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Vivían en ‘Gran Hermano’ y no lo sabían

BecConsejo: “Revisa las paredes”

El mercado del alquiler está lleno de estafadores que dan mala fama al negocio, pero por lo visto un casero que te cobra hasta por respirar no es lo peor que te puede pasar, visto lo visto.

Ralitsa Dzhambazova y Vanya Samokovareva son dos chicas de Logroño… ya, que no cuela, ¿verdad? Bueno, en realidad Ralitsa y Vanya son búlgaras y fueron a estudiar a Estados Unidos. Alquilaron un apartamento en Tampa y tres meses después de instalarse descubrieron que las alarmas / sensores de movimiento / detectores de humos que había por toda la casa eran en realidad cámaras espía que las vigilaban.

Si a ti te dicen que un señor calvo con barba denuncia esto… pues hombre, te pueden entrar ciertas dudas. Es más, como somos así igual pensamos: “Es que el señor calvo tenía mala pinta, a ver si iba a robar las figuritas de porcelana que tiene el casero en el comedor”. El problema es que cuando ves a Ralitsa y Vanya lo normal es pensar que si el casero tenía una cámara oculta en sus habitaciones y en el baño no era porque temiera que le fueran a robar el desodorante.

El casero es un señor de negocios de Florida que se llama Raj Armani y que les dio trabajo temporalmente hasta que las muchachas empezaron a sospechar que cobraba también en especie. Sobre todo así, sin avisar, porque si a ti te dicen que entras en Gran Hermano te preparas, vas pensando en qué tienes que hacer para ir a La Noria y a El programa de Ana Rosa, te maquillas hasta para ir al váter… pero así, en frío…

Pues así en frío es normal que se enfaden, porque cada uno en su baño y en su cama hace lo que quiere. Por cierto, ¿tenéis aún dudas de lo que podía pasar ahí dentro? Pues bueno, al principio, en esa casa vivían seis muchachas, todas jóvenes, bien parecidas y extranjeras, no sea que se conozcan las leyes estadounidenses y metan a Raj en un lío.

Ahora los investigadores se han llevado las cámaras y solo quedan los cables. Estoy por llamar por teléfono a todos mis amigos que siguen de Erasmus y decirles que cada vez que vayan al baño se pongan traje y corbata, que nunca sabe uno cuánta gente te está viendo y, como dice mi tía Josefa, para salir en la tele hay que estar siempre guapo. Aunque bueno, Íñigo de GH 1 salía mucho y siempre llevaba un polo verde…

PD: Sí, tiene un aire siniestro en plan La víctima perfecta. Se ve que ahora está de moda espiar a las inquilinas.

Un piso de estudiantes que da asco

BecConsejo: “Cuando no te guste un libro, ciérralo, cuando no te guste una web, no vuelvas”

En mis años de estudiante he conocido a compañeros que vivían en pisos compartidos de lo más variopinto: personas con la casa ordenadita (los menos, para qué engañarnos), seres humanos que convivían con cierto orden y una relativa suciedad (la mayoría de casos) y animales en cochiqueras que ellos se empeñaban en llamar “casa”.

Sin embargo, pese a que he visto pisos sucios y desordenados (con platos por fregar desde hace más de una semana y suelos en los que te quedas pegado), no había visto ninguno como el de estos muchachos neozelandeses, que tienen el dudoso honor de tener la casa más sucia de Nueva Zelanda.

Si en el país oceánico existiesen programas como Gente o Callejeros, es posible que encontraran casas aún más sucias, pero de momento lo único que tenemos es esto, el piso donde viven seis estudiantes (Jarred Turnbull, Tahi Poasa, Hamish Catherwood, James Lentjes, Geert Lepoutre and Adam Lill) desde hace ocho meses.

Los muchachos participaron en un concurso de la radio donde buscaban el piso más cochambroso del país… ¡y se llevaron el 52% de los votos! No es para menos… tienen papelera por tenerla, porque el suelo es un gran cubo de basura, y lo peor de todo es que están orgullosos de ello.

Tanto es así que dicen que no lo ven mal, que lavan los platos pero que lo otro (la higiene, vamos)… como que no les va. Además, tienen el cuajo de decir que si pudiesen encontrar “algunas chicas para que lo limpien sería ideal”.

En la casa hay un séptimo habitante (una rata), un agujero en el techo y usan el horno como calefacción. Por cierto, por si pensáis que todo esto es sólo una foto que enviaron al concurso y que luego la cosa no es para tanto, creo que debéis saber que los del programa de radio montaron una barbacoa en casa para cerciorarse de que aquello era así, y la visita acabó con la Policía dispersando a 30 personas que estaban en el domicilio (vamos, que si es un papel, se lo han currado de lo lindo).

Minucias, si tenemos en cuenta que los bomberos estuvieron posteriormente en la casa porque a los muchachos, que son todo corazón, les dio por quemar muebles… (vamos, los huéspedes perfectos, el casero seguro que está encantado con ellos).

PD: Esta gente luego no se echa novia en la vida y van de víctimas. ¿Qué esperan, casarse con la rata?

PD2: Sabéis que la fama a veces acarrea problemas… ahora les amenazan con el desahucio si no limpian la casa (zas).

Hoy hace un año…

El incendio que nadie recuerda

Los nuevos perros más feos del mundo

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O tienes un iPhone, o te largas

Leo sorprendido en ALT1040 y en Telam que la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri (Estados Unidos) establece como requisito indispensable para los alumnos que quieran estudiar allí la posesión de un iPhone o un iPod touch. Y se quedan tan anchos.

Lo grave es que no es una recomendación, sino una obligación. O lo tienes, o te vas a casa. Cómo lo pagues es tu problema. ¿Su argumento? En su opinión, es como pedirle a un ingeniero que se compre una calculadora.

Pues nada, si alguno de esos ingenieros va para astronauta, que se compre una nave espacial, que se la pueden requerir en cualquier momento (y se recomienda tener parcelas habitables en algún planeta del sistema solar, que seguro que da puntos). ¿Y si vas para cura? Ay, amigo mío. Ahí ya necesitas una carta firmada expresamente por Dios. Y que a nadie se le ocurra ser arquitecto (no por el dinero, sino porque cinco o seis años llevando una mochila con ladrillos no hay cuerpo que lo resista).

PD: A alguno le hará gracia, pero queda demostrado que la de becario es una profesión cómoda. No te piden nada, ni te obligan a nada. Y si les caes medio bien, hasta te dan un blog para que no les molestes. Estoy encantado.

PD2: Como bien decís en los comentarios, es cierto que a todos nos han obligado a comprar los libros del profesor, pero no es igual. Primero, porque no cuesta lo mismo, y segundo, porque se pueden hacer fotocopias.

PD3: ¿Os imagináis esto del iPhone como algo obligatorio en España? Sería la risa. Yo, más o menos, me lo imagino así:

El mismo profesor te lo quitaría para que no te distraigas. “Estos cacharros os vuelven idiotas”, diría.

Tu colega el de la camiseta negra de “anarquía y birra fría” te llamaría pijo (aunque luego él guarde la moto que le compró papá en la casa de la sierra)

Tu mejor amigo, el que suspendía todas, te miraría con resignación y te llamaría gilipollas por querer estudiar ahí.

El pijo declarado te diría que él tiene uno mucho mejor y más caro.

Tus padres, con toda la razón, te recordarían a diario que lo uses para estudiar, y no para hacer el tonto.

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