En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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Por favor, no hagáis el juego a los malos criadores de animales estas Navidades

Estamos a un mes de las navidades, una época que muchos consideran propicia para llevar al hogar a un perro, un gato o un hámster, ya sea como presentes para un niño o un adulto. Da igual las veces que repitamos que un animal no es un regalo, que es una responsabilidad por mucho tiempo.

Voy a asumir que lo que se desea regalar es un perro o un gato y que el destinatario es un niño. Voy a asumir también que todos los adultos en ese hogar lo han meditado bien, son conscientes de todo lo que va a suponer tenerlo y serán responsables ante las dificultades. Así debería ser siempre.

Voy a obviar además algo en lo que he insistido con frecuencia en este blog, que lo mejor una vez tomada esa decisión es acudir a una buena protectora, explicar nuestro modo de vida y rutinas y pedir un animal ya adulto que sea en primer lugar bueno, que tenga un carácter dulce y sea compatible con niños. Si primamos eso sobre su aspecto físico, acertaremos seguro.

Voy a suponer que esos padres ya saben que los perros tamaño toy no son, a priori, los mejores compañeros de juegos para niños pequeños. A partir de diez kilos es lo ideal para que el animal no tema a ese pequeño al que le cuesta medir sus fuerzas o ser delicado con él.

Voy a querer creer que esos adultos se han informado sobre cómo se comunican los perros y cómo hay que educarlos y que sabrán transmitir eso a sus hijos, explicarles que tienen que respetar al animal porque no es un peluche.

Voy a quedarme con que esos padres responsables quieren un cachorro para su hijo y quieren comprarlo. ¡Qué se le va a hacer! Por mucho que recomiende la adopción voy a quedarme con eso y a pedirles que ya que todo lo demás lo están haciendo bien, sean también responsables en no fomentar el maltrato en la cría.

En España se cría muy mal. Así de mal:

Para evitarlo, para no ser cómplices, tienen que ir recoger el cachorro a las instalaciones del criador, tienen que conocer a la madre y llevarse a ese animal sólo si tienen claro que no le están haciendo el juego a gente sin escrúpulos a la que sólo le preocupa lucrarse y que crían sin preocuparse de que sus animales transmitan problemas de carácter o enfermedades genéticas.

No se puede comprar por Internet ni en tiendas, tampoco recibir al animal por mensajería desde el otro extremo de España.

Por favor, no hagáis el juego a los malos criadores estas Navidades. Y recapacitad sobre la opción de adoptar en lugar de comprar. Puede ser una gran enseñanza para vuestros hijos.

Los cachorros que ilustran este texto están en adopción en la protectora Asturias Amigos del Perro

Contacto: adopciones@amigosdelperro.org

Katia, un desecho de cazador que ha pasado por el infierno, necesita nuestra ayuda

Me escribe la protectora El amigo fiel de Córdoba con una historia de terror. La de dos decenas de perros de caza, de esos grandes olvidados que son los podencos, malviviendo en terribles condiciones.

Hace unos días nos enterábamos de un caso espeluznante, donde una veintena de perros de caza se encontraban en unas condiciones infrahumanas y brutales. Donde el estar comidos por los parásitos, era el menor de los males.

Según nos cuentan, estos animales han sido almacenados a lo largo del tiempo, por un hombre mayor, cazador. Como ya no servían para este negocio y eran desechos de cazadores, el hombre por pena, los iba acumulando… Pero al encontrarse enfermo, ya no podía hacerse cargo de ellos y dejó de ir a este lugar.

Las condiciones son las que se pueden observar. Unas zahúrdas medio derruidas, la mayoría de los perros atados con cadenas, malviviendo a saber cuanto tiempo. Comida mezclada con excrementos. Hembras preñadas, algunos ciegos, ancianos, jóvenes, enfermos, crías… Ni que decir tiene la inexistencia de vacunaciones, desparasitaciones, identificación con microchips, etc. Al ser un caso de cesión voluntaria de la posesión (no hay titularidad) de los animales, no cabe que se solicite el decomiso de los animales.

Las fotos valen para hacerse una idea de las condiciones en las que están estos animales:

Igual que sirve el miedo que tienen ante la presencia del ser humano:

De este calvario, hemos podido rescatar a Katia. Una podenca de unos 7-8 años, recién parida (sin rastro de sus crías), con infección en vagina, mamás, ojos, fiebre. Aún estaba produciendo leche. Por el estado en el que se encuentra, ha tenido que estar pariendo toda su vida, habrá sido madre, abuela, bisabuela… una estampa desoladora al ver a un animal en estado de shock por la miserable vida que ha tenido.

Katia está aterrada, vivía atada a una cadena. Su libración en estos momentos no es comprensible para ella, todo es miedo en ese cuerpo vejado.

Ahora nos queda curarla, tras varias visitas al veterinario lograremos que poco a poco su estado de salud mejore. Se le han hecho dos ecografías y una radiografía, por si tuviera restos del parto que tuvo y estamos a la espera de los resultados de las analíticas. Mientras estará con medicación para las infecciones y para cortarle la leche.

En cuanto esté preparada, tendremos que llevarla a una residencia, no tenemos más opciones. Por lo que pedimos ayuda para ella, necesitamos una adopción, un hogar de acogida para que Katia empiece a confiar en el ser humano y deje atrás estos años de sufrimiento.

Necesitamos también ayuda económica, Katia está fuera del infierno, pero los gastos veterinarios serán elevados y el pago de la residencia no será por corto tiempo, es una podenca mayor y esto es sinónimo de invisibilidad.

Ni decir que tiene, que no podemos olvidar a los pobres que quedan en ese lugar (solo unos cuantos se han sacado de allí). Si tenemos opciones, podremos rescatar a otro más, pero la realidad es que es imposible hacer frente sin ayuda, tanto para acogidas como para afrontar el gasto que supone.

Mas información: informacion@elamigofielcordoba.org

Llega el frío, llega a las protectoras la necesidad de contar con casas de acogida para sus animales enfermos, cachorros y ancianos

Ha llegado el frío abruptamente. Nos abrigamos, ponemos la calefacción en casa y en el coche camino al trabajo, nos quejamos un poco de lo que han caído de golpe las temperaturas cuando nos metemos en el ascensor con alguien con quien no tenemos mucha confianza y a seguir con nuestra vida sin más problema.

En las protectoras no es tan sencillo. Allí hay muchos animales que lo pasan realmente mal con la llegada del frío y la humedad. Animales que son mayores, están enfermos, convalecientes tras alguna intervención o son aún muy jóvenes. Lo pasan mal durante muchos meses, empeoran e incluso mueren.

Las protectoras necesitan casas de acogida, gente buena que se ofrezca para tener temporalmente en sus hogares a esos animales, que les ofrezcan calor y cuidados hasta que llegue un hogar definitivo para ellos o puedan volver, ya en mejores condiciones.

Las casas de acogida son oro puro para estas entidades que se esfuerzan por tapar el sol con una mano.

Os animo a acercaros a la protectora que tengáis más cerca a ofrecer vuestra ayuda si es que tenéis un rincón caliente y algo de tiempo para hacer más fácil la vida a uno de estos animales, que vienen con frecuencia de conocer sólo la crueldad del ser humano. Los gastos los asumen las protectoras.

Una casa de acogida no solo cura sus cuerpos y los protege del frío, también les sana por dentro, recompensa su bondad, les ayuda a recuperar la confianza en el ser humano.

Y a la que preguntáis en esa protectora cercana sobre cómo ayudar siendo cada de acogida, también podéis llevar viejas mantas, toallas o colchas. Incluso radiadores o calefactores que ya no uséis. Preguntad qué necesitan, seguro que hay algo que a vosotros ya no os sirve y para ellos es muy útil.

Termino presentándoos a Kiev, que es muy mayor, está enfermo y necesita con urgencia una casa de acogida.

Normalmente los casos que llegan a Hoope nos dejan tocado el corazón pero, el caso de KIEV nos lo ha desgarrado. Lo encontraron deambulando solo y desorientado, sin apenas poder caminar y en las condiciones tan horribles que podéis ver en las fotos.

Le hemos llevado al veterinario y le han realizado una analítica completa (es un yayito), otra de leishmania, erlichia y filaria, le han dado un baño desparasitador (tenía el lomo lleno de huevos de pulga), le han hecho un radiografía donde se aprecia una fractura mal soldada pero ya cerrada…

El peque, pese a su delicado estado de salud, tiene ganas de vivir, come, intenta pasear y agradece cualquier mano amiga, cualquier caricia, cualquier palabra.

Por nuestra parte, tenemos claro que vamos a darle aquello que no ha recibido, nuestro apoyo, cariño y ayuda en los años que le queden y no vamos a escatimar en gastos veterinarios para que se ponga bien lo antes posible.

Ahora necesita URGENTEMENTE una casa de acogida porque, en las condiciones tan delicadas que tiene, no puede vivir en un chenil y menos ahora que empieza el frío, la humedad…

En este evento de Facebook tenéis más información sobre Kiev.

Si quieres adoptar a Kiev escribe a adopta@hoope.org, si quieres acogerlo el correo es acoge@hoope.org. A partir de 10€ al mes puedes apadrinarlo.

Cómo lograr que tu perro camine a tu lado sin tirar de la correa

Lo veo con cierta frecuencia, personas que más que pasear a sus perros son arrastrados por ellos, con los riesgos que entraña, desde una luxación de hombro a que el animal se libere y quede suelto en un sitio o situación peligrosa.

También hay pequeños perritos tirando como desesperados con la lengua fuera y jadeando angustiosamente. Ahí la persona no corre peligro, pero para el perro no es muy saludable. Y en cualquier caso no es precisamente agradable pasear de semejante manera, sea el perro grande o pequeño.

Es uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan los dueños de cualquier tipo de perro, pese a que las razas que han sido utilizadas tradicionalmente para tiro son más proclives a comportarse así.

Hay collares que pueden suponer una ayuda: para los perros más pequeños pueden estar bien los arneses, no porque así no vayan a tirar, pero sí pueden ayudar a evitar que se hagan daño. Para los perros más grandes, capaces de llevar a remolque a sus amos si se lo proponen, a mí me gusta un tipo de collar que se coloca en la cabeza, al modo de las cabezadas de los caballos, que se llama halti.

Puede que al principio el perro proteste, pero su uso no les va a hacer daño y nos va a ayudar a controlar la fuerza que ejerce sobre la correa, que con la cabeza va a ser mucho menor que con el cuello o el cuerpo. Se puede combinar, como en la imagen que muestro, con el collar convencional para enseñarle mejor, haciendo uso del halti solo cuando es preciso. Y una vez comprendido cómo se debe pasear, se puede prescindir de él.

En cualquier caso, con lo que hay que combinarlo siempre con enseñarle a pasear sin tirar a base de constancia y paciencia. También con cariño y firmeza, que no son conceptos incompatibles. Es decir, lo que siempre hay que hacer aunque no busquemos el apoyo del halti o de otros collares creados con el mismo propósito, es tomarse muy en serio el adiestramiento para que aprenda a no tirar de la correa.

¿Cómo hacerlo? Es sencillo: hay que premiar con caricias, buenas palabras, juguetes o incluso comida si camina junto a nosotros sin tirar. Y cada vez que tire hay que pararse. Hay expertos que recomiendan hacerle sentarse y esperar hasta que se tranquilice. Cuando ya esté tranquilo, incluso aburrido, y sin ánimo de tirar, seguiremos avanzando. Otros dan media vuelta, como veréis en el primer vídeo. Algunos se detienen y dice “no“. Los cambios de rumbo también pueden funcionar. Si vuelve a tirar a los dos pasos, toca volver a detenerse. Si avanza sin tirar hay que felicitarle. Que esté pendiente de nosotros es preferible a que esté buscando estímulos en su entorno. Independientemente del método elegido la idea es que interiorice que tirando no va a llegar al sitio que desea, y que el aprendizaje sea en positivo, sin hacerle sentirse mal.

Los primeros paseos en los que lo pongamos en práctica pueden eternizarse, pero si no nos rendimos, antes de lo que parece el perro se acostumbrará a caminar al lado como es debido. Y para que sea efectivo cuanto antes lo ideal es que siempre se obre así, o siempre que se pueda. Por parte además de todas las personas que lo pasean.

Más allá de pasear aplicando el método, también podemos establecer jornadas concretas para trabajarlo. Buscamos un lugar tranquilo, en el que no haya mucho estímulo que pueda despistarnos, y nos ponemos a premiar su buen comportamiento y hacerle ver cuando no está paseando bien.

Yo siempre he obrado así con mis perros. No obstante, hay más métodos y más matices en ellos. Lo que es común a todos los recomendables es que opten por enseñarles en positivo (insisto porque es importante), reconociéndoles su buen comportamiento, más que obligarles o tirar de refuerzo negativo. También tienen todos en común la paciencia y la constancia (sé que me repito de nuevo, pero es que es lo que toca).

Os dejo algunos vídeos:

En este se parte de que al perro ya le hayamos enseñado a estar sentado y atento a nuestro lado previamente:

Sinceramente creo que hay tres cosas que todo perro debería saber: sentarse cuando se lo piden, caminar junto sin tirarnos de la correa y responder a la llamada.

De todas formas, incluso el perro mejor educado puede encontrar puntualmente un estímulo que le haga querer acercarse y producir ese tirón con tracción a las cuatro patas. Nunca debería llevar la correa alguien que no tenga la suficiente fuerza como para poder afrontar ese tiron sorpresa.

Si permitimos que un niño, nuestro hijo o hijo ajeno, pasee a nuestro perro, que es algo que a los niños les suele gustar y piden con frecuencia, y nuestro perro les sobrepasa en fuerza, hay que estar muy pendientes de ellos, bien cerca en todo momento. También conviene explicarles que si notan un tirón, suelten la correa. Mejor eso que verse de cara en el suelo.

A mi sobrina le paso siendo muy pequeña. Llevaba a Troya cuando yo aparecí, de improviso, doblando la esquina. Troya vino con entusiasmo a saludarme haciéndola caer. Ahora, con ocho años, continúa feliz paseándola pero sabe bien que hay que soltar si tira.

Romano es un perro que llegó a la Asociación ddevida hace varios años y ya es un veterano en la protectora. Aún no ha encontrado un hogar.

Todos quiénes conocemos a Romano no entendemos cómo aún no ha llegado la suerte a él puesto que es un perro estupendo con un carácter inmejorable siempre alegre atento y divertido. Se lleva bien con otros perros, machos y hembras; le encanta jugar a la pelota y la compañía humana, con los niños lo pasa bomba. La vida sedentaria que lleva en el chenil en que vive hace años le ha hecho coger algunos kilos de más, pero es un perro al que le encanta pasear y vivir en familia le dará la actividad que necesita y que no puede tener ahora. Romano es de enero de 2012 y puede convivir con cualquier familia responsable que quiera brindarle una oportunidad.

Se encuentra en Utrera (Sevilla).

Contacto: adopciones@ddevida.org

Los animales son una compañía beneficiosa para las personas mayores, pero tened esto en cuenta

Veo un señor mayor que se acerca a un banco. Se sienta y salta a su lado un pelanas pequeño, al que inmediatamente propina dos sonoros besos. Enternecedor.

Los perros y los gatos pueden ser una compañía maravillosa para muchos mayores. Proporcionan un cariño incondicional, les hacen sentirse útiles, mejoran su autoestima. En el caso de los perros también contribuyen a que salgan de casa, paseen y se relacionen con otros.

Pero ojo. No es una receta para tener a todos nuestros mayores acompañados y paseándose. Un animal supone gastos, un compromiso diario, suelta pelos… no es una responsabilidad que asumir a la ligera.

Lo mismo que con personas más jóvenes, no a todo el mundo le compensa. No se debe intentar convencer a ese mayor, ese mayor tiene que estar convencido de querer la compañía de un animal.

Y si un anciano quiere un animal, no suele ser buena idea buscar un cachorro. No solo por la cantidad de energía y paciencia que requiere educar a un cachorro, por el reto que suponen.

Una de mis perras, Troya, tiene 18/19 años. Vale que no es lo normal, pero un perro o un gato puede vivir cerca de dos décadas. Siento sonar dura, pero hay que ser conscientes de los años de vida autónoma que le pueden quedar por delante a esa persona mayor.

A menos que tenga un buen soporte familiar, que ese animal tenga asegurado por completo su futuro si a ese anciano le faltan las fuerzas, físicas o mentales, o directamente muere, lo mejor es un perro o gato también mayor. Como mínimo un adulto de unos cinco o seis años.

Lo siento, hay que ser realistas. Estamos hablando de un ser vivo.

Un animal adulto o mayor además tendrá un carácter asentado u conocido, menos necesidad de ejercicio físico y mental y vendrá ya educado.

En cualquier buena protectora les sobran animales así, si olvidamos caprichos de razas y aspectos. Incluso tienen programas especiales para facilitar la adopción de los perros y gatos más mayores.

Demasiadas veces he visto que hijos o nietos han regalado al abuelo el bichón maltés, el yorkshire o el chihuahua que era su capricho estético (el de hijos y nietos, no el del abuelo).

También he visto abuelos comiéndose con patatas pitbulls, borders collies o enérgicos goldens que primero fueron de esos hijos y nietos hasta que no les cuadró por el motivo que sea seguir cuidándolos y se lo colocaron al yayo, que se supone que le va a venir bien la compañía.

Y son perros que no son aptos para esa persona mayor por su fuerza y necesidad de ejercicio.

Un perro de ese tamaño puede ser el compañero perfecto de una persona mayor, pero solo si ese animal es un adulto educado y de buen carácter como os comentaba antes.

Si el mayor de verdad quiere un animal y puede asumir esa responsabilidad, siempre mejor el #adoptanocompres. Adoptando es más sencillo dar con ese animal maduro y de carácter dulce. Y ahí tenéis otro post en el que vislumbrar más motivos para no comprar.

Por último, un par de deseos lanzados al aire digital. Uno es que hubiera más residencias de ancianos, al menos residencias de válidos, en las que admitieran animales de compañía. Las ventajas que proporciona la compañía de un animal serían aplicables a esos entornos también.

De hecho a muchas residencias llevan a perros de terapia.

Hay ancianos que ni se plantean la residencia por tener que dejar atrás a sus compañeros, a los que dan besos en los parques, o que ceden y acuden a ellas con el corazón roto porque no hay más opciones.

Y el otro deseo es en realidad una petición a las familias de esos mayores que comparten vida y aman a un perro perro o gato. Bajo ningún concepto lo abandonéis o entreguéis al primero que pasa. Dadle un buen hogar o buscádselo para hacer honor a la memoria de vuestro familiar.

Deshacerse del animal sin miramientos es de ser muy miserables. Si existiera eso de las reencarnaciones, que a veces pienso que no estaría mal, después de algo así os tocaría vivir como cucarachas.

Espero, dentro de tres décadas, ser una viejecita que comparte banco con algún perrete, dándole besos, y tiene un gato esperándome en casa.

Intentaré asegurar su bienestar en lo posible por lo que a mí me pueda pasar, pero soy consciente de que siempre dependeré de las decisiones y la moral otros.

Un tercer y último deseo: confío en que los míos no me decepcionen.

Jacky tiene once años y está recogido en Asturias por Amigos del perro.

Después de perder a su familia, se adapta muy bien a su nueva vida en el albergue. Es un abuelo muy activo, que convive con otros perros y le encanta jugar con cachorros. Con algunos machos es algo cascarrabias. En los paseos es un perro sociable y feliz.

Contacto desde este formulario.

¿Cuánto cuesta anualmente mantener a un perro o un gato?

Cuando queremos añadir un animal a la familia hay que valorar si estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de pasearle, educarle… atender todas sus necesidades en definitiva, en las duras y en las maduras, durante toda su vida. Una vida que puede durar muchos años, una de mis perras ya es mayor de edad (para que quede claro, tiene dieciocho años).

En esa valoración hay que tener en cuenta que supone un coste económico que hay también que asumir. Un coste que puede elevarse sobremanera si surgen problemas de salud que requieran alimentación especial, tratamientos o intervenciones. Los perros no tienen seguridad social y el IVA veterinario de los animales de compañía sigue en un incomprensible 21% propio de los artículos de lujo.

Costes que también pueden incrementarse si necesitamos recurrir de modo habitual o temporal y excepcional a cuidadores (mejor opción que las residencias caninas a mi parecer) o paseadores.

Por eso suelo advertir cuando alguien quiere adoptar que no debería elegirse esa opción por ser más barata que comprar un gato o un perro, sino por una cuestión ética. Incluso un animal que nos hayan regalado sin coste ninguno puede llegar a resultar muy caro.

Si la gente que no lo tiene claro no se lanzara a la piscina de meter un animal en casa, gran parte del problema de abandonos animales existentes desaparecería. Tener perro o gato (o cualquier otro animal de compañía) no es obligatorio, de hecho es solo para aquellos muy convencidos.

Dicho lo cual, vamos a intentar contestar a la pregunta. ¿Cuánto cuesta mantener a un perro o un gato?

En la web Idealo hicieron hace no mucho un cálculo aproximado, según el cual los costes iniciales para recibir a un animal en casa (hacerse con el ajuar del perro o el del gato que llega a la familia), supone 235,84 euros de media en el caso de un gato y 266,82 si es un perro, aunque en este caso la cosa puede variar mucho en función del tamaño del animal.

Por otro lado, el mantenimiento anual de un gato supone un gasto de 522,27 euros y el del perro oscila entre 217,72 y 733 euros. Gastos en los que se tiene en cuenta el gasto veterinario mínimo.

Sinceramente, se me hace poco.

En concreto, en cuanto a gastos relacionados con la higiene, los gatos precisan tanto de una caja de arena (11,96 €), como de un recogedor (4,27 €) y de un cepillo (3,04 €), mientras que para los perros se necesitaría un cepillo (6,99 €), champú (9,96 €) y un spray antiparasitario (13,50 €), lo que suma un coste medio de 19,27 € para los gatos y 30,45 € para los perros. En cuanto a temas de seguridad para las mascotas, en el caso de los gatos se recomienda contar con una gatera para la puerta con chip (14,97 €) y una red para el balcón (14,87 €), lo que supone un gasto de 29,84 € de media. En el caso de los perros, este gasto sería de unos 14,49 €, incluyendo un collar luminoso (9,04 €) y un bozal para aquellas razas que lo necesitan (5,45 €). No hay que olvidar las primeras vacunas que hay que poner a nuestras mascotas para asegurarnos de que están sanas y que cuestan una media de entre 100 y 105 € en total.

En estos gastos iniciales idealo también incluye el coste de comederos y bebederos, así como de camas y mantas para nuestros nuevos compañeros. En el caso de los gatos encontramos los comederos a un precio medio de 3,82 € mientras que en los perros ascendería a 4,49 €. Por parte del desembolso en camas y mantas, para un gato el coste medio es de 7,20 €, mientras que para un perro es de 27,98 €, debido especialmente al mayor tamaño de las camas. Para poder salir a la calle y realizar viajes también se deben incluir varios productos como un transportín (9,95 €), un collar antiparasitario (8,37 €) y unas pinzas para garrapatas (4,77 €) en el caso de los gatos, mientras que para los perros es necesario un collar (7,95 €), una correa (6,99 €), unas bolsitas higiénicas (15,58 € para todo un año), así como un transportín (41,99 €), de modo que el gasto medio en esta categoría es de 23,09 € para gatos y de 72,51 € para perros. Además, para asegurarnos de que nuestros compañeros se diviertan y hagan ejercicio, estos gastos incluirían un rascador de varios niveles (47,63 €) y una caña con plumas (4,99 €) para los gatos, mientras que para los perros el informe de idealo menciona un mordedor (11,90 €) y una pelota (7,39 €), lo que conlleva un gasto medio de 52,62 € para gatos y de 19,29 € para perros.

Además de estos costes iniciales, el mantenimiento de una mascota incluiría un gasto anual que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, los gastos del veterinario suponen un mínimo de 50-55 € al año, incluyendo la visita y la vacuna de la rabia. Por supuesto, en caso de enfermedad el gasto puede ser mucho mayor. Además, en el caso de los felinos habría que tener en cuenta los gastos de la arena (72 € anuales) y alimentación (400,27 € de media). Por parte de nuestros compañeros caninos, el gasto en comida variaría entre los 162,72 y los 678 € anuales, dependiendo del tamaño de nuestra mascota. De este modo, el coste total de los gastos anuales para compartir nuestra vida con un gato es de 522,27 € de media, mientras que si lo que queremos es tener un perro como compañero fiel, el coste sería de entre 217,72 y 733 €, en función de su tamaño.

En Barkibú también hicieron el cálculo del mantenimiento anual en el caso de los perros y el resultado era superior.

El coste de un perro sano de entre 2 y 8 años y 29kgs de peso, nos supondrá un coste de entre 800 y 1.000€ al año. Si tu perro es un cachorro, el coste del primer año se incrementará notablemente. Lo mismo ocurrirá si tu perro es un abuelete. Coste de un cachorro o un abuelete: 1.300€ al año.

Obviamente cada familia es un mundo, son cálculos haciendo medias y pueden variar por arriba o por abajo, aunque mi impresión es que en un hogar en el que quieran tener bien atendido a su animal va a ser superior, porque el pienso siempre debería ser de calidad, porque hay que reponer el ajuar con cierta frecuencia, porque siempre puede haber caprichos e imprevistos.

En cualquier caso, viene bien ver estos números para hacerse una idea de que tener un animal no es una decisión que se pueda tomar a la ligera. Tampoco en lo económico.

El perro que acompaña este texto es Kovic,  “una víctima más de la irresponsabilidad humana”.

Fue adoptado cuando era cachorro. Adoptar un perro debe ser algo meditado. Deberíamos ser conscientes que es para toda la vida, y no solo hasta que se pase el capricho del perrito.

Cuando Kovic creció, ya no lo querían. Dicen que porque no podían hacerse con él. Que tiraba mucho, que era muy travieso… Vamos, lo normal cuando no le das lo que un perro necesita. Porque siempre es más fácil echarle la culpa al perro. Dieron a Kovic a otra persona que se lo llevó a una casa en un pueblo. Y ahora, más o menos un año después, esa persona se va de viaje y dice que no volverá, con lo que Kovic se queda desamparado.

Kovic acabó abandonado en una perrera. Tuvo que pasar ahí dos noches hasta que pudimos sacarlo. No hemos conseguido casa de acogida aún, así que lo hemos llevado a una residencia… Ahora empieza su nueva vida.

Buscamos para Kovic una casa de acogida o adopción responsable. Kovic está demostrando que es un perro buenísimo, cariñoso, sociable. Se lleva bien otros perros . Tiene casi 3 años. La familia que lo adopte contará con la ayuda de educador canino si hiciera falta.

Contacto: perrigatossinfronteras@gmail.com 670 95 96 88

¿Cuando y cómo bañar a nuestro perro? ¿Conviene usar perfumes? ¿Cepillarlo?

Si estáis esperando una respuesta tipo, dos veces al mes o seis al año, me temo que os voy a decepcionar. La realidad es que depende. No es lo mismo un animal con el que salimos al campo a menudo y disfruta de cada charco de barro que se encuentra que uno que se pasea poco y por pulcras zonas urbanas. Tampoco es igual uno de pelo corto tipo pitbull o galgo, que un pelanas.

No obstante, lo recomendable para la mayoría  se acerca más a lo de las seis veces al año que a las dos al mes. En realidad un perro no solo no precisa baños con champú frecuentes, sino que además pueden ser dañinos para él. Ellos no sudan (bueno, un poco sí pero por pocos lugares como las almohadillas de las patas), el PH de su piel se altera fácilmente con exceso de lavados y el olor típico a perro se acentúa si les sometemos a una limpieza excesiva. Y demasiados baños eliminarán la protección natural del manto, provocando que pierda lustre y suavidad.

Solo si tenemos absolutamente claro que el animal lo necesita hay que meterlo a remojo. Y siempre con champús específicamente pensados para ellos, jamás con champús humanos. Lo mismo vale para las colonias, aunque no se yo amiga de recomendar que los perfumemos y, en todo caso, mejor que se empleen colonias que respeten su aroma natural y no que pretendan que un perro huela a fresas. En muchos casos el uso de perfumes va a conllevar que nuestro perro esté como loco por rebozarse en cualquier porquería que encuentren que contrarreste ese olor tan poco natural para ellos. Recordad que tienen un olfato muy sensible y les sirve para identificarse.

Si se le baña hay que secarlos muy bien y hacerlo teniendo consideración hacia el animal. Intenta que se acostumbre a que es un momento agradable, o por lo menos lo menos desagradable posible. Si tú no disfrutarías bajo un manguerazo sostenido de agua fría, no se lo hagas tampoco a él. Si en casa no te apañas para hacerlo, abundan los profesionales que lo dejarán como una patena. En los perros que agradecen cortes de pelo, esas visitas son obligadas en la práctica totalidad de los casos. Los experimentos caseros, por mucho que uno sea muy manitas cortando el pelo a toda la familia, suelen salir mal.

Cuando digo que solo hay que meterlo a remojo si lo tenemos bien claro y que mejor pocos baños y nada de perfumes, no quiero decir ni mucho menos que haya que descuidar su higiene. El cepillado frecuente es obligatorio con los perros que tengan pelo largo o semilargo. En este caso mejor proponerse un cepillado diario para que luego logremos al menos uno semanal.

Con los de pelo corto, siempre de más fácil mantenimiento, el mejor cepillado a mi parecer son las caricias a conciencia. En cualquier caso hay cepillados y peines para todos los tipos de pelo de perro. De nuevo, aquí lo suyo es dejarse asesorar por algún peluquero canino para adquirir aquellos que mejor resulten con nuestro animal.

Más vale que tengáis muy presente antes de sumar un perro a la familia también estas necesidades. Yo casi ni me peino a mí misma, como para buscar un perro con melenas que requieran muchos cuidados… Lo mismo vale con los gatos. Con pelo largo serán preciosos, pero desatendidos y con nudos ya no tanto y además pueden suponer un problema de salud para el animal.

Y es imprescindible vigilar y limpiar a menudo boca, oídos y uñas. Si estas últimas crecen en exceso por falta de ejercicio o el perro tiene espolones traseros, habrá que recortarlas regularmente con un cortador especial o acudir a alguien que sepa para que lo haga si no tenemos claro cómo hacerlo con bien. Para los perros con problemas de sarro hay cepillados y pastas específicos.


La belleza canina que acompaña este contenido (a la que sí miráis bien veréis que le vendría bien un baño y un cepillado y seguro que así aún se le vería más guapo) es un perro joven, apenas tres años, y tamaño mediano tirando a pequeño, unos 20 kilos. Lo sacaron de la perrera hace un par de años, siendo poco más que un cachorro, pero inexplicablemente aún no ha enamorado a ninguna familia.

Es un perro muy bueno que se lleva bien con perros, gatos y todo tipo de humanos. Buscamos desesperadas una familia que quiera darle a Tayson la vida que merece.

Su único problema es la ansiedad que tiene, desde hace unos meses, no lleva bien estar encerredado todo el día, ya que le gusta mucho el contacto humano y ha canalizado el estrés en coger pelotas y piedras. Tiene la piel sensible y no se le deben de poner collares antiparasitarios porque la piel se le irrita mucho.

Contacto: amigosfelycan@gmail.com

Mel y Mató, dos hermanos inseparables que buscan un hogar tras sobrevivir cinco meses en la calle

Mel y Mató son hermanos, de buen carácter (cariñosos, obedientes y sociables) y de tamaño pequeño. Mel apenas pesa cuatro kilos y Mató seis. Tienen siete años, una edad estupenda porque les queda mucho por delante pero ya han sentado sus cabecitas, por eso me cuentan que pasean tranquilos y sin tirar, que se les puede pasear a placer con una sola mano.

Duermen juntos, en la misma cama, son inseparables y desde la asociación barcelonesa Pataners, la asociación que los rescató de la calle, quieren que siga siendo así. No quieren que se separen, buscan una adopción conjunta, un hogar que abra sus puertas a ambos.

E, incomprensiblemente, ese hogar, esa familia, no llega.

Han pasado por varias manos a lo largo de su vida hasta que ser abandonados en la calle donde sobrevivieron varios meses gracias a que Mató cuida y protege a su hermana que es más tímida e insegura.

Buscan personas que comprendan que en pareja la vida sabe mejor… que no los separen y repartan amor a dos manos. Lo que no separó el frío, el hambre, el miedo y la tristeza, que no lo separe el ser humano.

Como si se hubieran jurado lealtad eterna, Mel siempre sigue a Mató y, éste nunca la deja atrás. Estos dos hermanitos han vivido siempre juntos.

Mató es súper simpático y se va con cualquiera que le haga dos mimos. Se derrite con una caricia y cuanto te conoce te sigue a todas partes como una sombre, pero es un perro tan fiel, que no abandonó a su hermana para irse detrás de nadie a buscar un hogar.

Mel, al ser más pequeña es tímida y algo desconfiada. Cuando te conoce puede ser más empalagosa y faldera que Mató, pero de entrada no se fía y nunca se hubiera espabilado sola en la calle. Es admirable ver como Mató cuida y protege a su hermana.

Si quieres conocerlos o más información, puedes acudir a la Asociación Pataners, en Barcelona o llamar al 930021876

En Facebook podéis acceder a más fotos y vídeos de esta pareja. 

Duma y Max, dos casos de abandono, dos perros especiales

En todas las protectoras de animales hay siempre varios casos especiales. Perros y gatos que, por distintos motivos, llegan al corazón de los voluntarios, normalmente son animales que no logran adoptantes pese a necesitarlos especialmente.

Es el caso de Duma y Max, que esperan su segunda oportunidad en la asociación madrileña La estrella animal.

Dos casos especiales entre tantos que también lo son en toda España.

Duma es una perrita que entró en la perrera ya que sus dueños se fueron y la dejaron con su padre, que es alcoholico y no la cuidaba nada.

Mediante denuncias de los vecinos consiguieron que se la quitaran. Desde que supimos que iba a entrar hemos estado intentando buscar acogida pero como la perra tiene ese aspecto nadie quería.

Descartamos sarna y leismania. Es algo
endocrino, tiene hipotiroidismo y necesita alguien que la cuide y mime mucho, que la bañe cada 5 días con un champú especial y le dé su medicación y poco a poco irá a mejor.

Nosotros nos hacemos cargo de sus gastos. Ahora va ahora al vete cada tres semanas a revisión.

A Max sus dueños también lo dejaron en la perrera. Lo adoptaron en dos ocasiones y las dos veces lo devolvieron.

Nos hemos hecho cargo de él y está en acogida. Es un perro que necesita tiempo, creemos que su dueño le pegaba ya que tiene miedo a los hombres. Necesita paciencia y mucho cariño para superar sus traumas.

Ambos se entregan en adopción en Madrid alrededores. Se hará seguimiento.

Contacto para adoptar, acoger o para tener más información sobre Duma y Max: 692482573 y la-estrella-animal@outlook. com

De nuevo una camada de cachorros tirados a la basura, esta vez en Córdoba

Ayer os mostraba unos galgos que esperaban un hogar desde Córdoba, desde la protectora El Amigo Fiel. Hoy seguimos en la misma provincia de la mano de otra asociación: Arca de Noé.

Me hacen llegar algo que, por desgracia, es demasiado habitual: abandonar animales en la basura, tratar a ser vivos indefensos como desperdicios inanimados. Me asombra lo mucho que sucede y la conclusión que se extrae de ello, que es que nos cruzamos demasiado a menudo en nuestro día a día con bípedos sin alma. Hay que tener poca bondad para desoír los gemidos de unos cachorros recién nacidos, para arrojarlas a un contenedor sabiendo que eso supone su muerte y darles la espalda.

Ojalá actos así dejaran una marca visible en el rostro, igual que sin lugar a dudas la dejan en el corazón.

La otra conclusión es también obvia. Lo necesario de la esterilización, de limitar la llegada de camadas no deseadas. Aunque bien es verdad que también se abandonan así animales adultos.

Una vez más, otro caso de personas sin corazón que tiran vidas recién nacidas a la basura, como si de objetos se trataran. Afortunadamente, sus llantos y súplicas han sido escuchadas por personas que no iban a dejarlos allí y han hecho todo lo que estaba en sus manos para salvarlos. ¡GRACIAS!

Estos pequeñines aún no pueden darse en adopción. Son muy pequeños y necesitan crecer sanos, fuertes y llenos de cariño en sus casas de acogida. Pero sí, cuando comiencen a comer solitos sí que buscarán con todas sus ganas una familia para siempre.

Necesitábamos mandar este correo y contaro nuestro día a día, la dura realidad que desgraciadamente, solo es la punta del inmenso iceberg de esta crudísima situación.

En la protectora que los ha recogido necesitan hogares de acogida y adoptantes. Para estos cachorros en un futuro próximo y para otros animales que también albergan. Os animo a visitar su web y sus redes sociales y conocer sus necesidades para ver si podéis echarles una mano.

Contacto: elarcadenoecordoba@gmail.com