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¿Tiene el Barça un camino fácil hacia el triplete?

Zidane ha vuelto, pero tarde. El Real Madrid ya ha sido eliminado de la Champions en octavos, ante el Ajax. No jugará la final de la Copa del Rey al perder contra el Barça en semifinales. Y está a 12 puntos del liderato de la Liga. Vaya, temporada en blanco para los blancos (valga la redundancia). Y eso hace que el Barça sea favorito a todo. Favorito a ganar la Copa del Rey, donde jugará la final el próximo 25 de mayo ante el Valencia en el Benito Villamarín. Favorito en la Liga, primero, a mucha distancia de sus grandes rivales. Y en Champions está muy vivo: este miércoles eliminó al Olympique de Lyon en octavos (5-1). En cuartos toca el United.

Conclusión: el Barça podría volver a ganar el triplete (ya lo hizo en 2015). Pero, ¿será fácil el camino hasta él?, ¿qué le espera estos tres meses?

  • En Copa del Rey, al ser a partido único la final, tiene el 50% de las probabilidades de ganarla ante un Valencia que ha ido de menos a más esta temporada. Para los ches es un aliciente enorme estar en la final y así lo demostró Marcelino tras eliminar al Betis. Además, seguro que no les pondrán las cosas en bandeja a los de Valverde. Sin embargo, los culés son claros favoritos, y raro sería (siendo sinceros) que el Barça no sumara a su palmarés la trigesimoprimera Copa. Los azulgranas son los reyes de esta competición. Y eso que este año no la querían… (ironía).
  • En Liga, es verdad que queda mucho y la cosa no está asegurada matemáticamente, pero raro sería que el Barça se dejara por el camino los 7 puntos que tiene de ventaja con el Atlético de Madrid y, mucho más, los 12 con respecto al Real Madrid. Solo quedan 10 jornadas ligueras, con los blancos ya ha cumplido en todos sus enfrentamientos y solo les queda, entre sus  inmediatos perseguidores, el duelo con el Atleti del 6 de abril. Aunque perdieran, los de Valverde —si ambos equipos ganan todos sus partidos hasta ese día— se quedarían con 4 de diferencia a seis jornadas. No es imposible para los del Cholo ir a por la Liga, pero sí lo tendrán complicado.
  • En Champions queda mucho por delante y grandes duelos asegurados. El Barça todavía tiene cinco partidos por delante y hay que ser prudentes. Aunque es verdad que la eliminación del Real Madrid ha sido un alivio, al ser esta la competición fetiche de los blancos. Sin ellos, los culés quizás puedan cumplir su obsesión de esta temporada: levantar la Sexta (intuyo que todas se escriben ahora en mayúsculas) orejona. Ahora el objetivo es llegar hasta la final del 1 de junio en el Wanda Metropolitano. El enfrentamiento de cuartos será ante el Manchester United, asequible y que no estaba dentro de los ‘cocos’ de la eliminatoria. Y, de llegar a semifinales, el rival de los culés sería el ganador del duelo entre Oporto y Liverpool. Buen cuadro, que ayuda a evitar a la Juventus de Cristiano Ronaldo y al City de Pep Guardiola hasta la final.
La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

La Copa del Rey, la Liga y la Champions, triplete del Barça en 2015.

El independentista, el antimadridista, el ‘messiano’… estos son los tipos de culés

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

Proclamas independentistas en el Camp Nou. EFE

En este blog solo faltaba el análisis de los tipos de aficionados del Barça. Mi compañero Raúl Rioja comenzó la saga enumerando los tipos de madridistas, Edu Casado le siguió con los tipos de colchoneros y ahora llego yo para analizar los tipos de culés. Los hay, y muy variopintos:

El Independentista: Quizá sea el primero que se nos viene a la cabeza. Fútbol y política cada vez están más ligados y hay quienes usan el fútbol para meter presión política. Son los que llevan las pancartas pidiendo “Llibertat presos politics”. “Freedom” o “Sos democracia” son otros de sus lemas favoritos. Solo van al Camp Nou para hacerse notar y llevar sus exigencias fuera de Cataluña. Si el Barça solo jugara la liga catalana no tendrían tanta visibilidad, pero aún así lo exigen. Escuchan los partidos por RAC 1 y ven solo los que se retransmiten por TV3. En catalán, claro. Su mayor ídolo es Oleguer Presas.

El antimadridista: Este es un clásico. Nunca mejor dicho. Hay quien por no ser del Real Madrid es de cualquier equipo y, cuál mejor que el eterno rival. Celebra cada derrota del Real Madrid como si fuera un título para el Barça. Y las victorias del Barça en función de lo que afecte a los blancos. Todas las decisiones que haya en contra del Madrid, bienvenidas sean. Y si son injustas, mejor, porque más daño hacen. En los clásicos se viste enterito de azulgrana solo por molestar al amigo merengón, al que tiene frito con sus ‘bufadas’.

El ‘españolito’: También lo hay. Reside en Madrid y está tan quemado con Florentino que se ha pasado al lado contrario. No está de acuerdo con las políticas del club. Intenta defender que fútbol y política no van de la mano. Su amor por Iniesta y su odio por Piqué van en el mismo saco, aunque gana el primero. Apaga la tele antes del “visca Catalunya” de las celebraciones.

El de provincias: Es del barça por herencia. Ve los partidos y los celebra en familia. La mayoría de sus colegas son del Real Madrid y siempre le ha tocado defender el tipo de juego azulgrana. Fan del tiki-taka, su mayor ídolo era Xavi Hernández. En el equipo del barrio llevaba su número. Orgulloso, le regala a sus hijos/sobrinos la indumentaria azulgrana por reyes. Hacía todas las colecciones del Sport y Mundo Deportivo, que ahora copan las estanterías de su casa. El poster del sextete, enmarcado en el salón.

El ‘messiano’: Para él todo el Barça es Leo Messi. Cuando Messi se retire, cambiará de equipo. Tiene tanto amor por el argentino que se ha tatuado su cara en alguna parte del cuerpo. Ha aprendido a imitarlo. Su mayor sueño es viajar a Argentina para ver dónde creció. Tiene en su armario todas sus camisetas. Solo quiere que gane el Barça para que Leo sea feliz; para que no se metan con él. Su amor por Messi es tan grande como su odio por Cristiano.

El turista sudamericano: Tiene predilección por los jugadores de su país, incluso de su continente. Los siente más cercanos. Defiende a Messi cuando juega con el Barça, pero no con Argentina. Su mayor sueño es viajar a España y visitar el Camp Nou. Juega las pachangas de barrio con la camiseta azulgrana, la cual heredarán sus hijos, nietos y biznietos. Pagaría por que el Barça jugara la Copa Libertadores.

El turista japonés: Asia es “mercado estratégico” para el Barça. Todo aficionado asiático (japonés y chino) desea fotografiar el Camp Nou, el monumento por excelencia de Barcelona. Compra únicamente en las tiendas del Barça y a través de Rakuten, y solo bebe vino de las bodegas de Iniesta. Ha conseguido que se proyecten vídeos japoneses en los descansos y tiene su propio punto de información fuera del estadio. Con sus inversiones en entradas y ‘merchandising’ pagaron el fichaje de Coutinho para llevarse a Iniesta.

Seguro que se os ocurre alguno más, y os agradecería que lo comentaseis. Y estoy convencida de que os identificaréis con uno o varios. Porque, aunque nadie está definido al 100%, siempre tiene un poquito de tópico en sí mismo.

Polémica después de que el VAR anulara un gol al Ajax: ¿cuándo es fuera de juego y cuándo no?

El VAR, recién llegado a la Champions, ya ha alimentado la polémica en su segundo día en uso y en su primera acción. En el duelo de ida de octavos entre el Ajax y el Real Madrid, anuló un gol por presunto fuera de juego a los holandeses en el minuto 40 de partido. Un fuera de juego ‘de obstrucción o interferencia’ que el árbitro Skomina vio a través de una pantalla porque en primera persona no había sido capaz de apreciarlo. La sala VAR reclamó su revisión y finalmente, el tanto de Tagliafico de cabeza tras un rechace no subió al marcador. Significaba el 1-0 a favor del Ajax en la eliminatoria y los jugadores recriminaron su actuación al árbitro al verla injusta.

¿Cuándo es fuera de juego y cuándo no?

Lo que todos los aficionados al fútbol tenemos claro es que “estás en fuera de juego cuando, estando en la mitad del campo de tu oponente, cualquier parte de tu cabeza, cuerpo o piernas está más cerca de la línea de gol que el balón y el penúltimo de los oponentes”. También “si estando en dicha posición, un compañero juega el balón y rebota en un oponente o el poste o el larguero de la portería y la posesión te llega a ti”. Hasta aquí todo claro.

¿Qué pasó cuando el balón llegó a Tagliafico?

En las Leyes del Juego 2013/14, la Ley 11 estipula que “un jugador en posición de fuera de juego solo será penalizado si, en el momento que toca el balón o lo hace uno de sus compañeros, él está, según el punto de vista del árbitro, participando de forma activa en el juego si: interfiere en el juego, interfiere en el adversario o saca provecho de esa posición”. En el partido de Champions, concretamente se dio la segunda de las opciones.

“Interferir en un adversario” significa que el jugador en cuestión impide que el adversario juegue o tenga posibilidad de jugar el balón obstruyendo la línea de visión o disputándole el balón. En este caso era un un saque de esquina a favor del Ajax en el que primero hay un remate en el que Courtois no está acertado y Tagliafico remata. Pero no es él quien está en fuera de juego, sino Tadic, que molesta al portero en ese remate. Por lo tanto, el árbitro considera que la posición de Tadic es antirreglamentaria pese a que no toca el balón, pero sí que molesta a Courtois e impide que tenga visibilidad..

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Esto solo se pudo ver a través del televisor y, el hecho de anular el gol por este fuera de juego ‘de obstrucción’ tan dudoso espero que sea otro de los motivos por los que la ley del fuera de juego llegue a modificarse. Y ya que estamos,  también por los fuera de juego que se pitan por milímetros, centímetros o por brazos más o menos adelantados…

Messi decide quedarse en el banquillo y 30 minutos no le sirven para remontar

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi no jugó de inicio el clásico del Camp Nou. Entró en el minuto 62, pero no estaba en el once del partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Real Madrid. No estaba por decisión propia. Como adelanté el martes, era la mejor decisión que podía tomar; pero no ha sido de Ernesto Valverde, ni tampoco de los médicos que trataban su contractura. La decisión —estoy convencida— es en exclusiva de Leo Messi. Él es quien decide cuándo parar en función de su estado de forma y la importancia del duelo. En este caso, no estaba al 100% —lo sabía— y el partido, pese a ser un clásico, no era de los más importantes de la temporada —teniendo en cuenta que es una eliminatoria de ida y vuelta—.

Dicho esto. Ahora también tengo que aceptar que su suplencia ha condenado al Barça a un empate que no le va a ser fácil de remontar en campo rival. La vuelta se juega en el Bernabéu y —como sabemos— los goles fuera de casa siempre valen el doble. En esta ocasión, el Real Madrid ha marcado uno, por lo que el Barça, con el 1-1, debería perforar la portería de Keylor Navas al menos una vez y que el Madrid no marque, o meter más que ellos para asegurarse el pase a la final el 27 de febrero (cuando se disputará el partido de vuelta). Es verdad que en ese duelo estará Messi ya recuperado y previsiblemente jugará de inicio, pero tendrá que tener un buen día para lograr invertir el resultado.

Lo más preocupante ahora es el vacío que deja cuando no está. La primera parte fue fatídica para un Barça que no sabía ni tocar, ni mantener el balón, ni mucho menos ocasionar peligro en el área de Keylor Navas. El último partido que enfrentó a Barça y Real Madrid (quitando el de hoy) fue en Liga. Tampoco estaba el máximo goleador de lo que va de temporada, pero los culés lograron ganar en casa 5-1 gracias a un hatt-trick de Suárez, otro gol de Coutinho y otro de Vidal. No estaba Messi, pero aparecieron sus compañeros e hicieron que su ausencia no se notara. Esta vez no ha sido así.

La sombra del argentino y la sorpresa de que no jugara ha pasado factura al equipo de Valverde. Messi tuvo que salir en la segunda mitad para intentar sofocar a un Barça que mejoró en los últimos 30 minutos. Un tiempo que no bastó.  Ahora —si quiere la Copa— tendrá que emular el duelo de cuartos ante el Sevilla y remontar. Es verdad que menos diferencia, pero no queda otra para llegar al Villamarín.

Messi y su lesión: dos clásicos valen más que uno

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

El Barça y el Real Madrid se van a enfrentar tres veces en poco menos de un mes: la ida de Copa del Rey en el Camp Nou (este miércoles), la vuelta de esa misma competición en el Bernabeu (el día 27 de este mes) y el clásico de la segunda vuelta de la Liga, también en Chamartín (2 de marzo). La incógnita llega cuando hablamos del once que va a jugar esos tres partidos. Y sobre todo si en todos estará Leo Messi.

Una contractura sufrida el pasado fin de semana frente al Valencia podría hacer que el astro argentino se pierda el primer clásico del año. Ahí está el quid de la cuestión: ¿arriesgará y jugará, o descansará y confiará en sus compañeros? Está claro que la decisión está en su mano. No en la de Valverde y me atrevería a decir que tampoco en la de los médicos. Si Messi cree que es importante jugar y se ve preparado (aunque no sea al 100%) para ello, tened claro que jugará. Otra cosa es si debería hacerlo pese a que su presencia es decisiva sobre el campo.

Ahí ya cada uno tiene su opinión. En este caso, la mía es clara: dos clásicos valen más que uno. Es decir, el menos importante de los tres es el de este miércoles justo para el que Messi está renqueante. Es el partido en el que el Barça se juega menos: habrá duelo de vuelta y, aunque el resultado sea desfavorable, se puede remontar (demostrado quedó ante el Sevilla). Por ello, no es estrictamente necesaria su presencia en el Camp Nou.

Además, si juega, su lesión podría ir a más. Los otros dos encuentros son decisivos: el de vuelta de Copa para jugar la final y luchar por el título y el de Liga para mantener el colchón que separa a los culés de su eterno rival, que casi les daría la Liga. Por tanto, que descanse y se prepare, que justo después vienen también las fases más decisivas de Champions, la gran prioridad (y obsesión) del Barça.

Aquí el vídeo del momento de la lesión:

La mayoría de los culés están de acuerdo con Piqué: la Copa no es una prioridad

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Ya lo dijo Carles Puyol el pasado mes de mayo, cuando el Real Madrid ganó su cuarta Champions en cinco años. El Barça tiene que “priorizar” si quiere ponerse al nivel europeo de los blancos. Es difícil, pero no imposible. Por lo que Ernesto Valverde tiene que dosificar a sus jugadores (sobre todo a Leo Messi) e, incluso, si es necesario, elegir qué competiciones disputar al máximo nivel. En caso de que eso se de, está claro que la Copa del Rey es el torneo ‘menor’, por detrás de la Liga y el título continental.

Y lo dijo ayer también Gerard Piqué después de caer ante el Sevilla en el Pizjuán (2-0): “Si remontamos bien, si no otra vez será“. Y este pensamiento lo tienen la mayoría de los culés. Porque está claro que (por unas cosas o por otras) los aficionados al fútbol hemos asumido eso de que la Copa no es una prioridad. Ya sea por el torneo en sí, que podría considerarse ‘más fácil’ o ‘menos sacrificado’ que Liga y Champions, o simplemente por que la presión mediática nos ha metido eso en la cabeza.

Está claro que es mucho mejor ganarlo todo, lo perfecto sería un triplete (o sextete). Algo que el Barça ya ha conseguido y, precisamente por ello, tendría que volver a intentar lograrlo. Pero en caso de que no haya opciones, que los jugadores estén KO, que el equipo no pase un mala racha… (cosa que ahora no pasa, todo sea dicho) sería lógico que, tanto jugadores como aficionados, prefieran ganar Liga y Champions —o solo una de las anteriores— que la Copa.

No solo le ocurre al Barça, también al Real Madrid, Atlético… Cuando un equipo que opta a todo gana exclusivamente esta competición en una temporada se habla de “fracaso”. Esto no pasa si se gana la Champions o la Liga.

Con esto no quiero decir que los azulgranas hagan bien en ‘tirar’ la Copa, más bien todo lo contrario: un club que puede conseguir los títulos que se proponga, sobre todo con los muchos fichajes que está haciendo y la pasta que se está gastando en ellos, no puede rendirse nunca en una competición, ya sea continental, nacional o regional. Pero su obsesión por la Champions los lleva al punto en el que estamos: con un pie y medio fuera.

Las frases y los mensajes en los que Boateng desprecia al Barça y a Leo Messi

Muchos han sido los futbolistas que acaban fichando por un club cuando años, meses e incluso días antes negaban querer jugar en sus filas. Es más, algunos de ellos afirmaban preferir a sus eternos rivales antes que al club por el que después ficharon. Y es que a veces el dinero puede más que el sentimiento. Es ‘chaqueterismo‘. Un claro ejemplo de ellos es Kevin-Prince Boateng, el nuevo fichaje (cedido hasta final de temporada) del Barça.

Hace algo menos de dos años, el futbolista alemán y ghanés, que por aquel entonces jugaba para el Eintracht Frankfurt de la Bundesliga, dijo que preferiría jugar en el Real Madrid que en el Barça. E incluso se atrevió a afirmar que prefería que el Real Madrid ganara el clásico que días después ganó el Barcelona de Luis Enrique en el Bernabeu (2-3).

Lo hizo en una entrevista previa a dicho partido. Pero no fue la única vez que Boateng mostró su preferencia por el Real Madrid y por Cristiano Ronaldo, al que considera el mejor jugador de Europa, siempre por encima de Leo Messi. El mensaje más reciente que publicó a favor del galo (y, como consecuencia, en detrimento del argentino) fue el pasado 15 de junio. Tan solo siete meses antes de terminar vestido de azulgrana y con Messi de compañero (y líder).

Un año antes, el 13 de agosto de 2017, día en el que se jugó otro clásico entre el Barça y el Real Madrid, esta vez en el Camp Nou, el ghanés se quejó de un penalti pitado a favor del Barça de Keylor Navas sobre Luis Suárez. Y luego celebró eufórico el gol de Cristiano que deshizo el empate y puso por delante al Real Madrid. Incluso llegó a preguntarse si el Barça “extrañaba a Neymar” cuando acabó el partido.

Pero no fue el único. Años antes ya se había mostrado fan de CR. Incluso pidió, antes de la gala del Balón de Oro de enero de 2013, que premiaba al mejor jugador del año 2012, que lo ganara Cristiano.

Eso sí, no tuvo suerte y finalmente se lo llevó Leo Messi, quedando el luso en segundo lugar por encima de Andrés Iniesta. Un Iniesta al que Boateng también tiene aprecio.

Boateng, en una entrevista en abril de 2017.

Boateng, en una entrevista en abril de 2017.

La ignorancia del Levante salvará (previsiblemente) al Barça

Chumi, jugador del Barça B. (FCB)

Chumi, jugador del Barça B. (FCB)

El Levante denunciará, pero quizá ya no será suficiente. Una alineación indebida que hizo saltar todas las altertas este jueves podría haber clasificado al equipo de Paco López para cuartos de la Copa del Rey, pese a perder la eliminatoria ante el Barça (4-2). Y es que el KO podría haber sido para el Barça, pero anticipado. No obstante, el tiempo es el mejor aliado ahora de los azulgranas. Y también la ignorancia del Levante.

Hasta que lo ha hecho público el diario El Mundo este jueves, el Levante no se ha dado cuenta de que Valverde convocó y puso a Chumi (Juan Brandáriz, jugador del filial) en el partido de la ida pese a que no podía. Según el reglamento, el jugador (sancionado con el Barça B al acumular cinco tarjetas amarillas) no debería haber jugado:

Cuando se trate de futbolistas que pudieran ser reglamentariamente alineados en otros equipos de la cadena del principal o en alguno de los equipos de un club patrocinador, el futbolista sancionado no podrá intervenir en ninguno de estos equipos o clubes, hasta que transcurra, en la categoría en la que se cometió dicha infracción, el número de jornadas a que haga méritos la sanción

Quieren denunciarlo este viernes, fuera de tiempo, una semana después, porque no tenían constancia de ello. Pero los plazos juegan en su contra. El equipo levantino tenía un plazo de 48 horas (hasta el viernes) para denunciar ante la RFEF que había alineación indebida y no lo hizo. Algo que salvará previsiblemente a los azulgranas. Tanto que, según ha podido saber Marca, “la Federación considera que no hay caso porque no ha habido denuncia alguna”. Y, cuando la haya, el Comité de Competición la estudiaría de forma urgente.

Veremos a ver qué pasa…

¿Es la Messidependencia el mayor problema del Barça?

Leo Messi en un partido con el Barça. EFE

Leo Messi en un partido con el Barça. EFE

Parece que todos los problemas del Barça se solucionan cuando Leo Messi está sobre el campo y cuando tiene un buen día (casi siempre). Es el jugador más determinante del club azulgrana. Encabeza la clasificación de tiros, goles y asistencias de La Liga, y sus ausencias, aunque sean pocas y en partidos no demasiado trascendentales, se notan. Solo hay que ver la ida de los octavos de la Copa del Rey ante el Levante de este jueves. No estaba Messi y un Barça que lleva una temporada casi impecable se deshinchó. Esto deja constancia de la dependencia que el club que dirige Ernesto Valverde tiene del crack.

Entonces, ¿Es la Messidependencia el mayor problema del Barça? Yo digo no. Cualquier club que tenga al mejor jugador del mundo nota su ausencia. Incluso si tienes a uno de los mejores. El Real Madrid también está sufriendo la ausencia de Cristiano Ronaldo esta temporada. Era uno de los mejores jugadores, se fue, y ahora lo echa de menos. Añoran sus goles, aunque algunos no lo quieran admitir.

Cualquier jugador de calidad similar deja huella en el equipo. Y eso no es malo. Al revés. Lo peor llega cuando el resto de los jugadores del equipo se acostumbran a estar rodeados de los mejores y, cuando estos falta, tampoco saben aprovechar la oportunidad. El problema no es la Messidependencia. El problema es que quienes tienen que dar la talla en un momento dado no la den y esperen a que llegue Leo Messi (que, apostemos, seguramente jugará la vuelta de la Copa en el Camp Nou) para resolver el desaguisado.

Háganselo mirar y dejen de echar las culpas a Messi o a Valverde.

Messi y lo único que tiene que envidiar a Maradona

Bate todos los récords, tanto individuales como con su equipo. Supera a todos los cracks del momento (por mucho que los trofeos de 2018 no lo avalen). Y aún así, Leo Messi tiene que seguir demostrando en cada partido que es el mejor futbolista del mundo. Y quizás de la historia del fútbol.

Eso sí, para opiniones, colores. Ya que no piensan lo mismo ex estrellas de este deporte como Pelé o Zico, ambos brasileños. Para ellos, Messi está aún por debajo del mejor Maradona. Los argumentos expuestos este miércoles por Zico para incendiar con polémica el comienzo de año ha sido:

Maradona siempre jugaba con un marcador individual. Maradona siempre destacó en las grandes competiciones. Diego no jugó en un equipo como el que tiene Messi ahora y quedó campeón

Unas declaraciones que llegan poco menos de un mes después de que su compatriota dijera que tampoco tiene nada que envidiar el Pelusa a la Pulga:

Para mí, Maradona fue uno de los mejores jugadores que ha habido. Si usted me pregunta, ¿fue mejor que Messi? Fue. Mucho mejor. También están Beckenbauer, Cruyff. Jugadores excelentes también

Pelé hizo además una comparación en función de la calidad de cada uno:

Es cuestión de gustos. Cómo se puede comparar a alguien que cabecea bien, patea con la derecha, con la izquierda, con otro que patea apenas con una, sólo tiene habilidad y no cabecea bien. No se puede comparar”

Leo Messi y Diego Armando Maradona en una imagen de archivo del Mundial 2010. (EFE)

Leo Messi y Diego Armando Maradona en una imagen de archivo del Mundial 2010. (EFE)

Lo dicho, es cuestión de gustos Y quizá de épocas. Seguramente todos los hinchas del Barça y amantes del buen fútbol en general —incluso me atrevería a decir que la mayoría de los que vieron jugar a Maradona— creen que Leo Messi está un escalón por encima. Porque hay a quien no le hace falta cabecear bien para marcar goles y demostrar su valía. Con tirar faltas, dar asistencias y chutar con toda la delicadeza y precisión es suficiente.

Además, si nos fijamos en las cifras, trofeos y títulos conseguidos, el palmarés de Messi es mucho más abrumador que el de Maradona (basta con consultar la Wikipedia de ambos para corroborarlo). Sí está claro que el equipo en el que juega y los jugadores que lo rodean hacen de Messi un jugador mejor. Pero es lo normal en el fútbol actual: los mejores equipos del mundo se pegarían (y seguro que lo hacen) por tenerlo entre sus filas. Alguien como Messi tiene que estar en un ‘grande’ para hacerlo todavía mejor.

Por todo ello, en realidad, solo hay una cosa que tiene que envidiarle el actual jugador del Barça a Maradona. Y no es la (mala) fama lograda tras su retirada. Sino haber ganado un Mundial con Argentina. Es lo único que podría hacer que la balanza se decantara a favor del Pelusa. En cualquier caso, Messi no se retirará antes del próximo Mundial (Catar 2022) y todavía puede superar al 100% a su máximo competidor en las apuestas por ser el mejor jugador de la historia del fútbol. Nadie podrá hacerle sombra ni criticar (o envidiar) su valía.