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Lo más raro que ha pasado durante la semana (13-19 de junio)

BecConsejo: “Analiza tus opciones”

Seré sincero. A medida que se va acercando el calor y las redacciones se vacían, el número de noticias frikis que os puedo ofrecer empieza a disminuir. Eso deja tocado al blog, pero hiere de muerte a la sección “lo más raro de la semana”. Por eso no os asustéis si en los sucesivos domingos desaparece, porque es una opción que está ahí. No obstante, hoy os traigo una versión distinta: dos noticias principales y luego unas cuantas pildoritas.

1. La carretera de la vergüenza

Ha sido un boom esta semana, parece que la hayan construido de repente. Primero me avisó dutx12 y después @jmmartin20. La carretera de Bélgica que veréis a continuación costó unos 300.000 euros y tiene solo 5 kilómetros, según he podido leer en la prensa internacional.

Pues bueno, a lo largo de esos 5 kilómetros hay nada más y nada menos que 250 señales de tráfico (además de una sinuosa forma la mar de extraña). Dicen las autoridades belgas que era necesario hacer esta vía para que los camiones puedieran circular y para que los conductores se lo pensaran dos veces a la hora de pisar el acelerador.

Dicen que en los primeros días ya se registraron varios accidentes… y yo me lo creo, porque si esta carretera existe, lo difícil es que no se choque nadie contra nada.

2. Un monumento… ¿a los superhéroes?

Algunos dirán que es una gamberrada, otros que una obra de arte. Yo lo dejo a vuestra elección.

En Sofía (Bulgaria) hay un monumento al Ejército soviético. Allí, como en todos lados, hay gente que considera que no se deben quitar estos símbolos de épocas pasadas y otros a quienes el cuerpo les pide borrar todo lo que tenga que ver con la II Guerra Mundial (o la Guerra Civil, o lo que sea).

El monumento, que se hizo para conmemorar el décimo aniversario de la liberación búlgara por parte de Rusia, en 1944, apareció ligeramente transformado: allí donde se veían soldados ahora estaban Superman, Joker, Papá Noel, el Capitán América… ¡hasta Ronald McDonald! con un título que decía algo como “Adecuándose a los tiempos”, según la prensa británica.

No se sabe quién ha sido el autor de la obra-gamberrada (os digo que lo dejo a vuestra elección) pero digo yo que eso no se pinta en cinco minutos, alguien debió verlo, ¿no?

(Las fotos son de Wikipedia: ANTES y DESPUÉS)

  • ¿Sabías que esta semana…?

– Un hombre que hizo la maratón de Londres disfrazado de caracol (tardó 26) días por un motivo benéfico fue despedido tras recaudar mucho menos de lo esperado. (Gracias, dutx12)

– Unos estudiantes de Los Ángeles tendrán que devolver su anuario porque se coló una foto “pornográfica”. Al fondo de una de las imágenes se ve a un joven de 17 años metiendo la mano dentro de la ropa de una chica de 15. Lo consideran pornografía infantil.

– En las carreras de Ascott, donde se suelen dar cita los sombreros más extraños del mundo, una mujer se presentó con una pamela-iPad. Si es que, cuando sobra el dinero…

– El diseñador estadounidense Andrew Schneider ha inventado un biquini con el que puedes recargar tu mp3 o tu cámara de fotos mientras tomas el sol porque recoge energía solar. Tarda 80 horas en fabricar cada prenda, vale 140 euros y dice que no hay peligro de sufrir descargas.

PD: Para ser una semana floja tampoco ha estado tan mal, ¿verdad?

PD2: Trolly ya tiene su página en Facebook.

Broncazo al borde del infarto con unos ciclistas en mitad de la carretera

¿Nunca os ha pasado que mientras véis un vídeo empiezáis a mezclar sentimientos contradictorios? Pues eso es lo que me pasó tras poner este, titulado ‘loca al volante’, en YouTube, un documento del pasado verano. A ratos me hacía gracia, a ratos me daba pena… y otras veces incluso sentía miedo. ¡Qué desasosiego, por Dios! Aquí os lo dejo:

Lejos de querer reírme de la señora, pongo este vídeo para lanzaros una pregunta que siempre me he hecho. ¿Por qué muchas veces, situaciones en las que otros lo pueden pasar mal, nos llegan a hacer reír? No me llaméis cruel, porque esto pasa. Es como cuando alguien se cae al bajar del autobús. Le socorremos, pero luego lo recordamos y a veces nos reímos… ¿Hay un límite hasta el cual podemos hacer gracietas o es que directamente somos muy cabrones?

Yo, particularmente, soy de la primera opción. Es decir, volviendo al ejemplo del autobús, si la persona que se cae no se hace nada, nos reímos (y si somos nosotros los protagonistas aceptamos que los demás lo hagan también), pero si se hace daño o es una persona mayor no nos hace ninguna gracia.

PD: Si os digo la verdad creo que me he hecho un lío monumental y no tengo ni idea de dónde quiero llegar a parar… pero vamos, que la pregunta es sencilla: ¿Nunca habéis sentido eso?