En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

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La impunidad de los que abandonan animales en España ha sido llevada al extremo en Sevilla

Creía haberlo visto todo en quince años de blog, pero la información que facilita Emergencias Sevilla me ha dejado de piedra.

Han abandonado nada menos que docena y media de perros en un parque infantil de Sevilla. Así, tal cual. Dieciocho perros de golpe. Abandono masivo y a otra cosa mariposa.

La impunidad con la que se abandonan perros en este país es manifiesta y clamorosa, pero esto se sale ya de toda medida.

La Policía de Sevilla ha solicitado la colaboración ciudadana para dar con el (o los) desaprensivos que han hecho algo así. Cualquier pista que se les pueda procurar será bienvenida, aunque no tengo mucha esperanza en que, aún en el caso de dar con alguna persona responsable, vaya a pagar por lo que ha hecho.

Los perros están en la perrera municipal de Sevilla, a la que imagino desbordada como regalo envenenado de reyes. Y espero que tengan mucha suerte, porque pocas personas deciden adoptar un perro de estas razas adulto.

Una pena. Al final la peor parte se la llevan los mismos de siempre, los que menos culpa tienen: los animales.

Os dejo con el comunicado oficial.

La Policía Local investiga y busca al autor del abandono de 18 perros de razas potencialmente peligrosas en el interior de un parque infantil y pide la colaboración ciudadana.
– Los perros, que habrían sido abandonados esta misma madrugada desde una furgoneta, han sido trasladados al Zoosanitario Municipal y aparentemente se encuentran bien
– “Este abandono es especialmente grave. Primero porque comprometía la integridad de las personas, especialmente de los menores, al tratarse de un parque infantil. Segundo, por la cantidad de perros y por su raza PPP. Y tercero, porque el abandono animal es de por sí deleznable. No hay en la ciudad antecedentes de este tipo de hechos”, ha sostenido el delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, quien ha felicitado a agentes y operarios del Zoosanitario por esta actuación conjunta.
– No se descarta que los perros procedan de fuera de Sevilla, de ahí que se haya dado traslado al Seprona, que ha estado con Policía Local y veterinarios del Zoosanitario en el lugar
– Los agentes y los profesionales del Zoosanitario –adscrito a la Delegación de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla– adoptaron las medidas necesarias para evacuar a todos los perros. Tras ser trasladados a las instalaciones del Zoosanitario Municipal, se pudo comprobar que estos canes estaban aparentemente bien, sin signos de lesiones, a expensas de un análisis veterinario más exhaustivo.

¿Debería prohibirse en España la venta de cachorros en tiendas tal y como se ha hecho en Inglaterra?

Fue noticia el día previo a Nochebuena pero, cosas de las fiestas, no he podido traerlo aquí hasta hoy. Inglaterra nos trajo un regalo navideño maravilloso: la prohibición de la venta de cachorros menores de seis meses de edad en tiendas. Quieren que los potenciales compradores acudan directamente un un criador o una protectora reconocida. Nada de comprar a través de intermediarios.

Se la conoce como la Ley Lucy (Lucy’s Law), impulsada por el veterinario televisivo Marc Abraham y fundador de PupAid, que ahora anda recabando firmas para extender la medida a Gales.

Lucy era una perrita de raza espaniel cavalier rescatada de una granja de cachorros que se ha convertido en símbolo en la lucha contra este inhumano método de producción de animales para saciar caprichos pocos reflexionados.


Algo sorprendente del caso inglés es que esta medida ya era una petición procedente también de los criadores profesionales desde hace tres años. Ojalá los criadores españoles serios se unieran para solicitar medidas así a nuestro Gobierno.


Tan buena noticia como para ponerse a bailar flamenco en un arranque de alegría oigan, y eso que no tengo ni idea de cómo hacerlo. Pero tras la alegría viene la envidia insana. Es inevitable pensar que ojalá en España se aprobase una medida similar. En algunas comunidades autónomas sí que se ha impulsado la prohibición de tener cachorros de cristalera, algo nefasto para su socialización; también límites en cuanto a la edad de venta de los cachorros, pero que suelen estar en las doce semanas. Tímidas medidas que no están presentes ni mucho menos en toda España y que son insuficientes. También hay comercios que voluntariamente optan por no vender animales e incluso llegar a acuerdos con protectoras para facilitar adopciones desde sus espacios. Ojalá fueran más.

La realidad es que aquí mucha stiendas siguen vendiendo cachorros, en cristalera, en cercados o como intermediarias que admiten encargos. Los venden muy pequeños y de procedencias discutibles, continúan entrando animales. Pero es que además tenemos particulares vendiendo sin control ninguno y páginas web de clasificados favoreciendo el negocio de mucha gente que poco sabe y poco cuida el bienestar animal.

La adopción debería ser la primera opción en un país con tantos abandonos, con tanto animal sin futuro en perreras y protectoras. Adoptar es además una enseñanza importante para nuestros niños. Pero si hay empeño en comprar he insistido hasta la saciedad desde este blog que hay que acudir a ver al criador y el lugar en el que cría, así como las condiciones en las que tiene a los animales. Se está adquiriendo un ser vivo, no un bolso. Muy resumido, debería ser un criador acreditado, un especialista en las razas que cría, que deberían ser pocas; también tener pocos animales y en viviendo en condiciones de casa y no de granja; los cachorros jamás deberían abandonar a su madre antes de los cuatro meses. Si nada de eso se cumple, si algo no nos convence, por ventajoso que sea el precio no debemos comprar ese animal.

La medida ha llegado a un país en el que hay un ministro, David Rutley, que tiene bajo su paraguas de responsabilidades el bienestar animal (algo que ay indica que se toman el tema en serio) después de que el departamento público correspondiente hiciera una consulta pública. El 95% de las personas consultadas votó a favor.

Termino dejando aquí una encuesta en Twitter, a ver qué opináis. Yo lo tengo claro. Ojalá siguiéramos las huellas dejadas por los británicos.

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Divertirse con petardos no debería estar por encima del sufrimiento ajeno #noseaspetardo

La publicación es de ayer, día de Navidad. Una perra aterrorizada por los petardos que se arrancó dos uñas intentando huir de esos sonidos terribles e incomprensibles para ella derribando la protección que la aislaba de la cocina (Cloe estaba dentro de la casa, que quede claro).

Un caso más que ejemplifica un sufrimiento demasiado habitual en estas fechas. Muchísimos perros tienen fobia a los petardos, aproximadamente la mitad según un ensayo de la Universidad de Bristol. Doy fe de esta estadística. En mi casa hay dos y una, Tula, no los teme pero para Troya han supuesto un enorme sufrimiento durante muchos años, que hacía casi imposible bajar con ella a la calle. Lo único bueno de que haya perdido completamente la audición por sus 18 años de edad es que ya no los oye y no los teme.

Pero no es solo el miedo, no solo es que lo pasen tan mal como Cloe. Es que además hay demasiados accidentes vinculados a su uso. Más allá de los sucesos vinculados a los que los han tirado, hay animales que huyen y se pierden, infartos que acaban con sus vidas, mordiscos a petardos que provocan lesiones o incluso la muerte. Los petardos también dan alas a la imaginación de los gamberros sin corazón. El pasado 2 de enero era noticia que habían matado a un gato en Badajoz tras hacer explotar un petardo en su boca, dos días después traía a este mismo blog a un cachorro de gato al que buscaban hogar: le habían atado un petardo al cuello y perdió un pata.

Pero no solo a los perros, la pirotecnia también es de temer para muchos gatos, para otros animales incluyendo a la fauna silvestre (que también hay en nuestras ciudades) y para personas de salud delicada, ancianos o con discapacidad intelectual.

(GTRES)

He perdido ya la cuenta de las veces que he clamado contra los petardos en este blog. El primer post es de hace once años, escrito en caliente tras ver sufrir lo indecible a Troya. Entonces ya decía algo que mantengo, que no entiendo la diversión vinculada a estos estallidos, pero que “POR FAVOR, si eres incapaz de disfrutar de estas fiestas sin pirotecnia, no uses los más ruidosos y procura explotarlos en los sitios que menos molesten“.

Este año quiero traeros una lectura altamente recomendable, por rigurosa e interesante, si os interesa el tema. Es larga, pero merece mucho la pena. Se trata de un informe técnico veterinario sobre los efectos de la pirotecnia en los animales (no solo perros), elaborado por AVATMA (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal).

Os dejo unos cuantos párrafos de su inicio, animándoos a que lo leáis entero, pero sobre todo a que primemos el civismo y el evitar el sufrimiento animal en estas fiestas.

La investigadora veterinaria Jessica Perry Hekman, particularmente interesada en la respuesta al estrés en los animales, ha profundizado en la psiquiatría que subyace en el miedo a los ruidos fuertes en los perros. Ella, sin embargo, señala que la fobia al ruido sí que podría tener algún componente genético (algunas razas como border collie parecen tener más predisposición) y que está a menudo asociada con la ansiedad por separación, sugiriendo que puede existir algún desorden de ansiedad subyacente. También indica que es probable que comience alrededor de un año de edad y aumente rápidamente, siendo peor cada vez que el animal entre en contacto con el estímulo.

El doctor Gregory Berns, neurobiólogo especializado en el comportamiento canino, al preguntarle por qué la pirotecnia resulta tan dañina para los perros, señala que éstos no tienen la capacidad de racionalizar su ansiedad y puede que sufran una forma más profunda e intensa de terror, similar al estrés post traumático en seres humanos, un trastorno notoriamente difícil de tratar.

La reacción particular de cada animal a los ruidos varía entre individuos. La respuesta de los perros durante una situación negativa asociada a ruidos fuertes puede manifestarse desde una leve intranquilidad hasta un estado de ansiedad intensa.

Los signos que con más frecuencia se pueden observar en un perro son el congelamiento o paralización (freezing), las conductas de evitación activa (como los intentos incontrolados de escape y de esconderse), temblores y taquipnea (jadeos continuos). Además de estos síntomas, el animal también puede presentar salivación, taquicardia, vocalizaciones intensas, micción o defecación) así como piloerección, postura “encogida” con los miembros flexionados, orejas hacia atrás y rabo entre las patas. Otros comportamientos frecuentemente asociados a esta respuesta son destrucción, actividad aumentada, estado de alerta y trastornos gastrointestinales.

Durante los fuegos artificiales, el perro puede experimentar una oleada de epinefrina (adrenalina) y un aumento de las hormonas del estrés. (6). Esto último fue corroborado por un estudio realizado en 2016, que mostró que como respuesta al estímulo sonoro se produce en los perros un aumento significativo de cortisol y un marcado desequilibrio nervioso con predominio del sistema simpático.

En los gatos los signos pasan más desapercibidos: en general tratan de ocultarse o escapar; otras veces pueden correr detrás de los explosivos, pudiendo ingerirlos, perder la vista o lesionarse.

Algunas de estas respuestas pueden ser graves, y los animales pueden estar en peligro tanto durante el tiempo de exposición al ruido como durante un período prolongado después. Se han descrito casos de animales muertos por fallo cardiaco.

Louise Thompson, acreditada consultora en comportamiento animal, determina que el uso de fuegos artificiales cerca de animales es cruel e inhumano, tal y como se desprende de las investigaciones realizadas sobre el tema, ya que produce un pánico ciego en algunos animales que puede conducir a lesiones graves, temores profundos, debilitantes o incluso la muerte. Esto es, en parte, porque los eventos no duran lo suficiente para que éstos se acostumbren a las explosiones. Incluso los perros guía –añade esta autora- que están bien entrenados y preparados para saber reaccionar adecuadamente ante todo tipo de estímulos, a veces quedan tan aterrorizados por las explosiones que sufren graves dificultades emocionales y son incapaces de ayudar a sus responsables.

Un protocolo para tratar con animales que todos los policías y guardias civiles deberían conocer

Hoy, con Sota aún en nuestra memoria y deseando que se investigue con seriedad lo sucedido, quiero recomendar 31 páginas que valen oro: el Manual básico de intervención policial en incidentes con perros del Observatorio de Violencia Hacia los Animales. Un PDF elaborado a partir de la experiencia y el conocimiento que, si yo fuera policía o guardia civil, leería con atención por mi propia iniciativa.

De hecho, creo que todos deberíamos dedicar unos pocos minutos a su lectura. También los propietarios de perros, incluso aquellos que no los tienen, porque nadie está libre de encontrarse con uno en una situación complicada y el conocimiento siempre tiene valor. Y es el único protocolo así que tenemos, un buen punto de partida que ojalá fuera completado y desarrollado oficialmente.

Arranca así:

No hay argumento que justifique matar a un animal por el hecho de mostrarse agresivo o amenazador si no tenemos conocimiento del comportamiento canino. Este manual básico pretende ser una herramienta más para la policía a la hora de valorar las situaciones en que se ven envueltos perros, de la manera más inteligente posible, y poder realizar una acción alternativa con conocimiento, sin poner en peligro la integrisdad física de los agentes actuantes, las personas presentes y los animales.

En demasiadas ocasiones, la falta de conocimientos ha provocado que el policía interprete erróneamente una actitud del perro, dando lugar a la muerte del animal cuando lo que manifestaba el animal era simplemente miedo o quería saludar efusivamente al agente. Desde otra perspectiva, es el animal el que interpreta movimientos, sonidos y otros como una amenaza. Es nuestro deber conocer esos ítems y evitar finales dramáticos e innecesarios“.

Habla de cómo aproximarse al animal, de lo que debe hacer el compañero, da nociones sobre comportamiento animal, las herramientas que se pueden usar como alternativa, la autoprotección en caso de ataque…

Y ojo, que el protocolo también apunta que los propietarios tenemos responsabilidades. Baste con ver las principales causas del uso de fuerza letal:

Aquí hay otra serie de recomendaciones sobre la actuación en caso de maltrato animal que también interesa conocer:

Termino compartiendo la petición que se ha iniciado en Change para solicitar formación obligatoria y protocolos para que los cuerpos y fuerzas de seguridad en las actuaciones con animales y colectivos vulnerables.

Parte de FAADA, el Observatorio de Violencia Hacia los Animales, el Centre Irídia, y a nivel policial National Sheriffs’ Association y IPSA (International Public Safety Association), que solicitan en concreto: “Formación sobre incidentes con animales y colectivos vulnerables en las escuelas de Policía y formación continuada. Protocolos multidisciplinares elaborados en colaboración de expertos y consensuados por los cuerpos policiales”.

Es una petición a la que por supuesto me sumo. Ya comentaba ayer que eran necesarios y que había muchas carencias al respecto. Aunque haya esfuerzos por subsanarlo, siguen siendo insuficientes. Es obligación de las instituciones formar de la mejor manera posible a nuestros policías y guardias civiles, que como ayer decía el veterinario y comunicador Carlos Rodríguez: “la lástima es que los cuerpos de seguridad tienen una tremenda exigencia y unos medios y una remuneración ridículos para tal función. España“.

No es el único que conoce la situación y opina así:

Igual que me sumo a su deseo de contar con más información, algo que ya he mencionado antes y solicitaba en mi último post, y al lamento de estas asociaciones por una actuación que acabó con la muerte de un animal, de Sota. Al final ellos son siempre los que se llevan la peor parte en todos los casos.

Lo que se sabe, lo que se dice y lo que creo del caso de la perra abatida a tiros en Barcelona #justiciaparaSota

Ayer, también esta mañana, varias personas me han hecho llegar indignadas el caso de Sota por WhatsApp, por correo y de viva voz. “¿Has visto lo que ha hecho la urbana de Barcelona? Ha disparado a un perro en plena calle”.

A todos les he dicho lo mismo y no pensaba convertirlo en una opinión en este blog, pero tanto revuelo ha causado el tema que creo que procede compartir aquí lo que pienso, aunque sé bien que lo que voy a decir no va a gustar a muchos que me siguen y va a sorprender a una mayoría, dado que llevo quince años defendiendo los derechos de los animales.

¿Qué sabemos de este caso? La perra, Sota, fue abatida el martes en plena calle de Barcelona. Según fuentes policiales, había mordido en el brazo al policía que había pedido al propietario que se identificara y éste temió por su vida y por eso disparó. El policía está de baja.

El dueño del animal está detenido por agredir al policía que disparó a la perra. También según fuentes policiales “es un indigente de carácter violento” y el incidente se desencadenó cuando el agente pidió al dueño que se identificase.

PACMA ha convocado una concentración esta tarde y la CUP ha reclamado al gobierno municipal de Ada Colau que abra una investigación sobre lo ocurrido.

Faada iba a evaluar el vínculo entre perra y dueño para ver si procedía incluirse en su proyecto Mejores Amigos.

Sigamos. ¿Qué se está diciendo?. En redes se comenta, y no sé si será verdad, que la policía está impidiendo la difusión de imágenes de lo sucedido. Tal vez sea cierto, pero tal vez responda a lógicos intentos por preservar la identidad de los agentes y no haya detrás aviesas intenciones.

También he leído que la perra era una labradora inofensiva. Labradora no es, ya os lo digo yo, aunque tenga el color más común a esa raza y no descarto que no tuviera algo de labrador en su estupenda sangre mestiza. En realidad tiene todo el aspecto de ser un cruce en el que han participado las mal llamadas razas potencialmente peligrosas y que desde luego cumple los criterios de un PPP (razas que no soy precisamente sospechosa de querer demonizar). En cualquier caso, es un perro grande y corpulento que en el vídeo se ve que no llevaba bozal ni collar, contraviniendo las normas.

Una persona que conozco me asegura saber de primera mano, por haberlos visto con frecuencia, que el propietario era un habitual de la zona que se dedicaba a vender pulseras y que la perra iba suelta pero no era agresiva. Hay más comentarios en redes en esa línea, pero que no fuera agresiva y no hubiera habido incidentes hasta la fecha no implica que sea falso que haya atacado a este policía, ya sea por en defensa de su dueño, por creerse amenazada o por haber sido azuzada.

Y vamos con lo que creo yo.

Me niego a poner la actuación de ese policía en la picota, de asumir que ha obrado mal así de buenas a primeras con la información de la que disponemos. Obviamente no estoy de acuerdo a priori el hecho de con disparar y matar a un animal, que nadie crea por favor que apruebo o defiendo dicha actuación; pero tal vez en este caso esté justificada. Al menos hay que plantearse dudas razonables. Tal vez yo, amante de los perros, si me ataca uno corpulento y tengo una pistola hubiera hecho lo mismo. Obviamente, como en cualquier caso en el que hay disparos en una vía pública es de recibo investigar y esclarecerlo todo. Lo cortés no quita lo valiente. Igual que no podemos prejuzgar a un pitbull por su aspecto sin conocerle, tampoco debemos incurrir en juicios precipitados en este caso. Tal vez el manejo de la situación no fuera el más indicado (es obvio que faltan protocolos y conocimientos en los cuerpos de seguridad del Estado en todo lo que respecta a animales, aunque ya tienen miembros dentro trabajando por subsanarlo), pero decidirlo y que haya consecuencias en tal caso no debería estar en manos de la opinión pública. Soy de natural prudente, no puedo ni quiero evitarlo.

Es más, si de verdad este chico es una persona sin hogar, no creo que debiera tener un perro. Hace ya mucho que expuse mi opinión al respecto de este tema tan complejo. Es cierto que hay gente sin recursos para los que los animales son una compañía muy preciada, que les aporta cariño, pero yo creo que la responsabilidad que supone tener un animal, que es también económica, debería corresponder solo a aquellos que puedan asumirla. Igual que no puede tener la responsabilidad de criar un niño aquel que no pueda proporcionarle techo, alimento, acceso a la educación y al cuidado de su salud. Hay que estudiar cada caso, ayudar al que lo merezca, pero de entrada me inclino a no facilitar a alguien sin techo la tenencia de un animal. Lo primero es que esa persona consiga salir de esa situación, ahí es dónde resulta prioritario echar una mano.

Por supuesto, un animal no debe usarse jamás para la mendicidad. Es una utilización indigna y que encierra también mucho sufrimiento animal y mucho maltrato. Y ojo, que no digo que éste fuera el caso. Recuerdo otra noticia reciente, que pasó más desapercibida, sobre el uso de ‘perros mendigo’ también en el centro de Barcelona. Fueron noticia en agosto, con el decomiso de quince perros. En otra noticia en noviembre confirmaban desde la Oficina de Protección de los Animales del Ayuntamiento de Barcelona que ya habían intervenido casi 50 perros y gatos por este motivo.

La defensa de los animales no pasa por sacar de contexto estos casos más mediáticos. Puede ser incluso contraproducente para la causa. La defensa de los animales es una labor de pico y pala, oscura y poco agradecida, de largo recorrido. Nos sobran los casos de maltratos tangibles, nos sobran los abandonos, nos sobran los malos criadores y sobre todo nos sobran los animales que languidecen en perreras municipales para acabar ejecutados más pronto que tarde. Y todo eso con dinero público. Eso sí que me indigna, pero por habitual parece que lo olvidamos.

“Los labradores tienen la capacidad de crear vínculos emocionales con las personas fácilmente”

Estos días atrás ha sido una noticia muy vista en distintos medios, eso que ahora llamamos viral, la imagen del perro de asistencia de George H.W. Bush ante el féretro del que fue su propietario. Un perro que ya había protagonizado en los últimos días bastantes fotos en las redes sociales del expresidente de Estados Unidos, ayudándole y haciéndole compañía.

La imagen ha sido descrita como un ejemplo de fidelidad de los perros hacia sus amos. Y efectivamente lo es, no seré yo la que lo ponga en duda. Pero tal vez haya gente a la que haya llamado la atención, igual que a mí, el hecho de que ese perro llegara al hogar de Bush apenas hace cinco meses y que en uno de los textos den a entender que pasará a manos de otra familia en la que seguirá, seguro, haciendo un magnífico trabajo.

No es precisamente el caso de Hachiko. Hablamos de un perro de trabajo que llegó en junio y que marchará a otro hogar. Recordaba en alto, junto a algunos compañeros del periódico, que ya hace tiempo un experto en perros de asistencia me contó que se usaban normalmente labradores para este trabajo por tres motivos sobre todo: su tamaño, su predisposición a crear fácilmente vínculos con las personas, y también por un poquito de marketing y costumbre.

Sully, el perro de servicio del expresidente estadounidense George H.W. Bush, espera en una pista de aterrizaje a que miembros del servicio conjunto de un equipo de ataúdes militares trasladen el féretro de Bush. (Ting Shen / EFE)

Andaba en esas cuando Purina me ofreció hablar con Sonia Sáez, veterinaria y voluntaria del Proyecto Guau, para el que recibió formación para ser también auxiliar técnica para intervenciones asistidas por animales.

El Proyecto Guau, que lleva tres ediciones culminadas, es un programa de voluntariado con trabajadores de Purina para formar de perros de trabajo que llevan a cabo en colaboración con CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes) y Fundación Adecco. En las dos primeras ediciones lograron educar perros de asistencia para niños con autismo y este último año han sido perros de terapia.

El labrador de Bush llevaba poco tiempo con él y pasará pronto a otras manos. ¿Se puede considerar esa imagen un ejemplo de fidelidad?
Sí. Los perros tienen una sensibilidad especial que no tenemos las personas. Realmente también tienen una formación en la que están muy focalizados en cuál es su misión. Si pasan a manos de otras persona que lo necesitan, se van a acordar de su antiguo dueño, pero se van a a emocionar con el nuevo proyecto.

¿Por qué se suelen emplear labradores para esta tarea?
Hay perros de otras razas que también podrían ser aptos, igual que perros sin raza. Las características principales que buscamos son de personalidad del animal. Es verdad que, si generalizamos, el labrador se caracteriza por ser muy obediente, muy disciplinado y a la vez tiene esa capacidad de crear vínculos emocionales muy fuertes con las personas que tiene alrededor, les resulta muy fácil.

No serían por tanto lo que llamamos “perros de un solo amo”. ¿Hay perros así?
Sí, hay perros de un solo amo. Todos los perros detectan a quién van a seguir de manera incondicional, a su líder, aunque puedan tener un vínculo con otras personas. Puede ser que cuando esa persona desaparezca o fallezca, el vínculo con otros no sea el mismo, pero eso no quita que en el caso de un perro de asistencia no vaya a poder hacer a cabo su labor igual o incluso mejor. Sí que es verdad que estos perros están acostumbrados a estos cambios de casa.

¿Cómo preparan a los perros del proyecto Guau para facilitar este cambio de manos?
Es bastante diferente preparar perros de terapia y asistencia, pero el formato es similar al socializarlos. Eramos tres familias y cada perro estaba dos semanas con cada una. Yo vivo en una casa pequeña en la que hay un gato, en otra puede haber niños… y el animal tiene que ser capaz de adaptarse a esos diferentes ambientes. No sabemos qué habrá en la casa en la que acabará trabajando.

Debe ser duro decir adiós al cachorro tras dos semanas.
Ya estás mentalizado, aunque no es fácil. Cuando entrego el perro a la siguiente familia a mí ni me mira. Te dices “te he cuidado todos estos días y ni me despides”. Y sí, a ti te cuesta, pero sabes que lo estás preparando para un bien mayor. Te enseñan a querer lo que no es nuestro.

Es un buen valor que aprender, aunque tal vez lo que deseamos los dueños es creer que somos únicos y especiales.
Eso es lo que queremos nosotros. Pero nunca te olvidan del todo, si te ven te reconocen y vienen corriendo. Si les está permitido claro, no cuando están trabajando. Cuando hicimos el cierre del proyecto vinieron las familias con los niños con autismo y el perro estaba ahí con el niño, haciendo su función, sin pensar en venir a saludar.

¿A los labradores se les selecciona también por su tamaño?
El tamaño depende de la función. En terapia tenemos perros chiquitines. Para terapia tienen que ser perros muy tranquilos, muy juguetones, porque el perro tiene que interactuar con la persona y ganársela a nivel emocional. Los perros de terapia suelen ser robustos. En el caso de niños con autismo, por ejemplo, tienen que poder evitar conductas de fuga. Son capaces también de abrir canales emocionales que estaban bloqueados. Y lo consiguen, ves niños que dan besos a su perro y que jamás ellos han dado a sus padres,

¿También serán juguetones, como los de terapia no?
El de asistencia no tanto. Solo pueden jugar cuando no tienen el peto. Cuando tienen el peto están trabajando. Tienen que ser perros muy centrados, con mucha paciencia.

¿Pero no es el juego el motor para enseñarles?
Y la comida. Los dos motores son el juego y la comida. Fuera del trabajo el perro tiene que jugar, tener sus mimos, sus paseos. Tiene que ser un perro normal una vez fuera de su horario laboral. El bienestar del animal es fundamental.

¿Cuánto puede durar esa jornada laboral?

Los perros de terapia que llevamos a escuelas y hospitales están un par de horitas con paradas. Los de asistencia pueden estar una jornada entera. Son perfiles bastantes diferentes.

Antes hablabas de bienestar animal. Están apareciendo personas que hacen terapia con animales sin preocuparse por ello, que hacen terapias además que no son efectivas. ¿Qué le dirías a las familias que quieren abordar esta terapia para que no acaben en malas manos?
Estamos hablando de familias que tienen una situación en casa que no es fácil de gestionar y no pueden gastar recursos, también emocionales, en malas terapias. Mi consejo sería buscar a alguien certificado que realmente tenga formación en ello. Existen asociaciones oficiales que que tienen apoyo y reconocimiento y que les pueden asesorar como CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes), con el que trabajamos para el Proyecto Guau.

También hay familias con una persona con discapacidad que compran un cachorro de labrador pensando que van a tener mágicamente un perro que obra milagros. En este blog ya he sacado algunos perros que entraron así en casa y a los pocos meses necesitaban otro hogar. ¿Qué les dirías?
Tienen que saber que dentro de los labradores o goldens que usamos en terapia o asistencia, son perros seleccionados. En la misma camada se hace un estudio de cual es el comportamiento de cada cachorro para ver si puede tirar para terapia o asistencia o para perro de casa. No todos están preparados. Si un perro tiene un perfil terapias, no lo pongas de asistencia. Tienen que disfrutar con ello. Tampoco todos los perros son para todos los niños, ni todos los niños para todos los perros. Es un trabajo que también hacemos, buscar que sean compatibles. Cuando nos traen los casos para que conozcamos a las familias lo miramos mucho, tienen que encajar.

Y además hablamos de líneas seleccionadas y criadas con mimo.

Claro. Y tienen que pensar que un cachorro necesita mucha paciencia, mucho tiempo.

Cuando una familia con un niño con discapacidad me ha pedido consejo en el pasado, les he recomendado que acudan a una buena protectora y busquen siempre un perro adulto de tamaño mediano o grande y con muy buen carácter.
Sin duda es la mejor opción. El cachorro necesita mucha atención, mucha disciplina. La adopción del perro tiene un fin y es casi inmediato el beneficio. Con un cachorro lo puedes ver a medio o largo plazo.

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Cómo ayudamos a las protectoras de animales y porqué no lo hacemos

En mi anterior post os dije que hoy seguiríamos con la encuesta de Tiendanimal, con lo que nos contaba sobre protección animal. Os recuerdo que los impactos (5.000 propietarios, 100 profesionales y 100 protectoras), parten de los clientes de estos establecimientos, lo que supone un sesgo, pero aún así los resultados sirven para reflexionar y hacerse a la idea de lo que mueve a la gente a la hora de ayudar o no.

El primer dato a destacar es que un 47% de las personas colaboran de alguna manera con las protectoras. Casi la mitad, no está nada mal. Veamos ahora cómo lo hacen.

Un 20% son los que colaboran más activamente, los que lo hacen de las formas que con más efectividad ayudan: acogiendo animales, pagando una cuota mensual y siendo socios y echando una mano. Otro 28% dona dinero o productos de forma puntual.

Un 31% lo hacen ayudando a la difusión de casos desde redes sociales. Es la cuña más grande del queso y lo que  se conoce coloquialmente como “animalistas de sofá o de salón”.

La gente que está en primera línea de protección animal a veces critica esa forma de ayudar, la más cómoda, la que no cuesta demasiado esfuerzo y ningún recurso.

No seré yo la que lo haga. Mejor eso que nada, porque puede resultar útil para crear conciencia y lograr alguna adopción o acogida puntual, aunque es cierto que tiene normalmente un impacto muy pequeño. A todos ellos les animaría a dar un paso adelante e intentar ayudar de más maneras.

Y ahora vayamos a ver a los que no ayudan. ¿Por qué? Por falta de dinero la mayoría, aunque hay formas de ayudar que no requieren aflojar el bolsillo. Por falta de tiempo dicen otros. Y a esos les digo lo mismo, haya maneras de echar una mano que no precisan dedicar horas.

Hace falta tanto, que cualquier forma en la que se pueda ayudar es bienvenida. Desde paseando perros, haciendo reparaciones en las instalaciones de la protectora, haciendo seguimientos, apoyándoles en eventos puntuales,  transportando a algún animal… Hay muchas formas de ayudar, es solo estirón de voluntad por encontrar la adecuada en cada caso.

A  ese 6% de propietarios de animales que no ayudan de ninguna manera porque no les interesa la protección animal, no creen que necesiten más ayuda o no se vean por la labor de comprometerse con la causa, poco hay que decirles. Tal vez solo que les invitaría a visitar una protectora y hablar con sus voluntarios antes de sacar conclusiones. Juzgar es más fácil y rápido que conocer, pero conocer siempre merece más la pena.

Un 14% de los dueños de animales de compañía reconoce que no están bien educados

En el 86% de los casos son las mujeres las que se encargan de atender a los perros y gatos. Esa es la conclusión más llamativa, la que más titulares ha acaparado, de un estudio elaborado por la red de establecimientos Tiendanimal tras recabar la opinión de 5.000 dueños de animales de compañía, 100 protectoras y 100 profesionales.

No sé qué opináis vosotros. Es posible que la balanza se incline hacia las mujeres en el tema de los cuidados de los animales (también en estos cuidados). Sobre todo si nos centramos en el tipo de propietario de un animal de compañía que pasa por esas tiendas, eminentemente urbanas.

No obstante, esa conclusión en este estudio nace del hecho de que ese es el porcentaje de mujeres que han respondido, por lo que lo que también podría pasar que las mujeres suelen ir más a comprar a estos sitios o que, simplemente, se sienten más inclinadas que los hombres a responder cuestionarios.

A mí hay otros aspectos del estudio que me resultan más interesantes y que creo que sí pueden dar una pista fidedigna de cómo cuidamos a nuestros animales de compañía.

Por ejemplo, me llama la atención que un 14% reconozcan que sus animales no están bien educados. Un porcentaje relevante, y en cuento a los problemas por los que aseguran que no están bien educados sobre todo nos encontramos nerviosismo y poca o nula sociabilidad.

Es preciso tomarnos muy en serio la socialización de nuestros animales. Siempre, pero sobre todo si asumimos la responsabilidad de atenderlos desde cachorros. Igual que es muy importante responder a sus necesidades de ejercicio y estímulo mental.

Es vital, antes de abrir las puertas de nuestro hogar a un animal, conocer bien cómo educarlo y tomarnos muy en serio hacerlo. Creemos que sabemos de perros y gatos, de sus necesidades, comportamiento y formas de educarles, más de lo que en realidad conocemos. Con otros animales de compañía es una realidad incluso más acusada.

Igual que deberíamos concier bien nuestras obligaciones como propietarios. Un 18% reconoce no estar bien informado sobre normas cívicas, un 21% derrapa en cuanto vacunas y cuidados veterinarios, un 35% desconoce lo que  eso implica el maltrato y un asombroso 89% no sabe bien la legislación que se les aplica.

Los propietarios tenemos muchos deberes pendientes. También respecto a la salud de nuestros animales.  Lo del chequeo de vez en cuando para asegurarnos de que todo va bien no está generalizado. Un 28% solo los lleva cuando toca vacunas y un 20% solo cuando es absolutamente necesario. Alguno incluso se ha atrevido a reconocer que una vez puest el chip y obtenida la cartilla ya no volvió a pisar una consulta veterinaria o incluso ni eso.

No puede ser. Y aprovecho ya para reclamar de nuevo el IVA reducido para los veterinarios que atienden  a nuestros animales de compañía. Hay ahí un agravio importante respecto a IVA veterinario de los animales dedicados a consumo.

Pero ojo, que los costes no son disculpa. Es nuestra responsabilidad tenerlos bien atendidos.

Y hay más conclusiones que quiero contaros, pero ya será mañana. Están relacionadas, ya os lo adelanto, con la protección animal.

Termino, de momento, con un par de animales que buscan hogar:

‘The Guardian’ recoge el maltrato y abandono de los galgos en España

Cómo los galgos abandonados se han puesto de moda en Barcelona. Así se podría traducir el título del tema en el que el prestigioso medio británico The Guardian recoge lo que está pasando desde hace ya muchos años. Un tema que luego tuvo su espejo en La Vanguardia.

A nadie mínimamente involucrado con la protección animal le resulta novedoso el tema.

Ya sabemos que los galgos sufren mucho en nuestro país. En gran medida son usados y descartados como herramientas. Muchos acaban muertos sin haber conocido amor ni haber apurado todos los años que la vida les podría haber regalado. En el universo de los cazadores es prácticamente imposible ver un galgo anciano, uno como ahora es mi perra.

Ya sabemos que los cazadores lo niegan. Nos conocemos sus argumentos, que son los mismos desde hace mucho tiempo. Se aferran a los pírricos datos oficiales del seprona obviando los evidentes y oficiosos. Dicen que se los roban, que los tienen en palmitas, que maltrato es tener un perro en un piso y una gran ciudad y se inventan subvenciones y teorías conspiranoicas en torno a las protectoras. Yo soy de las que puede reconocer que hay casos de buenos cazadores, que tratan bien a sus perros, aunque su número disminuye si se trata de galgueros y, sobre todo, rehaleros. En varias ocasiones les he dicho que el camino para defenderse es denunciar las malas prácticas que yo sé y ellos también saben si son sinceros que están viendo en muchos de sus compañeros de afición. Limpiar su nombre requiere mirar a medio y largo plazo y limpiar su casa desde dentro, por mucho que el trabajo sea ímprobo.

Ya sabemos también que los galgos se han puesto de moda. Mucha gente, no solo los hipsters y urbanitas barceloneses que menciona The Guardian, quieren a su lado estos hermosos animales. La mayoría, por suerte, optan por la adopción. Pero también hemos visto cómo todo esto se traduce en un auge de la moda de pequeños galgos, como le reales italianos o whippets, que se creían y venden más. Incluso hubo algún caso con polémica de comercio con cachorros de cristalera (execrable práctica) que vendía cachorros de galgo español para hacer negocio de esta moda. Una moda que ojalá se contagiara a los podencos y otras razas de caza con menos glamour pero las mismas problemáticas.

A mí lo que me parece relevante es que sea una realidad, aún lejos de solucionarse, que traspasa fronteras haciéndonos ver lo que aquí tantos aún insisten en negar.

No es la primera vez. Hace dos años fue muy sonado un reportaje de National Geographic también protagonizado por nuestros galgos, que hablaba de ”muerte en masa”.

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Y va a seguir pasando:

¿Llegará el momento en que podamos contar todo esto como propio del pasado?

Motivos de sobra para reflexionar sobre los caballos en terapia en España

Hoy cedo este espacio a Nuria Máximo Bocanegra, Directora de la Cátedra Institucional Animales y Sociedad URJC, que organizó el pasado fin de semana las Jornadas Intervención y Terapia Asistida con caballos: ética y bienestar del animal de intervención, de las que ya os hable la pasada semana y cuyo resumen os muestro al final del texto de Nuria Máximo.

La Cátedra Institucional de Investigación Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos nace en 2016. El bienestar animal y la promoción de la salud con los animales como mediadores (intervenciones asistidas con animales) son objeto de esta cátedra y disciplinas incorporadas en fechas muy recientes al ámbito universitario europeo. La Cátedra es la primera de estas características en la universidad pública española.

Es necesario regular y primar la profesionalidad en el creciente sector de las terapias con animales, donde no es oro todo lo que reluce. Regularlo teniendo en cuenta el bienestar de los animales que participan en estos programas, tanto como la calidad de los mismos.

Nos sobran motivos para reflexionar. No encontrarás ni una referencia a los animales en las distintas acepciones de la palabra inteligencia que nos ofrece la RAE, que sí incluye, sin embargo, ‘inteligencia artificial’. Otro ejemplo del insoportable sesgo antropocéntrico de la lingüística lo podemos encontrar en la palabra lenguaje, a la que el diccionario sí asocia el ‘lenguaje máquina’. Pero ni rastro del rico, diverso y poderoso ‘lenguaje animal’. (Astrid Guillaume, zoosemióloga y profesora de la Universidad París-Sorbona)

Nos sobran motivos para reflexionar. Puestos a dominar, los humanos dominamos hasta el propio concepto de ‘bienestar animal’, que estamos empezando a diseñar —no sin un importante estruendo de marketing— más a nuestra medida que a la suya. Un país europeo —ojalá que pronto sean muchos más— ha considerado necesario proteger también las necesidades emocionales de un ser eminentemente social, como es el caballo. El país es Dinamarca y las medidas que ha puesto en marcha son la prohibición de poseer un solo caballo junto a la obligación de que éstos puedan estar juntos y salir de las cuadras al menos una vez al día. (Coby Bolger, jinete y experta en nutrición equina natural).

Nos sobran motivos para reflexionar. A terapia es frecuente que se destinen caballos mayores, con dolencias y, a veces, con dolor. La terapia en estas condiciones no sólo hace sufrir al animal, tampoco aporta al usuario los efectos beneficiosos de una técnica basada en la cadencia del movimiento (Lucy Rees, zoóloga galesa autora de libros como ‘La mente del caballo’ y ‘La lógica del caballo’).

Nos sobran motivos para reflexionar. No sabemos cuántos caballos se destinan a terapia en España. Lo desconocemos pese a que las intervenciones de corte terapéutico con caballos se dirigen, por este orden, a neurorrehabilitación y discapacidad, educación y psicología y psiquiatría. Impensable en otros ámbitos de la salud humana, ¿no te parece?

Nos sobran motivos para reflexionar, y a mí me falta tiempo y espacio para resumir las interesantes aportaciones de los profesionales que han acudido a la llamada de la Cátedra Institucional Animales y Sociedad de la URJC para empezar a hablar del bienestar del caballo de intervención. Todos a una hemos coincidido, eso sí, en pedir a la Administración que regule —y que lo haga pronto, por favor— un sector en auge, con el fin de evitar el intrusismo y las malas prácticas. Y promocionar el bienestar del animal, ese valiosísimo compañero de trabajo —nunca instrumento— que es el caballo. Por empezar por algún sitio se me ocurre que la Administración podría poner en marcha un registro de centros y actividades.

Nos sobran motivos, ¿o no?

Estrella y Chismito, caballos de terapia. (Fundación MHG)

Termino compartiendo las conclusiones de las jornadas:

Los profesionales que participaron el 19 y 20 de octubre en las Jornadas ‘Intervención y Terapia Asistida con caballos: ética y bienestar del animal de intervención’ organizadas por la Cátedra Institucional de Investigación Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos y la asociación terapéutica Psicoanimal, coincidieron en la necesidad urgente de regular las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), unas prácticas que afectan a la salud y el bienestar de los pacientes y los animales que participan.

Lo hicieron ante Enrique Alonso, miembro permanente del Consejo de Estado y jurista especializado en derecho administrativo y medioambiental, que intervino en la inauguración de las Jornadas y afirmó que “la intervención asistida con animales está en la agenda europea, y se posiciona como una alternativa para evitar el maltrato y el abandono de caballos mayores”.

“La regulación de la formación y de los centros es inexistente en España e irregular en Europa”, incidió Nuria Máximo, que llamó la atención sobre el hecho de que no existe un registro de entidades y centros en los que se realizan IAA en nuestro país. De hecho, se desconoce el número de caballos —de los más de 312.000 censados en España— que son destinados a este tipo de intervenciones.

“Las explotaciones equinas en la actualidad no tienen obligación de registrarse como establecimiento de apoyo social. Esta situación de vacío legal y de ausencia de intervención administrativa es inimaginable en otros ámbitos que afectan a la salud humana, sin olvidar que el bienestar de los animales que intervienen también está en juego”, valoró la directora de la Cátedra. Máximo abogó por que “la Administración junto a un panel de expertos regule unas intervenciones cuyos ámbitos más frecuentes de actuación son, por este orden, neurorrehabilitación y discapacidad, educación y psicología y psiquiatría”. Como han hecho otros países de nuestro entorno. “Es el caso de Italia donde desde hace cuatro años existe una regulación que garantiza la calidad de las prácticas, la cualificación de los profesionales, la seguridad de los pacientes y el bienestar de los animales”, argumentó la directora de la Cátedra A&S.

Sandra Marín, de la asociación Psicoanimal, defendió una Guía de Buenas Prácticas en IAA de la que, entre otros puntos, destacó “la necesidad de que los profesionales tengan una formación específica”. Marín recordó la falta de ética en el cuidado de algunos caballos de terapia y su posterior abandono o reventa cuando se hacen mayores: “desde Psicoanimal denunciamos estos maltratos por acción u omisión y elegimos una política de bienestar animal, donde los protagonistas de estas terapias son tratados y respetados como compañeros y no como instrumentos”. Las entidades privadas que homologan cursos apenas tienen protocolos sobre el bienestar de los caballos, destaca la representante de Psicoanimal, para quien “el 80% de las malas prácticas son producto de la desinformación”

A la zoóloga galesa Lucy Rees, experta en etología y doma equina natural, correspondió el acercamiento científico al comportamiento del caballo. Rees, autora de libros como ‘La mente del caballo’ y ‘La lógica del caballo’, entre otros, denuncia que “con cierta frecuencia a terapia se destinan caballos con dolor que por tanto se mueven mal y, además de sufrir, no aportan ningún beneficio a la terapia [basada en la cadencia del movimiento]”. Rees está afincada en Extremadura desde hace 18 años, donde desarrolla un estudio con pottokas salvajes, raza de pony vasco en peligro de extinción.

El educador canino y experto en IAA David Ordoñez se centró en la influencia del pensamiento humano en la definición del bienestar animal. Ordóñez es coautor, junto a Rafael Martos-Montes, miembro de la Cátedra, del estudio más completo sobre la situación del sector de las Intervenciones Asistidas con Animales en España. Según el informe, el caballo es el segundo animal más empleado en IAA en nuestro país por detrás del perro, y forma parte de los programas del 25% de las entidades analizadas (encuesta realizada en 2015).

La mirada a la salud de los caballos corrió a cargo de las veterinarias Carlota Álvarez, especialista en medicina veterinaria tradicional china, y Marga Zabala, especialista en terapia manual del caballo, en tanto que Coby Bolger habló de la nutrición equina, en concreto de la dieta natural. Bolger explicó que “existe una conversación a nivel europeo sobre bienestar animal y, como fruto de esta preocupación, nacen normativas como la que en Dinamarca prohíbe a los propietarios tener un sólo caballo y obliga a que éstos puedan verse y salgan al paddock al menos una vez al día”.

De la Fundación MHG, Olivia del Rosario, terapéutica ocupacional, explicó la importancia de que los caballos vivan en un entorno abierto, libres y en manada. Este modelo propicia su bienestar y redunda en la calidad de las intervenciones practicadas con animales equilibrados. Rocío Fernández, experta en IAA en Psicoanimal, expuso casos reales, tanto grupales como individuales.

La conferencia de clausura corrió a cargo de la zoosemióloga Astrid Guillaume, profesora de la Universidad de París-Sorbona, que defiende la importancia de escoger bien las palabras y alerta sobre cómo éstas y los silencios afectan al bienestar de los animales. Guillaume abogó por “la necesidad de integrar la figura del animal en alguna de las acepciones que definen palabras como inteligencia o lenguaje, de las que se encuentra ausente, contrarrestando el sesgo antropocéntrico de la lingüística”.