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En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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La Fiscalía registró 175 investigaciones por malos tratos a animales domésticos en 2017

Fue noticia la pasada semana, la Fiscalía General del Estado hizo balance del año pasado y resulta que las investigaciones por maltrato animal fueron las que más crecieron.

En concreto, la Unidad de Medio Ambiente registró 175 diligencias de investigación por delito de malos tratos a animales. En 2016 habían sido 119. Sentencias condenatorias por malos tratos a animales domésticos hubo 163.

Ya lo sé, parecen pocas, muy pocas, sabiendo cómo está el patio patrio en este sentido. Pero conviene ser optimistas y pensar que es positivo que aumenten las investigaciones y las condenas, igual que crecen las denuncias y la sensibilidad de la sociedad a todos los niveles.

Quería aprovechar este dato para recordar la necesidad de denunciar todo aquel maltrato que presenciemos. Que la sociedad avance es cosa de todos. También para recordar que PACMA lanzó una aplicación y una web que facilitan estas denuncias.

Explican los pasos, la legislación y ayudan a redactar la denuncia para que solo quede entregarla a las autoridades.

Las denuncias son precisas para que haya más investigaciones y condenas, para que identifiquemos a aquellos indeseables que, muy probablemente, también sean peligrosos para sus congéneres.

Cuando los perros llevan un lazo amarillo, es por otros motivos

Hace cuatro años largos os hablé en este blog de los lazos amarillos que llevan algunos perros en el collar o la correa. Es una iniciativa internacional, nacida en Suecia, para dar a entender desde lejos, sin necesidad de hablar, que es mejor dejar a ese animal en paz, que no conviene acercarnos a él, vayamos solos o con otros perros.

Puede haber muchos motivos: porque está enfermo, en celo, tiene problemas de comportamiento, es muy nervioso, muy miedoso, estamos entrenándole en ese momento…

Y lo cierto es que se extendió por muchísimos países, porque es una idea sencilla y muy útil.

Así os lo explicaba entonces:

Para hacer más visible de manera inmediata a esa necesidad de espacio existe una iniciativa internacional llamada The Yellow Dog Project y que también se dedican, por ejemplo, a enseñar a los niños cómo acercarse correctamente a los perros.

La cosa es sencilla. ¿Tu pero está permanente o temporalmente en esa situación? Pues pones un lazo amarillo en su correa para advertir a los demás y listo. Es una muy buena idea (gracias Gara por descubrírmela) que cuanto más se difunda más útil será, así que os pido ayuda con ello.

La foto que muestro están en el muro de Facebook de The Yellow Dog Project. También están en Twitter y promueven el hashtag #yellowdogproject.


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Es algo que han recogido en los últimos años distintos medios especializados y que ha ido calando en nuestro país lentamente. Es cierto que aquí no es aún demasiado conocido. Pero me da que esta iniciativa va a tener que ser aparcada o sustituida por otra. O directamente considerarla fracasada en España, por mucho que resulte muy útil. Y seguro que no hace falta que os explique el motivo.

Llevo ya mucho tiempo acordándome del proyecto del perro amarillo y cómo colisiona con la actualidad reinante. Esta última semana, especialmente. Por eso he decidido recordarla de nuevo.

Y este blog no es un sitio en el que hablar de asuntos que no toquen el bienestar animal y su protección, pero no puedo terminar sin pedir un poquito de respeto, sangre fría y cordura.

Lo mínimo que se debería hacer con los otros lazos amarillos, como a los perros que se suman a esta iniciativa del perro amarillo, es dejarlos seguir su camino sin más.

Las malas prácticas de dos criaderos y una tienda desvelados en una semana, casi 700 perros intervenidos, un veterinario justamente indignado

Carlos Rodríguez es veterinario, presidente de la ONG Mascoteros Solidarios, escritor de varios libros sobre cuidados y tenencia responsable de animales de compañía (el último, Llévame contigo) y presentador de televisión y radio.

Lleva tantos años conduciendo el programa de Onda Cero Como el perro y el gato, desde el que divulga y conciencia, que soy incapaz de recordar cuando fue la primera vez que le escuché. Creo que tendría ‘veintimuypocos’ años y estaba un fin de semana cocinando por aquello de mi recién inaugurada independencia, y tengo ya cuarenta y dos.

Poco después arrancaría con mi blog de protección de animal, que ya tiene más de quince años, y acabaría coincidiendo con él en distintos lugares y circunstancias, unidos por nuestro amor por los animales y nuestro empeño veterano en hacer de este país un lugar mejor para ellos.

Esta semana ha sido noticia el desmantelamiento de un criadero ilegal en Castellón en el que tenían casi cuatrocientos animales de razas pequeñas (chihuahua, bichón maltés, yorkshire…). Un lugar de horrores en el que producían cachorros que luego se vendían en tiendas y centros comerciales, en el que llama especialmente la atención el número de perros intervenidos, algo que su tamaño miniatura y la bobería de tantos que ponen de moda razas o buscan el más pequeño todavía fomenta.

Apenas unas horas antes teníamos otra noticia similar: la Guardia Civil rescató 38 cachorros enfermos y encontraron 31 muertos procedentes de Eslovaquia en una tienda de Barcelona, con irregularidades en los papeles. Cachorros de Europa del Este que con frecuencia se venden a peso de animal vivo a la llegada.

Hace exactamente una semana hubo otra similar, con la Guardia Civil inmovilizando cerca de doscientos perros de un criadero ilegal en Madrid, muchos necesitados de atención veterinaria urgente, e investigando al propietario por maltrato.

Ese último suceso me impulsó la pasada semana a escribir un post titulado: Muchos cachorros de raza han sido criados desde el desconocimiento o desde la crueldad, ¿sabes cómo lo fue el tuyo? y un hilo de twitter. Os animo a leerlo, no voy a repetirme.

Estas noticias se repiten a lo largo de todo el año. Y en la mano de los que adquieren cachorros está en gran medida el frenarlo. Pero la responsabilidad no es solo suya.

Entiendo perfectamente el impulso que ha llevado a Carlos Rodríguez a lanzar este vídeo a las redes.

Lo entiendo porque comparto su indignación. Una indignación de muchos años que, en su caso, le afecta especialmente porque en su gremio hay grandes amantes de los animales pero también demasiados que hacen la vista gorda, que son cómplices del maltrato y malas prácticas, que directamente incurren en delitos.

Os recuerdo que tenemos en marcha lo que la Guardia Civil llamó la ‘operación ears’, en la que detuvieron en 2016 a 32 personas, 26 cazadores y seis veterinarios de la que han derivado diez procesos distintos en Huelva. Este mes se saldó unos de esos juicios con apenas un año de cárcel a una persona por mutilar de mala manera orejas y rabos de 30 perros de caza.

Entiendo además lo frustrante que debe ser para los agentes de la Guardia Civil que se involucran y participan en estas operaciones resultados así ante la justicia. Imagino que comparten nuestra indignación y no puedo por menos que agracederles su labor y pedirles que insistan, que no paren, que no se rindan al desánimo.

Esas operaciones eran impensables hace pocos años, cuando la impunidad de los maltratadores y criadores sin escrúpulos era absoluta.

Gracias a gente como ellos, como Carlos, como muchos de los que leéis este blog y transmitís la necesidad de adoptar y de ser responsable con nuestros animales hasta el final, vamos avanzando. Pero hay que ponerse las pilas, porque ese avance es dramático que se produzca de manera tan imperfecta y lenta, midiendo el tiempo en sangre y sufrimiento.

Esto es lo que hay detrás de querer comprar un perro o un gato barato y rápido

El post de hoy tiene otro formato, el de un hilo de twitter que no he podido resistirme a escribir tras la última noticia de un criadero intervenido por ser un núcleo de maltrato animal.

Un tipo de noticia demasiado frecuente, algo que si queremos detener tenemos que asumir como una responsabilidad de toda la sociedad y reaccionar.

La Real Federación de Caza lanza una campaña contra el abandono de perros

Hace apenas tres días hablaba con una buena amiga de cazadores y perros. Me contaba que padre es un buen cazador, que sigue al milímetro las normas y además un ética particular que es ciencia ficción para muchos escopeteros, un cazador para el que sus perros eran miembros de la familia.

La creo porque he conocido cazadores como su padre. No por nada vengo y me he movido mucho por el entorno rural. No es la primera vez que os cuento en este mismo blog que me consta la existencia de gente así, que incomprensiblemente para mí disfruta disparando a seres vivos, pero que tiene a sus perros tan bien atendidos como los míos, felices de compartir largas jornadas en el campo con sus dueños y que envejecen dormitando sobre la alfombra del salón.

También os digo que son pocos y que nunca han sigo rehaleros ni galgueros, a los que incluso desde antes de estar vinculada a la protección animal he sabido alimentando con pan duro, maltratando, descartando de mala manera perros, robándoselos y mercadeando entre ellos, sin ponerles chip ni vacunas, tratando como herramientas de usar y tirar a sus animales.

Que nadie se confunda, que yo sepa que hay buenos cazadores, que los hay que aman y atienden a sus perros hasta que la edad les vence, no significa que esté a favor de la práctica cinegética y del uso de perros para cazar. Desde hace quince años soy espectadora de tantos desmanes vinculados al uso de perros cazando, he conocido tantos animales maltratados y abandonados, he visto tantos cheniles llenos de su irresponsabilidad en perreras y protectoras, que me resulta imposible desear otra cosa que el fin de la caza con perros (y hurones).

Este viernes ha sido noticia que la Real Federación Española de Caza (RFEC) ha lanzado la campaña #CeroAbandono para sensibilizar a los dueños de animales contra el abandono en verano.

Bien podrían haber usado como imagen un podenco, un bretón o un galgo.

Me llega por parte de gente vinculada a la protección animal y justamente indignada por lo que consideran hipocresía o directamente un intento de desviar la responsabilidad que tienen los cazadores en el elevado número de abandonos existentes en nuestro país (lanzar balones fuera, vamos), ya que según la Federación, en estas fechas la sociedad se enfrenta a “la triste realidad” del aumento del número de abandonos, principalmente de perros, por parte de propietarios “irresponsables” que abandonan a sus mascotas para irse de vacaciones.

Esto no es así. En el informe elaborado anualmente por la Fundación Affinity, en las riguroso que tenemos basado en encuestas a perreras y protectoras de toda España, se pone de manifiesto que el abandono se produce a lo largo de todo el año, que esos picos previos a las vacaciones no son tales. Y olvidan mencionar lo que supone el fin del periodo de caza.

El estudio decía literalmente: “el nacimiento de camadas es el principal motivo de abandono, seguido del fin de la temporada de caza y los factores económicos”.

No obstante, yo voy a optar por agradecerles que hagan campaña por un buen trato a los animales, porque me gusta esto que dicen y que he extraído de un teletipo de Europa Press:

La RFEC quiere con la campaña #CeroAbandono mostrar su “total condena” al abandono animal y concienciar a todos los propietarios contra esta práctica, recordándoles el compromiso de una “tenencia responsable”, y la obligación “moral y legal” de mantener a sus mascotas en las “mejores condiciones higiénicas, sanitarias, alimentarias y de alojamiento”.

“Un perro es más que ‘un perro’, es un aliado, es un compañero, es un amigo, nos da un valor añadido a la experiencia diaria de la vida, nos da horas de libertad, de juego, de aprendizaje, de sintonía, de acercamiento”, ha señalado el presidente de la RFEC, Ángel López Maraver, quien ha indicado que para frenar el problema del abandono de mascotas “todos podemos aportar un granito de arena”.

La RFEC insiste en que un perro “no es un juguete que se pueda olvidar dejándolo atrás, pues son animales dependientes de su dueño y bajo ningún concepto deben ser abandonados”, al tiempo que exige que se tomen medidas judiciales ejemplares contra quienes cometan este delito.

Les agradezco esas palabras y les pido que las refrenden con hechos.

Con mi amiga comentaba que incluso esos buenos cazadores que me consta que existen han hecho más de una vez la vista gorda ante los desmanes de otros compañeros de afición. Y eso les hace cómplices por muy bien que traten a sus propios perros.

Tienen que ser los primeros en perseguir y denunciar las malas prácticas dentro de su propio colectivo. No pueden esconder bajo la alfombra la porquería y pensar que eso no les va a pasar factura. No es solo por una cuestión de bondad, empatía y cumplimiento de las leyes, que ya debería ser bastante, también por una mera cuestión estratégica, de supervivencia, deberían perseguir desde dentro a aquellos de los suyos que incumple la ley y causan sufrimiento animal.

Señor Ángel López Maraver, estoy esperando de usted y de los suyos ese “granito de arena” que “todos podemos aportar”.

No es la primera vez que se lo pido.


Vida fue recogida en la basura en Trujillo por el Refugio Turgalium, “criada a biberón fue la unica que sobrevivió de la camada. Tiene poco más de 2 meses, es un cruce de teckel, probablemente más grande de adulta, lista, preciosa, cariñosa, que busca hogar responsable”.

Contacto: protectoracaceres@gmail.com

Nunca es fácil vivir de alquiler, puede ser casi imposible si tienes animales de compañía

Loba es una pastor alemán nacida en 2013. Sociable y de buen carácter, pero no apta con gatos. Busca hogar en Madrid. Contacto: acunrmadrid@gmail.com

Hoy mismo mi compañero Héctor Garrido habla de la compra y del alquiler en un tema titulado  La burbuja del alquiler reaviva la idea de que arrendar casa es “tirar el dinero”. Como bien expone, no es cierto. Alquilar tiene muchas ventajas: flexibilidad, no tener una deuda de décadas contraída con un banco, ahorrarte la presidencia de la comunidad (aunque eso igual se compensa con tener que tratar con un casero).

En cualquier caso, son ventajas que se ven dinamitadas por el pírrico, minúsculo, ridículo (perdonadme la acumulación de adjetivos, pero es que merece los tres) mercado de alquiler existente en nuestro país y que va de la mano de la voluntad política por incentivarlo.

Os recomiendo su lectura, pero al mismo tiempo me voy a ir un poco del tema para recordar lo difícil que es a veces, incluso para aquellos convencidos de las ventajas del alquiler y que quieren acceder a una vivienda de esa forma, conseguir un hogar en alquiler. Por ejemplo, para aquellos que conviven con animales de compañía.

Es algo, por supuesto, vinculado a la escasa oferta existente en general, que dificulta la existencia a cualquiera que desee arrendar.

Pero lo difícil es casi imposible con animales a cuestas. A mí me pasaría, con dos perras y un gato (hace poco también eran dos), es muy dudoso que hubiera podido encontrar un alquiler que además reuniera el resto de características deseable para mi familia. “¿Dos perros y un gato? Lo siento mucho, que pase el siguiente”. Y, oye, en su derecho están que es su vivienda.

Hay miedo a que los animales estropeen el piso, a que haya ladridos que provoquen quejas de los vecinos, así que directamente en muchos contratos los caseros ya incluyen de serie una cláusula en el contrato que estipula que ahí no puede haber animales. De no existir esa prohibición expresa en el contrato sí que se pueden tener animales de compañía. Hace un año publicamos en 20minutos un temita sobre vivir con animales de alquiler que os puede interesar.

Una cláusula que muchos se saltan a la torera, también os lo digo. A los gatos no es fácil verlos, así que se confía en que no haya problemas. Con los perros, sobre todo si son grandes o más de uno, la cosa está más complicada.

Que conste que si  no existe esa cláusula en el contrato, sí se pueden tener animales. No es preciso el permiso verbal expreso del propietario. Y si sabe que los tenemos, podemos demostrar que lo sabía y durante un tiempo no ha puesto ningún impedimento se podría pelear que había un permiso tácito.

Me gustaría que me contarais si os habéis visto en dificultades buscando un hogar en alquiler por tener animales. A mí me constan bastantes casos, también de animales que han acabado en perreras y protectoras buscando un hogar por esta negativa de los caseros a admitir animales. Aunque yo no tengo la menor duda en que me mudaría sin pensarlo antes que romper a mi familia.

El 74% de los empleados españoles con perro los llevaría al trabajo si pudiera, ¿y tú?

Eso es lo que concluye un encuesta que Purina ha llevado a cabo con la empresa independiente Ipsos sobre una muestra de 3.221 empleados con perro de entre 18 y 65 años de Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia, Italia, Suiza y Portugal y, entre ellos, cerca de medio millar en España.

No sé vosotros, pero yo estoy de acuerdo. También querría poder trabajar en compañía de alguna de mis perras, no todos los días tal vez, sí de vez en cuando. Aunque tal vez la encuesta habría que planteársela a todo el mundo, a empleados con y sin perro, a ver qué se opina globalmente. No obstante, pese a que cuando se habla de que en empresas modernas y molonas como Google o Pixar una mayoría parece opinar que eso mola, nos cuesta dar el salto: España es el país del estudio con menos entornos de trabajo que admitan animales, menos de un 5%.

Ya os conté en un post que publiqué en noviembre que Purina, con oficinas en diez países europeos, tiene como uno de sus objetivos lograr un mayor número de entornos laborales dogfriendly (quiere 200 empresas así para 2020) y que predica con el ejemplo, por lo que en sus sedes ya admiten perros.

En un evento que organizaron en Londres, acudió Germano Calvi, Director de Investigación y Ciencia de Datos en la compañía italiana Publicis Communication, que admite animales desde junio del pasado año y es el primer miembro de la Pets at Work Alliance.

Calvi, con grandes dosis de humor, explicó el largo proceso que llevó poder admitir animales, el distinto tipo de personas que se opusieron, cómo se negoció y trató con ellos, y recalcó cómo la presencia de un perro es capaz de cambiar completamente, y para bien, la atmósfera de una empresa. Todos los peros e inconveniente que se plantean a priori, desaparecen cuando los animales ya están en la oficina.

Y precisamente en la web de la Pets at Work Alliance hay información si tenéis interés en proponer dar este paso en vuestras empresas y tienen disponible un kit de iniciación para convertir una oficina en dogfriendly.

Purina es consciente de los muchos beneficios que los lugares de trabajo Pet Friendly tienen para los empleados. Establecer un protocolo propio de implantación de Pets at Work ha proporcionado aprendizajes significativos para la implementación exitosa de la iniciativa en otras empresas, incluyendo seguridad y salud, tenencia responsable y educación, y condiciones necesarias del lugar de trabajo. Por ello, la compañía se compromete ahora a ayudar a las organizaciones y a sus empleados a disfrutar de los beneficios de un lugar de trabajo abierto a las mascotas.

Si recuerdo el único paso de un perro por la redacción de 20minutos, el inolvidable Colega de SrPerro, tengo que darle la razón. Todo era buen rollo a su alrededor. Cualquier excusa es buena para recordar a este embajador cuadrúpedo de los sitios dogfriendly españoles.

Os dejo más información sobre el estudio:

La posibilidad de llevar mascotas al trabajo puede desempeñar un papel crucial en el momento en que un dueño de perro tiene que elegir a su futuro empleador. La encuesta refleja que el 36% de los españoles que tienen perro prefieren una empresa que les permita llevar a su mascota al trabajo, y valoran este beneficio por encima del servicio de guardería (11%), la comida gratuita o con descuento (33%) o un coche de empresa (27%). De hecho, de los 15 beneficios propuestos, ‘llevar el perro al trabajo’ se valora como el séptimo beneficio más importante al elegir un nuevo empleador.

El estudio manifiesta que el 53% de los entrevistados siente intranquilidad al dejar solo en casa su perro, siendo el tercer motivo de preocupación tras la salud (63%) y la correcta nutrición (57%).

La mayoría de los encuestados destacan una amplia gama de beneficios en las empresas que abren sus puertas a las mascotas, desde una mayor conciliación entre la vida laboral y la personal, la reducción del estrés o un entorno más relajado. No obstante, a pesar de la percepción positiva sobre los beneficios de las mascotas en el trabajo, solo el 5% de los encuestados de España trabaja actualmente en un entorno donde se puedan llevar animales de compañía, siendo la cifra más baja de todos los países europeos que han participado en el estudio.

Jordi Bosch, Director General de Purina Petcare España, asegura que “en Castellbisbal, nuestra sede en España, implantamos Pets at Work hace casi dos años, y la experiencia está siendo muy satisfactoria. Hemos experimentado en primera persona que cuando los humanos y las mascotas están juntos la vida es mucho mejor para ambos, incluso en el lugar de trabajo. Los estudios han demostrado que, cuando la gente pasa tiempo con sus mascotas en la oficina, se consigue: mayor compromiso, retención y bienestar; mayor rendimiento y productividad; mayor inspiración y menor estrés. Y, por supuesto, las mascotas también salen beneficiadas. Disfrutan de más tiempo con sus dueños, tienen la oportunidad de hacer ejercicio y de socializarse con otros perros y con gente nueva.”

No creo que la instalación del Guggenheim que alberga insectos y reptiles vivos sea maltrato animal

Imagino que muchos no vais a estar de acuerdo conmigo. Lo asumo. Es imposible coincidir siempre en todo, incluso entre dos que se quieren y comparten colchón todas las noches. Allá voy: no creo que las instalaciones con animales vivos que alberga el Guggenheim de Bilbao en una exposición que arranca este viernes, la mayor de arte contemporáneo chino y que se podrá visitar hasta el 23 de septiembre, sean maltrato animal.

Por poneros un poco en antecedentes, por si sois ajenos a este revuelo. El museo bilbaíno tiene como parte de esta exposición, entre otras 120 obras, una  instalación del artista Huang Yong Ping que, en dos grandes terrarios con forma de tortuga y serpiente, alberga en su interior diferentes insectos y reptiles vivos como metáfora de la globalización.

‘El teatro del Mundo’ (1993) del artista Huang Yong Ping y con animales e insectos vivos dentro. (EFE/MIGUEL TOÑA).

Las protestas hicieron que esta instalación no se exhibiera en el Guggenheim de Nueva York. También otras dos obras: un vídeo en el que se recoge una performance en la que dos cerdos pintados con caracteres ficticios orientales y occidentales copulan ante el público y otro en el que cuatro parejas de pitbulls atados por arneses en cintas de correr se enfrentaban queriendo pelearse sin poder hacerlo.

El vídeo de los cerdos que no se vio en Nueva York sí que se verá en Bilbao. En cambio el de los perros tampoco se mostrará. Y me alegro, porque es la única obra en la que sí que tengo claro que hubo sufrimiento animal (si no físico, desde luego sí psicológico) en su elaboración.  El estrés de esos animales a los que se colocó frente a frente, retándose, atados y ante el público, no puede justificarse en nombre del arte y sí supone maltrato.

Por supuesto, incluso en los otros casos en los que no veo maltrato, preferiría que los artistas se abstuvieran de incluir animales vivos en sus obras, me da igual que sea para grabarlos en vídeo fornicando o para tenerlos paseándose en unos terrarios, ajenos a las personas que los observan y al revuelo causado. El uso de animales para crear manifestaciones artíticas me parece innecesario, no está carente de riesgos, tiene distintas connotaciones éticas discutibles y seguro que hay alternativas que permiten expresarse de igual manera, aunque con menos polémica que, no nos engañemos, es con frecuencia lo que los artistas buscan.

Dicho lo cual, me reafirmo en que no creo que lo que vemos en el Guggenheim sea maltrato.

Este jueves tuve la oportunidad de hablar con Begoña Martínez Goyenaga, subdirectora de comunicación del museo, que me explicó con detalle que se ha contado con autoridades legales, expertos y veterinarios para la instalación El teatro del mundo. Los insectos y reptiles, criados en cautividad, tienen espacio más que de sobra para pasearse, todas sus necesidades ambientales están perfectamente cubiertas, a diario se les alimentará y limpiará fuera del horario de visitas y, cuando termine todo, volverán a manos de sus propietarios.

No dudo que estarán mejor cuidados que muchos congéneres suyos en otros terrarios, particulares y también abiertos al público, con los que no se ha montado este revuelo.

Se habla de libertad, de que deberían estar en libertad. Parece que olvidamos que dejar en libertad a gatos y perros domésticos es abandono y una forma de maltrato y que para otras muchas especies de animales es lo mismo. Criados en libertad, seleccionados para ser versiones más manejables y llamativas a nuestros ojos, esa libertad suele suponer su muerte. En otros casos, si logran adaptarse, que se conviertan en especies invasoras y desplacen a otras.

Puede no gustarnos que se exhiban animales vivos en ninguna parte, ni museos, ni ningún otro tipo de recinto. Puede no gustarnos o que no comprendamos este tipo de arte contemporáneo que invita a la reflexión  empleando mañas de lo más peregrinas. Es posible también que no entendamos la necesidad de albergar como animales de compañía especies que claramente son poco más que ornamentales y/o exóticas.  Comparto todo esto, que son otros debates legítimos que podemos y debemos abordar.

Para dejarlo claro del todo, me repito: no me gusta que haya arte que emplee animales, ojalá la gente no tuviera animales exóticos como mascotas, pero no, no creo que lo del Guggenheim pueda considerarse maltrato animal.

En este país nos sobran ejemplos de claro maltrato a diario que son denunciables, como para andar destinando energías a algo así, que lo que puede acabar resultando es en que se nos tome menos en serio cuando elevamos la voz contra aquellas prácticas que realmente son inasumibles.

No podemos pasarnos de frenada. O somos inteligentes decidiendo ante qué y cómo reaccionamos o para mucha gente seremos cada vez más “esos locos defensores de los animales que ponen el grito en el cielo por cualquier tontería”.

Matar con saña a un animal, disfrutar de su sufrimiento, es dejar de ser humano

A mediados de marzo la Guardia Civil de Sevilla identificó a un vecino de la localidad de Olivares como supuesto autor de la muerte de casi una veintena de animales, a muchos de los cuales mató atándolos a las vías del ferrocarril.

¿Un sádico? ¿Un psicópata? Me da igual, alguien que supone un peligro potencial para otros seres humanos, no tengo la menor duda.

Ayer mismo detuvieron a una chica de 19 años en Ciudad Real que había subido un vídeo en el que mataba a un gato tras centrifugarlo en la lavadora dos veces, entre risas.

Os digo lo mismo que respecto al otro tipo, lo mismo que os podría decir de muchos otros monstruos a dos patas que han pasado por este blog, aquellos que protagonizan en un goteo ocasional y constante las noticias, de tantos otros cuyos terribles actos jamás trascienden y no llegamos a conocer. Me da igual el problema que tenga esta mujer, aún adolescente, no me importa entender qué engranajes le fallan en la empatía, el motivo por el que unos mínimos de bondad no se manifestaron viendo sufrir así a otro ser vivo, lo único cierto es que no quiero a gente así cerca, no los quiero a mi lado ni al lado de los míos, al lado de nadie con bien, porque el corazón me dice que son personas tóxicas, que aunque no lleguen jamás a cometer un delito contra otra persona, dudo que procuren a los demás algo que no sea sufrimiento.

No me malinterpretéis. Por mucho que apetezca en caliente atar al primero al paso del AVE y meter a la otra en una lavadora industrial, no deseo algo así ni mucho menos. Ojalá encuentren la ayuda que necesiten para volver a ser humanos mínimamente decentes, aunque abundan los casos en los que pongo en duda que algo así sea posible. Hay que elevarse por encima del ojo por ojo, por encima de los exabruptos causados por la indignación, que son comprensibles pero de nada sirven. Lo que hay que hacer es buscar soluciones.

Denunciar al 062 cualquier caso de maltrato animal que conozcamos, como pide la Guardia Civil que hagamos. Aunque la respuesta al otro lado no sea la adecuada, hay que seguir insistiendo.

Seguir exigiendo una ley nacional de protección animal de mínimos.
Ahora, en ese sentido, España es un collage irregular y absurdo de normativas nacionales, pero sobre todo autonómicas y municipales. A mayor clamor, más voluntad política habrá porque interpretarán que hay más votos en juego. Como me contaba Chesús Yuste, de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDDA) que integra a parlamentarios de diferentes fuerzas políticas preocupados por la protección de los animales desde 2012: “La protección animal se ha incluido ya en la agenda política de una manera muy potente”.
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Tener un animal de compañía no es obligatorio, pero sí lo es asumir la responsabilidad hasta el final si se da ese paso

(MAPAMA)

Lo decía Carlos Rodríguez, veterinario y comunicador en Onda Cero, y lo comparto: puede que el plan de actuación y la campaña de tenencia responsable que este jueves ha lanzado el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medicinas Ambiente (MAPAMA) sepa a poco a muchos de los implicados en protección animal, pero es un pequeño paso importante en la buena dirección, hay que alegrarse de que se haya llevado a cabo y también del hecho de que se ha hecho entre todos, de que se haya contando con todos los actores implicados de un modo u otro en el bienestar de los animales de compañía: veterinarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, asociaciones protectoras, el sector de la alimentación…

Igual que comparto el discurso del juez Fernando Grande Marlaska, que ha alabado la iniciativa del Gobierno que hoy ha visto la luz pero que también ha recordado la necesidad de contar con una ley nacional de mínimos de protección animal, “porque hay unos mínimos que deberían estar claros” pese a la derivación de competencias. Y si alguien sabe de legislaciones, es precisamente un magistrado.

Un buen paso en la dirección correcta en el que ha ahondado la ministra Isabel García Tejerina. Un paso que pone de manifiesto algo que he podido constatar desde que hace más de quince años me adentré en esto de informar sobre la protección y el bienestar animal: vamos a mejor en muchos sentidos.

Hace quince años un acto como el de hoy hubiera sido impensable; en la agenda política de los partidos la defensa de los animales no tenía cabida (o la tenía de modo anecdótico), no preocupaba legislar a su favor; la sensibilidad de gobernantes, pero también de la población en general era mucho menor, y los medios de comunicación también lo consideraban un asunto menor.

Hace quince años los perros que no son guías, que solo (nada más y nada menos) son nuestros compañeros, nuestra familia, no hubieran podido pisar, como lo han hecho hoy por vez primera, el lucernario del Ministerio de Agricultura. No habrían acudido tantos medios a cubrirlo.

Vamos a mejor, pero no se pasa del todo a la nada en una noche. Hay que valorar los esfuerzos que se hacen aunque quisiéramos más, aunque tengamos más que presente que el tiempo se mide (dolorosamente) en vidas y que hay numerosas problemáticas pendientes de resolución.

Que se avanza porque hay votos detrás, que se retrocede a veces, que aún debería haber más voluntad política… Estamos de acuerdo. Pero hay que ser optimistas, porque si se echa la vista atrás es innegable que se ha recorrido mucho camino, pasito a pasito. Hay que buscar también los encuentros más que los desencuentros si se comparte el mismo fin último, que ya debería haber madurez de sobra para ello. Me parece la opción más inteligente, la única posible de hecho.

Y al mismo tiempo seguir exigiendo aquello que es justo y necesario.

Me quedo, para terminar, con el lícito objetivo que tiene la guía de concienciación ciudadana que ha lanzado el Gobierno: tener un animal de compañía no es obligatorio, pero sí lo es asumir la responsabilidad hasta el final si se da ese paso.


Si queréis saber más sobre esta guía y el plan de actuación
presentado que se desarrollará a lo largo de este año y el próximo, podéis acudir a este contenido, a la página web Eresresponable.es y a lo que se dice tras el hashtag #eresresponsable.