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Si la arquitectura te rodea, deberías empezar a fijarte en ella

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¿Hay igualdad entre arquitectas y arquitectos?

Hoy, que tenemos por bandera que nuestra sociedad occidental es prácticamente igualitaria (?), leo que Martha Thorne, directora ejecutiva del Premio Pritzker 2005, ha solicitado a través de una iniciativa del portal change.org que Denise Scott Brown sea reconocida como coganadora del Premio Pritzker , que le fue concedido a su marido Robert Venturi en 1991.

Desde mi experiencia personal traigo aquí lo que escribí hace algún tiempo:

En los últimos veinte años trabajando en construcción, he podido coincidir en mi trabajo con muchas mujeres, como subordinado, de igual a igual y como responsable de ellas.

Parece que hoy las distancias se reducen, pero me sigue sorprendiendo que en nuestro sector, presumiendo como presume de estar en la vanguardia de muchos de los avances de la sociedad, el papel de la mujer como arquitecta aún esté muy lejos de la igualdad.
Y lo digo por los datos. Es mayoría el número de mujeres en las matriculas universitarias y en las escuelas de arquitectura, pero las mujeres que verdaderamente llegan a ganar premios o a realizar grandes proyectos bajo su firma siguen siendo muy escasas.
la cuota se reduce a mínimos si pienso en las que no lo hacen como parte de una pareja hombre-mujer, sino que titularizan su trabajo en solitario. Apenas puedo recordar algunos nombres y dudo que los que no versados en estas lides sepan mencionar a más de dos de ascendencia no iraní, y casi todas, por cierto, empezaron compartiendo estudio con un hombre.

Y si nos remontamos más allá del siglo XX no seria fácil encontrar algún caso de mujer en solitario que realizase trabajos en arquitectura. Y si lo hizo, no ha trascendido.
Tras toda esta exposición, no me cabe más que pensar que si bien el número de arquitectas debe ser igual o incluso superior al de hombres, los que dirigen y eligen aún son hombres. Y la arquitectura, una vez más, no es sino un reflejo de lo que tenemos alrededor.

Buscando fotos con la etiqueta “obrera de la construcción” me sale esto. Para que veamos que no solo entre los profesionales titulados hay discriminación.

Nota del arquitectador: Cuando me matriculé por primera vez en la Escuela de Arquitectura Técnica, en mi aula eramos noventa y seis hombres y cuatro mujeres. Cuatro años más tarde al salir de allí con aquel trozo de papel las matriculas de primer curso eran mayoritariamente de genero femenino. Y efectivamente en la vida profesional, eso se notó unos años más tarde. Otra cosa es el género que llega a los puestos de representación y control en empresas y estudios, que a día de hoy sigue siendo prioritariamente masculino. Es un hecho.

Toyo Ito, un premio Pritzker insatisfecho

Hoy, estaba planeado publicar un post incendiario sobre otro asunto, pero claro, van estos chicos del Pritzker y sacan la nota de prensa con la concesión del galardón a Toyo Ito y la actualidad manda.

Si tengo que describir la primera imagen que se me viene a la cabeza al pensar en Toyo Ito es una fachada tramada con distintas y aparentemente anárquicas formas, a modo de red irregular, con huecos triangulares, rasgones curvados o incluso formas amorfas. Este mismo ejercicio lo ha hecho Toyo Ito llevando esa imagen a la planta y en varias ocasiones, compartiendo esto en planta y alzado. No es, por supuesto, lo único que ha hecho, pero desde luego es una imagen marca de la casa, aunque Toyo Ito no se define con una sola imagen.

¿Cuantas asignaturas se pueden aprobar con esta misma fachada? Más de cuatro, os lo juro / TOD’S Omotesando Building, 2002—2004, Tokyo. Photo by Nacasa & Partners Inc.

El bueno de Toyo Ito, además, como todos los grandes arquitectos japoneses, aporta a la arquitectura una buena dosis de limpieza de formas y de bla,bla,bla,bla…esto lo podéis leer en esos blogs buenos de arquitectura, que los hay a centenares y mucho más versados que éste. Si es que a mí ,Toyo Ito -discúlpeme maestro- no me gusta, a mí el que me gusta es Tadao Ando, y el bueno de Sigheru Bahn que mira tu las cosas que se le ocurren -construir con cartón y cortinas, que arrestos tiene el tío- pero rayos y truenos, Tadao Ando ya ganó el Pritzker en el 95 y el post va a quedar muy desfasado y con Sigheru Bahn no es cuestión de anticiparse.

No es que yo le quite mérito, ni mucho menos. Es que no sé cuantos libros de arquitectura después, aún me cuesta ver lo de los japoneses, y sobre todo dejo de entenderles cuando leo las cosas que se escriben sobre sus obras. Que si es una arquitectura mutante, que si sus fachadas son etéreas, que si sus diseños son fluidos y sobrepasan los límites de la arquitectura moderna…me estomagan de tal manera las cosas que se escriben sobre la arquitectura que las más de las veces me pregunto a mí mismo si es que de verdad no la entiendo, si después de tantos años y tanta lectura, de tanta imagen y de tanto trabajo, debo desistir. Y es entonces cuando busco lo que el mismo autor dice de su obra.

Dice Toyo Ito que nunca estará satisfecho de sus obras y eso, me reconcilia con su arquitectura. Porque creo que la insatisfacción del arquitecto es perenne, universal y común a todos, a los arquitectos artistas y a los de andar por casa, a las estrellas del Pritzker y a los que hacen vivienda social. Incluso a Zaha. Y pienso que hasta yo, al hilo de ésto, podría escribir algunos párrafos llenos de epítetos cantarines para que nadie me comprendiese y se viesen obligados a asentir con la cabeza si lo digo con la convicción suficiente.

No estar satisfecho, invita a poner todo de tí en el siguiente proyecto, a hacer más de lo que eres capaz en cada trabajo y eso, solo eso, aunque solo eso, es una gran enseñanza para nosotros. No todos los días tiene uno algo en común con un premio Pritzker.

Nota del arquitectador: Tuve una compañera de carrera, que se mantuvo durante cuatro años en la Escuela haciendo copias descaradas de las fachadas de Toyo Ito y fue avanzando en las asignaturas de proyectos como si tal cosa. Oye entre lo que se aprovechaba de sus compañeros y la puñetera fachada de trama irregular fue avanzando en su formación a la velocidad del rayo. Quizá por eso le tengo algo de manía personal a la trama esa del demonio, pero tengo que reconocer que tiene mucho mérito, de lo contrario aquella estudiante se hubiese topado con la realidad unas cuantas asignaturas de proyectos antes. Algún día os contaré como se la encontró, porque es muy didáctico.