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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Yerry Mina, un ‘fichaje’ en todos los sentidos: aprovechó una pelea para robarle a un cámara durante un partido

Hoy el Barça ha confirmado su segundo fichaje del mercado de invierno (tras Coutinho). Se trata del colombiano Yerry Mina, de 23 años. Se rumoreaba con su llegada al Barcelona desde hace varias semanas, pero hasta este jueves no se ha hecho oficial. Y es que su fichaje –previsto para verano– se ha adelantado ante la inminente (y deseada) marcha de Mascherano.

Un total de 11,8 millones han pagado los azulgrana al Palmeiras por contar con él hasta el 30 de junio de 2023. Mina ha jugado en el equipo brasileño durante año y medio. Un tiempo en el que el central ha protagonizado momentos brillantes, pero también uno muy polémico. Y justo hoy ha vuelto a salir a la luz.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Fue durante la fase de grupos de la última Copa Libertadores, cuando su equipo jugó ante el Peñarol de Montevideo en tierras uruguayas. El joven futbolista le robó la cámara a un periodista aprovechando su despiste durante una pelea en mitad de un partido con el Palmeiras. Se separó del embrollo, saltó la valla que separa a la prensa de los jugadores y cogió la bolsa de trabajo de un cámara. Nunca se supo cuál era la verdadera intención del jugador, que fue filmado por varios periodistas.

Un fichaje en todos los sentidos que, cuanto menos, parece que va a fomentar la polémica en el banquillo azulgrana. ¿Cuál será la próxima ‘jugada’ de Mina? Estén atentos a su perfil de Instagram (@yerrymina) que ya nos ha dejado alguna que otra pincelada.

Aquí el vídeo completo del robo al periodista:

Arnaiz, un pichichi copero de 20 millones

Ni 700 millones, ni 100, ni incluso 50. La cláusula de José Arnaiz es de 20 millones de euros. Una cifra muy asequible para cualquier equipo que le pretenda. Y es que nadie pensaría que este jugador, de 22 años y que milita en el Barça B, iba a convertirse tan pronto en una gran promesa.

De él nada se sabía hace menos de un año, pero ya es el pichichi de la Copa del Rey. Sí, como lo leen. El centrocampista del filial culé, nacido en Talavera de la Reina, ya lleva tres goles en la competición copera. Y solamente ha jugado 3 partidos. Está empatado con Munir (Alavés), Calleri (Las Palmas) y Torres (Atlético).

 José Arnáiz celebra su gol ante el Celta de Vigo. EFE

José Arnáiz celebra su gol ante el Celta de Vigo. EFE

Pero estas cifras no son las únicas que sorprenden: en apenas 133 minutos que ha jugado ha rematado tres veces a puerta, y las tres dentro de los tres palos. Parece un trabalenguas, pero son datos que dejan boquiabierto a cualquiera. Hasta el Arsenal ya le echó el ojo hace unas semanas.

Por si fuera poco, Arnaiz marcó el primer gol del año 2018 para el conjunto azulgrana y sucedió en esa estadística a Lionel Messi, que estrenó la casilla anotadora de su equipo en 2016 y 2017.

Ante el Celta faltaban Messi y Suárez en ataque. Sin embargo, estaba José Arnaiz para abrir el marcador con un remate perfecto a pase de André Gomes (hablaré de su presunto resurgir pronto en otro post). Este fue finalmente el único gol de su equipo y gracias a él deja de cara esta eliminatoria. La vuelta se juega el próximo jueves 11 de enero en el Camp Nou y, al menos yo, espero volver a verlo sobre el terreno de juego.

Además, que el Barça necesita refuerzos no es ningún notición, por lo que su llegada definitiva al primer equipo no sería de extrañar. O, al menos, Valverde no debería perderlo de vista.

La ventaja que el Barça no sabe aprovechar en los clásicos

El FC Barcelona nunca ha disputado un partido como visitante ante el Real Madrid en la primera vuelta de la Liga con 11 puntos más que el eterno rival. El de este sábado será el primero, en la jornada 17. Pero los datos históricos de victorias y derrotas de los clásicos a los que acudieron con ventaja no favorecen en resultados al equipo culé.

Las dos veces que los azulgrana viajaron al Bernabeu con 10 o más puntos de ventaja (ya sea en la primera o segunda vuelta) perdieron el partido. Ocurrió en la temporada 1990/1991 en un partido que comenzó con el pasillo de los madridistas a los azulgrana de Cruyff y terminó con un 1-0. Y se repitió en el año 2012/2013, cuando además llegaron con el récord de distancia al Bernabéu: +16 puntos en la Jornada 26. En ese momento el Barça de Tito Vilanova cayó por dos goles a uno contra los de Mourinho.

Leo Messi lamenta el empate del Real Madrid al final del partido

Leo Messi se lamenta al final del un clásico. (EFE)

El Barça también perdió seis partidos, empataó tres y solo ganó dos de las once veces que fue al Bernabeu con seis puntos de diferencia con los madridistas. Además, de las siete ocasiones en las que los culés viajaron a Madrid con tres o más puntos de ventaja, solo en una (1997/1998) consiguieron ganar el partido y, con ello, el título de la Liga.

Por tanto, el histórico de victorias no es nada alentador a tan solo tres días de un clásico al que los de Valverde viajan, por primera vez, con 11 puntos más que los de Zidane. ¿Será cuestión de relajación, de convicción o de mala suerte?

No lo sabemos, pero los culés tienen a su favor que en toda la historia de la Liga, el Real Madrid nunca ha logrado remontar una diferencia de más de ocho puntos con el líder para conseguir ser campeón. Aunque ahora existen otros perseguidores como Atlético o Valencia, pase lo que pase, será un partido emocionante (como siempre) y quizá decisivo.

El Barça no tiene un rival real

Cada vez que empieza una temporada pedimos que sea diferente, emocionante y con más candidatos al título. Pues ahora, cuando todavía estamos en la jornada 12, ya tenemos ante nosotros una Liga que nadie había imaginado. Pero los candidatos a ganarla se han reducido. Y es que el Real Madrid y el Atlético están diez puntos de distancia de un Barça líder. Una diferencia que nadie ha logrado remontar nunca. Así, tras empatar ambos en el Wanda Metropolitano, sus aspiraciones al título ya son mínimas. Y eso que la Liga no ha hecho más que empezar.

La única emoción ha llegado gracias a un renovado Valencia que ha dado la sorpresa. Con la victoria de hoy ante el Espanyol, el Valencia ha ganado ya ocho partidos consecutivos en esta Liga. Una marca que nunca había conseguido en sus 83 temporadas en Primera División. Marcelino ha conseguido rescatar a un Valencia hundido y transformarlo en un posible candidato al título. Un equipo que ha sabido aprovecharse de los errores del resto para luchar por el campeonato.

Suárez celebra un gol ante el Leganés. (EFE)

Suárez celebra un gol ante el Leganés. (EFE)

No sabemos cuánto tiempo le durará al equipo ché el estado de gracia. Ahora está segundo a cuatro puntos del Barça y, por ello sería el único posible rival del conjunto azulgrana hacia al título. Y una piedra en el camino culé que, sin embargo, podrían quitarse del medio el próximo domingo en Mestalla.

Porque el Valencia no es un rival real. El Barça parte como favorito para el enfrentamiento y ahora no hay equipo que esté a su nivel. Para encontrarlo habría que ir más allá de nuestra Liga.

Las opciones para el domingo son dos: si pierde el Barça en Mestalla, seguiría siendo líder a un punto del Valencia y sin margen de error. De este modo la emoción de la Liga no perdería emoción. La segunda, y más probable, es que los azulgrana ganen. De ser así, darían un puñetazo en la mesa y se pondrían a un paso de hacerse con el campeonato liguero por vigesimoquinta vez. En la jornada decimotercera y sin rival. Con tres cuartas partes de la Liga por delante (faltan 26 jornadas) y dejando sin sentido el campeonato.

Pero, si os digo la verdad, no sé que prefiero. Todavía queda demasiado.

¿Dónde están ahora aquellos argentinos que abucheaban a Messi?

Las derrotas y los triunfos se esfuman de nuestra memoria con tanta rapidez con la que llegan, respectivamente, otros triunfos o derrotas. Los aficionados al fútbol tenemos una memoria muy a corto plazo, aquella que suele llamarse ‘memoria pez’.

Y es que, si tu equipo pierde hoy, las críticas no tardarán en llegar. Y tú serás el primero que critique. Todos lo somos.  Hablaremos de mini-crisis, crisis o maxi-crisis. Pero, si tras esa derrota, mañana arrasa y logra una contundente victoria, todo el mundo olvidará el fracaso. Las crisis de las que hablábamos se convertirán en una buena racha. Así, a golpe de plumazo. Por increíble que sea, esto pasa a diario.

En concreto, esto fue lo que sucedió anoche con Argentina. Y en especial con Leo Messi. Porque sí, lo creáis o no, Leo Messi ha sido el jugador más señalado de la selección albiceleste de los últimos tiempos. Le culpaban de todas las derrotas. De no ser el mismo jugador con su país que con el Barça. De no deslumbrar y no demostrar lo que es: el mejor jugador del mundo. ¡Hasta anunció que no seguiría jugando en el equipo nacional!

Pero, menos mal que se retractó. Esto ahora parece increíble. Sobre todo después de que, anoche contra Ecuador, Leo hiciera que todos aquellos que lo criticaban, lo abucheaban y pedían que se fuese de la selección, lo adoren. Y fijaros: no han pasado ni 24 horas entre una cosa y otra. ¿Dónde están aquellos que antes le criticaban? Ahora Leo es un héroe en su país. Un “Mesi-as”.

Los medios argentinos más críticos están ahora orgullosos de él. “Es argentino”; está “a la altura de Dios“, dicen unos que meses antes escribían: “Mession imposible”. Se referían a la final de la Copa América que Leo “no supo ganar”.

En ese mismo momento, otros decían: “Lionel Messi, ese héroe del que siempre se espera una pincelada más”. Y ahora describen a Messi como “una máquina de crear ilusiones”.

Lo que yo les digo, en el fútbol predomina la memoria pez.

 

¿Y tú seguirías siendo del Barça si Cataluña se independiza?

Parece que es la pregunta del millón. Esta semana me han preguntado —no menos de 10 veces— que si seguiría siendo aficionada del Barça pese a que Cataluña finalmente se independizara. Pues bien, he decidido responder a todos aquellos que tienen la duda a través de este post. A ver si así consigo que la semana que viene no me la repitan.

Es verdad, como dije en mi post anterior, que el hecho de que el deporte se politice tanto ya me hace replantearme hasta esto de ser aficionada al fútbol. Aunque bueno, eso sería exagerar, sí. Pero lo cierto es que fútbol pierde mucho cuando en su círculo se habla más de política que del propio deporte.

Por ello, mi respuesta es depende (no, aunque parezca gallega, no lo soy). Es una respuesta ambigua, lo sé. Pero en ella influyen muchos otros factores que los políticos y una posible independencia. Empezando porque es demasiado pronto para saber qué pasaría con el club azulgana en caso de que se proclame la DUI. Y es que nadie se atreve a asegurar nada todavía, no vaya a ser que se vuelva en su contra.

Pero, tranquilos, lo único que tengo claro es que nunca me haré seguidora del Real Madrid y seguiré siendo culé toda mi vida. Eso de los ‘chaqueterismos’ nunca lo he llevado demasiado bien. También es verdad que si el Barça deja de formar parte de la liga española tendría mucha menos emoción.

Varios aficionados del Barça se hacen una foto con el mural de la entrada al Camp Nou. (EFE)

Varios aficionados del Barça se hacen una foto con el mural de la entrada al Camp Nou. (EFE)

Por ejemplo, yo también soy aficionada y seguidora de la Ponferradina, que es el club de mi ciudad. Sin embargo, tuve que buscarme a otro al que seguir que me permitiera emocionarme o cabrearme cada vez que ganan o pierden algún título importante. Porque, seamos sinceros, todos sabemos que a lo máximo que puede aspirar la Ponfe (por desgracia) es a subir hasta la 2ª División o a descender de categoría. Seguro que a más de un aficionado de ‘equipos menores’ también le ha pasado.

Por esta regla de tres, si el Barça se va a otra liga (ya sea catalana, francesa o rusa) no me quedaría otro remedio que ser de la Ponferradina, del Barça y de otro equipo que pelee por títulos, tanto nacionales como internacionales, y del que pueda ser simpatizante. ¿No creen? Es que, seguramente, ni los jugadores serían los mismos…  Pero a mi me cuesta todavía hacerme a esta idea. Tendré que darle vueltas después del momento en el que Puigdemont salga al balcón de la Generalitat para proclamar la independencia. Si finalmente pasa, claro.

¿Y vosotros, culés, seguiréis siendo aficionados del Barça si Cataluña se independiza?

No todos los aficionados (ni jugadores) del Barça somos independentistas

Empezando por mí. Yo podría ser un claro ejemplo. Es verdad que no soy catalana, pero sí aficionada al fútbol y, en concreto, hincha del FC Barcelona. No lo niego. Y es que el Barça como equipo mueve fronteras y no solo tiene afición dentro de Cataluña. Es más, estoy completamente segura de que los catalanes ocupan una mínima parte del total, aunque hagan más ruido. De hecho, muchos de los que conozco simpatizan más con el Real Madrid y esto les aseguro que no es pura casualidad.

La mayoría de los seguidores culés son de Asia, América, buena parte de Europa o del resto de España. Por este preciso motivo, no comprendo que, como entidad, el club azulgrana apoye el referéndum separatista ilegal de este domingo. También es verdad que, individualmente, cada uno está en todo su derecho de decir lo que quiera. He ahí la libertad de expresión.

'Esteladas' durante un Barça-Real Madrid. EFE

‘Esteladas’ durante un Barça-Madrid. EFE

Que Piqué quiere votar, que lo intente. Que Bartomeu quiere que Cataluña sea un país, que lo proponga… Pero, por favor, que no involucren en este acto (recalco lo de ilegal) a un club que representa, no solo a catalanes, sino también a españoles, chinos, argentinos, rusos y, si me apuran, hasta a portugueses. ¿Qué les interesa al resto del mundo que ellos quieran ser independientes? Nada. Y, entonces, ¿ tendría que afectarles? No, pero sí, les afecta.

Por ejemplo en que, por mucho que lo desmientan, en caso de que Cataluña se separe de España, el FC Barcelona pudiera salir de la Liga. Y no solo de la Liga española, también de la Champions y de todas las otras competiciones en las que ahora destaca como uno de los candidatos al título. No me cabe la más mínima duda de que si su club (nuestro club) deja de ser un referente a nivel mundial, dejará de tener los seguidores que tiene. Pues esto, señores, también aporta dinero (y prestigio) a su (todavía) comunidad autónoma.

Si, una vez independientes, no sale de ninguna de estas competiciones también estoy segura de que no será gracias a sus directivos, sino a sus jugadores. Muchos de ellos no están en el Barça por su nivel de catalanismo. Es más, la mayoría no son ni catalanes. Y a la hora de elegir si jugar en una liga catalana o en la española… ¿Ustedes qué creen que decidirían? Pues eso.

¿Se imaginan al actual Barça sin Messi, Rakitic, Iniesta, Luis Suárez o incluso… Ernesto Valverde? Y es que de los 24 jugadores que están ahora en la primera plantilla, 18 no son catalanes por lo que lo más lógico sería que se fuesen del club, aunque podrían no hacerlo.

Será difícil entender una competición sin el Barça. Es más, sin duda, sería aburrida. Y sería difícil ver a un Barça fuera de la Liga igual de competitivo. Por lo que, el hecho de que el fútbol y la política se cojan de la mano podría no ser una buena idea para este deporte, los futbolistas y los aficionados. Pero claro, una gran idea para la política porque, ya saben, el fútbol mueve montañas (y hasta puede separar países).

Cavani, la piedra de Neymar en el camino hacia el Balón de Oro

Sus rivales ya no son Messi o Cristiano, sino sus propios compañeros. Tanta estrella junta en el mismo equipo suele eclipsar. Y Neymar se cree que es la que más brilla del PSG.

Tras cuatro años a la sombra de Leo Messi, ahora quiere hacerse con el mando en el club parisino. Y le da igual a quién tenga que llevarse por delante. Sus 222 millones de euros lo avalan como una de las principales figuras del fútbol y, además, el jeque Al-Khelaifi le prometió que sería el rey de su equipo. Algo que el delantero brasileño se tomó al pie de la letra.

Desde antes de que su marcha del Barça se hiciera oficial, la tensión entre el jugador brasileño y el resto de sus compañeros se hizo notar. Sin que haga falta que echemos la vista muy atrás, en un entrenamiento en pretemporada de los azulgrana, Neymar tuvo bronca con Semedo. En este momento varios compañeros tuvieron que separarlos para que no llegaran a las manos. Una actitud que dejaba entrever que quería irse del club.

Neymar y Cavani enfrentados por tirar un penalti.

Neymar y Cavani enfrentados por tirar un penalti.

Y hoy le llegó el turno a Cavani. Ambos jugadores se enfrentaron ya en el césped del partido entre el París Saint Germain y el Olympique de Lyon por tirar un penalti: lo tiró el uruguayo pese a la insistencia del brasileño porque se lo cediera y falló. Un resquemor que a Neymar le sigue picando. En el entrenamiento de esta mañana Ney volvió a recriminarle dicho gesto y también fueron separados por sus compañeros en los vestuarios.

Un espectáculo lamentable. Pero ahora no es que quiera irse él, es que quiere que se vaya Cavani y se lo ha exigido a Al-Khelaifi. O eso es lo que dicen las malas lenguas. ¿Rumor o noticia? Pues de ser cierto, esto no sería otra cosa que una lucha por el trono. Un trono que no se comparte porque entonces el protagonismo se dividiría. Y una lucha con la que Neymar intenta conseguir su principal objetivo: ser el líder de un equipo, llevarlo a lo más alto y luchar por un puesto en la élite mundial. Esto supone batir a Cristiano o Messi en la disputa por el Balón de Oro.

Y es que desde la salida de Ibrahimovic, Cavani se había erigido como el líder del equipo y poco le duró. Ahora su rival a batir es Neymar y tendrá que tener cuidado con él si no quiere acabar siendo una ficha más en el banquillo parisino, o lo que es peor, un peón al que mover fuera del equipo.

¿Quién es el culpable del mayor ridículo de la historia del Barça en el mercado de fichajes?

Desde que tengo conciencia no había visto nada igual. Un verano que se anunciaba pletórico para el Barça en cuanto a fichajes finalmente se ha convertido en un desastre (por ser sutil). Es más, seguramente en lo que se antoja como el mayor ridículo de la historia del club azulgrana.

En julio todo parecía ir viento en popa: sonaban con fuerza Verratti, Dybala o Bellerín como posibles incorporaciones que ilusionaban a la afición. Después se rumoreó con la llegada de Coutinho, Di María e incluso (por momentos) Mbappé. Además, varios jugadores tenían vía de salida (necesaria) para que el club hiciera caja. Pues nada de esto ha ocurrido. Bueno, sí, dinero ha dejado en el club la repentina salida de Neymar el pasado 3 de agosto al París Saint Germain. Desde ese día el equipo azulgrana empezó a buscarle un sustituto. No parecía difícil con los 222 millones de euros que había dejado en Can Barça el club parisino. Sin embargo, la gestión de ese dineral por parte de la entidad ha dejado mucho que desear.

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembelé, un jugador sin gran trayectoria profesional (tiene 20 años) y procedente del Borussia Dortmund se ha convertido, de la noche a la mañana, en el galáctico del verano para el club. Costó más de 140 millones y cobrará 20 por cada temporada que juegue en Barcelona. Parece ironía. Y ojalá lo fuera. Pero no, es real y ya es el fichaje más caro de la historia del fútbol español. Para mear y no echar gota (con perdón).

Eso sí, no sorprende que con más de 200 millones en el bolsillo culé, el resto de los clubes izaran las cláusulas de sus jugadores hasta el último momento para sacarles más rendimiento si fichaban por el Barcelona. Sabían que el Barça estaba desesperado. Pero aquí debería haber entrado en juego una buena gestión deportiva y este verano ha sido desastrosa. Pero… ¿Quienes son los culpables?

  • Presidente Bartomeu: La afición ha pedido ya en varias ocasiones la dimisión del presidente del club, Josep María Bartomeu. Se supone que es él el que tiene que hacer y deshacer en el organigrama del Barça y el primero en dar las órdenes. Se siente solo, sin apoyos y con el agua al cuello. No sería de extrañar que pronto convocara nuevas elecciones debido a la presión que está sufriendo por parte de socios, exdirectivos y exjugadores.
  • Responsables de los fichajes: Albert Soler, director de deportes profesionales, y Robert Fernández, el secretario técnico. Ambos son los responsables del área de fichajes y esta mañana dieron una rueda de prensa para explicar los motivos del fracaso. Sin embargo, no asumieron culpa alguna y afirmaron que no habrá dimisiones en el club. Otros de los nombres que suenan como posibles culpables y que aún no han dado la cara son Pep Segura, el nuevo manáger deportivo, y el vicepresidente deportivo, Jordi Mestres. Ambos también cuestionados dentro del club por no lograr los objetivos fijados.
  • Leo Messi. Sí, como lo leen. La renovación del delantero argentino (que sigue sin firmarse) tiene en jaque las arcas del club y hasta la salida de Neymar no pudo hacerse ninguna negociación seria por falta de dinero. Es un jugador indispensable pero… dudo que jugando solo pueda seguir siendo lo que es: el mejor del mundo.

Ahora toca reflexionar y ver como Ernesto Valverde se las apaña con la plantilla tan escueta que tiene. De momento, todos a rezar para que no se lesione ningún jugador y esperar que en el mercado de invierno lleguen (mejores y más) refuerzos (de calidad y útiles, a ser posible).

¿Es mejor ganar 220 millones o que se quede Neymar?

El PSG podría pagar la cláusula de rescisión de contrato de Neymar, que ronda los 222 millones de euros. De ser así, el delantero brasileño podría marcharse antes de empezar la temporada. Y el Barça aumentaría el dinero de sus arcas para poder ampliar y mejorar la plantilla.

No parece, a priori, mala idea. Pero, la duda es: ¿en Barcelona prefieren que Neymar se quede o los millones? Hay opiniones para todos los gustos pero, bajo mi punto de vista, lo mejor es la continuidad del brasileño. Y os lo explico: Cuando el Barça tiene tantos millones para fichar, el resultado suele ser siempre el mismo: un desastre. Sí, no se cómo lo hacen pero, a diferencia de otros grandes clubes, desaprovechan los millones fichando a supuestas futuras estrellas que en vez de brillar, se estrellan (valga la redundancia).

Neymar, en un entrenamiento con el Barça en Miami. (EFE)

Neymar, en un entrenamiento con el Barça en Miami. (EFE)

El ejemplo más claro y cercano en el tiempo se dio el verano pasado. André Gomes, Denis Suárez, Paco Alcácer, Cillensen… Estos son solo algunos de los nombres de los fichajes frustrados de la temporada 2016-2017.

Tener millones para no saber dónde invertirlos es tontería pudiendo dejar en tu equipo a un jugador que, partido tras partido, mejora. Resuelve los encuentros con una calidad brillante y desata todos los elogios del público.

Si en Can Barça garantizaran el fichaje de alguien que vaya a ser decisivo y ayude al equipo a conseguir títulos —incluso por menos dinero—, no lo dudaría: Adiós Neymar. Pero mi confianza en que eso suceda es bastante baja, por no decir nula. Por eso es mejor que Ney se quede, ¿no creen? Sus compañeros lo quieren y Ernesto Valverde, aunque no se pronuncie, también.

Lo demostró Piqué con el “se queda” y lo dijo este viernes Rakitic: “Todos sabemos que es una parte muy importante lo que quiere decir siempre nuestra familia y nosotros queremos que se quede y por supuesto que note el cariño”.

Lo malo: Neymar pide más dinero y el Barça ya se ha gastado todo en la renovación de Messi (de esto hablaremos próximamente en otro post). Seguramente el club no le vaya a dar lo que quiere, pero es su labor pedir.

Como comenté anteriormente, ahora él es quien decide: tendrá que decidir entre ser el líder de un equipo sin estar a la sombra del mejor jugador del mundo o tener un papel secundario en otro con opción de ganar títulos, tanto individuales como en equipo.