¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

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La ley electoral pide más que nunca una reforma

El final del bipartidismo, en las elecciones del pasado 20 de diciembre, apenas ha corregido uno de los efectos perversos de nuestro sistema electoral: la baja proporcionalidad que existe entre votos y escaños, por nuestros sistema de muchas circunscripciones muy desiguales en población, y las pequeñas muy bonificadas en escaños.

Hace cuatro años, en las elecciones generales de noviembre de 2011, tanto PP como PSOE resultaron sobreprimados en el reparto de escaños. El PP, con el 44,62% de los votos, se llevó el 53,1% de los asientos del Congreso: 8,5 puntos porcentuales más. El PSOE, con el 28,7% de los votos, se hizo con el 31,4% de los escaños: casi 3 puntos porcentuales más. Al mismo tiempo, a IU y a UPyD les pasó lo contrario. IU, con el 6,92% de los votos, sólo logró el 3,14% de los escaños. UPyD, con el 4,69% de los votos, sólo tuvo el 1,4%.

Ahora, en las elecciones de diciembre de 2015, las cosas han cambiado poco. El PP, con el 28,7% de los votos, ha logrado 123 escaños, que es el 35,1% del total de escaños del Congreso: 6,4 puntos porcentuales más. El PSOE, con el 22% de los votos, ha logrado el 25,7% de los escaños: 3,7 puntos porcentuales más. Los emergentes se han visto penalizados. Podemos y sus socios, ligeramente: con el 20,66% de los votos ha conseguido el 19,7% de los escaños. Ciudadanos, aún peor: con el 13,93% de los votos, ha logrado el 11,4% de los escaños: 2,5 puntos porcentuales menos. Y para IU, la mayor desproporción: con el 3,67% de los votos sólo ha alcanzado el 0,57% de los escaños.

Hay otra manera de medir la desproporción entre votos y escaños: las papeletas que le cuesta un escaño a cada formación. Al PP, cada escaño le ha salido ahora a 58.664 votos. Al PSOE, a 61.453. A Podemos y sus marcas asociadas, a 75.210. A Ciudadanos, a 87.514. Y a IU, nada menos que a 486.470 votos.

La ley electoral pide más que nunca una reforma. Ya no vale la excusa de que el actual sistema potencia la gobernabilidad de la institución para la que se celebran las elecciones, al primar a las listas más votadas y facilitar la obtención de mayorías, aunque sea a costa de la proporcionalidad entre los votos de los ciudadanos y los escaños a que dan derecho. Ahora, con la fragmentación del voto, no hemos ganado en proporcionalidad ni hemos conservado la gobernabilidad. Si hemos entrado en un periodo de más diálogo, más negociación y más pactos, mejor que sea entre formaciones que realmente tengan una fuerza similar en votos populares y en escaños, mejor que todos los votos valgan igual, mejor que ningún votante -elija lo que elija- se sienta discriminado.

Y los ganadores del premio Gurú 2015 son…

-¿A cómo se paga el ganador de la WhatsAppPorra 20D? -me preguntó el domingo una de mis panelistas.
-Será nombrado Gurú 2015 -le respondí.
Bueno, pues ya tenemos nuestros Gurús 2015.
Como ya os conté, el domingo por la mañana envié a políticos del primer nivel, de todos los partidos, y a periodistas que siguen la política desde una docena de medios diferentes este whatsapp:

Participa en mi WhatsAppPorra 20D. Muestra, unos 80 políticos y periodistas muy variados. Publicaré rtdo gral cierre urnas. No revelaré participantes salvo ganadores porra con su permiso. PORRA 1 % votos y escaños partido a partido. 2 Líder con más posibilidades de investidura. Gracias! Arsenio Escolar

Durante la mañana, me contestaron más periodistas que políticos. A medio día, animé la participación y les mandé a todos los que no habían contestado este recordatorio.

Venga, no te cortes! Participa. Cierro esta urna a las 19h. Y absoluto secreto de tu porra. Arsenio

Entraron en mi móvil unas cuantas porras más. Y a las 20 horas, justo cuando se cerraban las urnas, saqué las medias que me salían de cada respuesta y publiqué esto:

“El PP habría ganado las elecciones, con un porcentaje medio de votos del 27,38% y 124 diputados, seguido del PSOE (21,2%, 86 diputados), Podemos (20,7%, 67 diputados) y Ciudadanos (15,4%, 45 diputados). Izquierda Unida, según los que han participado en esta porra, habría logrado 2/3 diputados.

¿Y quién tiene más posibilidades de ser investido presidente? Muchos de mis panelistas no contestan. Entre los que lo hacen, el 72% asegura que Mariano Rajoy y el 18% apuesta por Pedro Sánchez. Y algunos mencionan a Soraya Sáenz de Santamaría…”

Como veis, el pronóstico se cumplió con una precisión muy superior a las encuestas a pie de urna que se publicaron al cierre de urnas, luego quedan proclamados Gurús2015 el conjunto de participantes en esta porra.

Además del título colectivo, algunos de los participantes son ganadores parciales por su acierto en algunos datos. Os revelo sus nombres, previo permiso suyo (como establecían mis bases):

-Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP y diputado electo, clavó el resultado en escaños tanto del PSOE (dijo 90, y 90 han sido) como de Ciudadanos (40).

-César González Antón, director de La Sexta/Noticias, acertó al detalle el resultado del PSOE (dijo 90 escaños y 22% de votos, y así fue) y se aproximó muchísimo al del PP (pronosticó 28% de votos, y fue 28,7%, y 127 escaños, y fueron 123).

-Ignacio Escolar, director de eldiario.es, que acertó en el número de diputados del PP (123).

-Luis Alegre, uno de los cinco fundadores de Podemos y secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, que acertó el resultado de Ciudadanos (pronosticó 40 escaños, y 40 fueron).

-Fran Llorente, exdirector de los Servicios Informativos de TVE, que se aproximó muchísimo en su pronóstico a los resultados de PP (dijo 122 escaños, y fueron 123) y de Podemos (pronosticó 70 escaños, y fueron 69).

-Francisco Marhuenda, director de La Razón, que acertó con el PSOE al augurarle 90 diputados.

-Manuel Marín, director del Máster de Periodismo Abc-UCM, que también acertó con el PSOE, al augurarle 90 diputados.

-Carlos E. Cué, de El País, que acertó con los escaños de Ciudadanos (40).

Enhorabuena a los premiados, y gracias a todos por vuestra participación en la iniciativa. Visto el resultado, individual y colectivo, repetiré con el mismo panel en 2019… o en mayo/junio próximos, si tenemos nuevas elecciones.

Nuevo mapa y nueva etapa política

Aguantan PP y PSOE algo mejor de lo que les auguraban algunas de las encuestas, sobre todo al segundo, pero el mapa político español ha sufrido una convulsión. La España política de hoy se parece poco a la de la anterior legislatura. Se abre una nueva etapa, llena de retos y de oportunidades. Estas son algunas de las principales claves de lo que ayer pasó en las urnas

1. El PP sufre una enorme sangría de votos y de escaños. Ha perdido 3,6 millones de votos respecto a 2011, pues pasa de 10,86 millones hace cuatro años a 7,2 millones ahora. En escaños, pierde 1 de cada 3, al pasar de 186 a 123. La fragmentación del voto en el resto del arco parlamentario le dan a su líder, Mariano Rajoy, posibilidades de seguir gobernando, pero lo haría en una posición débil, sin garantías de estabilidad.

2. El PSOE también retrocede bastante, pues pasa de 7 millones de votos en 2011 a 5,5 ahora y cae del 28,76% al 22,0% en votos y de 110 a 90 en escaños. Es el peor resultado de los socialistas desde la Transición democrática, pero no tan malo como el que le auguraban la mayoría de las encuestas. Los socialistas quedan claramente por encima de Podemos en votos y sobre todo en escaños, lo que probablemente le baste a Pedro Sánchez para seguir al frente del partido y evitar el ajuste de cuentas interno que algunos barones territoriales le preparaban.

3. Podemos, uno de los grandes triunfadores. Fundado hace menos de dos años, ha logrado cosechar -con sus aliados en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia- más de 5,2 millones de votos, el 20,6% de los emitidos, y 69 diputados. Su cabeza de lista, Pablo Iglesias, y sus aliadas Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Mónica Oltra, vicepresidenta valenciana, muy activas en la campaña, refuerzan sus posiciones de liderazgo en la izquierda y de impulso a unas nuevas políticas sociales y territoriales.

4. Ciudadanos, otro emergente emergido. Apenas un año después de saltar desde Cataluña al conjunto de España, la formación reformista liderada por Albert Rivera suma 3,5 millones de votos, casi el 14%, y logra 40 escaños, una cosecha muy valiosa en un sistema electoral que penaliza a los medianos y pequeños. Por su posición central en la escala ideológica, con capacidad de pactar hacia izquierda y hacia derecha, previsiblemente jugará un papel determinante en los pactos de la legislatura.

5. En Cataluña, mucho cambio. Aunque son elecciones muy diferentes, los resultados de ayer se parecen poco a los de las autonómicas de septiembre. En Comú Podem -el gran dominador- multiplica por 2,5 los votos que tuvo entonces, ERC supera a DiL (antes Convergencia) y cosechan por separado casi medio millón de votos menos que juntos en Junts pel Sí en septiembre, Ciudadanos pincha en casa (unos 735.000 votos entonces, 490.000 ahora)… Ese nuevo mapa, con ERC por encima de la vieja Convergencia, debilita aún más a Artur Mas y probablemente determine en breve algún cambio en el proceso secesionista.

6. Sorpresas en País Vasco y Navarra. Podemos gana en votos en la primera, aunque logra un escaño menos que el PNV, y se acerca mucho al ganador en la segunda, UPN-PP. Uno de los perdedores es Bildu, que es solo cuarto en el País Vasco -con dos escaños, como el PP- y no logra representación en Navarra. En esta última tampoco logra escaño Geroa Bai.

7. Andalucía, granero socialista, pero menos. Le aporta al PSOE uno de cada 4 diputados, deja muy atrás en la región a Podemos (a unos 650.000 votos menos), pero ha visto cómo se le acerca mucho el PP, que consigue 21 diputados por 22 los socialistas.

Y 8. El sistema electoral sigue provocando distorsiones. Al PP, cada escaño le cuesta de media unos 58.500 votos. Al PSOE, unos 61.300. A Podemos, unos 75.000. A Ciudadanos, unos 90.000. Y a la Izquierda Unida de Alberto Garzón, ¡unos 460.000!

El PP gana con 27,38% y 124 diputados, según una porra de políticos y periodistas

Esta mañana, he enviado a políticos del primer nivel, de todos los partidos, y de periodistas que siguen la política desde una docena de medios diferentes este whatsapp:

Participa en mi WhatsAppPorra 20D. Muestra, unos 80 políticos y periodistas muy variados. Publicaré rtdo gral cierre urnas. No revelaré participantes salvo ganadores porra con su permiso. PORRA 1 % votos y escaños partido a partido. 2 Líder con más posibilidades de investidura. Gracias! Arsenio Escolar

Me han contestado durante la mañana más periodistas que políticos. ¿Por miedo de estos últimos a equivocarse mucho? ¿Por prudencia? A medio día, he animado la participación y les he mandado a todos los que no habían contestado un recordatorio. Este:

Venga, no te cortes! Participa. Cierro esta urna a las 19h. Y absoluto secreto de tu porra. Arsenio

Son las 20 horas y, calculadora en mano, este es el resultado de la porra: El PP habría ganado las elecciones, con un porcentaje medio de votos del 27,38% y 124 diputados, seguido del PSOE (21,2%, 86 diputados), Podemos (20,7%, 67 diputados) y Ciudadanos (15,4%, 45 diputados). Izquierda Unida, según los que han participado en esta porra, habría logrado 2/3 diputados.

¿Y quién tiene más posibilidades de ser investido presidente? Muchos de mis panelistas no contestan. Entre los que lo hacen, el 72% asegura que Mariano Rajoy y 18% apuesta por Pedro Sánchez. Y algunos mencionan a Soraya Sáenz de Santamaría…

PD. Tómatelo todo como lo que es: una aproximación no científica al resultado real.

Rajoy no da entrevista a ’20minutos’

Nada más volver de verano, comenzamos en 20minutos a preparar la cobertura de la campaña electoral. Programamos reportajes, informes, cobertura diaria, comparativas, vídeos, el especial web, la encuesta después… Creamos un formato especial: desayunos informativos en la redacción. El 15 de octubre estuvo aquí Pablo Iglesias. El 3 de noviembre, Albert Rivera. El 19 de noviembre, Pedro Sánchez. Del PP, el 22 de septiembre Pablo Casado… pero no conseguimos ni a Rajoy ni a Soraya Sáenz de Santamaría. ¡Y mira que insistimos!

Debate interno sobre las entrevistas. ¿A todos los cabezas de listas de partidos estatales, aunque las encuestas les den mal, como a IU y a UPyD? Sí. ¿Y a los de las dos fuerzas emergentes, Ciudadanos y Podemos? También. Anteayer, miércoles publicamos en ediciones impresas y en web la de Alberto Garzón (IU) y la Andrés Herzog (UPyD). Ayer, jueves, la de Pablo Iglesias (Podemos) y la de Albert Rivera (Ciudadanos). Hoy viernes, la de Pedro Sánchez (PSOE)… pero no, no tenemos la de Mariano Rajoy (PP). No nos la ha dado. «Te va a hacer un doñana», me auguraron hace unos días, «como al Debate a 4».

¡Y mira que hemos insistido! Llamadas, rellamadas, correos, whatsapps, sms (y no es señalar). Se lo dije al propio Rajoy el 21 de octubre en un acto en el que coincidimos. «En 2008 nos diste entrevista. En 2011 no. Ahora toca sí». No me dijo que no, pero ha sido que no. Un doñana.

La ideología ya pesa menos en el voto

Definitivamente, la ideología ya no es el factor determinante del voto. Solo uno más, y probablemente por debajo de otros mucho más novedosos.

Me he ido a la letra pequeña del estudio Preelectoral del CIS, publicado el pasado jueves, en concreto a las preguntas de la escala ideológica. ¿Qué es la escala ideológica? El CIS propone al encuestado que, en una escala en la que el 1 fuera la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha (y el 5,5, por tanto, el centro exacto), se coloque a sí mismo y coloque a los principales partidos.

Atentos al detalle de qué porcentaje de la población se coloca en cada punto de la escala (los que faltan para llegar al 100%, no saben o no contestan):
-En el 1, el 4,0%.
-En el 2, el 5,1%.
-En el 3, el 14,9%.
-En el 4, el 13,9%.
-En el 5, el 22,2%.
-En el 6, el 10,1%.
-En el 7, el 6,2%.
-En el 8, el 4,2%.
-En el 9, el 1,6%.
-En el 10, el 1,6%.

La posición ideológica media donde se ven los encuestados es de 4,69, luego se podría afirmar que el conjunto de la población española se considera de centro izquierda. Insisto, 4,69, a casi un punto a la izquierda del centro exacto, que es 5,5.

¿Y en qué punto ven los encuestados a cada uno de los partidos? A Podemos, en el 2,30, y a IU, en el 2,46, luego cercanos ambos a la extrema izquierda. Al PSOE, en el centro izquierda, en el 4,40, y el más cercano a la media de la población. A UPyD, en el 5,33, luego sería el más cercano al centro. A Ciudadanos, en el 6,37, el centro derecha. Y al PP, en el 8,26, casi la extrema derecha.

Un marciano que aterrizara entre nosotros y viera todos estos datos le auguraría una victoria cómoda al PSOE, un buen resultado a UPyD, un papel muy secundario a Ciudadanos… y nada de eso parece que vaya a producirse.

Definitivamente, la ideología ya no es el factor determinante del voto. Solo uno más, y probablemente por debajo de conceptos más novedosos como la experiencia personal del votante con unos u otros gobernantes, la intuición sobre cómo le afectaría la gestión económica de cada uno en su propio bolsillo, la telegenia de los candidatos, su edad, su experiencia, su mochila buena o mala, su capacidad de trasversalidad, los equipos que tenga o no tenga detrás, los aciertos y los errores en la campaña…

El cambio social probablemente también es todo esto.

Un diputado más en Málaga y Cádiz y uno menos en Valencia y Jaén

Además de mucha incertidumbre en el resultado, las elecciones del 20 de diciembre traen una novedad técnica: el reparto de escaños por circunscripciones, que en cada convocatoria electoral se adapta en función de la población, va a afectar esta vez a cuatro provincias. Dos que pierden un diputado y dos que ganan también un diputado cada una de ellas.
Las dos primeras son Valencia, que pasa de 16 a 15 escaños, y Jaén, que pasa de 6 a 5.
Las dos que ganan un escaño, Málaga, que pasa de 10 a 11, y Cádiz, que pasa de 8 a 9.
¿Benefician o perjudican especialmente a algún partido estos cambios?
Veamos que pasó en cada una de esas circunscripciones en 2011 y qué puede pasar ahora:

En Valencia, en 2011 el PP logró 9 escaños con el 52,24% de los votos, el PSOE 4 con el 25,98%, EUPV-EV 1 con el 6,77%, Compromís 1 con el 6,03% y UPyD 1 con el 5,92%. Con la aplicación de la Ley D’Hondt, el último diputado adjudicado fue para el PP. El clima político ha cambiado radicalmente durante estos cuatro años en Valencia, y municipales y autonómicas de mayo pasado y las encuestas más recientes apuntan a que el PP se hundirá a 5/4 escaños, PSOE se mantendría en los 4, Ciudadanos puede lograr 3, UPyD se quedaría sin representación, Compromís y Podemos dependerá de si van por separado (2 para Compromís y 1 para Podemos) o si van juntos (4) e IU sufriría para mantener el escaño. Con ese nuevo mapa, es imposible saber ahora quién pierde en Valencia el escaño número 16 si ahora se repartiera.

En Jaén el cálculo parece más sencillo. En 2011, el PP se hizo con 3 escaños, con el 45,31% de los votos; y el PSOE con otros 3, con el 40,99%. También allí el clima político ha cambiado. Con el último indicador fiable (las elecciones andaluzas de marzo pasado -en las que el PSOE tuvo el 42,68% de los votos, el PP el 29,08%, Podemos el 11,04% y Ciudadanos el 5,95%-, aunque ya sabemos que en las generales no se vota como en las autonómicas y que desde marzo el voto en general ha estado muy volátil), de los 5 escaños ahora disponibles el PSOE se llevaría 3/2, el PP 2/1, Podemos 0/1 y Ciudadanos 0/1. ¿Y de quién sería ese sexto escaño de Jaén, si se repartiera? De alguno de los dos nuevos partidos: Podemos o Ciudadanos.

En Málaga, los 10 escaños de entonces se repartieron así: el PP logró 6 con el 49,7% de los votos, el PSOE 3 con el 31,55% e IU 1 con el 9,02%. Ahora, con un escaño más en total a repartir y la eclosión de los partidos nuevos, el reparto sería muy diferente. Tomando otra vez como referente las autonómicas de marzo pasado -en las que el PSOE logró el 30,11% de los votos, el PP el 28,34%, Podemos el 15,08%, Ciudadanos el 11,78% e IU el 7,37%- y matizándolas con las últimas encuestas generales, el reparto podría quedar así: PSOE 4/3, PP 3, Podemos 2/1, Ciudadanos 1/2 e Izquierda Unida 1. El escaño de más de estas elecciones, el décimo primero, sería precisamente para IU, si mantiene el porcentaje de votos de marzo pasado.

En Cádiz, en 2011, PP y PSOE acapararon los 8 escaños que se elegían. El PP se hizo con 5, con el 47,06% de los votos, y el PSOE se llevó 3 con el 32,76%. Ahora, con la referencia de las andaluzas de marzo -PSOE 31,64% de los votos, PP 24,02%, Podemos 18,86%, Ciudadanos 10,42%, IU 6,69%- y con algunas novedades más (por ejemplo, las municipales de mayo pasado, en las que Podemos se hizo con la Alcaldía de Cádiz ciudad), el reparto podría ser este: PSOE 3, PP 3/2, Podemos 2/1, Ciudadanos 1/2. El último escaño, el noveno que ahora gana la provincia, sería o bien para Podemos o bien para Ciudadanos.

Así aspiran aún Podemos y Ciudadanos a romper el bipartidismo

Las encuestas más recientes confirman lo de la volatilidad del voto. Muchos ciudadanos están cambiando de apuesta sobre la marcha y con cierta frecuencia. Hace apenas seis meses, las encuestas dibujaban para las elecciones generales un mapa de cuatro grandes partidos con entre el 15% y el 25% de los votos cada uno de ellos. Ahora la mayoría de los sondeos dicen que no, que habrá una Primera División con dos formaciones claramente por encima del 25%, PP y PSOE, y una Segunda División con Podemos y Ciudadanos moviéndose entre el 10% y como mucho el 15% de los sufragios.
En los tres meses y medio que faltan para la cita electoral -si se confirma que los comicios serán el domingo 13 de diciembre-, ¿seguirá cambiando la intención de voto de muchos ciudadanos, continuará viva la volatilidad? ¿Y en qué dirección? ¿Se reforzará más el bipartidismo o volveremos a apuntar al tetrapartidismo? Pablo Iglesias y Albert Rivera, los líderes de las dos fuerzas emergentes, confían en lo segundo y han puesto sus respectivas maquinarias y estrategias electorales, la de Podemos y la de Ciudadanos, a trabajar en ello en este arranque de temporada.
En su ignoto retiro vacacional, y probablemente alarmado sobre todo por el Barómetro del CIS que se conoció el 5 de agosto y que le daba a Podemos un 12,6% en voto directo y un 15,7% en voto estimado frente a los 19,3% y 23,9% que le adjudicaba el Barómetro de enero, Iglesias ha decidido dar un giro a su política de pactos. Ayer, en una comparecencia pública, descartaba pactos postelectorales con el PSOE y se abría a pactos preelectorales con toda la constelación de izquierdas. Tendía puentes hacia formaciones surgidas en distintos territorios en las elecciones municipales de mayo pasado y que ahora propugnan la unidad popular de izquierdas para las generales e incluso coqueteaba con IU y su líder, a los que antes del verano desdeñaba con una cierta prepotencia. “Me encantaría contar con gente como Alberto Garzón”, decía ayer el líder de Podemos.
Rivera, por su parte, ha decidido hacer esfuerzos selectivos: además de las siete grandes circunscripciones donde tiene relativamente asegurado su éxito en escaños -Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Alicante, Málaga, Murcia…- concentrará la precampaña y la campaña de Ciudadanos en algunas provincias de Castilla y León y de Castilla-La Mancha donde la formación estuvo muy por encima de su media estatal en las recientes elecciones municipales y autonómicas.
Como os comenté aquí hace pocas semanas, nuestro sistema electoral le da una prima en escaños a los grandes partidos estatales, sobre todo en las elecciones generales, y les pone muy difícil a las terceras y cuartas formaciones conseguir escaños en las provincias medianas y pequeñas. Tanto la estrategia de Podemos de intentar aún sumar a IU y de abrirse a más pactos en comunidades o provincias con formaciones locales como la de Rivera de concentrarse sólo en algunas plazas donde pueda rentabilizar los votos intentan paliar esa dificultad de salida. En muchas circunscripciones, a Podemos y a Ciudadanos sólo les sirve ser medianos si no quedan muy alejados del PP de Mariano Rajoy y del PSOE de Pedro Sánchez en porcentaje de votos.

Balance final de las municipales, en muchos datos contundentes

El lunes 25 de mayo por la tarde, 24 horas después de las elecciones del domingo 24, aún insistía Mariano Rajoy en que el Partido Popular había ganado las elecciones municipales. Era una verdad estadística, por el número total de votos y de concejales que el PP había conseguido. Pero era una mentira y un error políticos, según se comprobó anteayer sábado con la constitución de los ayuntamientos.
Unas elecciones las gana o las pierde quien gana o pierde poder respecto a la situación anterior, quien pasa a tener más o menos presupuesto público encomendado a su gestión, o más o menos población para la que administra lo público… Nadie ha perdido tanto en estos criterios como el partido de Rajoy.
El balance final municipal del 24 de mayo es muy elocuente, espigando algunos datos en 10 puntos clave:
1. PP tiene alcaldes en 19 de las 50 capitales de provincia. Hasta el sábado pasado los tenía en 36. Además, ha perdido 4 de las 10 ciudades más pobladas (Madrid, Valencia, Sevilla y Palma de Mallorca, cuyos presupuestos sumados superan los 6.500 millones de euros). Considerando sólo las 142 ciudades más pobladas, ha pasado de gobernar en 85 a hacerlo en 39, con lo que ha perdido el gobierno local de 11 millones de personas: sus administrados pasan de 16 millones a 5. Por si todo fuera poco, el cataclismo empuja hacia la jubilación política a toda una generación de líderes territoriales que han sido imbatibles durante dos décadas.
2. PSOE tiene alcaldes en 17 capitales de provincias, frente a las 9 que tenía anteriormente. Es, además, el partido que más ciudades gobierna entre las 142 más pobladas: 68 (frente a las 39 del PP). Y ha recuperado gran parte del llamado ‘cinturón rojo’ de Madrid, los grandes municipios que rodean la capital: Alcalá, Móstoles, Fuenlabrada, Leganés, Getafe… El punto débil de parte de este poder socialista es que se lo debe al apoyo en las investiduras de movimientos alternativos, más o menos ligados a Podemos, que previsiblemente será el gran rival del PSOE por el liderazgo de la izquierda en las elecciones generales del próximo otoño.
3. Podemos y los movimientos ciudadanos de izquierda se han hecho con el poder en tres de las cinco ciudades más pobladas (la primera, Madrid, 3.165.235 habitantes según el padrón de 2014; la segunda, Barcelona, 1.602.386; y la quinta, Zaragoza, 666.058). Si se le suman otras ciudades medias (A Coruña, 244.810: Badalona, 217.210; Cádiz, 121.739; Ferrol, 70.389…), más de 6 millones de personas van a contar con un alcalde de origen alternativo, no con un profesional de la política tradicional.
4. Ciudadanos no logra apenas Alcaldías significativas, sólo gobernará 2 de las 142 ciudades más pobladas, pero ha sido la llave de muchos gobiernos locales, sobre todo para el PP. Tras las generales de otoño, puede hacer valer esa condición para entrar a cogestionar algunos de ellos.
5. CiU fue la más votada el 24M en Cataluña, pero cedió muchos puntos y ha perdido su buque insignia municipal, la ciudad de Barcelona, una seria contrariedad en la estrategia soberanista de la formación.
6. ERC, que el 24M duplicó resultados en votos, obtiene también más poder municipal. No tanto en Alcaldías, pero sí en alianzas de apoyo o de Gobierno. Incluso transversales, como en la ciudad de Barcelona.
7. PNV se hace con la Alcaldía de las tres capitales vascas: Bilbao, San Sebastián y Vitoria.
8. EH Bildu consigue la Alcaldía de Pamplona. Es la primera vez que la izquierda abertzale alcanza el poder en una de las primeras instituciones navarras.
9. IU desaparece de algunos grandes ayuntamientos (por ejemplo, Madrid), le va mejor en aquellos donde se integró en movimientos ciudadanos (por ejemplo, Barcelona) y logra un éxito inesperado en Zamora, donde se hace con la Alcaldía.
Y 10. Compromís, también una formación relativamente nueva y nacida en parte de movimientos ciudadanos, crece con fuerza en todas las ciudades grande y medianas de la Comunitat Valencia, se hace con la pieza mayor -la Alcaldía de Valencia- y se perfila como un agente político central en las alianzas autonómicas y, previsiblemente, en las que se preparen para las generales.
El mapa del poder municipal, en fin, ha experimentado tal seísmo, que todo indica que hemos entrado en una Segunda Transición.

Tarjeta roja al PP y otras claves del 24M

El pulso entre la vieja y la nueva política lo ha ganado claramente la segunda. A los nuevos partidos y a los viejos partidos reseteados les fue regular o bien. Al PP, la formación dominante de los años de la crisis y la corrupción, le fue muy mal. Se dio un enorme batacazo, y vio cómo el renovado PSOE recupera poder territorial y cierto impulso, si bien al tiempo este ve cómo Podemos sigue creciendo a su izquierda y lo desborda incluso en algunas grandes plazas como Madrid. También a los dos grandes partidos nuevos les arroja el 24M un saldo diferente. Para Podemos, bueno. Para Ciudadanos, agridulce. Estas son algunas de las claves que deja el 24M:
Batacazo del PP, que pierde muchos votos y muchísimo poder. En votos, la caída es severísima: en las municipales (las únicas elecciones de ayer que abarcaban toda España) le desaparecen 2,4 millones de votos (pasa de 8,47 millones en 2011 a 6 millones ahora) y más de diez puntos porcentuales (del 37,53% hace cuatro años al 27% ahora). Y pierde sobre todo poder. Cede comunidades autónomas como Extremadura, claramente, y tras los previsibles pactos de la izquierda, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Aragón, quizás Baleares y Cantabria y, también por pactos, probablemente las alcaldías de grandes ciudades como Madrid, Valencia o Sevilla. Al PP le queda el consuelo de ser el partido más votado en las municipales, con dos puntos porcentuales sobre el PSOE, pero el aviso que los ciudadanos le han dado al partido de Rajoy y de Cospedal –que previsiblemente pierde el Gobierno castellano-manchego– es muy contundente. Al PP los españoles le han sacado tarjeta roja, tras las amarillas de las europeas de hace un año y de las andaluzas de hace dos meses. Salvo reacción rápida de Rajoy, las generales de otoño confirmarán el fin del ciclo de dominio del Partido Popular.
El PSOE renovado aguanta el tipo. Respecto a las municipales de hace cuatro años, sigue cayendo (27,8% del voto entonces, 25% ahora), pero cambia por primera vez en cuatro años la tendencia a la baja (en las europeas de hace un año se quedó en el 23%) y recupera poder territorial. En Extremadura, sin necesidad de pactos. Y si logra acuerdos a su izquierda, en todas las comunidades y algunos grandes ayuntamientos en los que el PP no suma mayorías ni con Ciudadanos. La mala noticia para el PSOE es que Podemos le pondrá duras condiciones para esos pactos, como ha hecho en Andalucía, y que en algunos territorios el partido de Pablo Iglesias ya le disputa al de Pedro Sánchez el liderazgo de la izquierda e incluso se lo arrebata.
Podemos exhibe fuerza en Barcelona y Madrid, si bien no con su propia marca, sino impulsando candidaturas populares lideradas por sendos nuevos iconos de la izquierda: Ada Colau y Manuela Carmena. En muchas otras ciudades y comunidades, Podemos tiene la llave si el PSOE quiere gobernar. Sus resultados, por lo demás, son irregulares, con territorios donde logra o ronda el 20% del voto –Aragón, 20,5%; Asturias, 19%, o Comunidad de Madrid, 18,6%– y otros donde no llega al 10%, como Castilla-La Mancha, Extremadura o Cantabria.
Ciudadanos crece más despacio de lo previsto. Hace dos meses, la formación de Albert Rivera se apuntaba un gran éxito con el 9,2% del voto en las andaluzas. Ahora supera esa marca en Barcelona, Madrid ciudad y comunidad, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla y León, Aragón… pero se queda lejos de lo que las encuestas le auguraban (en torno al 15%) y apenas tiene llaves de gobierno para el PP.
CiU es la más votada en Cataluña, pero cede muchos puntos y pierde la primacía en Barcelona, un grave contratiempo para el proyecto soberanista de Artur Mas, que ve, además, como ERC duplica sus resultados de 2011 y se le acerca.
PNV logra una victoria clara en Euskadi.
IU y, sobre todo, UPyD se convierten en formaciones marginales.