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Un anciano de 94 años se fuga de un hospital en busca de cerveza

cervezaDespedimos 2012 haciendo un pequeño homenaje a Monty, Ginny y Porter, los tres perretes a los que adopté como personajes destacados porque eran capaces de conducir un Mini. Pues bien, acaba de amanecer 2013 y ya tengo mi primer ídolo del año. Se trata de un entrañable anciano de 94 años, del que no ha trascendido su nombre, que se ha ganado para siempre un hueco en mi corazón.

El hombre, ingresado en un hospital de Múnich, se escapó del centro para celebrar a lo grande su cumpleaños en una de las mayores cervecerías de la capital bávara. El señor, con síntomas de estar desorientado, fue hallado por un transeúnte mientras deambulaba por una estación del metro con una jeringuilla clavada en el brazo izquierdo. Esto llamó poderosamente la atención del bienhechor, que avisó a la policía al no recibir una respuesta coherente del anciano a sus preguntas.

Ante los agentes del orden, el caballero teutón reconoció que buscaba una cervecería en la que celebrar el día en que cumplía 94 primaveras. ¡¡Llegar a esa edad bien vale una fiesta!! Al final, la policía devolvió al anciano al hospital, donde los médicos (olé por ellos) le autorizaron a que se tomara una jarra de cerveza. Í-D-O-L-O.

Una monja roba en un supermercado… ¡¡¡una lata de cerveza!!!

¡Caray, cómo está el clero! No voy a frivolizar con la peculiar Sor María, tan de actualidad durante los últimos meses, pero sí voy a denunciar aquí el comportamiento de una de sus hermanas, que ha faltado al séptimo mandamiento de la Ley de Dios: no robarás. Ojo, además lo ha hecho por puro egoísmo, creo, no al estilo de un Robin Hood que en vez de en el bosque de Sherwood se ocultara en un convento.

La secuencia es rápida y fue captada por las cámaras de seguridad de un supermercado. Una persona ataviada con un hábito de monja se acerca a las cámaras frigoríficas donde están colocadas las bebidas, abre una de ellas, agarra una cerveza, mira a su alrededor para cerciorarse de que nadie puede verla y la esconde entre su ropa. Luego se dirige a otra cámara y saca un botellín de agua. A continuación, vuelve al primer refrigerador y se lleva otra cerveza. Por último, desaparece de la escena dejando tras de sí la sensación de haber cometido un hurto menor.

Su acción, que ella creía de guante blanco, dista mucho de ser un golpe magistral por un descuido de “primero de Latrocinio”: asegúrate de que ninguna cámara te está grabando. Pero no somos nosotros quiénes para calificar la calidad del hurto, sino que lo que queremos es comentar el hecho en sí. Una monja tan sedienta de una cerveza bien fría que es capaz de sustraerla. No sé vosotros, pero yo ¡hasta puedo entender su desesperación por una doblemalta! Lo que no me cuadra es que sea tan mema (con perdón) de traicionar a su “jefe”, que es omnipotente y tiene el don de la ubicuidad, luego se va a enterar sí o sí de su mala acción.

Sor Birra (chascarrillo fácil, lo sé) se ha convertido en una estrella de YouTube, donde he encontrado el vídeo que os dejo para que veáis cómo ejecutó la obra por la que pasará a la posteridad. Amén.

Ps. ¿Qué seríais capaces de hacer vosotros por una doblemalta fresquita en una noche de calor sofocante?

Detenido después de que creyeran que mentía sobre su edad

¿Te enfadas cuando la gente te echa más años de los que tienes en realidad? No merece la pena, de verdad. Yo, que prácticamente soy imberbe, he vivido siempre lo contrario: siempre he sido el niño, el chaval, el Will Smith recién llegado a los Men in black. Por eso muchos te toman por el pito del sereno… por eso quizás aún sigo siendo el becario.

Parecer más joven de lo que se es puede terminar siendo un coñazo y si no que se lo digan a Jose Sanders, un estadounidense de 22 años que pasó dos días en el calabozo después de que intentara comprar cerveza y nadie creyera que fuera mayor de edad.

Jose tiene una extraña enfermedad que le hace tener apariencia de un adolescente pese a que ya es mayor de edad, por eso siempre lleva su carné de conducir en el bolsillo. No le sirvió de mucho en la tienda de Basleton (Georgia, EE UU) a la que entró a comprar cerveza, porque los dueños pensaron que la identificación era falsa y se negaron a vendérsela.

Evidentemente no le detuvieron porque creyeran que fuera menor y quisiera comprar cerveza. Lo que ocurrió fue que, harto de que siempre le pase lo mismo, se enfadó y discutió con los trabajadores intentando convencerles de su edad. No fue así, llamaron a la policía y le arrestaron por alteración del orden público.

No obstante, no está muy claro lo que ocurrió en el interior de la tienda después de que le negaran la cerveza. La prensa estadounidense recoge que, según la Policía, el joven se enfadó y empezó a echar maldiciones a diestro y siniestro. El muchacho lo niega y asegura que lo único que hizo fue decir (gritando, eso sí) que podían llamar a las autoridades, porque su única intención era comprar la cerveza.

Jose no quiso hablar de su problema a los trabajadores y en cierto modo es comprensible. Primero, porque tiene que estar harto de contar la historia y segundo… ¿si no le creen con un carné en la mano se van a tragar que tiene un extraño problema que le hace parecer más joven de lo que es? Lo dudo.

PD: El 10 de abril irá a juicio, pero de momento tiene que pagar algo más de 211 euros de multa. Vivir para ver.

Lo más raro que ha pasado esta semana (Del 7 al 13 de marzo)

BecConsejo: “Disfruta de los lunes”

Una semana de lluvias, gripes y goles de Benzema sólo puede verse rematada con un recopilatorio de frikismo. Algo acomplejado, confieso que he desechado algunas historias que tenía previstas sólo porque las he visto publicadas en otros medios en castellano, así que… aquí va lo que, espero, no hayáis visto todavía de esta semana que nos deja.

1. Si quieres adoptar, come carne

A una pareja de vegetarianos residentes en Creta (Grecia) les han prohibido adoptar a un niño porque existen dudas sobre la dieta que le podrían ofrecer a la criatura, según he leído en la prensa internacional (que no griega, porque pese a pasar nueve días por aquellas tierras, aprendí poquito poquito).

El tribunal teme que los padres prohiban al hijo adoptivo comer alimentos como carne o pescado y aseguran que, después de consultarlo con especialistas, llegaron a la conclusión de que la dieta de todo niño debía incluir este tipo de alimentos, según el responsable de la materia alimenticia y sanitaria Spyros Epitropakis.

“No discriminamos, nos vemos obligados a comprobar esto”, dice el hombre con nombre de videojuego. Sin embargo, el experto en cuya recomendación se ampara Spyros, un señor llamado Antonis Kafatos, dice que no es razonable que no le den el crío a la pareja por ser vegetariana.

¿Cómo lo veis vosotros? ¿Hay motivo o no hay motivo?

2. Una madre de peluche

Lo bueno de tener lectores-corresponsales es que allí donde no llegan tus ojos están los suyos. Gaby la encantadora argentina de la que os he hablado alguna vez, me dio el chivatazo de que en el zoo de Melbourne hay un monito araña llamado Estela que fue rechazado por su madre (Sunshine) después de un parto difícil.

Por todos es sabido mi cariño hacia los monos, de modo que no os sorprenderá que me conmueva su historia. Resulta que a los cuidadores del zoo se les ocurrió reemplazar la presencia de la madre por la de un peluche de mono y parece que el resultado está siendo satisfactorio.

Además, conciertan encuentros con la abuela de Estela (Sonja), con la esperanza de que ocupe el rol maternal.

3. Cerveza y agua como único sustento

Los hay que durante la Cuaresma se privan de cosas. Hay quien no come carne, hay quien no toma chocolate, hay quien se prohibe el sexo e incluso los habrá que no vean fútbol.

Pues bien, no sabría dónde situar a J. Wilson, un señor de Iowa que va a pasar la Cuaresma privándose de todo… salvo del agua y la cerveza. Wilson, que contará todos sus avances en un blog, dice que su mujer no comparte la idea, pero que le permite hacerlo y que no piensa emborracharse.

Dentro del desastre, parece ser que un médico seguirá de cerca la salud de Wilson, al estilo Super Size Me. Yo, como apasionado del chocolate, no me veo comiendo sólo eso durante más de un mes [Miedo].

4. Un récord nauseabundo

Perdón por el titular, pero no se me ocurría una forma mejor de contar el récord de Neik Vermeulen, un señor de 74 años que tiene uno de esos récords raros que tanto nos gustan. Neik, holandés de nacimiento, tiene 6.016 bolsas para los mareos, procedentes de 1.142 aerolíneas distintas, de 160 países, durante más de 40 años.

Son cifras para temblar, la verdad. Lo bueno (por decir algo) es que todo empezó con una apuesta: él y un amigo apostaron (no sé qué) a ver quién conseguía recopilar mayor número de cosas para conseguir un récord mundial.

Dice que ya está mayor, que está buscando un sucesor para la colección y que su favorita es una bolsa del transbordador espacial Columbia, que pasó 16 días en el espacio. Mucha suerte, Neik.

PD: ¿Os ha pasado algo raro a vosotros durante la semana?

Adicta al tabaco y la cerveza con 3 años

BecConsejo: “No lleves nada para leer en el metro/bus. El de al lado siempre lleva algo más interesante”

Seguro que recordáis la historia de Ardi Rizal, el niño de dos años que fumaba 40 cigarrillos al día. Pues bien, después de que el caso de Ardi se hiciera público, conocimos el de una niña de tres años adicta al tabaco y a la cerveza (gracias a Nazareth, que me mandó el caso por correo).

Se llama Ya Wen, vive en China y su adicción llegó después de que sufriera un grave accidente que por poco le cuesta la vida, según cuenta la prensa británica. Estuvo cinco días en coma y, cuando volvió a casa, sus padres notaron que su personalidad había cambiado.

Ahora es cuando digo yo… vale, su personalidad había cambiado y ella actuaba como un adulto, según su madre, pero… ¿por eso le tienen que dar cerveza? No sé, pregunto… es que la madre dice, orgullosa, que “tres vasos de cerveza no son un problema para ella”.

Dicen que se escondía en el baño para fumar los cigarros de su padre, pero o la niña maneja el milagro de las piedras y el fuego (si es así, en Supervivientes se la rifarían), o es que los padres no tienen mucho cuidado. Tampoco ayuda que en las tiendas le vendan tabaco porque creían “que era para su padre”. No sé cómo funcionan las cosas en China, pero mandar a tu hijo de tres años a por tabaco y alcohol… igual es que al dependiente le daba igual el destinatario y sólo pensaba en las moneditas.

Por cierto, si os preocupa el caso de Ardi, debéis saber que ha reducido el número de cigarrillos que fuma al día (de 40 ha pasado a 15), así que igual, dentro de unos años, el muchacho es un niño normal (difícil, pero no imposible) y sano (esto sí que va a ser más complicadillo).



PD: Los de los niños en Asia y el tabaco debe de ser como una obsesión.

Hoy hace un año…

Un teclado con trampa y una declaración de amor

El remate de cabeza de “su puta madre”

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Con la cerveza entre las piernas

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar por una cerveza? ¿Y por una docena? Antes de que contestéis en los comentarios, dejadme que os diga que hay gente que os superaría (lo siento). Sin ir más lejos, Lisa Newsome.

La policía de Zachary (Louisiana) ha arrestado a esta mujer de 42 años después de que la cámara de seguridad de una tienda de licores la grabase mientras intentaba llevarse por la patilla un paquete de 12 cervezas escondido entre sus piernas (el vídeo que me he encontrado en Digg da fe de la bochornosa e insólita situación).

PD: Probablemente pensó (y creo que con buen criterio) que aunque la pillasen, nadie se atrevería a meter la mano ahí para comprobarlo, pero es que hoy en día, con tantas cámaras, ya no se puede hacer casi de nada. Me hubiese gustado ver la cara del primero que le dijo: “¿Qué llevas entre las piernas?”. Hasta que no ves las cervezas no se te va el miedo a meter la pata hasta el corvejón.

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