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¡Que paren las máquinas! ¡Que paren las máquinas!

¡Que paren las máquinas! El director de 20 minutos y de 20minutos.es cuenta, entre otras cosas, algunas interioridades del diario

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Villar, la Roja y nuestra ceguera

El forofismo futbolístico extremo es una pasión descerebrada (y quizás inútil), una de las grandes enajenaciones mentales colectivas contemporáneas. Es, además, una cadena casi irrompible. “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”, escribió Eduardo Galeano. ¡Y tanto!

El forofismo balompédico puede llegar a ser una enajenación mental incluso permanente, no pasajera, de modo que toda aquella realidad contrastable y contrastada que disloque nuestra pasión será tomada como un acto de agresión inadmisible. El forofismo, en fin, obnubila la visión, oscurece el entendimiento y mengua en demasía el raciocinio y el espíritu crítico, hasta el punto de llevarnos a estados emocionales tan extremos que reducen hasta la nada o la casi nada nuestros estados racionales. Yo, que soy del Valencia CF desde niño -no me digáis por qué, uno de Burgos, ¿será el atavismo del Cid, leyenda de las dos ciudades?-, repaso nuestra trayectoria -ejem, la trayectoria del club- en los últimos años y en vez de llegar a la conclusión de que demasiado poco nos ha pasado dadas las manos de propiedad y de gestión en que hemos caído, me enajeno y echo la culpa a los árbitros, a los postes, a los rivales, al centralismo, al pavés y al sursum corda.

Al igual que la enajenación mental del forofismo nos impide ver las golferías de los clubes de nuestros amores o las de sus estrellas ladronas fiscales (“detrás de esto están el Barça y el separatismo”, dice mucho merengue si el sorprendido sisando es del Madrid; “detrás de esto están el Madrid, Florentino y el centralismo”, dice mucho culé si la estrella ladrona es del Barça), los éxitos de los últimos años de la Roja nos volvieron ciegos a casi todos. Los títulos y el buen juego de la selección española de fútbol, y el correspondiente orgullo de camiseta que nos ha atacado a tantos, nos impedía ver, o nos hacía mirar hacia otro lado, las actividades irregulares -por ser blandos- del máximo dirigente de nuestro fútbol, Ángel María Villar, presidente de la Federación desde muy atrás del siglo pasado y exjugador medio centro rompedor en su época de futbolista.

Rompía la Roja maleficios eternos y jugaba divinamente y encadenaba grandes títulos… y se nos rompían a los aficionados las entendederas y ni nos preguntábamos qué hacía la Federación llevando a nuestros héroes a docenas de bolos remotos donde no había ninguna gloria deportiva que ganar. Vibrábamos los futboleros con nuestras pasiones y vibraban Villar y compañía con sus comisiones.

Un auto de 44 folios del juez Santiago Pedraz los manda ahora a prisión sin dudarlo ni un poco y sin fianza. ¿Será la intensa semana futbolística de detenciones, interrogatorios y cárcel el reactivo por el que, sin dejar de disfrutar del espectáculo del fútbol, empecemos a mirar con unos ojos más críticos todo lo que pasa alrededor y detrás del escenario, aunque este sea el de nuestros colores?

Enhorabuena a ‘El País’ por suprimir los anuncios de prostitución

Una buena noticia en el mundo de la prensa. El País anuncia hoy que, tras “un profundo debate interno” impulsado sobre todo por sus lectores, deja de publicar anuncios de prostitución.

Como sabéis, 20minutos fue pionero en esta cuestión. Los suprimimos hace más de diez años, en febrero de 2007, pocos días después de que el Congreso de los Diputados nos instara a los medios a que los quitáramos. Pronto lo hicieron otros diarios como Público -que renunció desde su nacimiento, en septiembre de 2007-, Avui o La Razón.

Me consta que el debate interno en El País es muy antiguo, y que incluso han publicado en sus propias páginas opiniones muy críticas con sus anuncios llamados de “Contactos”. El 2 de marzo de 2007, pocos días después de la recomendación del Congreso y de la decisión de 20minutos, Juan José Millás, columnista con espacio fijo los viernes en la última página del diario de Prisa, publicó una valiente columna en la que decía, entras cosas, esto:

“Ni siquiera aquellos que en sus editoriales condenan el comercio del sexo han renunciado a los beneficios de la prostitución. Tampoco los que editan suplementos religiosos y cuyos columnistas hablan de Dios con la confianza con la que usted y yo hablamos de nuestro cuñado. Todos los editores continúan en la esquina, con su bolso de piel marrón, meneando el abanico”.

El País deja por fin la esquina de la prostitución. ¡Enhorabuena! Me alegra mucho, y espero que el paso que acaban de dar en ese diario fomente el debate en otras casas editoriales y propicie que otros de los grandes periódicos que aún tienen este tipo de publicidad renuncien también a ella. Que se acabe, en fin, la prensa proxeneta, una anomalía española en el conjunto de los países de nuestro entorno europeo, donde la prensa de calidad no incluye estos anuncios.

Pedro Sánchez hace las paces con Ximo Puig y con Fernández Vara

Su cada vez más distante relación con los barones territoriales fue uno de los mayores errores de Pedro Sánchez en su primer mandato como secretario general del PSOE. El distanciamiento fue también uno de los detonantes del golpe de mano que acabó provocando su caída el 1 de octubre pasado, en aquel Comité Federal tan vergonzoso para todo el partido.

El propio Sánchez fue consciente del error durante su exilio orgánico: “Como máximo responsable debía haber hablado más con los secretarios generales, con los territoriales…”, me contestaba el 6 de febrero pasado, en la única entrevista que dio en muchos meses, cuando le pregunté por sus errores.

-¿Y no cometerá los errores que cometió antes? -le pregunté unos minutos después, ante la posibilidad de que ganara de nuevo la secretaría general.

-Cometeré, seguro, otros nuevos, pero no los de antes.

En la piedra de los barones territoriales parece que, en efecto, no va a tropezar ahora Sánchez. Ayer hubo primarias en cuatro territorios del PSOE: Comunidad Valenciana, Extremadura, Cantabria y La Rioja. En las dos últimas, han ganado candidatos sanchistas: Pablo Zuloaga en Cantabria y Francisco Ocón en La Rioja. En las dos primeras, fueron refrendados como líderes Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara, respectivamente, dos de los dirigentes que en otoño pasado más contribuyeron a la caída de Sánchez y que apoyaron después a Susana Díaz en las primarias federales. Puig, además, se impuso ayer con claridad a un candidato sanchista, Rafa García, alcalde de Burjassot. ¿Nuevo lío, nuevas tensiones a la vista? Pues parece que no. Tanto el líder socialista valenciano como el extremeño han hecho llamamientos públicos a colaborar lealmente con sus secretario general y han contado que anoche recibieron sendas llamadas de felicitación de Sánchez y en un tono muy diferente a la vieja mala relación de antaño. “Estuvo muy cariñoso. Me dio la enhorabuena”, contaba esta mañana Fernández Vara en la Cadena Ser.

-¿Cómo es ahora su relación con Sánchez? -le ha preguntado Aimar Bretos.

-Muy buena -ha contestado el extremeño sin un titubeo.

Hechas las paces con Puig y con Vara, y al parecer también con el castellano manchego Emiliano García-Page -aunque con este, por una vía diferente, apoyando su acuerdo con Podemos en el Gobierno regional-, a Sánchez solo le quedaría una última tarea interna de pacificación y/o integración: Susana Díaz.

A ese guiso parece que aún le falta bastante cocción. Quizás madure algo la semana próxima, con el congreso del PSOE de Andalucía. O quizás no, quizás siga tibio.

Miguel Ángel Blanco es de todos

Además de uno de sus más crueles crímenes, el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue uno de los mayores errores de ETA en su historia. A quienes tenían aún dudas sobre la banda terrorista, se les quitaron de golpe. Muchos se sacudieron el miedo. Votantes de HB condenaban el crimen en las emisoras de radio. En la comunidad internacional, dirigentes que aún creían que los etarras eran valientes defensores de un pueblo oprimido vieron que la realidad era muy diferente. La unidad social y política mostrada por casi todos fue ejemplar.

El error de los etarras al secuestrar a un joven concejal del PP del pequeño pueblo de Ermua y asesinarlo después tras su chantaje y extorsión fallidos sobre el Gobierno de José María Aznar probablemente significó el punto de inflexión crucial de la opinión pública sobre ETA, el principio del fin de la banda. Si a ésta le quedaba aún alguna reputación, la perdió de golpe. Al matar a Blanco, ETA nos golpeaba a todos. Blanco era de todos.

¡Qué triste comprobar, 20 años después, que algunas lecciones aún no calan! Triste ver que Gobierno y PP se adueñan de la figura de Blanco, y le hacen un homenaje en la sede central del partido, y no con todos en un lugar de todos: el Congreso, por ejemplo. Y tristísimo ver cómo algunos alcaldes -de Podemos, IU, PSOE, PNV…- le niegan a Blanco los homenajes más simples. ¡Qué triste, qué tristísimo…!  Y sobre todo, ¡qué error!

 

Inminente nuevo hachazo del Gobierno a la hucha de las pensiones

Finales de junio, inminente la paga extra de verano a los pensionistas e inminente también -sospecho- el nuevo hachazo del Gobierno a la hucha de las pensiones para poder atender esa paga. El año pasado, echó mano de los ahorros en tres ocasiones: el 1 de julio sacó 8.700 millones para pagar la extra de verano, el 20 de julio 1.000 millones más para pagar el IRPF de los pensionistas y el 1 de diciembre otros 9.500 millones para pagar la extra de navidad. Cuando a finales de 2011 Mariano Rajoy llegó al Gobierno, en el Fondo de Reserva de la Seguridad Social (que éste es el nombre técnico de la hucha de las pensiones) había 66.815 millones de euros. Tras las sucesivas veces en que el Gobierno de Rajoy ha recurrido a ella, en la hucha quedaban, a finales de marzo pasado, 15.148 millones.

El problema de la financiación de las pensiones es de primero de matemáticas. Aquí os expliqué hace un año con detalle la situación. Pese a la recuperación económica y al aumento en los últimos dos años del número de cotizantes, los ingresos de la Seguridad Social dan para ir pagando mes a mes la paga ordinaria de los 9,5 millones de pensionistas… pero no dan para afrontar las pagas extraordinarias. Es la prueba palmaria de que el empleo que se está creando -pese a los aspavientos con que lo celebran el Gobierno y el PP- es de muy pobre calidad: empleos poco cualificados, contratos temporales y/o a tiempo parcial, salarios bajos… y cotizaciones muy bajas y muchas de ellas bonificadas. Tan pocos ingresos aportan al sistema, que el agujero de la Seguridad Social sigue creciendo incluso en estos tiempos de presunta recuperación: el año pasado, más de 18.000 millones de déficit.

Consciente de que meter mano a la hucha de las pensiones es una mala noticia para su reputación, el Gobierno procura siempre hacer la saca con cierto sigilo, y siempre que puede elige cuidadosamente la fecha para que la opinión pública se entere lo menos posible. Hace ahora un año, por ejemplo, lo hizo con nocturnidad, estivalidad y alevosía: el viernes 1 de julio, casi de noche, horas después de que empezara la primera gran operación salida de vacaciones. No me sorprendería que este año sea en la tarde noche de este viernes, 30 de junio, o el sábado 1 de julio. ¿Y la cantidad? La Seguridad Social necesitará en torno a 10.000 millones, pero esta vez quizás no todo salga de la hucha, ya que en los recientemente aprobados Presupuestos Generales del Estado se incluyó “un préstamo de hasta 10.192 millones a tipo cero para garantizar el pago de las pensiones”. Es probable, por tanto, que para pagar la extra de verano de los pensionistas el Gobierno eche mano esta vez de las dos cajas: una parte, de la hucha de la Seguridad Social; y otra parte, del préstamo de los Presupuestos Generales del Estado. 

Solo una sombra de inquietud en la cara de Rajoy, y no es por Sánchez

Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja. ¡Quién los ha visto y quién los ve! Todos ellos, que mandaron lo indecible en el PP hasta hace no mucho tiempo -Arenas aún manda algo, pero cada vez menos-, comparecen estos días ante el tribunal que juzga parte del caso Gürtel y los enredos de Bárcenas.

Felipe González (por plasma), José Luis Rodríguez Zapaero, Alfredo Pérez Rubalcaba. Todos ellos tótems hasta hace nada del PSOE, miembros de la exclusiva lista de dirigentes socialistas pata negra, creían resucitar hace apenas tres meses cuando asistían en primera fila al acto en Ifema que lanzaba la candidatura de Susana Díaz a las primarias socialistas… Vano intento. Este pasado fin de semana, todos ellos (González, vía plasma) asistían a su propio funeral político definitivo: la proclamación de su denostado Pedro Sánchez como máximo líder del PSOE, casi en el mismo lugar donde hace tres meses creyeron asistir todos tres a su propia resurrección.

La política es cada día más líquida, los liderazgos más volátiles, los principios más secundarios (mirad los de los dos partidos emergentes, que se han hecho ya varios liftings cada uno en menos de tres años), la realidad más difusa, el votante menos crédulo, el ciudadano en general más autónomo y empoderado…

Sic transit gloria mundi… salvo para Mariano Rajoy, por ahora. No se le ve preocupación alguna por ese nuevo intento (al menos de boquilla) de Pedro Sánchez de montarle en Moncloa un escrache y desalojo con la ayuda de los agentes Iglesias y Rivera. Estos se repelen cada día más, y mientras tanto Rajoy se fuma un puro con solo una sombra de inquietud en el gesto, quizás solo preocupado por la delicada cita que tiene dentro de un mes con el mismo tribunal y por los mismos graves hechos que Cascos, Arenas Acebes, Rato, Mayor…

Reivindicación de la Transición, aun con matices

Hoy, durante todo el día, programas especiales en muchas emisoras de radio y de televisión con el cuadragésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura franquista, las celebradas el 15 de junio de 1977.

He contado esta mañana en RNE algunos de mis recuerdos de aquellas fechas y lo cuento ahora aquí. Lo mejor, aquella alegría colectiva e intergeneracional de poder votar en libertad por primera vez en nuestra vida. Votábamos aún rodeados de miedos, sí. Miedo a la debilidad del nuevo sistema político democrático que, con muchas dificultades, estaba sacando adelante un líder carismático de origen franquista, Adolfo Suárez, con mucho debate y enfrentamiento pero también con muchos consensos con otro líder aún más joven surgido del antifranquismo, Felipe González, y con dos políticos veteranos, uno de cada signo: Santiago Carrillo y Manuel Fraga. Miedo a la situación económica, poco boyante. Miedo al terrorismo de ETA, muy activo. Miedo a la involución que intentaban algunos grupos residuales del franquismo y algunos sectores del Ejército… Pero superando los miedos, primaba la ilusión colectiva por apostar por el futuro, por un nuevo país: las elecciones registraron una alta participación, del 78,83%, incluso por encima del alto 77,8% registrado en el referéndum con el que medio año antes había echado a andar la reforma política, referéndum en el que el sí a los cambios, el sí a salir del viejo régimen dictatorial para entrar en la democracia logró un 94,17% de los votos.

El referéndum de la reforma política de diciembre de 1976 y las elecciones del 15 de junio de 1977 fueron dos de los grandes impulsos fundacionales de lo que luego llamamos la Transición, un periodo de nuestra historia reciente santificado durante largos años y últimamente bastante denostado. Probablemente, ni los panegíricos primeros ni los desaforados ataques recientes son justos. En la Transición se hicieron extraordinariamente bien muchas cosas y quizás mal o muy mal algunas otras -o directamente no se hicieron-, la mayoría de ellas por miedo. En el balance general, en mi opinión, pesan más las cosas positivas que las negativas. El vaso estuvo más lleno que vacío. Algunos adanismos recientes de la nueva política son un sinsentido, o al menos un exceso. Quizás dentro de 40 años, cuando repasen sus desempeños actuales, algunos de los hoy protagonistas más jóvenes de la vida pública cambien de opinión. Sobre sí mismos, para rebajarla; o sobre la Transición, para elevarla.

P.D. En junio de 1977, la edad mínima para votar era de 21 años. Yo no los tenía aún, pero pude hacerlo por una reminiscencia de las leyes franquistas, que les daban derecho a voto a los menores de edad que fueran “cabezas de familia”. Yo lo era: en aquel junio del 77, tenía poco más de 20 años -como mi mujer- y teníamos un hijo de año y medio y estábamos a la espera del segundo. Un cabeza de familia emancipado, pues estudiaba Periodismo y Filología Hispánica en la Complutense, pero trabajaba -con contrato indefinido- de barrendero en un centro comercial, en turno nocturno, de 23h a 07h, seis noches por semana.

No voté a ninguna de las formaciones de los cuatro líderes arriba citados. Voté al PSP de Enrique Tierno Galván, que un año después se integró en el PSOE.

Corre contra la violencia machista

La violencia machista es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Un problema al que los medios y la opinión pública no le damos, en mi opinión, toda la relevancia que deberíamos darle.

Desde 2003, casi 900 mujeres han sido víctimas mortales de la violencia machista en España. Son muchas más que las víctimas del terrorismo, muchísimas más, y pese a ello esta tragedia aún no desencadena la conmoción social y la agitación política que provoca el terrorismo.

Si ampliamos el foco y no nos fijamos sólo en las víctimas mortales sino en todo el perímetro del problema, los datos son aún más preocupantes.

Dejadme que os dé algunos. El año pasado, según el Consejo General del Poder Judicial, 134.462 mujeres pusieron denuncias en España por violencia de género, un 10,6% más que el año anterior. ¡134.462 en 2016, a una media de casi 370 denuncias al día!

Más datos: el año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística, 28.281 mujeres víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares estaban inscritas en el Registro oficial. 28.281 mujeres, casi como toda la población de Soria o de Teruel. Y entre ellas, ¿sabéis cuál fue el tramo de edad que más creció? El de mujeres de 75 y más años: 181 casos el año pasado.

Aún más datos: la tasa de víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares es de 1,4 por cada mil mujeres. Parece poco, pero es una tasa altísima, y además se duplica y se dispara al 3,1 por mil entre las mujeres de 25 a 29 años.

Tenemos, por tanto, un gravísimo problema que como vemos afecta a toda la sociedad, a todos los perfiles posibles de mujeres, a muy jóvenes y a muy mayores, y no somos como sociedad -como vamos a ver- todo lo conscientes que deberíamos ser de esta tragedia cotidiana.

El martes pasado se hizo público el último Barómetro del CIS, uno de los principales radares de opinión pública que tenemos en España. Hay una pregunta que siempre hace el Barómetro a sus encuestados, una pregunta sobre los principales problema que en su opinión existen actualmente en España. Pues bien: solo el 1,3% de los encuestados citaron entre ellos la violencia contra la mujer. Sólo el 1,3%. Ordenados de mayor a menor, de problemas más citados a menos citados, el de la violencia contra las mujeres no aparece entre los 20 principales problemas.

Quizás por eso, por esa falta de sensibilidad o de sensibilización, por esa invisibilidad que la violencia machista aún tiene para una gran parte de nuestra sociedad, quizás por eso las partidas para afrontar este problema en los Presupuestos públicos tanto de la administración central como en las de las administraciones periféricas están aún lejos de las necesidades reales. Y quizás por eso también aún no tenemos un Pacto de Estado entre los principales partidos políticos para acometerlo, para afrontarlo. Están en ello, pero no rematan.

Y por eso, precisamente por eso, por ese déficit de sensibilización pública sobre el gravísimo problema de la violencia machista y por ese déficit de recursos públicos para afrontarlo es por lo que tiene todo el sentido iniciativas de la sociedad civil como la carrera solidaria Hay Salida, que en sus tres primeras ediciones ha organizado la revista Mía, del grupo editorial G+J España, y al que este año nos hemos sumado desde 20minutos. Nosotros como coorganizadores, y la Casa Real, con la Reina Letizia como presidenta de honor de la carrera; y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad apoyándonos; y diversos patrocinadores públicos y privados ayudándonos; y docenas de personalidades de la política, la cultura, el deporte y la sociedad como embajadores del evento…

La carrera quiere ser un punto de encuentro en el que la sociedad dice no a la violencia de género de manera activa y es también también un impulso para financiar proyectos de la sociedad civil en apoyo de las víctimas, proyectos a los que se destina lo recaudado por las inscripciones o por los patrocinadores.

Aún estás a tiempo de inscribirte o de acudir a animar a los corredores y solidarizarte con las víctimas. Corre contra la violencia machista. Este domingo, 11 de junio, en Madrid, en el Retiro. La salida se dará a las 9.00 -antes de la ola de calor- en el cruce de Alfonso XII con Cuesta de Moyano. Te esperamos.

Un nuevo mapa bancario, quizás no definitivo

El Santander de Ana Botín se come el Popular. Completa y remata la hija la tarea que emprendió el padre, Emilio Botín, cuando fue haciéndose sucesivamente con el Banesto y con el Central Hispano, fruto este de la fusión del Central y el Hispanoamericano.

El Santander paga un euro por el Popular, un banco ahora en desguace, pero que hace menos de tres décadas era considerado el mejor del mundo y estaba incluido aquí entre los llamados Siete Grandes, más por el poder que tenían que por el tamaño. Influían mucho, mandaban mucho. A finales de los ochenta y primeros de los noventa, los presidentes de los Siete Grandes comían juntos cada pocos meses y le ponían tareas al Gobierno de turno. De aquel mapa, hemos pasado a otro donde tenemos un muy grande, el Santander, que tiene dentro a cuatro más -Central, Hispano, Banesto y ahora Popular-, y un grande, el BBVA, que alberga dentro a dos antiguos grandes -el Bilbao y el Vizcaya- y al banco público Argentaria.

En aquellos años remotos, la otra mitad del sistema financiero eran las cajas de ahorros, de las que ha quedado Caixabank, casi tan gigante como el Santander; la rescatada Bankia y unas pocas entidades de menor tamaño.

¿El mapa bancario español ya es el definitivo que dejan la crisis, la globalización de la economía y de las finanzas y el impacto del cambio tecnológico en la actividad? No parece. Queda por resolver, entre otros asuntos, cómo y dónde acabará Bankia y si siguen sueltos o integrados en una entidad mayor los nuevos bancos que en su día fueron cajas medianas y sobrevivieron a la voladura incontrolada del sector. Al mapa, previsiblemente, le quedan algunas fronteras por mover.

La publicidad institucional, una emergencia de Estado

Como periodista. Como director de 20minutos. Como presidente de AEEPP, la mayor asociación de editores de prensa que hay en España. Llevo una década denunciando en congresos de periodistas, en debates públicos, en revistas profesionales del sector y en docenas si no centenares de reuniones privadas con políticos de todos los partidos del arco parlamentario -incluidos los nuevos- el escándalo de la publicidad institucional, que en muchas de nuestras administraciones (central, autonómica, local…) se gestiona de un modo que raya lo delictivo, que apesta a malversación de fondos públicos.

Hace un año, supimos al detalle lo que había estado haciendo en este asunto durante casi una década el Canal de Isabel II, tan de actualidad en las últimas semanas por otras prácticas de los mismos personajes. Hoy hemos conocido nuevos datos tan bochornosos y escandalosos como aquellos, y con los mismos protagonistas y beneficiarios: saltándose la ley y las más básicas normas de la decencia, Metro de Madrid, entre 2011 y 2015 -con Esperanza Aguirre e Ignacio González presidiendo el gobierno regional del que dependía la empresa pública de transportes, como también lo eran cuando lo de la empresa de aguas-, volcó la mayor parte de sus inversiones publicitarias en medios afines a los dos exdirigentes del PP, al tiempo que discriminaba en esa inversión de dinero público a aquellos que, como 20minutos, tenían mucha mayor audiencia y llegaban a muchos más ciudadanos.

Son dos ejemplos, pero hay cientos, y en administraciones en manos de diferentes partidos, especialmente en los dos tradicionales -PP y PSOE- y en algunos nacionalistas con muchos años en el poder. Y no es cosa del pasado, sigue pasando hoy.

Corruptelas o incluso corrupción. Ejercicio irregular y quizá delictivo del poder. Descrédito de la política y de la gestión pública. Descrédito de la prensa y del periodismo. Menoscabo de la independencia de la prensa y de la libertad de expresión. Dinero público opaco en sus movimientos. Competencia desleal fomentada desde el poder. Merma de derechos ciudadanos. Una enorme falla, en fin, en la configuración de la opinión pública y en el funcionamiento del Estado de derecho… La publicidad institucional en España tiene todos los componentes para ser considerada una emergencia de Estado. ¿Seguiremos mucho tiempo mirando hacia otro lado las instituciones, los políticos, los medios, los periodistas y la sociedad en general?