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Los contratos de adopción de animales no son papel mojado

Cuando adoptas un animal en una protectora, sueles tener que firmar un contrato de adopción, un acuerdo entre particulares, que te compromete a una serie de cosas. Normalmente a esterilizar en el caso de que el animal no lo esté, a no regalarlo ni venderlo sin informar previamente a la asociación, a ponerte en contacto con ellos si por lo que sea no puedes seguir atendiéndole…

Pueden cambiar ligeramente de unos a otros, pero lo que buscan básicamente es el bienestar del animal y no perderle la pista. Pero me consta que para muchos adoptantes es poco más que un papel mojado. ¿Hasta qué punto es vinculante?

A mediados de enero hubo una sentencia que crea jurisprudencia y me parece relevante para entender que es un compromiso que hay que tomarse en serio. Un hombre adoptó a una podenca, Brenda, en 2016. Pero la perra desapareció, aparentemente la entregó o vendió a otra persona, y el hombre no respondía a la asociación, que acabó llevándolo ante el Juzgado de Primera Instancia 1 de Granada.

Dicho juzgado revocó la adopción de la perra por incumplir las obligaciones del contrato. La sentencia impone la devolución del animal a la asociación, el problema es que aún no se sabe dónde está Brenda.

Así lo contaba la agencia Europa Press:

Se trata de una de las primeras sentencias de España que revocan la adopción de un animal, en el marco de un proceso impulsado por la ‘Asociación Animalista Peludísimos Granada’ para dar con este perro de raza podenco llamado Brenda, después de que la persona que lo adoptó dejara de darles información sobre ella incumpliendo lo acordado.

El juicio por estos hechos se celebró el pasado 11 de diciembre y entre las pruebas que se han presentado por la asociación se encuentran tanto el contrato de adopción como una serie de conversaciones por Whatsapp en las que el demandando se negaba a decirles dónde estaba Brenda, según ha relatado a Europa Press el letrado que ha llevado el caso, Aritz Toribio, especializado en Derecho Animal.

Una de las dificultades en este tipo de causas es que no existe una figura jurídica adecuada para los contratos de adopción de animales, pese a la gran cantidad que se realizan cada año, y no hay jurisprudencia al respecto. Por ello, en este caso se ha tratado jurídicamente la adopción de Brenda como una donación.

La demanda fue admitida a trámite en el Juzgado y el adoptante se declaró en rebeldía. Para dictar sentencia, la rebeldía debía ser notificada al demandado, pero el hombre falleció en junio del año anterior.

Pese a ello, la asociación mantuvo su demanda y la vista se celebró el pasado diciembre, tras lo que el juzgado ha revocado la “donación” de Brenda, cuyo paradero aún desconoce el colectivo. Sospechan que la tiene otra persona y si la localizarán reclamarán su devolución.

La asociación demandante ha señalado que están para ayudar a los animales y cuentan con los recursos legales suficientes para hacer cumplir los llamados contratos de adopción, “que no dejan de ser obligaciones interpartes”, aunque hacen un llamamiento para que se legisle y se cree una figura jurídica adecuada para ellos.

La perra que ilustra este contenido es una cruce de podenco, tal vez semejante a Brenda, que apareció abandonada y busca con urgencia adopción o acogida.

Tiene unos ocho años, muy buen carácter y es apta en casas con gatos. Está en Madrid.

Contacto: 605 082 955‬ sonidea20@gmail.com

El Gobierno prepara un Real Decreto para obtener datos “fehacientes” sobre los animales que se venden, recogen y abandonan en España

El Gobierno está participando en un plan europeo coordinado para controlar la venta de perros y gatos por Internet y, una vez finalizado este plan y evaluados los resultados, “se estudiarán las medidas que pueden llevarse a cabo, para resolver los problemas detectados”. Además, también está elaborando el borrador de texto inicial de un proyecto de Real Decreto sobre núcleos zoológicos, con el que persigue obtener estadísticas nacionales sobre abandono, recogida y venta de animales.

Lo sabemos gracias a la respuesta parlamentaria a una pregunta arrojada por la senadora Vanessa Angustia, integrante de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA), esa agrupación de políticos de todos los partidos que se han declarado sensibles ante el bienestar y la protección animal.

Esta es la pregunta íntegra (que veréis que son varias y apoyadas en la realidad de Galicia, extrapolable a toda España) de la senadora Angustia:

El marco competencial establece que las Comunidades Autónomas desarrollen sus propias normas de protección y bienestar animal pero estas Leyes deberían contar con el apoyo técnico, económico y logístico del Gobierno central para garantizar el cumplimiento de mínimos estándares de defensa de los animales, como no está sucediendo con el comercio irregular de perros explotados en cacerías.

En el caso de Galicia la venta de animales no está prohibida, sino reglamentada en base a algunos criterios legales. Aun así existen plataformas de venta en internet, aplicaciones de mensajería instantánea y grupos en conocidas redes sociales que sirven para realizar ofertas y transacciones ilegales, que no cumplen con criterios autonómicos. Pero en dichas transacciones se vulneran también normas de ámbito estatal al costearse estas ventas con dinero negro o llevarse a cabo por criadores irregulares, que no están dados de alta en los preceptivos registros profesionales, y que acaban generando un creciente fraude fiscal. Sólo en Galicia se han denunciado cientos de anuncios cuyas especificaciones vulneran la normativa autonómica, pero también suponen una flagrante transgresión de disposiciones administrativas estatales.

  • ¿Tiene previsto el Gobierno incluir la prohibición o restricciones severas a la compraventa de animales en internet?
  • ¿Tiene el Gobierno algún cálculo del coste que supone el mercado negro de animales empleados en cacerías en todo el Estado?
  • ¿Le consta al Gobierno que parte de los animales adquiridos de forma irregular son posteriormente maltratados o abandonados, con el consiguiente gasto para las administraciones públicas y entidades sin ánimo de lucro?
  • ¿Tiene previsto el Gobierno poner en marcha iniciativas para acabar con estas prácticas?

Y esta es la respuesta del Gobierno:

En relación con la compraventa de animales en internet, cabe señalar que en abril del pasado año el entonces Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente presentó el Plan de Actuaciones para la Tenencia Responsable de Animales de Compañía (PATRAC), en el que una de las principales líneas de actuación es resolver los problemas asociados a la venta de animales a través de Internet.

En relación con ello, cabe indicar que España está participando en el Plan coordinado para los controles oficiales sobre las ventas en línea de perros y gatos propuesto por la Comisión Europea, que es de carácter voluntario y tiene como objetivo ayudar a establecer el nivel de prácticas fraudulentas en la venta en línea de perros y gatos. Una vez finalizado el Plan y evaluados los resultados obtenidos, se estudiarán las medidas que pueden llevarse a cabo para resolver los problemas detectados.

Paralelamente, en la campaña de concienciación sobre la tenencia responsable de animales de compañía1, que se integra dentro del PATRAC, se recoge como uno de los elementos claves la adquisición de animales en sitios autorizados. Además, la Guía sobre tenencia responsable de animales de compañía, sobre la que gira toda la campaña, advierte expresamente de los peligros que conlleva la adquisición de animales a través de Internet. Asimismo, está previsto publicar próximamente un vídeo de animación con el fin de reforzar esta idea.

Respecto al número de animales abandonados, se informa que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación está elaborando un proyecto de Real Decreto por el que se establece la ordenación zootécnica, sanitaria y de bienestar animal de los núcleos zoológicos que, entre otras cosas, persigue la posibilidad de obtener estadísticas a nivel nacional tanto relativas a los establecimientos (tales como el número de centros de protección animal o de venta de animales), como relativas a los animales (número de animales que se recogen en los mismos o de animales que se venden), u obtener datos fehacientes sobre, por ejemplo, los animales que se abandonan y son recogidos en los centros de protección animal.

Dicha propuesta normativa ya ha sido sometida a Consulta Pública y actualmente se está elaborando el borrador de texto inicial en grupos de trabajo con la participación de las Comunidades Autónomas.

Querríamos más, está claro. Necesitamos más contundencia para frenar la gran cantidad de ventas incontroladas que se producen en España. Bien está recabar datos, pero no es preciso a estas alturas para saber dónde y cómo meter mano a esta problemática.

El perro que acompaña este texto es Chesco, que llegó al refugio El buen amigo de Sevilla hace varios meses. Me cuentan que fue el damnificado de una ruptura de pareja; ninguno de sus miembros quiso hacerse cargo de él.

Tiene apenas tres años y es “independiente y buen compañero”. En las fotos se le ve en la consulta del veterinario, después de ser atacado por otro perro en el refugio, y se portó fenomenal durante el tratamiento.

Necesitan una casa de acogida o adopción con urgencia. Se envía a cualquier punto de España.

Contacto: Protectoraelbuenamigo@gmail.com

La impunidad de los que abandonan animales en España ha sido llevada al extremo en Sevilla

Creía haberlo visto todo en quince años de blog, pero la información que facilita Emergencias Sevilla me ha dejado de piedra.

Han abandonado nada menos que docena y media de perros en un parque infantil de Sevilla. Así, tal cual. Dieciocho perros de golpe. Abandono masivo y a otra cosa mariposa.

La impunidad con la que se abandonan perros en este país es manifiesta y clamorosa, pero esto se sale ya de toda medida.

La Policía de Sevilla ha solicitado la colaboración ciudadana para dar con el (o los) desaprensivos que han hecho algo así. Cualquier pista que se les pueda procurar será bienvenida, aunque no tengo mucha esperanza en que, aún en el caso de dar con alguna persona responsable, vaya a pagar por lo que ha hecho.

Los perros están en la perrera municipal de Sevilla, a la que imagino desbordada como regalo envenenado de reyes. Y espero que tengan mucha suerte, porque pocas personas deciden adoptar un perro de estas razas adulto.

Una pena. Al final la peor parte se la llevan los mismos de siempre, los que menos culpa tienen: los animales.

Os dejo con el comunicado oficial.

La Policía Local investiga y busca al autor del abandono de 18 perros de razas potencialmente peligrosas en el interior de un parque infantil y pide la colaboración ciudadana.
– Los perros, que habrían sido abandonados esta misma madrugada desde una furgoneta, han sido trasladados al Zoosanitario Municipal y aparentemente se encuentran bien
– “Este abandono es especialmente grave. Primero porque comprometía la integridad de las personas, especialmente de los menores, al tratarse de un parque infantil. Segundo, por la cantidad de perros y por su raza PPP. Y tercero, porque el abandono animal es de por sí deleznable. No hay en la ciudad antecedentes de este tipo de hechos”, ha sostenido el delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, quien ha felicitado a agentes y operarios del Zoosanitario por esta actuación conjunta.
– No se descarta que los perros procedan de fuera de Sevilla, de ahí que se haya dado traslado al Seprona, que ha estado con Policía Local y veterinarios del Zoosanitario en el lugar
– Los agentes y los profesionales del Zoosanitario –adscrito a la Delegación de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla– adoptaron las medidas necesarias para evacuar a todos los perros. Tras ser trasladados a las instalaciones del Zoosanitario Municipal, se pudo comprobar que estos canes estaban aparentemente bien, sin signos de lesiones, a expensas de un análisis veterinario más exhaustivo.

¿Debería prohibirse en España la venta de cachorros en tiendas tal y como se ha hecho en Inglaterra?

Fue noticia el día previo a Nochebuena pero, cosas de las fiestas, no he podido traerlo aquí hasta hoy. Inglaterra nos trajo un regalo navideño maravilloso: la prohibición de la venta de cachorros menores de seis meses de edad en tiendas. Quieren que los potenciales compradores acudan directamente un un criador o una protectora reconocida. Nada de comprar a través de intermediarios.

Se la conoce como la Ley Lucy (Lucy’s Law), impulsada por el veterinario televisivo Marc Abraham y fundador de PupAid, que ahora anda recabando firmas para extender la medida a Gales.

Lucy era una perrita de raza espaniel cavalier rescatada de una granja de cachorros que se ha convertido en símbolo en la lucha contra este inhumano método de producción de animales para saciar caprichos pocos reflexionados.


Algo sorprendente del caso inglés es que esta medida ya era una petición procedente también de los criadores profesionales desde hace tres años. Ojalá los criadores españoles serios se unieran para solicitar medidas así a nuestro Gobierno.


Tan buena noticia como para ponerse a bailar flamenco en un arranque de alegría oigan, y eso que no tengo ni idea de cómo hacerlo. Pero tras la alegría viene la envidia insana. Es inevitable pensar que ojalá en España se aprobase una medida similar. En algunas comunidades autónomas sí que se ha impulsado la prohibición de tener cachorros de cristalera, algo nefasto para su socialización; también límites en cuanto a la edad de venta de los cachorros, pero que suelen estar en las doce semanas. Tímidas medidas que no están presentes ni mucho menos en toda España y que son insuficientes. También hay comercios que voluntariamente optan por no vender animales e incluso llegar a acuerdos con protectoras para facilitar adopciones desde sus espacios. Ojalá fueran más.

La realidad es que aquí mucha stiendas siguen vendiendo cachorros, en cristalera, en cercados o como intermediarias que admiten encargos. Los venden muy pequeños y de procedencias discutibles, continúan entrando animales. Pero es que además tenemos particulares vendiendo sin control ninguno y páginas web de clasificados favoreciendo el negocio de mucha gente que poco sabe y poco cuida el bienestar animal.

La adopción debería ser la primera opción en un país con tantos abandonos, con tanto animal sin futuro en perreras y protectoras. Adoptar es además una enseñanza importante para nuestros niños. Pero si hay empeño en comprar he insistido hasta la saciedad desde este blog que hay que acudir a ver al criador y el lugar en el que cría, así como las condiciones en las que tiene a los animales. Se está adquiriendo un ser vivo, no un bolso. Muy resumido, debería ser un criador acreditado, un especialista en las razas que cría, que deberían ser pocas; también tener pocos animales y en viviendo en condiciones de casa y no de granja; los cachorros jamás deberían abandonar a su madre antes de los cuatro meses. Si nada de eso se cumple, si algo no nos convence, por ventajoso que sea el precio no debemos comprar ese animal.

La medida ha llegado a un país en el que hay un ministro, David Rutley, que tiene bajo su paraguas de responsabilidades el bienestar animal (algo que ay indica que se toman el tema en serio) después de que el departamento público correspondiente hiciera una consulta pública. El 95% de las personas consultadas votó a favor.

Termino dejando aquí una encuesta en Twitter, a ver qué opináis. Yo lo tengo claro. Ojalá siguiéramos las huellas dejadas por los británicos.

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Divertirse con petardos no debería estar por encima del sufrimiento ajeno #noseaspetardo

La publicación es de ayer, día de Navidad. Una perra aterrorizada por los petardos que se arrancó dos uñas intentando huir de esos sonidos terribles e incomprensibles para ella derribando la protección que la aislaba de la cocina (Cloe estaba dentro de la casa, que quede claro).

Un caso más que ejemplifica un sufrimiento demasiado habitual en estas fechas. Muchísimos perros tienen fobia a los petardos, aproximadamente la mitad según un ensayo de la Universidad de Bristol. Doy fe de esta estadística. En mi casa hay dos y una, Tula, no los teme pero para Troya han supuesto un enorme sufrimiento durante muchos años, que hacía casi imposible bajar con ella a la calle. Lo único bueno de que haya perdido completamente la audición por sus 18 años de edad es que ya no los oye y no los teme.

Pero no es solo el miedo, no solo es que lo pasen tan mal como Cloe. Es que además hay demasiados accidentes vinculados a su uso. Más allá de los sucesos vinculados a los que los han tirado, hay animales que huyen y se pierden, infartos que acaban con sus vidas, mordiscos a petardos que provocan lesiones o incluso la muerte. Los petardos también dan alas a la imaginación de los gamberros sin corazón. El pasado 2 de enero era noticia que habían matado a un gato en Badajoz tras hacer explotar un petardo en su boca, dos días después traía a este mismo blog a un cachorro de gato al que buscaban hogar: le habían atado un petardo al cuello y perdió un pata.

Pero no solo a los perros, la pirotecnia también es de temer para muchos gatos, para otros animales incluyendo a la fauna silvestre (que también hay en nuestras ciudades) y para personas de salud delicada, ancianos o con discapacidad intelectual.

(GTRES)

He perdido ya la cuenta de las veces que he clamado contra los petardos en este blog. El primer post es de hace once años, escrito en caliente tras ver sufrir lo indecible a Troya. Entonces ya decía algo que mantengo, que no entiendo la diversión vinculada a estos estallidos, pero que “POR FAVOR, si eres incapaz de disfrutar de estas fiestas sin pirotecnia, no uses los más ruidosos y procura explotarlos en los sitios que menos molesten“.

Este año quiero traeros una lectura altamente recomendable, por rigurosa e interesante, si os interesa el tema. Es larga, pero merece mucho la pena. Se trata de un informe técnico veterinario sobre los efectos de la pirotecnia en los animales (no solo perros), elaborado por AVATMA (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal).

Os dejo unos cuantos párrafos de su inicio, animándoos a que lo leáis entero, pero sobre todo a que primemos el civismo y el evitar el sufrimiento animal en estas fiestas.

La investigadora veterinaria Jessica Perry Hekman, particularmente interesada en la respuesta al estrés en los animales, ha profundizado en la psiquiatría que subyace en el miedo a los ruidos fuertes en los perros. Ella, sin embargo, señala que la fobia al ruido sí que podría tener algún componente genético (algunas razas como border collie parecen tener más predisposición) y que está a menudo asociada con la ansiedad por separación, sugiriendo que puede existir algún desorden de ansiedad subyacente. También indica que es probable que comience alrededor de un año de edad y aumente rápidamente, siendo peor cada vez que el animal entre en contacto con el estímulo.

El doctor Gregory Berns, neurobiólogo especializado en el comportamiento canino, al preguntarle por qué la pirotecnia resulta tan dañina para los perros, señala que éstos no tienen la capacidad de racionalizar su ansiedad y puede que sufran una forma más profunda e intensa de terror, similar al estrés post traumático en seres humanos, un trastorno notoriamente difícil de tratar.

La reacción particular de cada animal a los ruidos varía entre individuos. La respuesta de los perros durante una situación negativa asociada a ruidos fuertes puede manifestarse desde una leve intranquilidad hasta un estado de ansiedad intensa.

Los signos que con más frecuencia se pueden observar en un perro son el congelamiento o paralización (freezing), las conductas de evitación activa (como los intentos incontrolados de escape y de esconderse), temblores y taquipnea (jadeos continuos). Además de estos síntomas, el animal también puede presentar salivación, taquicardia, vocalizaciones intensas, micción o defecación) así como piloerección, postura “encogida” con los miembros flexionados, orejas hacia atrás y rabo entre las patas. Otros comportamientos frecuentemente asociados a esta respuesta son destrucción, actividad aumentada, estado de alerta y trastornos gastrointestinales.

Durante los fuegos artificiales, el perro puede experimentar una oleada de epinefrina (adrenalina) y un aumento de las hormonas del estrés. (6). Esto último fue corroborado por un estudio realizado en 2016, que mostró que como respuesta al estímulo sonoro se produce en los perros un aumento significativo de cortisol y un marcado desequilibrio nervioso con predominio del sistema simpático.

En los gatos los signos pasan más desapercibidos: en general tratan de ocultarse o escapar; otras veces pueden correr detrás de los explosivos, pudiendo ingerirlos, perder la vista o lesionarse.

Algunas de estas respuestas pueden ser graves, y los animales pueden estar en peligro tanto durante el tiempo de exposición al ruido como durante un período prolongado después. Se han descrito casos de animales muertos por fallo cardiaco.

Louise Thompson, acreditada consultora en comportamiento animal, determina que el uso de fuegos artificiales cerca de animales es cruel e inhumano, tal y como se desprende de las investigaciones realizadas sobre el tema, ya que produce un pánico ciego en algunos animales que puede conducir a lesiones graves, temores profundos, debilitantes o incluso la muerte. Esto es, en parte, porque los eventos no duran lo suficiente para que éstos se acostumbren a las explosiones. Incluso los perros guía –añade esta autora- que están bien entrenados y preparados para saber reaccionar adecuadamente ante todo tipo de estímulos, a veces quedan tan aterrorizados por las explosiones que sufren graves dificultades emocionales y son incapaces de ayudar a sus responsables.

Un protocolo para tratar con animales que todos los policías y guardias civiles deberían conocer

Hoy, con Sota aún en nuestra memoria y deseando que se investigue con seriedad lo sucedido, quiero recomendar 31 páginas que valen oro: el Manual básico de intervención policial en incidentes con perros del Observatorio de Violencia Hacia los Animales. Un PDF elaborado a partir de la experiencia y el conocimiento que, si yo fuera policía o guardia civil, leería con atención por mi propia iniciativa.

De hecho, creo que todos deberíamos dedicar unos pocos minutos a su lectura. También los propietarios de perros, incluso aquellos que no los tienen, porque nadie está libre de encontrarse con uno en una situación complicada y el conocimiento siempre tiene valor. Y es el único protocolo así que tenemos, un buen punto de partida que ojalá fuera completado y desarrollado oficialmente.

Arranca así:

No hay argumento que justifique matar a un animal por el hecho de mostrarse agresivo o amenazador si no tenemos conocimiento del comportamiento canino. Este manual básico pretende ser una herramienta más para la policía a la hora de valorar las situaciones en que se ven envueltos perros, de la manera más inteligente posible, y poder realizar una acción alternativa con conocimiento, sin poner en peligro la integrisdad física de los agentes actuantes, las personas presentes y los animales.

En demasiadas ocasiones, la falta de conocimientos ha provocado que el policía interprete erróneamente una actitud del perro, dando lugar a la muerte del animal cuando lo que manifestaba el animal era simplemente miedo o quería saludar efusivamente al agente. Desde otra perspectiva, es el animal el que interpreta movimientos, sonidos y otros como una amenaza. Es nuestro deber conocer esos ítems y evitar finales dramáticos e innecesarios“.

Habla de cómo aproximarse al animal, de lo que debe hacer el compañero, da nociones sobre comportamiento animal, las herramientas que se pueden usar como alternativa, la autoprotección en caso de ataque…

Y ojo, que el protocolo también apunta que los propietarios tenemos responsabilidades. Baste con ver las principales causas del uso de fuerza letal:

Aquí hay otra serie de recomendaciones sobre la actuación en caso de maltrato animal que también interesa conocer:

Termino compartiendo la petición que se ha iniciado en Change para solicitar formación obligatoria y protocolos para que los cuerpos y fuerzas de seguridad en las actuaciones con animales y colectivos vulnerables.

Parte de FAADA, el Observatorio de Violencia Hacia los Animales, el Centre Irídia, y a nivel policial National Sheriffs’ Association y IPSA (International Public Safety Association), que solicitan en concreto: “Formación sobre incidentes con animales y colectivos vulnerables en las escuelas de Policía y formación continuada. Protocolos multidisciplinares elaborados en colaboración de expertos y consensuados por los cuerpos policiales”.

Es una petición a la que por supuesto me sumo. Ya comentaba ayer que eran necesarios y que había muchas carencias al respecto. Aunque haya esfuerzos por subsanarlo, siguen siendo insuficientes. Es obligación de las instituciones formar de la mejor manera posible a nuestros policías y guardias civiles, que como ayer decía el veterinario y comunicador Carlos Rodríguez: “la lástima es que los cuerpos de seguridad tienen una tremenda exigencia y unos medios y una remuneración ridículos para tal función. España“.

No es el único que conoce la situación y opina así:

Igual que me sumo a su deseo de contar con más información, algo que ya he mencionado antes y solicitaba en mi último post, y al lamento de estas asociaciones por una actuación que acabó con la muerte de un animal, de Sota. Al final ellos son siempre los que se llevan la peor parte en todos los casos.

Lo que se sabe, lo que se dice y lo que creo del caso de la perra abatida a tiros en Barcelona #justiciaparaSota

Ayer, también esta mañana, varias personas me han hecho llegar indignadas el caso de Sota por WhatsApp, por correo y de viva voz. “¿Has visto lo que ha hecho la urbana de Barcelona? Ha disparado a un perro en plena calle”.

A todos les he dicho lo mismo y no pensaba convertirlo en una opinión en este blog, pero tanto revuelo ha causado el tema que creo que procede compartir aquí lo que pienso, aunque sé bien que lo que voy a decir no va a gustar a muchos que me siguen y va a sorprender a una mayoría, dado que llevo quince años defendiendo los derechos de los animales.

¿Qué sabemos de este caso? La perra, Sota, fue abatida el martes en plena calle de Barcelona. Según fuentes policiales, había mordido en el brazo al policía que había pedido al propietario que se identificara y éste temió por su vida y por eso disparó. El policía está de baja.

El dueño del animal está detenido por agredir al policía que disparó a la perra. También según fuentes policiales “es un indigente de carácter violento” y el incidente se desencadenó cuando el agente pidió al dueño que se identificase.

PACMA ha convocado una concentración esta tarde y la CUP ha reclamado al gobierno municipal de Ada Colau que abra una investigación sobre lo ocurrido.

Faada iba a evaluar el vínculo entre perra y dueño para ver si procedía incluirse en su proyecto Mejores Amigos.

Sigamos. ¿Qué se está diciendo?. En redes se comenta, y no sé si será verdad, que la policía está impidiendo la difusión de imágenes de lo sucedido. Tal vez sea cierto, pero tal vez responda a lógicos intentos por preservar la identidad de los agentes y no haya detrás aviesas intenciones.

También he leído que la perra era una labradora inofensiva. Labradora no es, ya os lo digo yo, aunque tenga el color más común a esa raza y no descarto que no tuviera algo de labrador en su estupenda sangre mestiza. En realidad tiene todo el aspecto de ser un cruce en el que han participado las mal llamadas razas potencialmente peligrosas y que desde luego cumple los criterios de un PPP (razas que no soy precisamente sospechosa de querer demonizar). En cualquier caso, es un perro grande y corpulento que en el vídeo se ve que no llevaba bozal ni collar, contraviniendo las normas.

Una persona que conozco me asegura saber de primera mano, por haberlos visto con frecuencia, que el propietario era un habitual de la zona que se dedicaba a vender pulseras y que la perra iba suelta pero no era agresiva. Hay más comentarios en redes en esa línea, pero que no fuera agresiva y no hubiera habido incidentes hasta la fecha no implica que sea falso que haya atacado a este policía, ya sea por en defensa de su dueño, por creerse amenazada o por haber sido azuzada.

Y vamos con lo que creo yo.

Me niego a poner la actuación de ese policía en la picota, de asumir que ha obrado mal así de buenas a primeras con la información de la que disponemos. Obviamente no estoy de acuerdo a priori el hecho de con disparar y matar a un animal, que nadie crea por favor que apruebo o defiendo dicha actuación; pero tal vez en este caso esté justificada. Al menos hay que plantearse dudas razonables. Tal vez yo, amante de los perros, si me ataca uno corpulento y tengo una pistola hubiera hecho lo mismo. Obviamente, como en cualquier caso en el que hay disparos en una vía pública es de recibo investigar y esclarecerlo todo. Lo cortés no quita lo valiente. Igual que no podemos prejuzgar a un pitbull por su aspecto sin conocerle, tampoco debemos incurrir en juicios precipitados en este caso. Tal vez el manejo de la situación no fuera el más indicado (es obvio que faltan protocolos y conocimientos en los cuerpos de seguridad del Estado en todo lo que respecta a animales, aunque ya tienen miembros dentro trabajando por subsanarlo), pero decidirlo y que haya consecuencias en tal caso no debería estar en manos de la opinión pública. Soy de natural prudente, no puedo ni quiero evitarlo.

Es más, si de verdad este chico es una persona sin hogar, no creo que debiera tener un perro. Hace ya mucho que expuse mi opinión al respecto de este tema tan complejo. Es cierto que hay gente sin recursos para los que los animales son una compañía muy preciada, que les aporta cariño, pero yo creo que la responsabilidad que supone tener un animal, que es también económica, debería corresponder solo a aquellos que puedan asumirla. Igual que no puede tener la responsabilidad de criar un niño aquel que no pueda proporcionarle techo, alimento, acceso a la educación y al cuidado de su salud. Hay que estudiar cada caso, ayudar al que lo merezca, pero de entrada me inclino a no facilitar a alguien sin techo la tenencia de un animal. Lo primero es que esa persona consiga salir de esa situación, ahí es dónde resulta prioritario echar una mano.

Por supuesto, un animal no debe usarse jamás para la mendicidad. Es una utilización indigna y que encierra también mucho sufrimiento animal y mucho maltrato. Y ojo, que no digo que éste fuera el caso. Recuerdo otra noticia reciente, que pasó más desapercibida, sobre el uso de ‘perros mendigo’ también en el centro de Barcelona. Fueron noticia en agosto, con el decomiso de quince perros. En otra noticia en noviembre confirmaban desde la Oficina de Protección de los Animales del Ayuntamiento de Barcelona que ya habían intervenido casi 50 perros y gatos por este motivo.

La defensa de los animales no pasa por sacar de contexto estos casos más mediáticos. Puede ser incluso contraproducente para la causa. La defensa de los animales es una labor de pico y pala, oscura y poco agradecida, de largo recorrido. Nos sobran los casos de maltratos tangibles, nos sobran los abandonos, nos sobran los malos criadores y sobre todo nos sobran los animales que languidecen en perreras municipales para acabar ejecutados más pronto que tarde. Y todo eso con dinero público. Eso sí que me indigna, pero por habitual parece que lo olvidamos.

“Los labradores tienen la capacidad de crear vínculos emocionales con las personas fácilmente”

Estos días atrás ha sido una noticia muy vista en distintos medios, eso que ahora llamamos viral, la imagen del perro de asistencia de George H.W. Bush ante el féretro del que fue su propietario. Un perro que ya había protagonizado en los últimos días bastantes fotos en las redes sociales del expresidente de Estados Unidos, ayudándole y haciéndole compañía.

La imagen ha sido descrita como un ejemplo de fidelidad de los perros hacia sus amos. Y efectivamente lo es, no seré yo la que lo ponga en duda. Pero tal vez haya gente a la que haya llamado la atención, igual que a mí, el hecho de que ese perro llegara al hogar de Bush apenas hace cinco meses y que en uno de los textos den a entender que pasará a manos de otra familia en la que seguirá, seguro, haciendo un magnífico trabajo.

No es precisamente el caso de Hachiko. Hablamos de un perro de trabajo que llegó en junio y que marchará a otro hogar. Recordaba en alto, junto a algunos compañeros del periódico, que ya hace tiempo un experto en perros de asistencia me contó que se usaban normalmente labradores para este trabajo por tres motivos sobre todo: su tamaño, su predisposición a crear fácilmente vínculos con las personas, y también por un poquito de marketing y costumbre.

Sully, el perro de servicio del expresidente estadounidense George H.W. Bush, espera en una pista de aterrizaje a que miembros del servicio conjunto de un equipo de ataúdes militares trasladen el féretro de Bush. (Ting Shen / EFE)

Andaba en esas cuando Purina me ofreció hablar con Sonia Sáez, veterinaria y voluntaria del Proyecto Guau, para el que recibió formación para ser también auxiliar técnica para intervenciones asistidas por animales.

El Proyecto Guau, que lleva tres ediciones culminadas, es un programa de voluntariado con trabajadores de Purina para formar de perros de trabajo que llevan a cabo en colaboración con CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes) y Fundación Adecco. En las dos primeras ediciones lograron educar perros de asistencia para niños con autismo y este último año han sido perros de terapia.

El labrador de Bush llevaba poco tiempo con él y pasará pronto a otras manos. ¿Se puede considerar esa imagen un ejemplo de fidelidad?
Sí. Los perros tienen una sensibilidad especial que no tenemos las personas. Realmente también tienen una formación en la que están muy focalizados en cuál es su misión. Si pasan a manos de otras persona que lo necesitan, se van a acordar de su antiguo dueño, pero se van a a emocionar con el nuevo proyecto.

¿Por qué se suelen emplear labradores para esta tarea?
Hay perros de otras razas que también podrían ser aptos, igual que perros sin raza. Las características principales que buscamos son de personalidad del animal. Es verdad que, si generalizamos, el labrador se caracteriza por ser muy obediente, muy disciplinado y a la vez tiene esa capacidad de crear vínculos emocionales muy fuertes con las personas que tiene alrededor, les resulta muy fácil.

No serían por tanto lo que llamamos “perros de un solo amo”. ¿Hay perros así?
Sí, hay perros de un solo amo. Todos los perros detectan a quién van a seguir de manera incondicional, a su líder, aunque puedan tener un vínculo con otras personas. Puede ser que cuando esa persona desaparezca o fallezca, el vínculo con otros no sea el mismo, pero eso no quita que en el caso de un perro de asistencia no vaya a poder hacer a cabo su labor igual o incluso mejor. Sí que es verdad que estos perros están acostumbrados a estos cambios de casa.

¿Cómo preparan a los perros del proyecto Guau para facilitar este cambio de manos?
Es bastante diferente preparar perros de terapia y asistencia, pero el formato es similar al socializarlos. Eramos tres familias y cada perro estaba dos semanas con cada una. Yo vivo en una casa pequeña en la que hay un gato, en otra puede haber niños… y el animal tiene que ser capaz de adaptarse a esos diferentes ambientes. No sabemos qué habrá en la casa en la que acabará trabajando.

Debe ser duro decir adiós al cachorro tras dos semanas.
Ya estás mentalizado, aunque no es fácil. Cuando entrego el perro a la siguiente familia a mí ni me mira. Te dices “te he cuidado todos estos días y ni me despides”. Y sí, a ti te cuesta, pero sabes que lo estás preparando para un bien mayor. Te enseñan a querer lo que no es nuestro.

Es un buen valor que aprender, aunque tal vez lo que deseamos los dueños es creer que somos únicos y especiales.
Eso es lo que queremos nosotros. Pero nunca te olvidan del todo, si te ven te reconocen y vienen corriendo. Si les está permitido claro, no cuando están trabajando. Cuando hicimos el cierre del proyecto vinieron las familias con los niños con autismo y el perro estaba ahí con el niño, haciendo su función, sin pensar en venir a saludar.

¿A los labradores se les selecciona también por su tamaño?
El tamaño depende de la función. En terapia tenemos perros chiquitines. Para terapia tienen que ser perros muy tranquilos, muy juguetones, porque el perro tiene que interactuar con la persona y ganársela a nivel emocional. Los perros de terapia suelen ser robustos. En el caso de niños con autismo, por ejemplo, tienen que poder evitar conductas de fuga. Son capaces también de abrir canales emocionales que estaban bloqueados. Y lo consiguen, ves niños que dan besos a su perro y que jamás ellos han dado a sus padres,

¿También serán juguetones, como los de terapia no?
El de asistencia no tanto. Solo pueden jugar cuando no tienen el peto. Cuando tienen el peto están trabajando. Tienen que ser perros muy centrados, con mucha paciencia.

¿Pero no es el juego el motor para enseñarles?
Y la comida. Los dos motores son el juego y la comida. Fuera del trabajo el perro tiene que jugar, tener sus mimos, sus paseos. Tiene que ser un perro normal una vez fuera de su horario laboral. El bienestar del animal es fundamental.

¿Cuánto puede durar esa jornada laboral?

Los perros de terapia que llevamos a escuelas y hospitales están un par de horitas con paradas. Los de asistencia pueden estar una jornada entera. Son perfiles bastantes diferentes.

Antes hablabas de bienestar animal. Están apareciendo personas que hacen terapia con animales sin preocuparse por ello, que hacen terapias además que no son efectivas. ¿Qué le dirías a las familias que quieren abordar esta terapia para que no acaben en malas manos?
Estamos hablando de familias que tienen una situación en casa que no es fácil de gestionar y no pueden gastar recursos, también emocionales, en malas terapias. Mi consejo sería buscar a alguien certificado que realmente tenga formación en ello. Existen asociaciones oficiales que que tienen apoyo y reconocimiento y que les pueden asesorar como CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes), con el que trabajamos para el Proyecto Guau.

También hay familias con una persona con discapacidad que compran un cachorro de labrador pensando que van a tener mágicamente un perro que obra milagros. En este blog ya he sacado algunos perros que entraron así en casa y a los pocos meses necesitaban otro hogar. ¿Qué les dirías?
Tienen que saber que dentro de los labradores o goldens que usamos en terapia o asistencia, son perros seleccionados. En la misma camada se hace un estudio de cual es el comportamiento de cada cachorro para ver si puede tirar para terapia o asistencia o para perro de casa. No todos están preparados. Si un perro tiene un perfil terapias, no lo pongas de asistencia. Tienen que disfrutar con ello. Tampoco todos los perros son para todos los niños, ni todos los niños para todos los perros. Es un trabajo que también hacemos, buscar que sean compatibles. Cuando nos traen los casos para que conozcamos a las familias lo miramos mucho, tienen que encajar.

Y además hablamos de líneas seleccionadas y criadas con mimo.

Claro. Y tienen que pensar que un cachorro necesita mucha paciencia, mucho tiempo.

Cuando una familia con un niño con discapacidad me ha pedido consejo en el pasado, les he recomendado que acudan a una buena protectora y busquen siempre un perro adulto de tamaño mediano o grande y con muy buen carácter.
Sin duda es la mejor opción. El cachorro necesita mucha atención, mucha disciplina. La adopción del perro tiene un fin y es casi inmediato el beneficio. Con un cachorro lo puedes ver a medio o largo plazo.

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Cómo ayudamos a las protectoras de animales y porqué no lo hacemos

En mi anterior post os dije que hoy seguiríamos con la encuesta de Tiendanimal, con lo que nos contaba sobre protección animal. Os recuerdo que los impactos (5.000 propietarios, 100 profesionales y 100 protectoras), parten de los clientes de estos establecimientos, lo que supone un sesgo, pero aún así los resultados sirven para reflexionar y hacerse a la idea de lo que mueve a la gente a la hora de ayudar o no.

El primer dato a destacar es que un 47% de las personas colaboran de alguna manera con las protectoras. Casi la mitad, no está nada mal. Veamos ahora cómo lo hacen.

Un 20% son los que colaboran más activamente, los que lo hacen de las formas que con más efectividad ayudan: acogiendo animales, pagando una cuota mensual y siendo socios y echando una mano. Otro 28% dona dinero o productos de forma puntual.

Un 31% lo hacen ayudando a la difusión de casos desde redes sociales. Es la cuña más grande del queso y lo que  se conoce coloquialmente como “animalistas de sofá o de salón”.

La gente que está en primera línea de protección animal a veces critica esa forma de ayudar, la más cómoda, la que no cuesta demasiado esfuerzo y ningún recurso.

No seré yo la que lo haga. Mejor eso que nada, porque puede resultar útil para crear conciencia y lograr alguna adopción o acogida puntual, aunque es cierto que tiene normalmente un impacto muy pequeño. A todos ellos les animaría a dar un paso adelante e intentar ayudar de más maneras.

Y ahora vayamos a ver a los que no ayudan. ¿Por qué? Por falta de dinero la mayoría, aunque hay formas de ayudar que no requieren aflojar el bolsillo. Por falta de tiempo dicen otros. Y a esos les digo lo mismo, haya maneras de echar una mano que no precisan dedicar horas.

Hace falta tanto, que cualquier forma en la que se pueda ayudar es bienvenida. Desde paseando perros, haciendo reparaciones en las instalaciones de la protectora, haciendo seguimientos, apoyándoles en eventos puntuales,  transportando a algún animal… Hay muchas formas de ayudar, es solo estirón de voluntad por encontrar la adecuada en cada caso.

A  ese 6% de propietarios de animales que no ayudan de ninguna manera porque no les interesa la protección animal, no creen que necesiten más ayuda o no se vean por la labor de comprometerse con la causa, poco hay que decirles. Tal vez solo que les invitaría a visitar una protectora y hablar con sus voluntarios antes de sacar conclusiones. Juzgar es más fácil y rápido que conocer, pero conocer siempre merece más la pena.

Un 14% de los dueños de animales de compañía reconoce que no están bien educados

En el 86% de los casos son las mujeres las que se encargan de atender a los perros y gatos. Esa es la conclusión más llamativa, la que más titulares ha acaparado, de un estudio elaborado por la red de establecimientos Tiendanimal tras recabar la opinión de 5.000 dueños de animales de compañía, 100 protectoras y 100 profesionales.

No sé qué opináis vosotros. Es posible que la balanza se incline hacia las mujeres en el tema de los cuidados de los animales (también en estos cuidados). Sobre todo si nos centramos en el tipo de propietario de un animal de compañía que pasa por esas tiendas, eminentemente urbanas.

No obstante, esa conclusión en este estudio nace del hecho de que ese es el porcentaje de mujeres que han respondido, por lo que lo que también podría pasar que las mujeres suelen ir más a comprar a estos sitios o que, simplemente, se sienten más inclinadas que los hombres a responder cuestionarios.

A mí hay otros aspectos del estudio que me resultan más interesantes y que creo que sí pueden dar una pista fidedigna de cómo cuidamos a nuestros animales de compañía.

Por ejemplo, me llama la atención que un 14% reconozcan que sus animales no están bien educados. Un porcentaje relevante, y en cuento a los problemas por los que aseguran que no están bien educados sobre todo nos encontramos nerviosismo y poca o nula sociabilidad.

Es preciso tomarnos muy en serio la socialización de nuestros animales. Siempre, pero sobre todo si asumimos la responsabilidad de atenderlos desde cachorros. Igual que es muy importante responder a sus necesidades de ejercicio y estímulo mental.

Es vital, antes de abrir las puertas de nuestro hogar a un animal, conocer bien cómo educarlo y tomarnos muy en serio hacerlo. Creemos que sabemos de perros y gatos, de sus necesidades, comportamiento y formas de educarles, más de lo que en realidad conocemos. Con otros animales de compañía es una realidad incluso más acusada.

Igual que deberíamos concier bien nuestras obligaciones como propietarios. Un 18% reconoce no estar bien informado sobre normas cívicas, un 21% derrapa en cuanto vacunas y cuidados veterinarios, un 35% desconoce lo que  eso implica el maltrato y un asombroso 89% no sabe bien la legislación que se les aplica.

Los propietarios tenemos muchos deberes pendientes. También respecto a la salud de nuestros animales.  Lo del chequeo de vez en cuando para asegurarnos de que todo va bien no está generalizado. Un 28% solo los lleva cuando toca vacunas y un 20% solo cuando es absolutamente necesario. Alguno incluso se ha atrevido a reconocer que una vez puest el chip y obtenida la cartilla ya no volvió a pisar una consulta veterinaria o incluso ni eso.

No puede ser. Y aprovecho ya para reclamar de nuevo el IVA reducido para los veterinarios que atienden  a nuestros animales de compañía. Hay ahí un agravio importante respecto a IVA veterinario de los animales dedicados a consumo.

Pero ojo, que los costes no son disculpa. Es nuestra responsabilidad tenerlos bien atendidos.

Y hay más conclusiones que quiero contaros, pero ya será mañana. Están relacionadas, ya os lo adelanto, con la protección animal.

Termino, de momento, con un par de animales que buscan hogar: