BLOGS

Un deportista es aquel que sabe que el triunfo del otro es también una recompensa: la de haber encontrado alguien mejor

Palos en el Manzanares

Uno tiene la perversa costumbre de titular y luego hay que explicarse: ni un mal rollo, oiga. Al menso dentro del campo, claro. Simplemente el equipo de casa, el Atlético de Madrid, envió en dos ocasiones el balón al palo. Eso, frente al Real Madrid, se paga. Resultado, el conocido por todos: cero a dos.

>.

Planteó Schuster el partido con mucho rigor. Frente a una delantera tan acreditada como la de los rojiblancos prefirió a un lateral puro, como Torres, antes que sacar a Marcelo, más propicio a las veleidades. Al otro lado, Ramos, acompañando a Cannavaro y a Pepe. Era lo justo, cuando enfrente tienes a un entrenador valiente que viene con todo: Simao, Maxi, Diego Forlán y esa fuera de serie que es el Kun Agüero.

En el centro del campo Gago demostró que ya está en condiciones de asumir los máximos galones, Guti que ha perdido brillo y Snejder que es ese delegado que todo entrenador quiere tener en la zona. Enfrente estaba Raúl García, poderoso como siempre, bien apoyado por Motta. Porque el Atlético de Madrid jugó mucho: que le pregunten a Casillas. Y a sus postes.

La cuestión, en un partido como éste, es saber quién explota mejor los errores ajenos. Me imagino que hoy Pablo se irá a la cama sin cenar: sólo a él se le ocurre ponerse a enredar delante de Robinho. La diferencia de velocidad hizo el resto: centro medido a la región de Raúl, desde la que ha hecho tantos goles. Uno más.

Hay que agradecer que nadie se arrugara. Se lesionó Pepe, como era de temer, y Schuster dio entrada a Salgado. Estuvo bien el viejo león gallego, con la que estaba cayendo: para un jugador sin ritmo de competición cumplir es más que suficiente. El Atleti siguió llevando peligro, pero con poca suerte y escasa inspiración: aprovechó, eso sí, los problemas de colocación de Sergio Ramos y de Míchel para dar unos arreones muy serios. Pero hay que meterla, y acaso el complejo de Casillas hizo que la gente ajustara demasiado. La lesión de Simao fue un golpe para los rojiblancos: nadie se explica que ha pasado con Reyes. Nii siquiera a balón parado.

A balón parado hizo el segundo gol Ruud Van Nistelrooy. Un gol esplendido, por cierto, sacando petróleo de un paso de más dado por su defensor. El resto fue poner el pie y pegarla: en el área no se puede dudar. Abiatti no pudo hacer nada, igual que en el primer gol.

Decir que ahí se acabó el partido es mucho decir. Pero yo creo que el Atleti perdió la fe: el Real Madrid de este año tiene una suerte descomunal y eso es algo que empieza a pesar a sus rivales. No cabe duda que el equipo de Aguirre mereció más, pero es una de esas verdades que de nada sirven. Desde luego la victoria no es injusta cuando el equipo que ha ganado tiene un ministro que siempre tiene puesto el traje de conserje, el admirable Raúl, y un ejecutor que nunca tiene dudas, como Ruud. La inspiración de Robinho, intermitente, como es lógico, pudo hacer mucho daño: pero ayer el brasileiro tenía el punto de mira desviado hacia arriba.

De todas las maneras hay que apuntar muchas cosas en el haber del Atlético de Madrid. La ambición, la coherencia del técnico (hubo un momento en que, con Luis García en la cancha y cinco delanteros, me pareció que el Madrid iba a matar el partido en una contra. Rápidamente lo arregló Aguirre) y una estrella de brillo maravilloso que se llama Kun Agüero. ¡Qué cosas hace ese chico, madre! Como dicen en su Argentina natal, lindo haberlo vivido pa poderlo contar

Los comentarios están cerrados.