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Multado por enseñarle el pene (sin querer) a una agente de policía

Las modas tienen estas cosas… que nunca sabes cómo pueden acabar. Supongo que todos habréis visto alguna vez a un muchacho o una muchacha con los pantalones caídos, enseñando los calzoncillos.

Vamos, tampoco es muy difícil… probablemente alguno también los usa. Al fin y al cabo, están de moda. (Cómo se nota que estoy concienciado con este asunto).

Pues el problema de Trent Joseph Wroe es que participa activamente en esta moda en una de sus peores vertientes: lleva los pantalones caídos y no usa ropa interior (repito, por si estáis en el curro y lo habéis leído rápido… no lleva ropa interior -pa’ matarlo, vamos-).

Os resumo la historia, para no aburriros más. Este australiano de 19 años ha sido multado con 124 euros porque se le cayeron los pantalones delante de una agente de policía y, cosas de la vida, su pene quedó al descubierto.

Él dice que la ropa se la había prestado un amigo gordo y que todo fue una casualidad maléfica, según cuenta la prensa australiana. Como podéis imaginar, no le ha creído ni Dios, por mucho que dijo en el juicio “hoy me puse cinturón” (ja, ja, ja… encima se lo toma a coña).

La agente, que le detuvo por escándalo público, dice que el rebelde lo hizo a propósito…

A mí estas cosas, como os dije, me hacen (un poco) de gracia, menos algunas veces, que directamente me dan asco. El otro día, por ejemplo, a una chica se le veía parte del culo mientras andaba. Lo peor de todo es que se le veía la ropa interior (más abajo de lo que debía pero por encima del pantalón) y… ¡cinturón! Aún me pregunto cómo es posible….

(FOTOS: Steve Weaver y Manel)

¡Que se te ve la hucha!

Quiero hablaros de una imagen con la que estamos completamente familiarizados: la hucha. No hay día en el que no veamos una. En el metro, en el bar, en el supermercado… siempre hay alguien que deja la ‘rodajilla’ a medio asomar.

De todas formas, hay gente… y hay gente, porque mientras a unos, la mayoría, se les nota que es un descuido y te enseñan un cachito de culo que sólo provoca tentación de meter una monedilla, a otros se les ve a la legua que lo que quieren es que les aparques ahí la bicicleta o les pases la tarjeta de crédito. El vídeo que pongo a continuación, aunque se nota que es una broma con el objetivo de hacer ‘un calvo’ (o dos, otres, o cuatro…), sirve como ejemplo. Me refiero a esto:


Vale, ya nos hemos reído todos, ¿no? Bueno, pues ya me he vuelto a reír yo sólo. Si da igual. Abordemos ahora la ‘cara B’ del asunto o, lo que es lo mismo, cuando somos nosotros los exhibicionistas involuntarios de ‘rajuela’. Porque nos pasa. Otra cosa es que nos demos cuenta. Yo, sin ir más lejos, creo que estoy obsesionado. Cuando me agacho a recoger algo, siempre echo una mano atrás para averiguarlo. Y si palpo carne… malo: estoy saludando a alguien por la espalda.

PD: Siempre he querido hablar de esto, os juro que es una de las cosas que más me hacen reír a diario. Y vosotros, ¿qué opináis del asunto?