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Una amenaza muy seria: “Estimados ladrones de mierda… No nos ganarán”

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La paciencia de un empresario chileno ha superado con creces la del santo Job. Después de sufrir más de 20 hurtos en sus bodegas durante los últimos dos meses, decidió poner un cartel en la entrada de su negocio con un ‘educado’ y curioso comienzo: “Estimados ladrones de mierda…“. La corrección no hay que perderla nunca, aunque al final de la frase se le fue un poquito la mano. La consecuencia lógica si te sacan de tus casillas.

El cartel continúa con un párrafo sin tapujos: “Nos han robado más de 20 veces y con los policías no pasa nada. No nos ganarán. La próxima vez no saldrán vivos. Dejen algún dato de sus viudas para darles una pequeña ayuda: están contados sus días“. Además, como si esto no fuera suficiente, va acompañado de un dibujo de una mano empuñando un revólver. Sólo le falta una cifra de recompensa para que sea ‘la amenaza perfecta’.

El afectado, José Miguel González, de 55 años, reconoce que la idea es algo insólita “pero es que hemos puesto una decena de denuncias y no hemos obtenido respuesta de las autoridades. Esta es una forma de llamar atención“, recalcó. La reacción puede ser desproporcionada pero comprensible, ya que los robos le han costado a este industrial unas pérdidas cercanas a 10 millones de pesos (17.000 euros).

Por último, el señor González indicó en un medio local, que ha instalado una valla electrificada y tiene diez perros adiestrados que vigilan sus propiedades las 24 horas del día (más seguridad que Alcatraz). Incluso ha contratado un guardia con permiso de armas. Seguro que ahora los ladrones se piensan mucho más darse una vuelta por las instalaciones de este bodeguero que podría quitarle el papel a Michael Douglas en Un día de furia. La venganza es un plato que se sirve frío.

Unos cacos roban un cajero automático ¡¡que estaba vacío!!

Fuente: Eddie Mars (Flickr).

Fuente: Eddie Mars (Flickr).

Esta crisis que nos tiene en un sinvivir también golpea de lleno al mundo del latrocinio. No sólo porque hay menos cosas de valor que robar, sino porque ya se meten a rateros inútiles sin talento, sujetos que, seguramente, harían avergonzarse del ‘oficio’ a personajes tan poco ejemplares como ‘El Dioni‘, si es que el hombre dedicara parte de su tiempo a leer este post.

El ejemplo más reciente de ladrones torpes lo tuvimos la semana pasada en el municipio chileno de Pedro Aguire Cerda (delicioso nombre para una localidad que, además, tiene una web muy sofisticada, o_O). Allá, un grupo de zoquetes asaltó una gasolinera para llevarse un cajero automático que acababan de instalar. Llegados al lugar del crimen, los cacos intimidaron al personal y se valieron de un vehículo para arrancar de cuajo el cajero y salir huyendo. Hasta aquí, todo correcto y reconozco que el apelativo zoquetes puede parecer excesivo (me puede la pasión). Ahora bien, resulta que el dispositivo estaba vacío. No había un solo peso o dólar con el que dar utilidad a los bolsillos del pantalón. De nuevo, hasta aquí, el robo no parece tan extremadamente tonto, pudiera ser un golpe de mala suerte. Peeeeero, resulta que ¡¡¡ante sus narices se exhibía un cartel que decía que el cajero estaba vacío!!! ¿Por qué continuaron con su fechoría? ¿No se fiaban de la palabra del gasolinero? ¿No saben leer?

De su ridículo plan, sólo se salva el método de huida, pues abandonaron la escena del asalto arrojando tachuelas a la carretera, para que los coches de policía pudieran seguirles los pasos. Aún no se conoce la identidad de los pringados ladrones y, por su propia vergüenza, más vale que no se sepa nunca, porque iban a ser los bobos de la cárcel. Como decía mi abuela, perfecta exponente de la sabiduría popular, en el pecado llevan la penitencia.

PS. Obviamente, el cajero de la foto no es el robado, pero el “Sin SerBicio” me ha cautivado tanto que no he podido pasarlo por alto.

Detenidos tras ir a robar un banco con su hijo de cinco años

Hoy, dentro del contenido didáctico que solemos traer en este blog educativo al que llamamos “del becario” para despistar, vamos a dar unos cuantos consejos para ti, que eres madre reciente y ladrona de bancos. Además, como no podía ser de otra forma, lo haremos con un ejemplo práctico, que nos servirá de introducción.

Si habéis visto películas de ladrones (no digo leer libros porque si has llegado aquí no puedes tener el más mínimo interés por contenidos literarios decentes) sabréis que, por norma general, cuando vas a robar un banco lo suyo es llevarte a un compinche a la sucursal mientras otro, el conductor, te espera dentro del coche con el motor arrancado preparado para salir a toda pastilla (“a toda pastilla”, otra de esas expresiones que se van perdiendo con el tiempo).

Muy bien, pues eso es la teoría, una teoría que supongo que Lauri L. Ruble y su novio, Brandon Stancliff, no conocían cuando fueron a robar un banco de Illinois, en Estados Unidos, el pasado 29 de diciembre.

Si sois asiduos del blog habréis aprendido ya que en el mundo existen dos formas de atracar: la normal, con todo preparado y medido al milímetro, y la becaria, que también es conocida como “vamos para allá y que sea lo que Dios quiera”. Como supondréis, Lauri y Brandon optaron por la segunda.

Cogieron un cuchillo, un pañuelo y al hijo de Lauri, de 5 años, y se fueron para el banco a pasar un día robando en familia. Cuando llegaron a la sucursal dejaron el coche fuera con la criatura dentro (sabéis que los niños siempre dicen la verdad y el pobre sería capaz de entrar al banco diciendo: “Tranquilos, dice mamá que van a robar el banco pero que si hacen lo que les dice nadie saldrá herido… aunque cuando no recojo los juguetes a mí me da un azote”). Dicho lo cual, tampoco penséis que lo dejaron de conductor, no era uno de esos pilotos precoces de los que hemos hablado alguna vez.

Robaron más de 3.700 euros y fueron detenidos al día siguiente, según publica la prensa estadounidense. Ahora los hechos saltan a los diarios yanquis porque están en pleno proceso judicial.

Llegado este punto, como anunciaba al comienzo, es el momento de daros los consejos pertinentes (me bastará con uno) a vosotras, madres recientes de profesión ladronas:

– No os llevéis a vuestros hijos al trabajo.

PD: A todos los que me decís que para cuándo el carné de padre… estamos trabajando en ello.

Los ladrones más desafortunados

BecConsejo: “Para casi todo hace falta vocación”

Sabéis que lo mío con los ladrones torpes es casi una obsesión. Allá donde veo uno, allá que quiero ir a contar su historia. De modo que me he dado cuenta de que ya tengo suficientes como para presentarlos en sociedad en uno de los Top 10 de septiembre. Aquí van…

10. Se grabaron en vídeo

Supongo que los ladrones que nos estén leyendo (quién sabe, igual hay también comunidad becaria del hurto, o algo así), sabrán de sobra que lo principal es la discreción. Pues bien, Anthony VanSlyke (21 años), Joshua VanSlikye (18) y Gregory Williams (18) no lo tenían tan claro, y grabaron un vídeo en el que discutían cómo entrarían a robar a una casa. Después la robaron, claro, y no había quien convenciera a la Policía de que no habían sido ellos.

9. Se durmió dentro de la casa en la que robaba

Un ladrón entró a robar a un domicilio en Scarborough (Reino Unido), pero iba tan borracho que cuando quiso darse cuenta estaba dormido en el suelo. Claro, hizo ruido y despertó a todo el mundo, de modo que mientras él dormía como un lirón el dueño de la casa llamó a la Policía al tiempo en que le grababa con su cámara.

8. Se pintaron la cara de negro

Como no encontraron ningún pasamontañas que ponerse en la cabeza, Matthew Allan McNelly (23 años) y Joey Lee Miller (20 años) se pintaron la cara con rotulador permanente negro… para pasar inadvertidos. Entraron en casa de un señor en Iowa (Estados Unidos) allá por 2009 y un vecino llamó a la Policía. Cuando llegaron los agentes, se partieron de risa (ellos mismos lo reconocieron) y qué queréis que os diga… no es para menos.

7. Pidió salir a su víctima

Un joven entró a robar a una casa en septiembre de 2011, pero el pobrecillo se enamoró de la chica a la que le robaba. Pensaréis que entonces hizo propósito de enmienda, no robó nada y trató de convencerla por otros medios. Os equivocáis. Stephfon Bennet entró a robar a casa de Diana y dos horas después llamó a la puerta para preguntarle si tenía novio, porque quería salir con ella. Como supondréis, ella le reconoció, avisó a la Policía y detuvieron al muchacho.

6.Se disfrazó de mujer (barbuda)

Dennis Hawkins tiene 49 años y pocas luces. En 2010 entró a robar un banco y, para que no le reconocieran decidió disfrazarse. ¿El problema? Pues que usó un disfraz algo extraño: pechos postizos, peluca de mujer y pantalones de payaso… todo ello aderezado por su bigote, ¿para qué se va a afeitar? Quién sabe, igual su suegra tiene barba. Para colmo de males (de males del ladrón, claro) llevaba una pistola de juguete, robada. Aún así robó el banco, pero cuando intentó robar un coche para huir, la dueña del vehículo lo dejó encerrado dentro.

5. El atracado hizo llorar al atracador

El joven Edwin Calix entró a una tienda de licores a robar. Como robar la primera vez no es fácil, Edwin decidió desvirgarse con una botella de coñac. A ver… no me entendáis mal… me refiero a su debut profesional. Desgraciadamente para Ed, el dueño de la tienda lo vio desde el mostrador y lo dejó encerrado. Ed sacó un arma y le pidió que lo soltara, pero el dueño de la tienda se dio cuenta de que la escopeta de Ed era tan falsa como una camiseta Adipas. El pobre Ed se vio perdido y los policías lo encontraron sentado en el suelo y llorando.

4. Detenido 190 veces

Henry Farrell es un ladrón torpe, qué digo torpe… ¡nefasto! Yo creo que si hay una persona que debe dedicarse a otra cosa, ése es Henry. Hasta febrero de 2009 había sido detenido 190 veces en sus (entonces) 46 años de vida. Que si robo de coches, que si marihuana… seguramente le hacen descuento en la lavandería y en la cafetería de la cárcel por ser cliente habitual. Me lo veo con cupones de esos de “la décima te sale gratis”. Lo más grave es que muchas de las veces que lo han detenido tiene el ojo pocho… ¡¿dónde se meterá este hombre?!

3. Arrastró una máquina de refrescos

Nicholas quería una máquina de refrescos en casa, pero sabía que no se la podía permitir. Supongo que pensaría en su casa: “Hay una máquina de refrescos en tal tienda, yo tengo una furgoneta para transportarla y tengo una casa donde ponerla… ¡ya sé, la robo y se acabó!”. El caso es que robó la máquina y condujo con ella enganchada a la camioneta, con un ruidazo y un montón de chispas de por medio. Claro, daba tanto el cante que la Policía lo identificó y lo detuvo.

2. Acabó convertido en esclavo sexual

Es uno de los más clásicos. Tanto, que algunos medios volvieron a publicarlo este año dando la historia como reciente. En 2009, un ladrón entró en un centro de belleza con una pistola y pidiendo dinero a todo el mundo. La peluquera Olga, de 28 años, simuló entregarle el dinero y lo dejó K.O., después de lo cual lo ató, lo amordazó y se lo llevó al trastero. Tras esposarlo a un radiador y darle viagra se aprovechó de él durante dos días. Después de ello, él fue al hospital bastante dolorido y denunció a la peluquera.

1. Cazado ‘in fraganti’

Timothy quería robar en una pizzería, así que decidió que lo mejor era acceder por un conducto de aire que, como imaginaréis si alguna vez habéis comido pizza, tendría forzosamente grasa. Quizás Timothy, que no tenía pinta de ser un ladrón muy experimentado, creyó que esa grasa le ayudaría a deslizarse mejor, pero lo cierto es que a lo único que ayudó fue a dejarle atrapado, obligándole a pedir auxilio a gritos. La Policía llegó, le hizo unas fotitos para darlas a la prensa, y entonces decidió que era el momento de rescatarle. Tardaron media hora, no creáis que el tipo no se había encajado bien…

PD: Si me he dejado alguno que creáis que deba estar, no dudéis en decírmelo.