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Intenta robar un televisor de 19 pulgadas escondiéndolo en el pantalón

Permitidme que empiece pidiendo disculpas. Os podría pedir perdón por la calidad del blog, que es nula; por mi sentido del humor, de un gusto reprobable; por disfrazar a Trolly como si fuera amigo mío, que no lo es; y por mil cosas más. Sin embargo, quiero disculparme porque la información de hoy tiene ya unos días, pero ha llegado a mis manos ahora y me veo en la obligación de contaros la historia por dos razones: primero, porque no la he visto en ningún otro medio en castellano (lo cual no quiere decir que no lo hayan publicado, simplemente que igual no busqué bien) y segundo… segundo… pues eso, que no la he visto en ningún medio en español.

¿Sabéis qué? El lunes me compré un televisor. Llevo arañando mi sueldo de becario unos cuantos meses, pidiendo a mis padres, a mis amigos… me he visto obligado a robar los sombreros que ponen los músicos que tocan en la calle para que la gente eche sus monedas, pero ya tengo una tele como Vasile manda: de 32 pulgadas y plana. También he conseguido un monitor nuevo para el ordenador, esto mediante la técnica del butrón: estampé mi bicicleta contra una tienda de ordenadores y me llevé  un monitor y 17 ratones inalámbricos (lo que me cabía en las manos y en la mochila de la universidad). Por eso, porque por mis manos han pasado más pantallas que bocadillos en los últimos días, entenderéis que me sorprenda cuando os cuente la anécdota de hoy.

El muchacho que posa tímido a la derecha se llama Eric Lee King y fue detenido hace unos días acusado de posesión de drogas y robo en el condado de Dakota, Estados Unidos (estas cosas pasan mucho allí porque son muchos… en China lo mismo también ocurre, pero mis conocimientos de mandarín son muy limitados: tan limitados como cero, por eso no os lo puedo contar). Resulta que un policía estaba en un aparcamiento cuando vio que a un hombre (Erik) se le caía una bolsa de caramelos (aaaaamigos, la curiosidad mató al gato y la glotonería descubrió al ladrón).

El policía le dio una voz, pero Eric pasó de él como de quien te ofrece droga en la puerta del colegio, que debe de ser el mismo en todas las escuelas. Entonces el agente agudizó la vista y, al más puro estilo jefe Wiggum, debió pensar: “Algo raro se cuece ahí… nadie rechaza una bolsa llena de dulces porque sí…”. Efectivamente, Eric caminaba raro, raro rarísimo. Con las piernas rígidas y apretándose los pantalones por la parte de delante. Vamos, como si le hubiesen entablillado la pierna a… a… como si le hubiesen entablillado la pierna, digo, no me liéis.

Entonces el policía se acercó a él y llamó nuevamente su atención para charlar amistosamente. Nuestro joven Eric, que quizás vio la que se lió en Valencia con la policía, decidió seguir caminando ignorando al agente, a quien cariñosamente llamaremos Clancy. Al ver que Clancy se acercaba, Eric se agachó e intentó coger lo que llevaba delante (a ver, que todos sabemos ya que era el televisor, para eso lo he puesto en el titular, no sé a qué vengo yo con tanta intriga). Temiendo su seguridad, o al menos eso dice la prensa estadounidense, Clancy se abalanzó sobre él y lo esposó.

Llegado ese punto fue cuando Clancy descubrió que lo que escondía en los pantalones era un televisor de 19 pulgadas. ¡Un televisor! Por Dios y por la Virgen, por mucho que fuera plano… ¡UN TELEVISOR! Eso sí que da dolor de espalda y no lo de Nacho Vidal o Yola Berrocal (son cosas distintas lo de uno y otro, ¿eh? No me liéis). Evidentemente, fue detenido.

Ahora Eric Lee King, nuestro amigo Eric, que para algo conocemos a fondo su historia, se enfrenta a cinco años de prisión. Y a mí vuelven a surgirme un montón de dudas: ¿Cómo se metió un televisor de 19 pulgadas en los pantalones… dentro de la tienda? ¿Cómo consiguió andar sin que pareciera Wesley Warren Jr? ¿En qué momento creyó que robar una tele de 19 pulgadas escondida en su pantalón era una buena idea? ¿Qué tipo de pantalones llevaba? ¿QUÉ TALLA USA ESE HOMBRE, POR DIOS? ¿Por qué la goma no le da de sí? ¿Será el típico que dice “me voy a comprar lo que me salga de los…”? Y lo más importante, si ya había salido de la tienda (el policía le pilla en el aparcamiento)… ¡¿qué tipo de parafilia le llevó a dejarse la tele ahí dentro mientras caminaba?!

PD: Con lo fácil que es llegar una mañana y colarse en una casa ajena a ver la tele sin que nadie te moleste…