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Por una extraña razón se quita una bota antes de pedirle matrimonio a su novia

Circula por las redes sociales un vídeo de un joven que está a punto de pedirle a su prometida que se case con él, en medio de una plaza llena de gente. ¡¡¡Qué escena más romántica!!!

Sin embargo, antes de hacerlo y ponerse de rodillas para darle el anillo, sucede algo que llama poderosamente la atención de los presentes. ¿Qué será? Lee el resto de la entrada »

Una petición de mano arruinada por un mal paso

Empieza el 2017 y ya tenemos la primera proposición de matrimonio que casi termina en tragedia. Voy a pensar, después de ser testigo de decenas de ejemplos, que estas ‘peticiones inolvidables’ las carga el diablo.

Jeff Jackson, un bailarín profesional, eligió el peor momento (sin saberlo) para pedirle a Endyugi Soedarsono que se convirtiera en su esposa. Lee el resto de la entrada »

Cuando el “sí quiero” es un puro trámite

Muchos ponen su empeño en montar una boda por todo lo alto: mariachis, figuras de hielo, acróbatas… Otros intentan que su ceremonia sea divertida y lo llenan todo de bailes, disfraces, cánticos… hasta que alguien llegó y pensó que lo de las bodas diferentes estaba ya muy visto y creyó que lo realmente especial es la pedida de mano. Pues bien, aquí van las cinco que más me han llamado la atención:

5. A 30.000 pies de altura

Ocupa el quinto lugar, pero perfectamente podría estar más arriba. Kat volaba para ver a Lovine, que teóricamente le esperaría en el aeropuerto. La pobre estaba durmiendo cuando Lovine aparece con una guitarra y se pone a cantar. ¡Se había colado en el avión! Después de cantarle una canción, le pidió que saliera al pasillo y entonces su perrito llegó (también por sorpresa) con un cojín y un anillo. “¿Quieres casarte conmigo?”… ¡te dicen que no ahí y te hunden!

4. Todo el parque en pie

En España no se estila pedir la mano, supongo que por las canciones. En Estados Unidos tiran de John Lennon y Michael Jackson, pero nosotros qué podemos hacer… ¿poner “Que te voy a comer” de Manolo Escobar? En fin, que nuestro segundo protagonista (o cuarto, como queráis verlo) hizo que su novia fuese a un parque de Nueva York con una amiga y una vez allí la gente empezó a levantarse y a bailar al ritmo de The way you make me feel. La cosa concluye con una orquesta y un muchacho que se quita el casco para decir: “No sabía cómo demostrar lo que te quiero… pero he traído a unos amigos para enseñártelo”.

3. La chica de las flores

El tercer lugar es para una de las últimas que os he contado, aquella muchacha (Teresa) que empezó a recibir flores de desconocidos, una detrás de otra, sin saber lo que estaba pasando, y que termina con un ramo, en el lugar donde tuvo la primera cita con su novio, mientras que éste (Jack) la espera vestido de gala y con un anillo. ¿Qué podía pasar? Pues que él le pidiera matrimonio y ella dijera que sí, claro.

2. Un baile por toda la calle

El segundo lugar es para una petición de matrimonio que publiqué cuando había superado los 8 millones de visitas en YouTube… y ahora tiene más de 15 millones. Isaac quedó con Amy, pero mandó a su hermano para que sentara a su novia en la parte de atrás de una furgoneta mientras que su grupo de teatro escenificaba, en directo, un baile al ritmo de Marry you de Bruno Mars. Al final, Isaac emerge entre la multitud, se arrodilla y le pide la mano, en el sentido literal y figurado.

1. Una película que no se ha estrenado

Aquí viene, mi favorita, la historia de Matt y Ginny, el chico que se curró un tráiler de cine, consiguió que lo proyectaran, metió a su familia y amigos en un cine al que fue su novia (sin él) y apareció corriendo en la sala como continuación de la película, donde había pedido la mano a su suegro. Son siete minutos de algo sencillamente genial.

PD: La de Matt me gustó tanto que al final conseguí entrevistarle.

 

La mujer que no sabía por qué todo el mundo le regalaba flores

Nuestro sistema inmunitario ha sufrido unas cuantas actualizaciones en los últimos tiempos. Hay una, que aún está por ser perfeccionada, que te permite esquivar los papeles de “Coma en este restaurante” que te dan por la calle; otra, que te vuelve sordo cuando ves a un hippie saltando mientras toca la flauta; y una más, perfectamente asimilada, que te lleva a rechazar todo lo que te ofrecen en la calle y es susceptible de ser cobrado como por ejemplo, las flores.

Por eso no es de extrañar que la protagonista del vídeo que da sentido al post de hoy lo primero que haga sea decir “No” a un señor desconocido que le intenta regalar flores. “¿A santo de qué?”, pensará la mujer. No me extraña, yo hace años que lo único que cojo en la calle es mi edición de 20 minutos para leérmelo en el metro.

El problema para la muchacha es que, según va avanzando, más y más gente se le acerca a regalarle flores hasta que claro, al final termina aceptando. Educadamente recoge una flor, otra, otra y otra y otra más hasta que se junta con un manojo considerable. Mientras tanto, todo está siendo grabado en vídeo sin que ella se dé cuenta.

Cuando la pobre protagonista (Teresa), se ve con ese ramo, ya empieza a olerse la tostada. Al fondo está su novio (Jack), que iba con ella pero había desaparecido… y de repente lo encuentra vestido de gala y con un micro. Cerca hay un escenario… todos hemos visto suficientes vídeos de YouTube como para saber que si te ves dentro de ese contexto te van a pedir matrimonio.

Y así fue como pasó. El día 2 de agosto, Jack pidió matrimonio a Teresa con la ayuda (y presencia) de un montón de desconocidos en el Instituto de Arte Contemporáneo en Boston. Ahí había sido su primera cita y ahí es donde Jack se la jugaba: daban por hecho que se iban a casar, pero jamás lo habían dicho en voz alta. Como la respuesta no iba a ser un problema, decidió que el rompecabezas sería la pregunta.

Después de ver el vídeo es cuando uno piensa… Jack tiene que haber involucrado a mucha gente para todo esto, ¿no? Las cámaras repartidas por todos sitios, los de las flores, los músicos… Ahí es cuando entras a la web de la pareja y descubres una hilera casi interminable de colaboradores.

PD: Quería contaros esta declaración de amor sin que fuera el rollo de siempre (“una original forma de pedir matrimonio que blablabla”).

Otra propuesta de matrimonio a la que no puedes decir “no”

Madre mía, a las alturas de semana en la que estamos y yo todavía no os he traído la tradicional propuesta de matrimonio entre pastelosa e irresistible de cada semana. ¿Con qué nos sorprenderás hoy, Bec? ¿Otro de tus vídeos comentados haciéndote el gracioso? ¿Otra vez malgastando este valioso espacio que te dan para escribir?

Pues sí, amigos, nos espera otro ejemplo más de lo que yo llamo “la vida becaria”. La vida becaria es querer a tu pareja, citarla en un parque con una amiga, que se sienten en una mesa, y que de repente, cuando menos se lo espere, empiecen a llegar “unos amigos” que, fíjate tú la casualidad, se mueven de forma coordinada. La vida becaria es tener un poder de convocatoria acojonante chiripitifláutico, que te permita juntar a un montón de gente para hacer una locura como ésta:

La protagonista de las imágenes, que como habréis deducido es la muchacha de la chaqueta rosa, había quedado con una amiga para comer. Se citaron en un parque de Nueva York y mientras hacían tiempo pasó todo eso que habéis visto arriba: un montón de gente bailando The way you make me feel, de Michael Jackson, a la que se termina uniendo una orquesta y hasta un grupo de curiosos que tiran de móviles para captar ese inolvidable momento.

Volvemos a lo de siempre, aquí hay varias formas de ver la historia:

  • Está la moderna, consiste en decir: “Bah, menudo espectáculo innecesario. No se puede ser más empalagoso”.
  • Está la gafapasta, consistente en: “Eso no es amor, lo único que quería ese chico era hacerse famoso”.
  • Está la romántica, que básicamente dice entre lágrimas: “Yo quiero eso para mí”.
  • Y está la trollyana, según la cuál: “Qué mierda hace el becario éste contándonos su vida, que no le interesa a nadie”.

Yo me quedo, como es tradición, con una intermedia, algo así como… “Olé por el chaval, que le ha dicho a su chica ‘todo lo que la quiere’ tirando de ‘un par de amigos’ y eso no es nada fácil”. Siempre que seas de involucrar a una cantidad tan grande de gente para algo como eso yo me quito el sombrero, porque envidio el poder de convocatoria (y la creatividad) de los vídeos como éste o el del lipdub matrimonial que os traje hace unos días.

Además, ya que los mercados siempre nos agobian con sus historias, nos complican tener hijos, criarlos, aspirar a algo mejor… ¿no os apetecería durante diez minutos estar sentados en un parque y que alguien organizara un espectáculo solo para ti? Si eso no te hace sentirte querido, la verdad no sé qué más podemos hacer por ti, jeje (uy, cuánto tiempo hacía que no ponía “jeje”. Creo que lo pondré otra vez, para todos esos que cada vez que lo pongo se acuerdan de mis ancestros… “jeje”).

PD: Y ahora que estamos hablando un poco de todo… se dijo mucho del peluquero de Sergio Ramos, ¿pero y del de Cristiano Ronaldo? No vamos a decir nada? Sé que no viene a cuento, pero a alguien se lo tenía que decir.

Una petición de matrimonio con más de 8 millones de visitas

¿No os pasa que cuando preparáis una sorpresa para alguien a quien queréis  la disfrutáis tanto o más que la persona sorprendida? A ver, a ver, que os veo. Me refiero a sorpresas buenas. No vale que te estés acostando con otra y esperes a tu pareja para decirle: “¡Sorpresa!”. Aunque bueno, ahí también lo disfrutarías más tú que la persona sorprendida.

En fin, que me liáis. Me refiero a sorpresas positivas, como la que el estadounidense Isaac Lamb, un actor de Portland, dio a su novia (ahora prometida) Amy Frankel. Como no quiero destripar mucho la historia, os resumo que quedó con ella para cenar y, cuando llegó al lugar acordado (la casa de los padres del novio), el hermano de Isaac la recibió, la sentó en la parte de atrás de un coche y le puso unos cascos. Entonces… (vemos el vídeo y seguimos)

… Entonces Amy, coreógrafa y actriz, vio cómo un montón de gente bailaba y cantaba a ritmo del Marry You de Bruno Mars, creando un lipdub que quizás sirva para revitalizar el género, que últimamente anda más estancado que el Messenger. Isaac le estaba pidiendo matrimonio y ella, evidentemente, dijo que sí. Le llega a decir que no y termina en Guantánamo.

El vídeo fue grabado el día 23 de mayo, dos días después lo subieron a Internet y en menos de una semana ya supera los ocho millones de visitas. Una tierna genialidad que, en seis minutos y con 60 personas engañadas para participar, supone un éxito acojonante chachi piruli.

Sé que este tipo de vídeos nunca ha triunfado entre antiguas seguidoras del blog como Sara o Bloodymery, sé también que la petición de matrimonio de Matt, a través de un tráiler de cine, es difícilmente superable, y sé que os dije que en el periódico íbamos a hacer un lipdub, todo eso lo sé. Pero dado que la prima de riesgo sigue disparada, los políticos nos engañan y todo en general está más cerca de estropearse que de arreglarse… ¿no merece la pena que pasemos unos minutos divirtiéndonos con estas cosas?

Bueno, si os habéis quedado con ganas de más, os puedo contar que ni Isaac (de 31 años) ni Amy (de 33) se esperaban este éxito. El pobre muchacho, que termina el vídeo engalanado y de rodillas, dice que suponía que gustaría a su “familia y amigos, pero ahí acabaría todo”. Contaba también a la prensa local que quería que Amy no olvidara nunca su petición de matrimonio y que por eso pensó que la primera petición de mano en lipdub podría ser una buena idea.

Estas cosas pasan cuando se casan dos actores. Ya verás tú cuando Casillas le pida matrimonio a Sara Carbonero… lo mismo escribe un mensaje en un balón, lo tira desde el jardín y termina dándole un balonazo a la pobre presentadora.

PD: Se casan el año que viene (Isaac y Amy, no Iker y Sara), y con que se quieran la mitad de lo que parece probablemente les irá bien.

No estaba preparada para recibir esa noticia

Espero que aún no lo hayáis visto. El vídeo tiene unos días, pero es ahora cuando más éxito está cosechando (más de 160.000 visitas en YouTube) y también es ahora cuando ha llegado a mis manos. Os cuento:

Será que como no hay dinero a la gente le ha dado por quererse, será que ahora todos tienen una cámara a mano para grabar, será que desde que Matt nos humilló a todos con su propuesta de matrimonio todos quieren dar lo mejor de sí mismos. El caso es que a la gente le ha dado por casarse (sí, sí, creedme, que igual os pasa como a una amiga de mi madre, que estaba despistada y no se ha enterado de que la gente se casa) y muchos graban en vídeo el momento de la pedida de mano.

Llegado este punto hago un inciso. He de decir en nuestro favor (el de los muchachos europeos a quienes las parejas les recriminan “por qué tú no me haces/hiciste algo así”) que lo de la pedida de mano es una costumbre de fuera, como Halloween. Aquí en España damos el paso diciendo un día: “Oye, nos podíamos casar”, y salvo que cerca haya un niño pegando a otro mientras sus amigos lo graban con el móvil, el momento no queda registrado para la posteridad.

Ahora bien, no nos desviemos. Os iba a contar la historia de de Brittany Hillard, de 20 años, a quien su novio Cameron Humfleet, de 24, le vendó los ojos y la llevó a un lugar misterioso que terminó siendo un parque en el que había una fiesta sorpresa donde estaban todos sus amigos.

Allí, Cameron (el ideólogo) decidió que era el momento de dar un paso más allá en su relación y pedirle que se casara con él. Ella no sospechaba nada, porque creía que la fiesta era por su primer aniversario de noviazgo, como recoge la prensa estadounidense.

Quizás por eso, cuando ve a Cameron hincar la rodilla en el suelo y sacar un anillo, a ella le da un soponcio. Cae redonda al suelo y, obviamente, se ven obligados a paralizarlo todo (a partir del 1:20).

Por suerte la cosa no va a más y 15 minutos después hicieron una nueva toma, con gente alrededor de Brittany por si le daba otro vahído, y ahí dijo que sí. Os iba a decir que “lógicamente dijo que sí”, pero lo bueno, lo realmente bueno, es que después de todo ese cirio dijera que no estaba preparada.

Ahora que sabemos que todo ha salido bien, yo me pregunto… ¿qué pasó durante esos 15 minutos en los que no grabaron nada? Seguramente ya habría alguien borracho en la fiesta gritando: “¡Joé, cómo va la novia, acaba de empezar a beber y ya está por los suelos!” o, mientras los demás ayudan, un par de gorrones alrededor de los ganchitos justificándose: “Ahí no cabemos más, lo único que vamos a hacer es molestar”.

PD: Chicas, niñas, mujeres, señoras… es vuestro turno. ¿Os habría gustado una pedida de mano fastuosa?

El perro arruinó la sorpresa en el último momento

Como algunos creéis que este blog es una sucesión de noticias estúpidas y sin sentido, hoy vengo a demostraros que no. Este blog es una sucesión de estupideces sin sentido, pero no necesariamente noticias. Por eso me veo obligado a reflexionar con vosotros sobre las peticiones de mano y las sorpresas que se van al traste.

¿Imagináis que al chico que le pidió matrimonio a su novia con un tráiler de cine se le hubiera quemado la película? ¿Qué haríais si un avión escribe el nombre equivocado en el aire? ¿Dónde te meterías si delante de toda una cancha de baloncesto tu novia te dice que no se va a casar contigo? ¿A quién recurres si se te cae el anillo de pedida desde lo alto de la Torre Eiffel?

Bueno, pues será que soy un paranoico o que tengo mucho mundo (no os engaño porque hay confianza: soy un paranoico), pero estas cosas pasan. El último caso que he visto, más gracioso que dramático, me lo envió Roberto a través de la comunidad becaria en Facebook. Espero que no lo hayáis visto, si es así, me disculpo.

Tenemos a un muchacho, Chris Nicholson, que va a pedir la mano de su amada, Amanda, (digo yo que será amada, si no es estúpido que se haya casado con ella) en pleno bosque, después de colocar una camarita para grabar el momento irrepetible. El problema es que había pensado en todo salvo en su perro, un animal curiosete que intentó meter el hocico hasta donde le dejaron. Y claro, como no le dejaban, el muchacho se las ingenió para… bueno, no lo cuento, os lo enseño:

Habréis visto que el vídeo dura poco más de veinte segundos, pero tiene su gracia, ¿no? El perro se acerca a la cámara y la tumba, estropeando el idílico momento que con tanto trabajo había creado el joven enamorado. No sé qué os parece, pero ya lleva más de 70.000 visitas en YouTube (sin contar con el vídeo original, que fue suprimido) y es todo un éxito en la prensa de medio mundo.

Ahora bien, sé lo que estáis pensando: “Lleva cinco párrafos hablando de un vídeo que dura veinte segundos en el que vemos un perro dándole con el hocico a una cámara. No puede ser verdad. He desperdiciado los últimos cinco minutos de mi vida” (por favor, decidme que no lleváis más de cinco minutos leyendo esto), pero tengo un consuelo para vosotros… yo he tenido que buscarlo, pensar los cinco párrafos y escribirlos… ¡¡mi caso es mucho más triste!! Además, al contrario de lo que cree Fry, de Futurama, algo que se lee en cinco minutos no se escribe cinco minutos.

PD: Y así cada día, chicos. Lo mío no tiene arreglo.

La mejor petición de matrimonio de la historia

BecConsejo: “Todo esfuerzo trae recompensa”

Sacar este vídeo es un arma de doble filo. Yo lo sé y aún así me arriesgo, a sabiendas de que esto puede tener sus consecuencias el día de mañana con @lachicadebec.

Pongámonos en situación, sin más rodeos: Ginny y Matt son novios. A Ginny la llevaron al cine a ver una película y ponen un tráiler. La voz le suena, pero es una cosa un poco rara… parece su novio hablando con su padre. No puede ser, ¿verdad? Las caras no se ven, pero Ginny conoce la voz y el cuerpo de los dos. Se sorprende.

Parece un tráiler de una película de amor, en la que un joven le pide a otro hombre, algo mayor, la mano de su hija. ¿Está pidiendo la mano de Ginny? Ella no se lo cree. El padre acepta, el plano se abre y, efectivamente, son Matt y su suegro, hablando de Ginny que ejerce de espectadora de lujo de este avance peliculero.

Os dejo el vídeo (dura siete minutos, pero merece la pena) y seguimos comentando:

Como habréis podido comprobar (y si no, os lo cuento yo), el vídeo acaba como si lo hubiera hecho un cerebrín de Hollywood: él se graba corriendo hacia el cine y entrando a la sala. Una vez allí, se graba con una cámara de videoaficionado (¡uy como te pille la ministra!), se acerca a Ginny y le pide que se case con él.

Llegado este momento, si ella le dice que no habría sido el mayor de los EPIC FAILS que se recuerdan, pero no. Ella acepta, la gente se levanta y aplaude. Ginny ignoraba que en la sala, además de cien personas ajenas a todo este tinglao, estaban gran parte de su familia y amigos, confabulados con Matt que nos hace quedar al resto de hombres igual de mal que Apu aquel día de San Valentín.

PD: Ya sabéis, muchachos. Tenemos que ponernos las pilas.

PD2: #BeticoQuedate