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No deja que rompan la ventanilla de su coche para rescatar a su hijo encerrado

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Una madre pretendía esperar a que un experto cerrajero abriera la puerta bloqueada de su flamante BMW pese a que su hijo, de tan solo tres años, presentaba claros síntomas de debilidad por el sofocante calor y llegó a desmayarse, según algunos testigos. Su razón de peso para negarse en rotundo a que dañaran su ‘juguetito’: “Es un automóvil muy caro y no quiero que rompan el cristal“. O-O ¡¡¡Pero, ¿esto qué es?!!!

La mujer se encontraba junto al coche aguardando a que llegaran los servicios de emergencia y sobre todo a un ‘manitas’ que pudiera desbloquear el cierre centralizado sin dañar la joya. No le importó lo más mínimo que la temperatura en la ciudad Yiwu, provincia de Zhejiang (China) fuera de 32 grados. Y que en el interior del vehículo, bajo un pertinaz sol, se acercara a los 40. Lee el resto de la entrada »

La familia que vivía en un coche y el hombre que pasó 20 años encerrado en su casa

BecConsejo: “Un carro, una casa y una buena mujer (o un buen hombre)”

Cuando veía Me llamo Earl siempre me preguntaba, medio con interés medio con recelo, cómo será eso de vivir dentro de una caravana. Supongo que al principio tendrá su punto emocionante (o quizás no), pero imagino que llegará un momento en el que, cuando vivir en la caravana es obligación y no opción, cuando lo que hay fuera de ahí no es más que el mismo terreno baldío de siempre… tendrá que cansar.

Por eso no quiero ni imaginar cómo se apañarían los protagonistas de hoy. Os hablo de Kristin Harris (26 años) y Justin Hamilton (31 años), que vivían en un vehículo junto a sus tres hijos, mucha ropa y comida caducada. Ahora, el matrimonio ha sido detenido por la Policía por la insalubre situación en la que vivían sus hijos. Les ha ido peor que a Flanders cuando su Zurdorium se iba a pique.

Dentro del Cadillac coupé de 1987 los agentes encontraron montones de ropa y basura, huesos de pollo, leche caducada y una niña con quemaduras de segundo grado, según contaba el portavoz de la Policía a la prensa estadounidense. También había tequila y drogas ilegales, aunque uno ya no sabe si eso es lo peor de todo o un detalle sin importancia dentro de la coyuntura, la verdad.

Dice Justin Hamilton (no el que jugó en el Real Madrid de baloncesto, sino el detenido) que todo es un error, que solo han pasado ahí una noche por una serie de catastróficas desdichas, pero lo cierto es que ya llevaban unos días viviendo en el interior del vehículo.

Para colmo de males, Justin estaba en libertad condicional después de que le pillaran vendiendo cocaína en abril. Supongo que era el negocio familiar, porque su señora Kristin también tiene antecedentes por posesión de marihuana y robo…

En el otro lado de la balanza tenemos la historia que me chivó Gaby, protagonizada por un hombre argentino de 39 años que llevaba 20 años sin salir de su casa y que, para colmo, había pasado los últimos cinco encerrado en su habitación.

Vivía con sus padres, pero no tenía contacto con nadie (o al menos eso dicen). Sus problemas de socialización en la adolescencia desembocaron en un aislamiento voluntario que ahora ha quedado al descubierto.

Aunque la prensa local no tiene una única versión de cómo sucedieron los hechos, lo cierto es que la historia anónima de este hombre de pelo largo, barba desaliñada y comida podrida la conoce ahora todo el mundo… muy a su pesar.

PD: Tal y como están las hipotecas hay que amortizar el tiempo que pasamos en casa, pero igual eso es pasarse.