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Alcayde y la fábrica de titulares

Hace tiempo que le había perdido la pista a Carmen Alcaye, esa ‘lengualarga’ (no lo digo yo, sino ella -le mide 8 cm.-) que tantas tardes tomateras nos regaló.

Fue verla el otro día en el ‘Guinness World Récords’ de Telecinco (a este programa si que no cre que me engancho -duré cinco minutos y un`par de tipos partieron un montón de cocos-) y preguntarme: ¿Qué ha hecho esta muchacha después de ‘Aquí hay Tomate’?

Puse su nombre en el ‘Google Noticias’ y no averigué nada, pero como lo que vi me hizo más gracia, dejé de investigar. Sólo con ver un par de enlaces recordé la esencia tomatera de este producto televisivo: es una fábrica de titulares.

En sólo una semana es capaz de medirse la lengua en directo, rebuscar fallos entre los pezones de un especimen y ponerse el traje de cultureta en una entrevista en la que dice tener alma de escritora, madera de actriz… y que sale muy guapa en cámara.

No, si al final va ser un talento periodístico (como yo, jejeje). Yo no descartaría nada. De hecho, ‘El País’ está haciendo una serie de entrevistas a maestros del periodismo. Igual la incluyen.

“El fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla”. Por lo que leo de Ben Bradlee, vicepresidente y ex director de ‘The Washington Post’, parece que comparte muchos valores con la presentadora (al menos el ‘tomate’ era una garantía de veracidad, profesionalidad y pulcritud, ¿no?).

PD: Mucha suerte, Carmen, con tu nuevo prorama. ¡Y danos más titulares!

PD2: Sí, el titular era para hacer la gracia con ‘Charlie y la fábrica de chocolate’.

La entrevista a Julián Muñoz: un peluco digital y un pedazo de torpón

Ayer no salí. Opté por quedarme en casa con mis padres viendo la entrevista a Julián Muñoz mientras nos comíamos unos San Jacobos con unas croquetillas (‘congelao’, sí, pero un clásico).

Me quedé hasta más de la una de la madrugada y la verdad es que el aún novio de la Pantoja consiguió darme pena. Y eso que reconoció haber sido un ‘figura’ en algunos momentos de su vida matrimonial, pero me ganó por un detalle. Digamos que me hizo un guiño.

Lo mejor, el peluco

Julián me conquistó con su reloj digital, parecido a esos Casio fantásticos de toda la vida que nunca te fallan. Eso sí, no era tan bueno como el mío, que no es por fardar, pero como sabéis tiene calculadora. Lo mejor, verle ahí con esa obra de arte dándole la hora mientras alguno de los contertulios le acusaban de tener relojes que valían millones de las antiguas pesetas (que no digo que el que lleva no lo valga).

¿Sería una táctica para aparentar una cutrez que pudiésemos asociar con humildad? ¿Será para que no se lo roben en la trena? ¿Está realmente desplumado? Sea cual sea la respuesta, ya no le tendré tenta manía, porque un ex alcalde que tiene las narices de salir en pantalla ante millones de personas con eso puesto…

Lo peor, el ‘tomates’

Esto no me hizo falta pensarlo. Lo logró él solito. Jorge Javier no estuvo a la altura de la entrevista en ningún momento, o al menos eso me pareció. No es que yo sea un experto en televisión (para eso está el bueno de BobPop TV) ni quiero meterme donde no me llaman, pero no supo entender que la entrevista era seria y que el programa no era ‘el tomate’. Por primera vez en mi vida, creo que el becario lo hubiese hecho mejor. Todo el mundo hacía preguntas con sentido menos él, que buscaba el morbo y hablaba mal y a destiempo:

  • Llamó “pichabrava” a Julián Muñoz.
  • Le preguntó qué le parecía ver a Paquirrín en un club de ‘esos’
  • .

  • Interrumpió a Jordi González varias veces para hacerse, sin gracia, el gracioso.
  • Fue el único de todos que se saltó un acuerdo del contrato y lo peor de todo es que, como él dijo cuando se disculpó, lo hizo por “desconocimiento” del mismo.

PD: Me sentí aún más unido a Julián cuando dijo que sus coches eran de segunda mano, como ‘El Juaco’. ¿Habrá tenido él un Ford Sierra como el mío?