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Prefiere regalar el dinero por la calle que dárselo a su exesposa

Foto: FLICKR / Euro Notes

Foto: FLICKR / Euro Notes

Me vienen a la cabeza muchos ejemplos cinematográficos de parejas enamoradísimas que acaban como el rosario de la aurora. Quizás el más evidente sea ‘La guerra de los Rose‘. Pues algo parecido le ha debido pasar a un misterioso ciudadano alemán de 49 años, que ha tenido la maquiavélica idea (me imagino que para sacar de sus casillas a su exmujer) de repartir su pensión entre los vecinos de su localidad.

No tengo más datos sobre cómo terminó la relación entre los implicados, así que no voy a hacer ningún juicio de valor, que las palabras las carga el diablo y después me ponéis a caldo en los comentarios. Me limitaré a relatar los hechos como los han publicado algunos medios locales. Eso sí, la cosa tiene su gracia.

La mañana del pasado sábado, un adolescente no salió de su asombro cuando en medio de la calle un individuo, sin mediar palabra, le regaló 185 euros. Y con una amplia sonrisa le dijo: “Mejor tú que mi mujer. Seguro que te lo gastas con más cabeza“. Incrédulo, el chaval acudió a la policía a depositar el dinero pensando que podía ser robado, ya que el extraño incidente ocurrió a las puertas de una sucursal bancaria.

Pero este no fue el único regalo del curioso benefactor. Durante unas cuantas horas, repartió cerca de mil euros que había sacado de su cuenta. Algunos habitantes de Straubing, en Baviera, fueron los receptores de tan jugoso presente. Además, todos han indicado la excelente educación y la sonrisa de oreja a oreja que manejaba el señor a la hora de regalarles los fajos de billetes. Nada como sentirse un Rey Midas por unos segundos.

A media tarde, el hombre misterioso se presentó en la comisaría y relató todas sus correrías como repartidor de alegría. Los agentes simplemente le indicaron que ninguno de sus actos podía ser considerado un delito, y sí le aconsejaron que arreglara los problemas con su exesposa sin armar tanto revuelo.

Unos cacos roban un cajero automático ¡¡que estaba vacío!!

Fuente: Eddie Mars (Flickr).

Fuente: Eddie Mars (Flickr).

Esta crisis que nos tiene en un sinvivir también golpea de lleno al mundo del latrocinio. No sólo porque hay menos cosas de valor que robar, sino porque ya se meten a rateros inútiles sin talento, sujetos que, seguramente, harían avergonzarse del ‘oficio’ a personajes tan poco ejemplares como ‘El Dioni‘, si es que el hombre dedicara parte de su tiempo a leer este post.

El ejemplo más reciente de ladrones torpes lo tuvimos la semana pasada en el municipio chileno de Pedro Aguire Cerda (delicioso nombre para una localidad que, además, tiene una web muy sofisticada, o_O). Allá, un grupo de zoquetes asaltó una gasolinera para llevarse un cajero automático que acababan de instalar. Llegados al lugar del crimen, los cacos intimidaron al personal y se valieron de un vehículo para arrancar de cuajo el cajero y salir huyendo. Hasta aquí, todo correcto y reconozco que el apelativo zoquetes puede parecer excesivo (me puede la pasión). Ahora bien, resulta que el dispositivo estaba vacío. No había un solo peso o dólar con el que dar utilidad a los bolsillos del pantalón. De nuevo, hasta aquí, el robo no parece tan extremadamente tonto, pudiera ser un golpe de mala suerte. Peeeeero, resulta que ¡¡¡ante sus narices se exhibía un cartel que decía que el cajero estaba vacío!!! ¿Por qué continuaron con su fechoría? ¿No se fiaban de la palabra del gasolinero? ¿No saben leer?

De su ridículo plan, sólo se salva el método de huida, pues abandonaron la escena del asalto arrojando tachuelas a la carretera, para que los coches de policía pudieran seguirles los pasos. Aún no se conoce la identidad de los pringados ladrones y, por su propia vergüenza, más vale que no se sepa nunca, porque iban a ser los bobos de la cárcel. Como decía mi abuela, perfecta exponente de la sabiduría popular, en el pecado llevan la penitencia.

PS. Obviamente, el cajero de la foto no es el robado, pero el “Sin SerBicio” me ha cautivado tanto que no he podido pasarlo por alto.

Una jubilada olvida una bolsa con 390.000 euros en un autobús

El día en que los cidadanos de la Unión Europea podemos felicitarnos unos a otros por recibir el Nobel de la Paz, resulta que Berlusconi es portada en los diarios del Viejo Continente y a Díaz Ferrán le salen curiosos imitadores. Entre estos últimos, una jubilada austriaca, que no digo yo que se haya enriquecido vilmente, sino que debe tener alergia a guardar el dinero en algún banco.

Fuente: FIESTASTEMA_ESCENOGRAFIAS

Fuente: FIESTASTEMA_ESCENOGRAFIAS

Confieso mi asombro al enterarme de que el presunto golfo ex presidente de la CEOE tenía escondidos en casa 150.000 euros en metálico el día de su arresto, pero eso es una menudencia en comparación con la cantidad que custodiaba una anciana cuyo nombre no ha trascendido. Resulta que la señora se paseaba por Viena con ¡¡390.000 euros!! en metálico guardados en una bolsa. También me ha venido a la mente una imagen que me enseñaron recientemente de Jesús Gil (QEPD), en la que el hombre mostraba un buen fajo de billetes que portaba para alguna emergencia.

No nos habríamos enterado de este detalle pecuniario si no fuera porque la potentada mujer tuvo un terrible descuido. Se olvidó la bolsa en un autobús de lo equivalente a la EMT vienesa. En cuanto se dio cuenta del hecho, acudió presta a una comisaría a poner una denuncia, con el miedo en el cuerpo de haber perdido los ahorros de toda una vida.

Sin embargo, por fortuna para la señora ‘Forraden’ (dado su anonimato me tomo la licencia de ponerle un seudónimo), hay gente con un sentido ético muy por encima de la codicia. Uno de ellos, el conductor del autobús en el que se dejó la pasta. Al terminar su ruta, Wolfgang R. se dio cuenta de que alguien había olvidado una bolsa y cuando vio el contenido de la misma no dudó en dejarla a buen recaudo para su devolución. “Pensé que sería una bolsa con compras o medicinas, pero la abrí y vi que había billetes de 500 euros”. Supongo que se le pondrían los ojos como los de un lemur.

De momento, no se conoce si ha recibido recompensa por su civilizada acción, aunque me da a mí que, dado el amor que parece profesar la jubilada por el papel moneda, se tendrá que conformar con el sentimiento que deja la satisfacción del deber cumplido.

Yo tengo dudas sobre cómo hubiera reaccionado tras encontrarme tan suculento botín. Supongo que habría sentido una tentación tan poderosa como la que noto ante esta galería de fotos de Bar Refaeli, pero creo que habría devuelto la pasta. Creo. Creo… ¿Qué hubierais hecho vosotros si os encontráis semejante cantidad de dinero?

Lo más raro que ha pasado durante la semana (23-29 julio)

Veeeeenga, que sé que muchos de vosotros estáis deseando que llegue el domingo para pegaros un atracón de deportes (entre Juegos Olímpicos, motociclismo y Fórmula 1) y para hacer un repaso de todas las cosas raras que han pasado durante la semana y los medios de comunicación os han escondido para contaros que estamos en crisis, que el paro sube y blablabla (lo que pasa desde 2008 y ya vemos cada día sin necesidad de que nos lo cuenten). En fin, vamos a ello.

1. Fue padre, abuelo y bisabuelo en solo tres meses

Cuando cumples 60 años, generalmente echas un vistazo al camino recorrido. Salvo que seas Patrick Sloan y en poco más de tres meses te hagan padre, abuelo y bisabuelo. Cuenta Patrick, casado ahora con una mujer 21 años más joven que él, que le inquietaba lo que pudieran decir de “¿padre a tus años?”, pero que ahora es todo felicidad. Su hijo Ethan nació en marzo, su nieto Mason, en junio, y su bisnieto Leonard doce días después el mismo mes. Además tiene otros tres hijos y seis nietos.

2. La misma foto a lo largo de 30 años

Cuando van pasando los años y se te van rompiendo tus camisetas favoritas, tus noséqué de la suerte y se te avería el coche te das cuenta de que solo te quedan tus amigos. Algo que saben muy bien John Wardlaw, John Dickson, John Molony, Mark Rumer y Dallas Burney, un grupo de amigos estadounidenses que se hicieron una foto en un lago de California en julio de 1982 y que desde entonces han repetido a cada cinco años.

Cuentan a la CNN que no pensaban hacer de ello una tradición, pero que terminó siéndola. También dicen que “por alguna razón, todos pusimos expresiones oscuras y misteriosas en aquella foto… seguro que pensábamos que era guay”. Y así fue cómo se hipotecaron de por vida, viéndose obligados a repetir la pose, el bote y el sombrero. A mí me gusta el detalle y tiene mérito que no se hayan peleado en estos años, sabiendo que la primera foto fue en el instituto.

3. Escondía el dinero en el horno y su mujer lo cocinó

Mucho cuidado con hacer caso a Cantona, sacar todo el dinero del banco y meterlo en cualquier sitio. Mirad si no lo que le pasó a un hombre en Sydney (Australia), que vendió su coche por 12.000 euros, metió el dinero en el horno para que no se lo robaran… y su mujer lo precalentó para cocinar unos nuggets dejando inservibles todos los billetes. Estamos hablando, probablemente, de los nuggets más caros del mundo.

4. Limó los barrotes y se fugó de la celda

No por ser previsible se es menos efectivo. Mira la última de Batman, que la disfruté como un enano aunque desde el minuto uno sabía cómo iba a terminar. Pues lo mismo le pasó a un delincuente argentino que escapó de una celda después de limar los barrotes, según cuenta la prensa local (bueno, a mí concretamente me lo contó @pequeniag). No sabemos si le habían enviado una tarta como a los hermanos Dalton o si la llevaba siempre en el pantalón por si le detenían, lo que sí podemos decir es que Daniel, el delincuente del que os hablo, salió de la comisaría por el techo y saltó por los tejados como si fuera el mismo gato Isidoro.

PD: Para estar acabando julio no está mal el volumen de frikinotis, ¿no?

Entró a robar en una tienda y terminó dejando dinero de su bolsillo

El blog me ha dado cosas buenas, sí, pero una de las mejores ha sido la posibilidad de establecer una red de corresponsales becarios que ya querrían para sí CNN y The New York Times. Me dan chivatazos desde Nicaragua, Perú, Alemania, Francia… tengo todo un equipo de freelances (y amigos) que se preocupan por la comunidad becaria que sacan un rato de vez en cuando para mí y yo se lo agradezco. Pues bien, a la cabeza de esa lista de corresponsales (a la que puedes unirte cuando quieras, estés en España o en Eugowra) está Gaby (@pequeniag), una argentina encantadora con la que mantengo contacto casi diario y que es responsable de muchas de las frikadas que véis por aquí, como ocurre con la de hoy.

Resulta que un muchacho entró hace unos días en una tienda de ropa para bebés de La Plata, en Argentina, con la intención de robar. Vaya por delante que puestos a robar, una tienda de ropa de bebés no parece el lugar más oportuno, las cosas como son. Yo no soy experto en el comercio argentino, pero sospecho que este tipo de establecimientos, al igual que ocurre en España, se caracterizan por no tener unas grandes medidas de seguridad… y carecer de grandes sumas de dinero. En cualquier caso, hagamos la vista gorda con esto.

(FOTO: Guillermo Tomoyose)

El tipo, que muchas luces no debe tener, intentó disimular en un principio lo mejor que supo. Y lo mejor que se le ocurrió fue decirle a la dependienta, de entrada: “Tranquila, que no te voy a robar”, según recoge la prensa local, que ha hablado con la trabajadora, que tiene 19 años. “Sus palabras me provocaron desconfianza”, dice la jodía, que sorprendentemente se quedó la mar de tranquila cuando acto seguido, el ladronzuelo le pidió que le enseñara ropa para una niña recién nacida.

Entonces llega el momento más surrealista de la historia, cuando mientras ella le enseña la ropa el ladrón disimulado le dice, textualmente: “Mentira, sí te voy a robar”. Mira que os he hablado de pirados en el blog a lo largo de los años, pero jamás me había topado con un ladrón tan indeciso e inútil desconcertante. Imaginad la escena: la muchacha le está enseñando unos pantalones de bebé y el tipo, delincuente pero sincero, admite que lo que ha dicho es mentira. Una buena reacción de la dependienta habría sido responder: “Ahhh, se siente, carta en la mesa presa… no me puedes robar”, pero lo mismo con la tensión del momento no se le ocurrió nada ingenioso que decirle (con lo que jode eso… seguro que volviendo a casa tuvo algunas ideas geniales que ya no pudo compartir con nadie).

Mientras esto pasaba en el interior del establecimiento, un par de trabajadores comprobaron, desde fuera, que en la tienda Brillantina, en la calle 1 entre 69 y 70, a las 16.00 de la tarde, estaba pasando algo raro, de modo que entraron para comprobar que la guapa dependienta estaba bien.

Cuando el ladrón indeciso los vio entrar se puso nervioso (sí, más aún) y lanzó contra la trabajadora los 18 pesos (algo más de 3 euros) que llevaba en la mano, para intentar simular que iba a comprar la ropa. Después de hacer tres veces el ridículo en un mismo acto (desde que Drenthe estaba en el Madrid no se había visto nada igual) se fue de la tienda a toda prisa.

PD: Chicos, robar está mal, pero si queréis atracar bien atracado mejor os metéis a banqueros, que es más limpio que ladrón de tiendas de ropa para bebés.

Cómo perder 1.800 euros en menos de medio minuto

Buenos días [buenos días, buenos días, buenos días…]. Vaya, parece que hay eco. Veo mucho puente por ahí, ¿eh? Bueno, esto más que un puente parece Nueva York, porque eso de que el martes y el jueves sea fiesta hace que toda esta semana sea un jolgorio continuado para muchos entre los que, como sospecháis, no está un servidor. Aquí me tenéis, un casi viernes más, listo para rellenar cinco minutos de vuestras vidas con algo insulso que no hará mejores nuestras vidas. Solo aspiro a que os entretengáis un rato.

Y empezamos hablando de dinero. Imaginad que os proponen un juego. Tenéis 1.800 euros y solo medio minuto para gastarlo todo. ¿Qué hacéis? Suponiendo que estéis en el lugar adecuado (y si no pedís consejo a El Dioni) podéis equipar vuestro comedor con algún cacharro electrónico. Con 1.800 euros también podéis decirle al del bar: “Voy a comer de menú todo este año, cóbratelo ya” o, si queréis perderlo en vez de gastarlo, podéis gritar eso de “todo al rojo” y rezar por que salga negro.

Pero por si necesitáis más ideas vamos a consultar el caso práctico de Kurtis Hough, quien consiguió la proeza que da origen a este post. Kurtis es un fotógrafo que fue a grabar las olas que había provocado una tormenta en Oregon (EE UU) y dejó su cámara de 2.400 dólares (unos 1.800 euros) grabando el mar.

Allí estaba la cámara, a unos metros del agua, grabando las idas y venidas de las olas cuando el agua se puso revoltosa y…

Efectivamente, si habéis visto el vídeo (si no os lo cuento yo), la marea se lleva la cámara y deja al pobre fotógrafo con un palmo de narices. Kurtis explicaba al Huffington Post los hechos y recordaba que “estaba al lado de la cámara” pero no reaccionó lo suficientemente rápido cuando subió la marea.

Cogió la cámara, que estaba llena de arena, agua y sal, y comprobó que no se encendía, si bien la tarjeta de memoria no había resultado dañada, lo que le permitió subir el vídeo a Internet y compartirlo con más de un millón de personas.

Además, ha tenido suerte, porque unos buenos samaritanos le regalaron una cámara de repuesto que, aunque seguro que no valdrá el dineral perdido, probablemente le hace el apaño.

PD: Por eso yo no valgo como rico. Me pasaría la vida acojonado temeroso por si se me rompe lo que tengo.

El millonario que vendió sus propiedades y se hizo mileurista para ser feliz

Nos pasamos la vida queriendo ser millonarios sin pensar más allá del momento “somos ricos”. Yo, que a menudo le doy vueltas al tema y soy muy agorero, suelo decir que no quiero ser millonario porque al final tener dinero te reporta una serie de preocupaciones e inquietudes que los pobres no tenemos.

Pues bien, parece que no soy el único. No sé si os acordáis de Karl Rabeder, un austriaco de 49 años otrora millonario que decidió vender todas sus propiedades hace dos años en busca de una vida más austera. ¿Le recordáis? Bueno, os refrescaré la historia ahora que ha llegado el momento de hacer balance de estos dos años de vida mileurista, después de 47 lleno de lujos.

¿Qué diríais, que se ha arrepentido de su vida monacal o que está satisfecho? No sé, pensad que vendió su negocio, su mansión de lujo en los Alpes, sus limusinas y deportivos, su avión privado… y donó todo al Tercer Mundo. ¿Cómo estaríais en su lugar? Os dejo una pausa dramática para que lo penséis y sigo en el siguiente párrafo.

¿Ya? Vale, pues Karl dice que ahora es inmensamente feliz, que ahora disfruta todo lo que no disfrutaba cuando tenía el dinero por castigo. Lo hace con un razonamiento fácil sustentado en los casi 900 euros que cobra cada mes: “Si escribes las cosas que te hacen realmente feliz y lo que cuestan, te darás cuenta de por qué digo que solo ahora soy feliz”, asegura a la prensa austriaca.

Visto así, es evidente que con un poquito de dinero te sobra. Cuenta Karl que está comprando una casita modesta mientras aprovecha para disfrutar del “sol, el amor y el aire fresco”, cosas que le hacen feliz y son gratis. Hombre, yo echaría en falta una televisión para ver el Real Madrid y un portátil con conexión a Internet para escribir el blog, pero estoy de acuerdo con todo lo demás (aunque claro, a mí me pagan con bocadillos, como quien dice).

“Tener solo un poco de dinero me hace más feliz”, dice Karl, que no quiere ver fotos de cuando era millonario porque le traen malos recuerdos. ¿Y vosotros? ¿Creéis que soportaríais las necesidades y las exigencias que requiere ser millonario? ¿Tenéis un plan por si alguna vez os toca la lotería?

PD: Os confieso que yo sí tengo un plan. Lo tramé con @dramospas una tarde y consistía en largos períodos vacacionales en Nueva York, pero sin que cantara mucho que era millonario.

PD2: La foto es de cuando aún era rico.

La primera cita no acabó como ellos esperaban

Las primeras citas siempre tienen algo especial, ¿verdad? Muchas veces hay mariposas en el estómago, uno se pregunta si la otra persona será como se la imagina, y tratas de quedar bien, tanto si eliges un restaurante para cenar como si te toca pagar, que para eso es una primera cita. A veces, si la cosa va bien, te haces unas fotos con la pareja e inmortalizas el recuerdo. Y si la cosa va aún mejor…

No obstante, el primer encuentro no siempre sale bien y es más propenso a fracasar si tienes 18 años, poco dinero y pájaros en la cabeza.

Aquí es cuando entran en acción los estadounidenses Devin Norling (18 años) y Sydney Sanders (19 años), quienes concluyeron su primera cita detenidos después de irse sin pagar del restaurante de Florida en el que habían cenado.

Habían gastado algo más de 18 euros, según cuenta la prensa estadounidense, y esta pareja ideal, que perfectamente podrían haber sido el quarterback y la jefa de animadoras de su instituto, decidió que lo suyo era levantarse e irse, así como el que no quiere la cosa, porque cuando hay amor lo demás qué importa.

La táctica fue casi tan perfecta como la de Thomas Love, el ladrón de la letra ilegible. Ella se levantó después de cenar y se fue tranquilamente y él, poniendo en práctica sus tácticas de agente secreto, preguntó por el baño e intentó huir a través de la salida de incendios. Desgraciadamente para nuestros enamorados, la alarma sonó y pillaron al muchacho.

Amablemente pidieron a Devin que volviera a su asiento y una camarera le llevó la cuenta. El pobre Norling estaba atrapado y sacó la cartera con la esperanza de que mágicamente los duendes del bosque hubieran puesto dinero en ella. Desgraciadamente, los duendes del bosque habían ido a beber sangre de unicornio y, obviamente, tenía el mismo dinero que cuando se sentó a cenar: nada.

El héroe Devin se levantó y huyó corriendo hacia su amada Sydney (la chica, no la ciudad), pero tanto uno como otro fueron detenidos. Además, ella llevaba una pipa de la paz en el bolso y le fue requisada (por la Policía, no por los duendes, que de momento prefieren la sangre de unicornio a la marihuana).

La parte positiva es que al menos tienen fotos de su primera cita, algo que no puede decir todo el mundo.

PD: La próxima vez, pedid unos bocadillos a mamá.

PD2: Todo es real salvo la parte de los duendes. Eso era una licencia poética.

Una carretera inundada de billetes

BecConsejo: “Si no te interesa, déjalo”

A lo mejor alguno de los indignados con el becario han entrado hoy esperando una vuelta de tuerca al gato de Schrödinger. Lo siento, es que este blog no va de eso.

De modo que vamos a nuestras cosas. ¿Recordáis aquel atasco monumental que se montó en Rusia por una lluvia de dinero falso? Pues ahora ha ocurrido algo parecido con dinero real, pero no en Rusia, sino en Holanda. Quizás os parezca una chorrada, pero no lo es. Que ocurra en Holanda significa que son euros y que si nos hubiera pillado en ese asfalto ahora seríamos un poco más ricos (porque ricos ya somos).

Los hechos sucedieron en la autopista a Maastricht cerca de la localidad de Elsloo, en el sur de la provincia de Limburg, hace unos días, cuando un camión blindado perdió una caja llena de billetes de 50, 20 y 10 euros. Como supondréis, muchos conductores pararon sus vehículos en medio de la carretera, bajaron, se llenaron los bolsillos y se fueron.

El portavoz de la Policía Bert van Klaweren confirmó los hechos y subrayó que algunos de los conductores “decidieron participar en la limpieza de la carretera cogiendo los billetes y marchando a toda prisa.

Según contaba Van Klaweren a la prensa internacional, la Policía acordonó la zona y tardó más de una hora en reestablecer el tráfico, que había quedado seriamente dañado como se pudo ver en las imágenes de la televisión local NOS.

Aunque todavía no se conoce la cantidad total de dinero que sembró la carretera, parece que algunos de los nuevos ricos fueron algo honrados y devolvieron parte de lo recaudado.

PD: ¿Tú devolverías lo recogido?

Una lluvia de dinero provoca un atasco monumental en Moscú

BecConsejo: “El dinero no lo es todo, pero es muchísimo”

Hay cosas que solo pasan en España (muchas de ellas tienen que ver con la política). Luego hay algunas que solo ocurren en México y otras, muchísimas, que solamente suceden en Estados Unidos. ¿Y Rusia? ¿Hay cosas que únicamente tengan lugar en Rusia? Pues bueno, yo lanzo mi propuesta: los atascos raros.

Un atasco no siempre es fácil de entender. Muchas veces estás parado en la carretera, no hay ningún accidente, no están arreglando el asfalto, no está ardiendo ninguna fábrica. “¿Por qué estoy aquí parado?” te dices. Pues bueno, en Moscú puede ser por varias cosas, muchas de ellas bastante extrañas.

La última tuvo lugar esta semana, cuando una lluvia de dinero provocaba que una enorme hilera de coches se detuvieran, uno tras otro, para ver si podían hacerse ricos. ¿Dónde está el truco? Mmmm… me habéis pillado. El dinero era falso. Tan falso como María (Carmen Morales) en Al salir de clase.

Algún gracioso debió colocarlo ahí para desconcertar a los conductores y lo cierto es que lo consiguió. Según cuenta la prensa internacional, los conductores dejaban sus coches y bajaban a recoger lo que parecían billetes de mil rublos (unos 25 euros) que estaban esparcidos en una autopista de diez carriles. Tal fue el follón que las autoridades tuvieron que desplegar camiones de agua para dispersar el dinero falso.

Ahora bien, seguro que alguno dirá que esto es un caso aislado, que quién soy yo para decir que en Moscú hay atascos raros. Pues bueno, os voy a contar (o recordar, si ya los conocéis) otros dos casos. Uno, sucedido en julio del año pasado, cuando dos funcionarios de Moscú tiraron en la calle casi 250.000 euros que teóricamente habían conseguido a través de sobornos.

El otro, algo más reciente, cuando un hacker proyectó una película porno en una pantalla publicitaria en pleno centro de la capital y los conductores se quedaron como si aquello fuera un autocine improvisado.

PD: ¿A partir de cuánto dinero os agacháis? Yo si veo monedas de cobre en el suelo paso, pero de diez céntimos en adelante, contad conmigo.