diera cuenta del engaño de estos programas.

De esta forma tal vez la gente tome conciencia de ello, deje de llamar y dejen de emitir esta Telebasura.

Espero que mis 50 € gastados en esta prueba sirvan para algo.”

Aquí están las facturas que me envió. Juzgad por vosotros mismos.

La primera:

Y la segunda:

Los teleconcursos echan el resto

Esto de los teleconcursos ya no tiene solución. Agonizan como formato, sí (o al menos eso me parece a mí), pero van a echar el resto. Se ve que llegó un día en el que hasta la gente más inocente se dio cuenta de que no era normal que nadie supiese de qué color era el caballo blanco de Santiago. Desde entonces, y con algo menos de pasta en el bolsillo, dejaron de llamar. Estos programas quedaron para eso, para reuniones de amigos medio pedo que llegaban a casa después de salir de fiesta y se ponían esto en TV para reírse un rato hasta que les entrase el sueño. Así que alguna cadena, por lo que me encuentro en Meneame, ha decidido jugarse el todo por el todo. ¿La solución? Enseñar ‘un poquito’.

Esto del biquini ya lo habíamos visto con alguna apuesta perdida, para dar el tiempo en países fresquitos o incluso algún informativo raro, raro… pero nunca en los teleconcursos (bueno, alguno de póker eroticofestivo).

PD: Ya sabéis que sufro una terrible adicción a este tipo de programas por culpa de la supuesta borracha de La Sexta, que me dejó tocado hace un tiempo. Grabé meses atrás este vídeo para contároslo, pero aún no se despelotaban.

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La supuesta borracha de la Sexta tuvo la culpa de mi adicción

Hace más de dos años, en mi periódico entrevistaron a Diana Alonso, una presentadora de un ‘teleconcurso’ que emitía La Sexta a la que acusaban de haber empinado el codo más de la cuenta antes del programa. Ella lo negaba todo y echaba la culpa al jet-lag, pero para mí era demasiado tarde. Estaba consternado, como un niño cuando pilla a sus padres en plena faena el primer viernes que regresa pronto a casa.

Yo necesitaba conocer a Diana, pero era complicado. Los medios de comunicación informaban de un despido fulminante tras ver los vídeos colgados en YouTube y, fuese así o no, lo cierto es nunca más la volví a ver.

Desde ese día, sin saber por qué, empecé a aficionarme a los ‘teleconcursos’. Cuando me situaba delante de la pantalla me sentía más cerca de ella, era mi forma de tenerla presente. Pero del enamoramiento ingenuo pasé al vicio.

Los ‘teleconcursos’ me producían una descarga de adrenalina incomparable, hasta el punto de convertirse en uno de los ejes básicos de mi vida. Cuando quise darme cuenta de mi adicción era demasiado tarde, así que aprendí a aceptarme tal y como soy.

Reconozco que echo de menos esos concursos en los que se preguntaba de qué color es el caballo blanco de Santiago, para mi gusto, un ‘tonguete’ mucho mayor, pero es que la gente se ha vuelto muy lista, así que acepto con deportividad que suban el nivel, aunque ello me impida participar.

-> Es tu turno: Mándame tus fotomontajes, tus vídeos raros (propios o de YouTube), tus parecidos razonables… cualquier cosa que te haga gracia y quieras que publique, a elblogdelbecario@gmail.com o en la sección “contacto”