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Los peores compañeros de piso que existen (II): cuatro historias para olvidar

BecConsejo: “No cruces semáforos en rojo si hay niños delante. Da ejemplo”

Muchos de los que hayáis aterrizado aquí os avergonzáis habréis leído la primera parte de “los peores compañeros de piso”, un breve resumen con motivo del día de la convivencia bloguera, por llamarlo de alguna forma. Os dije que quedaban cuatro historias, algo más largas y, sobre todo, más impactantes. Son éstas:

1. Elena: azotando al novio equivocado

“Una vez una ex compañera de piso vino de visita y se quedó en el salón con su novio. Estaban a lo que estaban en uno de los sofás, de espaldas a la puerta y entró una compañera que se tiró encima de ellos y empezó a azotar al novio de la otra, pensando que era el chico con el que vivíamos (que tenía tendencia a dormir en el salón). Cuando se quiso dar cuenta se quiso morir”.

2. jen_emotion: para invitarlos a cenar

  • El zoofílico. Una tarde llegue a escuchar sonidos raros desde el cuarto, pero bueno, caso omiso… Discovery Channel es entretenido… la cosa es que su ordenador empieza a fallarle…virus a tope…. Antes de formatear le avisa de guardar la información de su disco duro; el chico acepta… supongo que lo había olvidado. Cuando va a salvar los archivos se encuentra con mas de 100 películas porno y no una porno cualquiera. Algo así como La culebra juguetona, Caballos en éxtasis, Perros amorosos… ¿curiosidad? Lo dudo. Cien películas ya es más un gusto un poco vomitivo. Aún así, todo bien más o menos hasta que estoy en el cuarto y me llega un mensaje al móvil: “tengo una compañera de piso guapísima… ¿cenarías conmigo así en plan top secret?” Aquí acabó la experiencia.
  • El mafioso (I). Al mudarme, lo típico, se pone una a hablar con su compi de piso para conocerse  y me dijo que estuvo escapando de la mafia rusa, que se escondió en Andalucía un año, que el negocio no salió bien y se quedó con toda la pasta… pero que tenía una vida nueva. Pensé: “¡Madre mía! Habrá que confiar un poco porque si no… ¡vaya manera de empezar una convivencia! Jajaja”.
  • El mafioso (II). Un día estaba en mi cuarto viendo una peli cuando tocaron a la puerta. Abro y estaba desnudo delante de la puerta con una zanahoria amarrada en su… “pene vegetal”. Me dijo: “Jen, ¿tienes mas zanahorias? ¡Estoy haciendo una sopa! No supe como reaccionar… al final opté por decirle: “Estás como una puta cabra” (con perdón) y cerré la puerta.
  • El mafioso (III). Una noche llegué del trabajo y me encontré a un (vagabundo) extraño en el salón. Me asusté un poco y le pregunté si era amigo de mi compañero y me dijo que no, que estaba bebiendo en la calle y le había invitado a subir. No sólo eso: mi compañero, además, se había bajado a por cervezas y había dejado al tío extraño solo en el piso.
  • El mafioso (IV). Una noche estaban de fiesta en el piso cinco personas (mis dos compañeros, un chico y dos amigas)… ¡habían tomado setas! Estaban armando una buena y yo me fui a la ducha. En ésas mi compañero abrió la puerta y no sé cómo lo hicieron pero se metieron todos en el baño muertos de risa. Mirando a través de la cortina de la ducha diciendo: “Tía, ¡qué silueta más mona!”. Me enfadé, les grité y les eché. Cuando salí y me vestí todos se habían ido menos uno. Puse la tele del salón y vi que estaba tapado con una manta… y no se estaba rascando, precisamente. Le dije: “¡¿Qué haces?! ¡Vete a tu habitación!”. Y me respondió… “¡Es que lo que me he tomado me ha puesto!… ¡no mires si te molesta!”.

3. @KillerKotek: peor, imposible

“En dos años he cambiado de piso 6 veces que yo recuerde. He tenido por lo tanto muchos compañeros (siempre me han tocado los mejores).

  • Piso número 1. Viví con una chica, la versión joven de la vieja de los gatos. Duré unos meses. Semanas después de mudarme vino la dueña acusándome de haberle robado la mesa del cuarto de mi compañera que, por cierto, también se marchó, yo le dije que no fui yo y que por favor me dejara en paz. Me amenazó con que tenía  mi DNI y con que iba a llamar a mis padres, yo con casi 19 años, jeje.
  • Piso número 2. Nada grave. Simplemente nos sentíamos timados por esas fantasiosas facturas multimillonarias de gas que nos enviaba el dueño. Nos largamos todos juntos a otro piso.
  • Piso número 3. Volví del pueblo y todos se habían largado. Me di cuenta días después al inspeccionar los cuartos. Una volvió al pueblo y los otros dos se habían  enamorado de repente y fueron a vivir juntos. Me avisaron días después. No conseguí encontrar nuevos compañeros.
  • Piso número 4. La dueña era muy maja, pero se fue repentinamente a EE UU. Me ofreció quedarme pagando más, pero me harté de la situación porque incluso nos cortaron Internet (se fue debiendo 300 euros).
  • Piso número 5. Éramos tres. Un baño no funcionaba y olía fatal, el chico que vivía allí era un desastre, vomitó en la lavadora, al vecino de abajo se le inundó la cocina, el dueño quería que lo pagáramos nosotros… le di mi parte y el fontanero tardó semanas en aparecer, estábamos sin poder usar el agua fría, el dueño no pagó: debía dinero a la comunidad y a un montón de gente. Vino y encima nos culpó a mí y a la chica de las averías… me fui.
  • Piso número 6. El otro inquilino era algo raro. Llamaba “chocho” a su novia y daba miedo oírlos gemir (miedo de verdad). Mi novia vino a pasar unos días y se quejó de los gastos, aunque ella ni siquiera usaba el baño. Busqué un nuevo piso y lo encontré, pero una noche entró como un loco al cuarto en calzoncillos gritándome. A las siete de la mañana empaqueté mis cosas en una maleta y en tropecientas bolsas, llamé un taxi y flipó al verme. Tuvimos que hacer dos viajes. No sabía ni cómo cobrarme por el equipaje. Me tiré en la cama de mi piso, sin compañeros, y me dio un orgasmo de gusto”.

4. Gaby: cosas de la familia

Gaby es una amiga virtual de las que merecen la pena (@pequeniag, por si la buscáis en Twitter), que vive en Argentina y puede presumir de…

  • “Haber creado contraseñas por golpes en las paredes. Así, un golpe que viene desde el baño es porque el agua está fría o un golpe desde uno de los cuartos es que alguien está haciendo ruidos molestos / gritando cuando otro está durmiendo”
  • “Tener que cerrar con llave la puerta del baño desde afuera porque sino los gatos pasan y toman agua de la bañera”
  • “Como todos nos bañamos todos los días y tardamos un promedio de media hora cada uno, al que tarda más con gente en la “lista de espera” para ducharse le hemos apagado el calentador para que se muera de frío y salga”
  • “Tener más mates que personas en la casa por si alguno se enferma y no puede compartir”
  • “Tener una madre que le habla a las plantas diciendo, por ejemplo, “hace mucho que no las vengo a limpiar”. Sí, en serio”.

PD: Dan ganas de no mudarse, ¿verdad? Jajajajaja.