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A falta de policías buenos son los maniquíes para ‘proteger’

El periodista argentino Fernando Tocho publicó, en su cuenta de Twitter, un curioso vídeo que podría perfectamente encabezar un ranking de ‘caza talentos’. Lo digo por la persona, agente, mando policial al que se le ocurrió semejante idea, no por la calidad de la pieza.

En un puesto de vigilancia de la ruta provincial 215, la Policía de Buenos Aires colocó un maniquí con chaleco naranja y gorra simulando ser un agente. ¡¡¡Maravilloso!!! Casi como cuando Homer Simpson dejó un palo de escoba con un cubo controlando la central nuclear. Lee el resto de la entrada »

Roba una tienda de ropa y abusa sexualmente de un maniquí

El ladrón, junto a los policías que lo detuvieron. Fuente: Folha de Jaraguá.

El ladrón, junto a los policías que lo detuvieron. Fuente: Folha de Jaraguá.

Ya lo cantaba Javier Krahe y lo gritaba en versión argentina el cómico Yayo Guridi: “no todo es coger en la vida”, entendiendo coger según la acepción 31 de la RAE. Sin embargo, hasta para algunos ladrones el sexo es más importante que el robo. El ejemplo nos llega desde Jaraguá do Sul, en Brasil. Allí, un ladronzuelo ha asaltado una tienda de ropa en un centro comercial y, además de llevarse cuantas prendas de vestir pudo, tuvo tiempo para entretenerse en forzar un encuentro sexual ¡¡con un maniquí!! ¡Que no todo es coger en la vida, alma de cántaro! Lo peor de todo es que ha trascendido la imagen del ladrón salido y la escena fue grabada por las cámaras de seguridad del centro, lo que va a dar pie a múltiples coñas en honor del muchacho.

En el vídeo, el joven, provisto de una escalera, comienza su fechoría cargando ropa de un lado para otro. En un momento dado, parece quedarse prendado de los encantos de un maniquí femenino que no tiene cabeza. Tras unos segundos de titubeo, el joven enamorado comienza su ritual sexual, abusando del objeto inerte. Lo acaricia, besuquea sus pechos y, a continuación, se desprende de su ropa y procede a un ejercicio que podríamos definir como “onanismo asistido”. Temeroso de ser visto por algún ojo curioso, el ladrón tiene la ocurrencia de cubrirse la cabeza con una camiseta, para evitar ser identificado. De poco le sirvió, pues apenas unas horas después de que la cinta llegara a manos de la policía, el muchacho fue arrestado y puesto a disposición judicial.

Bastante avergonzado, confesó que es drogodependiente y que robó en la tienda para sacar dinero con el que poder costear su adicción. Sobre el incidente con el maniquí no tuvo reparos en aclarar que era una de sus fantasías sexuales, así que decidió dar rienda suelta a su calenturienta imaginación. Dada la poca magnitud del robo y el oprobio del que está siendo víctima por su curioso affaire, yo pondría al joven en la calle de inmediato, con una multa que sirva para pagar los daños que habrá causado, ¿no os parece?

Y repito, por si no ha quedado claro: “NO TODO ES COGER EN LA VIDA, MUCHACHOS”.

Muñecas hinchables para disminuir el exceso de velocidad de los conductores

Hace unos meses nos sorprendió la noticia del conductor que, con un maniquí como acompañante, quería librarse de las multas de tráfico por infringir una de las normas del carril Bus-VAO de la carretera A-6, en Madrid. La picaresca y el ingenio para saltarse a la torera las leyes no tienen parangón.

Ahora os traigo la historia de una jubilada china con mucho tiempo libre y con muy malas pulgas con los conductores enloquecidos que pasan cada día a toda velocidad por la puerta de su casa, en la localidad de Ningbo. Lin Chen, que así se llama la dulce ancianita, harta de que sus vecinos se saltaran los semáforos en rojo, ideó un plan infalible para que casi todos los vehículos  frenaran en seco: ¡¡¡Atar una muñeca hinchable al tronco de un árbol!!! Sí, amigos, una de esas que se pueden adquirir en cualquier sex-shop.

muñeca_hinchable

Como la señora Chen debe ser un poco recatada, seguro que le pareció demasiado fuerte mostrar a la ‘explosiva muñeca’ sin ropa, así que la vistió con un conjunto muy sexy de lencería. Aunque parezca mentira, la curiosa treta ha obtenido el efecto deseado, y hasta la policía está asombrada ya que la cifra de accidentes se ha reducido drásticamente, según publica el Mirror Online.

Después de relataros ‘el curioso caso de la muñeca hinchable’, rondan por mi cabeza varias dudas:

–          ¿Cómo se ha podido reducir el número de accidentes? Debería ser todo lo contrario, a no ser que los chinos tengan un sexto sentido y pueden mirar como los camaleones a varios sitios a la vez sin despistarse. Yo, siendo sincero, seguro que me la pegaba.

–          ¿A qué dedica el tiempo la policía local de Ningbo? Me inclino por pensar que los agentes estén observando si algún conductor comete alguna infracción al pasar al lado de ‘la guapa señorita’, en vez de regular el tráfico de la concurrida avenida.

–          Y por último, no me imagino que podría suceder si en una de nuestras rotondas colocásemos estratégicamente una de estas muñecas. Quizás funcionaría mejor que un radar de control de velocidad.

Se disfraza de maniquí para espiar a las chicas en el baño

Fuente: xmangel (Flickr).

Fuente: xmangel (Flickr).

Una fuente que quiere ocultar su identidad (respetaré tus deseos, Willy), me ha hecho llegar una noticia que os pondrá los pelos como escarpias: la historia del muchacho salido de Birmingham. ¡Tacháaaaaan (onomatopeya)!

La primavera está lejos, pero las hormonas ya revolotean a sus anchas en un campus de la Universidad de Birmingham, la segunda ciudad más poblada de Inglaterra. Allí, un muchacho ha perpetrado una fechoría muy por encima de sus posibilidades. Tanto, que le ha acabado saliendo rana.

Un estudiante universitario de 22 años del que aún no ha trascendido su nombre tuvo la feliz ocurrencia de espiar a sus compañeras féminas en el baño. Para ello, suponemos que tras muchas noches de vigilia dándole vueltas a la máquina de pensar, decidió disfrazarse de maniquí. ¡Qué alarde de imaginación! Parece un recurso demasiado utilizado, puesto que también se emplea en robos. ¿No hubiera sido mejor dedicarse a la investigación e inventar algún ungüento que le convirtiera en hombre invisible?

Convertido en ‘hombre de plástico’, el sujeto se coló en el aseo de chicas y lo que él creía el paraíso en la Tierra lleva camino de convertirse en un infierno. Tras espiar y tomar fotos de sus compañeras, una de ellas advirtió que el supuesto muñeco, en realidad, era un tío bastante salido. La chica dio la voz de alarma y al joven ‘curioso’ empezaron a acumulársele los problemas. Primero, fue expedientado y expulsado de la universidad. Pero sus males no acaban aquí. Además, tendrá que hacer frente a varios cargos por acoso sexual, por los que incluso podría acabar dando con su pellejo en la cárcel.

Como de todo hay que aprender en la vida, os dejo la moraleja del día en forma de pareado: cuando la libido empiece a revolotear, utiliza el cerebro y ponte a reposar.

Un ladrón se hace pasar por maniquí para que no le detengan

Si algo hemos aprendido desde el 13 de noviembre de 2008 hasta ahora es que ser ladrón no es cosa fácil. En estos 1.325 días hemos visto pasar por el blog a rateros de todos los colores, excusas de todo tipo, situaciones cómicas y algunas incluso patéticas. Pues bien, hoy, un nuevo caso se une al club de los ladrones con poco ingenio: el protagonista llega desde Argentina, como aquel que entró a robar en una tienda y terminó dejando dinero de su bolsillo.

Os cuento la historia que me hizo llegar @juancmarti, el genial viñetista mexicano. El ladronzuelo entró a una óptica de Rosario para hacerse con un botín suculento que le permitiera darse un respiro en esta crisis que nos asfixia. El problema es que nuestro muchacho tenía poca vista (quizás por eso eligió la óptica) y no fue lo suficientemente hábil como para huir a tiempo. Cuando quiso darse cuenta ya era tarde y la Policía había llegado al local e iluminaba la estancia en busca del responsable del robo.

“¿Qué hago, qué hago?”, debió pensar el pobre. Una de las opciones era, como decía Mortadelo, andar hacia atrás para ver si la Policía creía que llegaba, y la otra, inspirada en Soy leyenda…  fingir que era un maniquí. Supondréis del título que optó por la segunda opción: quedarse quieto e intentar pasar desapercibido entre los… ¿múltiples maniquíes que pueblan las ópticas del mundo? Sí, amigos, ¿quién no ha visto varios maniquíes dentro de una óptica?

Lo mejor de todo (o lo peor), es que logró su objetivo en un primer instante. Cuenta la prensa local que los agentes dieron por bueno el objeto hasta que uno de ellos iluminó la cara del muñeco con la linterna. A esas alturas y con esa luz en el rostro, era bastante evidente que se trataba del ladrón y no de un figurante esperando el rodaje de una película.

El muchacho fue detenido con pocos mimos porque si algo le sienta mal a los policías, además de una manifestación de indignados, es que intentes tomarles el pelo.

En cualquier caso, empiezo a pensar que Argentina tiene cierta querencia por los maniquíes, porque también fue en el país de @pequeniag donde sustituyeron a los vigilantes de la cárcel por muñecos y claro… al final hubo presos que se terminaron fugando.

PD: Cada vez que hago un tema así me dan ganas de poner la canción De cartón piedra, de Serrat, pero como ya lo hice hace unos años no quiero abusar.

(FOTO: Melisa Tuya, que me autorizó a usarla)

Detenido un hombre por ‘enamorarse’ de un maniquí

BecConsejo: “Que te compense lo que haces”

Bueno, aquellos que siguen al pie de la letra los titulares tal vez se sientan defraudados por el mío de hoy, ya que  Eddie Campbell no fue detenido exactamente por enamorarse de un maniquí, sino por una consecuencia derivada de ese amor difícil (que no imposible).

Os cuento la historia, para que os vayáis haciendo una idea y la valoréis en su justa medida. Resulta que Eddie Manuel Campbell, de 61 años, se enamoró de un maniquí (o eso prefiero pensar yo), pero bien sabéis que el amor puro es muy difícil. Alguna conexión tendremos por ahí (Pilar Cristóbal lo sabrá explicar mejor que yo) que nos obliga a carnalizar nuestro cariño.

Evidentemente, Manuel (vamos a llamarle por el segundo nombre, que es más nuestro), no era excepción. De modo que se llevó al maniquí a un parque y decidió demostrarle su amor allí mismo.

Claro, el problema está ahí, en que uno no puede bajarse los pantalones en mitad de un parque, como si aquello fuera una playa nudista. Aún así, la pasión de Manuel no entiende de sentimientos y allí estaba él, con una mano en el maniquí y otra mano… bueno, os hacéis una idea, me temo.

A la gente no debió gustarle la escena (por lo que sea) y alguien llamó por teléfono al sheriff del condado (me gustaría vivir en EE UU sólo para poder llamar “al sheriff del condado”) a eso de las 9 de la mañana del pasado domingo (claro, imagino que estuvieron toda la noche de farra y les sorprendió el sol con las manos en la masa.

Pues bien, ya os imagináis cómo acabó la historia: Manuel fue detenido y acusado de indecencia (en público, además). Así, como datos que os puedan interesar, os cuento que:

  • Cuando fue pillado Manuel no llevaba camiseta y dijo: “Sólo me estoy divirtiendo”
  • El maniquí, por entonces, no tenía brazos (no sabemos si alguna vez los tuvo)
  • El parque está cerca de una zona residencial y (algo a lo que la prensa norteamericana da mucha importancia) de una iglesia.

PD: Sí, sé que el titular correcto habría sido “Detenido un onanista junto a un maniquí en un parque público de EE UU”, pero qué queréis… me pudo la poesía.

PD2: Esta historia me recuerda a otra…

Normal que se fuguen: ¡el vigilante de la cárcel es un maniquí!

BecConsejo: “Nunca te des por vencido. Para rendirse siempre hay tiempo”

Estamos en crisis. ¿Lo habíais oído? Fijo que no. Igual que seguro que tampoco sabéis quién es Belén Esteban, o que Iker besó a Sara tras ganar el Mundial. Llevamos tiempo repitiendo las mismas cosas y en eso también yo tengo parte de culpa, pero entenderéis que hay veces que es inevitable decir… ¿esto pasaba antes de la crisis?

Bueno, yo os cuento y vosotros me decís. Dos presos se han escapado de una cárcel argentina porque les vigilaba un maniquí. Sí, muchachos, tal y como os lo leéis. Mientras en Estados Unidos tienen que tatuarse el plan para huir en la espalda (bueno, igual sólo en Prison Break), en España nos dedicamos a hacer jolgorios y en Argentina… en Argentina ponen a Wilson a vigilar (Gabriela, algo falla). Lo de Wilson, por cierto, es por el amigo de Tom Hanks en Náufrago.

Los fugados son Walter Pozo y Andrés César, y nos hemos enterado gracias a que una fuente penitenciaria se chivó a un diario regional. Las cámaras de seguridad no funcionan desde hace meses y no hay personal, de modo que en la cárcel alguien debió de tener la estúpida genial idea de poner a un muñeco. Me imagino la escena…

– Hace falta personal, pero no tenemos dinero.

– ¿Y si ponemos un muñeco?

– ¿Qué?

– No, digo… podíamos poner un muñeco, pero un muñeco currado, así en plan con gorro de policía y todo, para que los presos vean su sombra y sepan que les vigilamos.

– Mmmm… parece interesante, cuenta, cuenta.

– Pues eso, que le podemos poner de nombre Wilson, como el de Náufrago.

– No se hable más. Compren el balón de fútbol y traigan una gorra… es una idea estupendísima.

(Para los más sensibles… sí, obviamente es una conversación ficticia)

Walter y Andrés (los fugados), treparon a un poste y echaron una manta sobre el alambre de púas, de modo que huyeron de la Unidad Penitenciaria 11 de la cárcel de Neuquén como quien va al baño.

Tienen 15 garitas, pero sólo dos personas en su interior (vamos, supongo que serán personas, porque son ellos quienes lo dicen… igual son una muñeca hinchable y un bebé gigante).

PD: Fijo que les pareció una ideaca… pero me temo que no lo era tanto.

PD2: El nombre de Wilson se lo pusieron los trabajadores de la cárcel y sí, su cabeza era un balón de fútbol con una gorra de policía. Trabajaba 24 horas al día… ¡¡y aún nos quejaremos!!

PD3: Me da que alguien se fue de la lengua también con los fugados, jejeje.