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Una chica con pocas luces


BecConsejo: “Si te emborrachas, di abiertamente que vas ciego. Intentar aparentar que tienes todo bajo control haciendo las cosas con una lentitud inusitada sólo empeora las cosas”

Hoy empezamos con un BecConsejo que os vendrá bien en numerosas ocasiones, pero que a nuestra amiga Tasha no le habría servido de nada. Os cuento, amigos y enemigos, qué es lo que ha pasado para que yo os diga que Tasha Lee Cantrell tiene pocas luces, exponiéndome así a los insultos de algún que otro hipersensible que haya por ahí y salte del titular a los comentarios.

Punto 1. Tasha tiene 19 años y vive en Estados Unidos donde, te parecerá bien o mal, la edad mínima para consumir alcohol es de 21. Si lo quieres bien, si no… también.

Punto 2. Seguimos. Tasha viajaba en un coche junto a un amigo, cuando este amigo fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol. Hasta aquí, la pobre chica no tiene culpa, y parecería que me he sacado de la manga faltarle al respeto.

Punto 3. Por alguna extraña razón, pidió al sheriff del condado (esto me ha quedado muy Supernatural) que la llevara a casa -porfa, porfa- y el oficial, amablemente, accedió a llevarla en el coche patrulla, tal y como publica gran parte de la prensa norteamericana.

Punto 4. Mientras viajaban, la joven tuvo la genial idea de abrir una lata, en plan sigiloso… ¡PROBLEMA! Estaban dentro de un coche y me temo que la radio no iba lo suficientemente alta.

Punto 5. El oficial oye el ruido, mira por el espejo y ve que está bebiendo. “¿Qué está bebiendo la joven Tasha?” Se debió preguntar el oficial. “No será tan tonta de estar pimplando alcohol dentro de un vehículo policial sin tener la edad permitida para ello”, supongo que diría para sí.

Punto 6. El agente para el coche, se acerca a Tasha y ella, en un alarde de ingenio sin parangón, intenta ocultar la lata entre las piernas (“Aquí jamás la encontrará”… ¿creería eso?).

Punto 7. Estaba bebiendo una lata de Steel Reserve, alcohol fuerte y barato.

Punto 8 (y último). Detienen a Tasha por beber alcohol siendo menor de edad. Para el caso, es como si le hubiera escupido en la nuca al agente, o como si intenta robar la televisión del Sheriff mientras éste está viendo El show de Oprah.

Pues eso, que si yo estoy en Malasaña y tengo las narices de ir bebiendo un mini de calimocho por la calle, es mi problema. Pero si además me acerco a un policía y le digo: “Agente, ¿me puede decir la hora?”, no es que tenga un problema, es que soy más tonto que hecho a encargo.

PD: Si alguien, después de esto, me demuestra que la chica estuvo espabilada, rectifico y ya.

PD2: Mi intención es incluir un BecConsejo en cada post. Se aceptan sugerencias.

Hoy hace un año…

El ladrón terminó llorando

¿Y si el terremoto de Italia hubiese ocurrido en España?

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Si bebes, no salgas en ‘Callejeros’

Los hay que no escarmientan. Todos los años, Callejeros hace un reportaje en Semana Santa sobre el alcohol, los jóvenes y la conducción. Pues bien, pese a que en el pasado nos dejó momentos épicos, aún hay muchachos dispuestos a dejarse grabar mientras hacen el ridículo se someten al control de alcoholemia, borrachos como una cuba, eso sí.

El agente tiene una paciencia que probablemente no tendría si no hubiera cámaras de televisión delante. Seamos sinceros… el mismo Job le habría hecho tragarse la boquilla en el cuarto intento.

Sé que muchos creeréis que esto no es bastante, que no fue para tanto. Por eso nuestro protagonista nos deleita también con un baile de esos que crean escuela y que probablemente os sonará, porque está inspirado en los pasos de algunos musicales y coreografías de Fama (la película, la serie y el programa de Cuatro, todo en uno).

En cualquier caso, el nivel de ebriedad del amigo no llega ni por asomo al de aquel anciano que intentó beberse el alcoholímetro Dios sabe en qué país, pero le anda al acecho. Que digo yo… no puede ser tan difícil eso de soplar, ¿no? Ininterrumpidamente, todo de una, sin parar, hasta que te digan. Quizás si hubiéramos intentado conseguirlo con monos con sombrero habríamos obtenido un resultado satisfactorio.

El problema es que muchas veces nos ponemos delante de la cámara y no pensamos en lo que vamos a hacer, ni en la repercusión que puede tener, ni en que existe YouTube, ni en que al día siguiente tú tendrás que salir a comprar el pan y la gente que te conoce igual te retira el saludo.

Otro de esos casos extraños, aunque no está relacionado con el alcohol (si acaso con la cafeína, con una tortilla o con siete cajas de valeriana), es el de un hombre que respondió “sin ánimo de lucro” a la pregunta “qué mujer le habría gustado ser”. El vídeo, de Giralda TV (Sevilla), me lo mandó Javi, un crack.

Tengo mis dudas de que no estuviera preparado, porque generalmente, antes de hacer la pregunta, ya le has contado al hombre de qué va el asunto, pero aún así, puede que el caballero tirara de espontaneidad y el periodista decidiera que era un vídeo tan bueno que lo tenía que aprovechar.

Por no convencerme, no me convence ni la cara del periodista al final, pero tanteé el terreno en la página de Facebook y Ari, una lectora que más que lectora es ya amiga mía, le preguntó al chico que subió el vídeo, obteniendo en ambos casos un “yo creo que es verdad”. Así que lo dejo en vuestras manos.

Quizás era en directo… en ese caso sí cuadraría todo, al menos un poquito más.

PD: “Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley”…

Hoy hace un año…

“Cayó una olla y casi me mata”

¿El garaje del futuro?

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Dejó el alcohol… y lleva 40 años bebiendo sólo Coca-Cola

La verdad es que a mí el alcohol no me gusta mucho. Si acaso un poco de vino en las comidas, alguna cañita cuando quedo con los amigos y algún calimocho nocturno.

Sin embargo, me deja a cuadros la historia del croata Pero Ajtman, que leí hace unos días en el Daily Telegraph.

Ajtman tiene 71 años y hace 40 le dijo a su madre que no iba a beber nunca más alcohol. Se ve que el hombre estaba tan enganchado que no conocía la existencia del agua y se ha pasado cuatro décadas bebiendo sólo Coca-Cola (lo publicó el periódico croata 24 sataos dejo el enlace, por si sabéis croata-).

Su versión es que bebe Coca-Cola porque está “tan buena como el vino” y que dejó el alcohol porque su madre, “que era muy religiosa”, sufría al verle siempre como una cuba.

“Ahora me bebo un vaso por la mañana, antes y después de comer, en la cena y antes de ir a dormir… no bebo otra cosa”, dice orgulloso (y menudo orgullo, digo yo).

“Es mi droga y la beberé hasta que me muera“. Le falta decir eso de “mi vida es mía y con ella hago lo que quiero.

Vamos, que juntas a este hombre y al de Super Size Me y te sale un documental (o un manicomio) de lo más gracioso.

(FOTO: 24 SATA)

PD: ¿Estáis enganchados a una bebida?

PD2: ¿Será esto publicidad viral de Coca-Cola?

PD3: ¿Cómo debe estar este hombre por dentro? Cuantas preguntas…

PD4: No daré pistas, pero os aviso de que para esta noche os tengo una sorpresa espectacular. A partir de las 20.00 sabréis de qué hablo.

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