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Sus fotos de boda ¡¡88 años más tarde!!

Fuente: www.lasmadrinas.com (Flickr).

Fuente: www.lasmadrinas.com (Flickr).

¡Ah, el amor! ¡Qué cosas tiene! Tan pronto te dibuja una sonrisa en la cara que te hace parecer idiota como te deja frío y desconsolado. Así, hay parejas inseparables o casos como el de un indio que lleva desde el mes de marzo viviendo en un árbol por una infidelidad de su esposa. Como estamos en Navidad, época de buenrrollismo, la historia de hoy es de las del primer grupo, el de las personas que se aman para toda la vida.

La pareja más acaramelada del año vive en China y ambos son centenarios: él tiene 101 años y ella 103. El matrimonio Wu se unió sentimentalmente en 1924 en una época en la que se vivía con más estrecheces de las que sufrimos ahora. Para entonces, hacía casi un siglo que existían las cámaras de fotos, pero no había ninguna en la pequeña aldea china de la que eran vecinos Conghan y Songshi. Así, no pudieron inmortalizar el momento en el que se dieron el “sí, quiero”.

Sin embargo, casi nueve décadas más tarde, la vida les ha dado una segunda oportunidad. Songshi, vestida de blanco inmaculado -como marca la tradición- tomó el brazo derecho de Conghan, quien lucía impecable camisa blanca en contraste con la pajarita negra. Ambos aprovecharon la ayuda de un bastón para mantenerse erguidos y posaron con indisimulada felicidad para la sesión de fotos que habían soñado durante 88 años.

La idea nació de un grupo de vecinos de la pequeña localidad en la que viven, cercana a Nanchong, al noreste de China. Y no quedó solo en la sesión de fotos para la posteridad, sino que hubo fiesta completa, con banquete y tarta. No se ha confirmado si los novios se atrevieron con el vals nupcial pero yo quiero creer que sí. ¡Mis felicitaciones!

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Vive de polizón durante varios meses en la casa de su exnovia

No hay un documento gráfico que dé fe de este suceso, pero sí una denuncia puesta en una comisaría de Charlotte, en Carolina del Norte (este dato sé que no era necesario, pero tengo que hacer méritos y se me ha ocurrido que no está mal demostrar que sé algo de geografía). La denunciante es Tracy y del denunciado no sabemos su nombre, pero sí el motivo, que es lo que nos importa. Llamemos al denunciado ‘Mr. Hardface’, resultado de juntar face (cara) y hard (duro/a).

Para poner en contexto la historia, hay que aclarar que ‘Mr.Hardface’ estuvo saliendo durante un tiempo con Tracy, que decidió mandarle a paseo una lluviosa tarde de otoño (vale, la fecha de la ruptura no es 100% exacta). Años después, tras varios pasos por la cárcel por delitos menores, el caballero de la historia decidió instalarse en casa de su ex. Suena raro, pero podría darse el caso de que Tracy fuera un alma caritativa y alojase a ‘Mr. Hardface’ para echarle una mano en tiempos revueltos. Pero no. Es mucho más rocambolesco. El tío se coló sin permiso y estuvo viviendo unos meses en el falso techo de la casa en la que Tracy vive con su marido y sus cinco hijos, al lado del conducto de ventilación.

Durante esos meses, la familia oía ruidos extraños en el techo, pero pensaron que algún animal se habría colado por los conductos de ventilación. Hartos de no poder dormir porque los ruidos iban a más y asustados porque el techo vibraba en exceso, tanto que se cayeron clavos de algunas vigas de madera, un sobrino de Tracy subió para echar de allí al animal. La sorpresa fue que el intruso no era el tipo de animal que esperaba encontrarse, sino un tío con mucho morro.

Sobrepuesto del susto, el sobrino le dijo a Tracy que llamara a la policía, que llegó tarde a la “escena del crimen”, como nos han enseñado que pasa en el cine. El tipejo ya se había fugado, aunque se dejó olvidadas algunas pertenencias, incluidos un par de botes en los que hacía sus necesidades (perdón por lo escatológico). Pero no contento con vivir de polizón, ‘Mr. Hardface’ rizó el rizo con una tropelía más. El sinvergüenza había hecho un agujero en el techo de la habitación de su ex para espiarla sin reparos. ¡Qué manera más fea de agradecer la hospitalidad de Tracy!