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El rapero Lil Xan, hospitalizado por un atracón de cheetos

Lil Xan, uno de los raperos más populares del mundo mundial o casi, hace unos días, era la ‘estrella’ de una de las historias más ridículas tras su ruptura con la cantante y vendedora de lágrimas Noah Cyrus. Pues ahora, no contento con ese logro, ha protagonizado otro que puede figurar en los anales de los sucesos más grotescos. O-OPara mear y no echar gota

Como ha compartido en su Instagram, el tablón de anuncios de todo influencer que se precie, Xan ha querido comunicar a sus fans su reciente hospitalización, aclarando que su ingreso no se ha debido a una sobredosis por drogas sino a otro tipo de adicción: los cheetos picantes. ¿Lo qué? Lee el resto de la entrada »

Asalta una tienda y le pillan porque deja un reguero de ganchitos

ladroncheetosSi no tienes un don innato para el delito, lo mejor que puedes hacer es no SOBREpasar los límites de la Ley. Esa lección la acaba de aprender, de forma traumática, Austin Lee Westfall Presler, un joven estadounidense que dejó claro que en él no habita el espíritu de Arsenio Lupin.

El muchacho asaltó de madrugada un supermercado de Carolina del Sur para obtener un jugoso botín de -enumero- unas cervezas, tabaco, un par de bocadillos, latas de bebida energética y el producto que le delató, varias bolsas de Cheetos. El valor total de lo sustraído fue de unos 130 euros. Eso sí, los destrozos ocasionados en el local para saciar su voracidad ascienden a unos 2.200 euros, según el gerente de la tienda, Howard Buckholz. SOBREcogido me hallo.

Si resulta ridícula la cuantía del robo, más aún lo es la manera en que lo ‘cazaron’. En su desesperada huída, Presler rompió varias bolsas de Cheetos y, al estilo de Hansel y Gretel pero de forma involuntaria, dejó un reguero de ganchitos desde el lugar del crimen hasta la casa de un amigo en la que estaba alojado esos días.

Imagino el SOBREsalto de su colega cuando la Policía llamó a la puerta a las tres de la mañana. La conversación entre los agentes del orden y el sujeto debió ser algo parecido a:
Buenas noches, nos han llamado de un supermercado para denunciar el robo de unas cervezas y unos aperitivos, ¿tiene usted algo que ver?
Buenas noches, agente. No sé nada, espere, que pregunto a mi amigo Austin, a ver si él vio algo…
Y así, hasta que Austin se derrumbase y confesara su fechoría y preguntara cómo demonios le habían pillado, si había perpetrado el crimen perfecto. “Una bolsa de Cheetos, amigo“, le diría el policía con voz de Constantino Romero.

El muchacho dejó claro que no es un ladrón de guante blanco. Y menos mal que le delataron unos Cheetos, que si llegan a ser Risketos seguro que le pillan con las manos y la boca teñidas de naranja. Moraleja: no robéis, que os van a pillar. Y, SOBRE todo, tened cuidado con los Cheetos, que los carga el diablo.