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Un pastor devuelve a la vida a un muerto en un ridículo truco de resurrección

El líder espiritual de la iglesia Alleluia Ministries International (AMI), Alph Lukau, se ha metido en un lio de mil demonios tras un huracán de críticas que ha recibido un vídeo, publicado en redes sociales, en donde presume revivir a un muerto con tan solo tocarle. ¿Lo qué? ¡¡¡Este hombre es un portento!!!

El ‘clip celestial’ llegó a manos de distintas organizaciones religiosas que aseguran que “no existe un milagro de esa naturaleza“, aunque los presentes al ritual, en Johannesburgo (Sudáfrica), no dudan ni un ápice de lo que vieron. Lee el resto de la entrada »

Roban cenizas de un muerto pensando que era cocaína

urna_funerariaDentro de mi clasificación histórica de #epicfails, este error de bulto seguro que se va a colocar entre las primeras posiciones.

Tres muchachos, de 15, 16 y 17 años de edad, entraron a una casa en la localidad de St. Peters, Missouri, en Estados Unidos. Su objetivo era sustraer los objetos de valor que encontraran dentro y que pudieran transportar sin mucho esfuerzo. Muy mal hecho, pero nada que se salga de la normalidad.

Además de una Xbox 360, los rateros robaron varias recetas médicas (de somníferos y relajantes musculares) y una urna con las cenizas del padre del dueño de la casa, creyendo que contenía una buena cantidad de cocaína. “Nos vamos a poner las botas“, debieron de pensar. ¡¡¡Vaya trío de águilas!!! Lee el resto de la entrada »

Aparece ‘resucitado’ en su propio funeral

No soy muy de refranero, pero voy a hacer un inciso y, por una vez (de momento), recurriré al saber popular. ¿Conocéis el dicho “ser el perejil en la salsa, la novia en la boda y el muerto en el funeral“? Pues un brasileño lo ha llevado al extremo, ya que no solo era el muerto en el funeral, sino que también apareció ‘resucitado’ en el velatorio. ¡Gallina de piel, que diría aquél!

Gilberto Araujo llevaba meses sin dar señales de vida (esta expresión viene que ni pintada) a su familia. Tan es así, que su hermano José Marcos, tras enterarse de que en la morgue había un cadáver sin identificar de un lavacoches -profesión de Gilberto-, acudió preocupado para ver si se el cuerpo sin vida era el de su familiar. Ante el tremendo parecido físico del finado con Gilberto, José Marcos reconoció el cadáver y se apresuró a contárselo a sus allegados para organizar el funeral.

La noticia de la muerte del señor Araujo se propagó rápidamente por pueblo de Alagoinhas, en el estado de Bahía. Tan rápido, que le alcanzó al propio ‘fallecido’ a tiempo de acudir a ‘su’ velatorio. Allí, entre llantos, quejidos y lamentos de sus seres queridos, el señor Araujo irrumpió con vida. “Que no estoy muerto, que estoy vivo. ¡Pellízcame!”, le dijo a uno de sus amigos, que miraba atónito y de forma intermitente al ataúd y al caballero que le hablaba.

En la sala se formó un gran revuelo, nada sorprendente, por otro lado. Cuentan que hubo gente que huyó despavorida y que otros se desmayaron al ver caminar a Gilberto, en una escena similar a la que protagonizan las fans de Justin Bieber cuando le tienen a menos de 500 metros de distancia. La más sorprendida fue su madre, que se arrojó a los brazos de nuestro protagonista con un entusiasmo que, probablemente, no se veía desde su primera comunión.

Su familia le enterró, pero él volvió a casa

BecConsejo: “No te cortes porque sea fácil”

¿Sorprendidos? Lo digo porque parece inverosímil que un señor que ha muerto vuelva a casa. Aunque la verdad, tampoco es preciso ser especialmente avispado para saber que la historia tiene truco por algún lado… ¿qué habrá pasado? ¿Lo enterraron al aire libre? ¿Lo mataron mal como contaba Gila? Bueno, os voy contando para que lo descubráis. En cualquier caso, el vídeo de la derecha es una pista.

Empezamos. Arturo Montecino vive en Argentina, tiene 46 años y está vivo aunque su familia le enterró. Evidentemente, cuando entierras a alguien vivo es que algo está fallando, independientemente de las circunstancias, pero no adelantemos acontecimientos.

Corría el jueves 2 de diciembre cuando Arturo discutió con su mujer y en vez de volver a casa dejó el taller rumbo al bar, una tradición muy española, por otra parte (se pega todo menos lo bonito), donde se tomó unas copas con los amigachos. Para que no le dieran la turra que no le interrumpieran en tan sesuda actividad, dejó el móvil en el coche.

En éstas, su pareja y su hija, de 20 años (la hija, no la pareja), lo llamaron y rellamaron, pero como no consiguieron localizarlo, se preocuparon (a partir de ahora dejo de escribir en verso). Descubrieron el coche y denunciaron, el viernes por la noche, la desaparición de Arturo, según publica la prensa local.

[Algunos pensaron que se había ido a Gran Hermano, otros creyeron que escribía un best-seller, los más despistados sospechaban que estaría en Hollywood… bueno, no, esta última línea es mentira. Nadie sabía dónde estaba Arturo]

A Arturo no lo encontraban, pero hallaron un cadáver que, por las características físicas, podía pertenecer a nuestro intrépido aventurero. El lunes, madre e hija reconocieron el cuerpo. Era él.

Entregaron el cadáver a la familia, lo velaron y lo enterraron. Supongo que estarían tristes, tratando de recomponerse tras un golpe así de duro. Lo que no soy capaz de imaginar es lo que sintieron cuando el miércoles tocó a la puerta… ¡¡¡ARTURO!!!

La hija lo abrazó y su pareja (la de Arturo, no la de la hija) cayó al suelo desmayada, hasta el punto en que tuvo que ser ingresada en el hospital.

El pobre Arturo (pobre relativamente, porque no se molestó en avisar a la familia de que no se le ponía en los h… iba a tener la gentileza de volver durante unos días), el pobre Arturo, digo, se indignó y dice ahora que le da vergüenza “salir a la calle“.

“Estaba muy rayado así que empecé a caminar y estuve tirado por el río”, decía el intrépido aventurero.

PD: A ver si es que sus cuñadas son Patty y Selma y le tenían preparada la lápida…

“Aquí dentro huele a muerto”

Ya sabéis que siempre os pido que me mandéis vuestras historias curiosas para que podamos compartirlas con el resto de lectores. Especial cariño le tengo a la sección Historias de becarios, porque son fallos entrañables que todos hemos tenido en nuestros comienzos.

Una habitual del blog me mandó esta historia… de las más graciosas que he publicado:

Llevaba dos meses trabajando cuando mi jefe se casó y se fue de luna de miel, dejándome a mi solita a cargo de todo y todos.

A los dos días me llamo un vecino de la comunidad, diciendo que el vecino de arriba le estaba calando la casa y que estaba preocupado por si ese vecino, que era mayor, se había dado un golpe o algo y se había muerto, porque parecía que no había nadie en casa pero la luz estaba encendida y se escuchaba el agua (como si fuera un grifo).

Yo me acojoné al momento: ¿dos meses en el puesto, mi jefe se marcha y yo me tenía que hacer cargo de un fiambre? ¿Cómo encajar eso?

Pregunté a un compañero, gran amigo de mi jefe, y me dijo que llamara a un cerrajero y entrara con él, pero yo me negué. ¡Lo que me faltaba! Que abriera la puerta y me encontrara lo que fuera yo sola… Pregunté a las abogadas y me dijeron que llamara a los bomberos, pero que en ese caso tendría que pagarlo yo, hasta esperar que me devolvieran el dinero. También me negué, así que llame al 112.

Llegan los bomberos

Me presenté yo sola en la comunidad esperando la llegada de alguien de emergencias y tras una hora nadie se presentó. Yo ya estaba desesperada así que avise a mi padre, tras varias llamadas al 112.

Cuando llegó mi padre llegaron también los bomberos, pero ninguno de calendario, jajaja. Eran bajitos y regordetes, pero muy majos, eso sí. No podían abrir la puerta. Lo intentó mi padre con tarjetas de crédito, preguntaron a un vecino si tenía una radiografía, intentaron entrar por la ventana, saltando desde el balcón del vecino e intentaron entrar por una ventanita que daba a la escalera.

Cuando abrieron la ventanita, el que la abrió se giro y me dijo “Huele a muerto”. Yo en ese momento me quedé pálida y a él le entró la risa. Dijo que no parecía que hubiera nadie, pero como ninguno cabía por la ventana, me dijeron a mí que entrara e intentara abrir por fuera. Dije que no y entonces llegó un policía, que fue quien entró.

Abrió la puerta por dentro y entramos todos, yo con recelo, por lo que pudiera haber ahí dentro. Pero no había nada, la casa estaba abandonada, llena de polvo. Había una colchoneta en el suelo con una sábana y una almohada, y un par de botellas de leche y cerveza.

“La cisterna goteaba”

Lo que goteaba era la cisterna, que esta rota. De repente llegó un chaval muy bien vestido y preguntó que qué hacíamos en su casa, El policía le preguntó que quién era él, y dijo que el hijo del dueño que estaba viviendo allí. Fuimos a ver al vecino de abajo y apenas tenía una pompa pequeñita de humedad…. El vecino de al lado se quejó de que los bomberos le habían soltado la verja del balcón, que eso alguien se lo tenía que pagar, el chaval de la vivienda se quejó de que le habían roto la ventana…

Poco a poco todos los vecinos de las comunidades y de la calle se acoplaban a la fiesta… y todos allí pidiendo responsabilidades… y yo mandando tranquilizar a todo el mundo, pero eso era un barullo…

Todo terminó cuando aclararon que todo lo tendría que pagar el dueño de la vivienda, al cual no podían localizar, porque se había ido a vivir a otra ciudad. El hijo dijo que no conocía el paradero de su padre, porque hacia años que no se hablaban y que cuando se enteró que se había ido, se fue a vivir a esa casa porque no tenia otro sitio donde irse”.

(FOTOS: decade_null, willsfca y fluzo)

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