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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Florentino es el que debería dimitir: sentenció al Real Madrid tras permitir la marcha de Zidane y forzar la de Cristiano

El cabeza de turco de la crisis del Real Madrid ha sido Julen Lopetegui. Hay quien culpa también a los jugadores e incluso a Florentino Pérez. Pero siempre es más fácil echar al entrenador pese a que la plantilla no haya estado a la altura y el presidente sea el verdadero culpable. Porque esa es la dura realidad. Y si no cambia, ni Conte ni Solari (si uno de ellos sustituye a Julen) podrán hacer mucho por este equipo.

Florentino dejó que Zidane se marchara pese a la opinión contraria de los jugadores y forzó la salida de un Cristiano Ronaldo harto de las malas caras y palabras de su presidente. Dos salidas del club que ni él ha sabido gestionar bien. La de Zidane intentó mitigarla quitándole su entrenador a la selección tan solo dos días antes de comenzar el Mundial de Rusia. Una jugarreta que, ahora, se ha revertido en su contra.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

De la de Cristiano casi mejor ni hablar. El crack del club se fue por la puerta de atrás, sin despedida ni halagos pese a haberle dado al Real Madrid grandes momentos. Su mala relación se hizo en ese momento evidente y la influencia del presidente en la marcha del delantero luso también. Es más, ahora Cristiano ha querido dejarlo claro: “Lo que me decía nunca lo hizo desde el corazón”, declaró en una entrevista concedida a France Football. Y añadió que Florentino, al final de su etapa en el Real Madrid, lo miraba “como si ya no fuera indispensable”, lo que le hizo tomar la decisión de marcharse.

En ese momento, Florentino no permitió al club traer refuerzos a la delantera y creyó que apostando por la juventud la marcha de CR no se iba a notar…  No obstante, la humillación del Barça el domingo en el Camp Nou (5-1), precedida de otros cuatro partidos sin ganar en Liga, ha hecho evidente que esa decisión no fue la adecuada. El club necesita a un líder que no tiene (aparte de Sergio Ramos) y deberá encontrarlo en el próximo mercado de invierno.

Pero esto solo lo ve la opinión pública. Porque Florentino sigue creyéndose el amo y señor del club. Él siempre ha salido indemne de sus malas decisiones y esta vez no iba a ser de otro modo. Es Florentino quien se encarga de señalar al culpable y cargar las escopetas de la prensa para que lo señalen y lo conviertan en cabeza de turco. ¿Con qué fin? Siempre para librarse él. Esto se demostró cuando empezaron los rumores de que Lopetegui iba a ser destituido (hace unas semanas). La decisión de su cese estaba ya tomada y quería que la prensa aportara las razones cuando se fuera a hacer efectiva. Que señalaran a Lopetegui como el verdadero culpable. Porque los entrenadores son los que siempre cargan con esa responsabilidad… aunque el verdadero culpable esté sentado en el palco y no en el banquillo.

A aquellos que se alegran de la lesión de Messi: sin él el Barça ya le metió 0-4 al Madrid… y no hace mucho

Leo Messi, lesionado en el césped del Camp Nou (EFE).

“Ojalá se hubiera roto también la tibia y el peroné”. Esa fue una de las frases que un madridista me espetó cuando se conoció justo el pasado sábado el alcance de la lesión de Leo Messi: estará unas tres semanas de baja por su rotura de radio en el partido ante el Sevilla. En una de las semanas más intensas que le esperan al Barça esta temporada, su talismán se lesionó. Se perdió el partido del miércoles ante el Inter de Milán (Champions) y el Barça ganó. Tampoco estará en el clásico de este domingo ante el Real Madrid (Liga). Pero ese tiempo de baja no es suficiente para quienes se consuelan de la mala racha que atraviesa su equipo con que otros también lo pasen mal. Eso es lo que el refranero español define como: mal de muchos, consuelo de tontos.

Es cierto que lo de consolarse de una derrota con la derrota del otro va implícito en el fútbol. Y todos lo hacemos: perdemos, sí, pero si los otros pierden es menos catástrofe. Pero eso de alegrarse de la lesión de un jugador, ya sea Messi, Cristiano o pepito de los palotes, es muy ruin. Véase el desafortunado tuit de Rufián que ha causado gran polémica en las redes sociales: ¡cómo se nota que es del Espanyol!

Es verdad que está el clásico de por medio pero os aseguro que no tiene que ver con eso. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante el Alavés? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar cualquier partido random de Liga de Campeones? Buena noticia. ¿Que Messi se lesiona justo antes de jugar ante la Cultural en Copa? Buena noticia. Para algunos siempre es buena noticia que Leo Messi no juegue porque parece que lleva implícito, entonces, que el Barça pierde. Aunque muchas veces no sea así.

La envidia es muy mala. Es el mejor jugador del mundo, verlo jugar es una delicia y un partido sin él pierde calidad, tanto para los jugadores (cuya motivación es mayor en caso de que Messi juegue) como para los aficionados. No entiendo a quienes prefieren verlo en el banquillo y no sobre el terreno de juego: si tu equipo tiene que ganar, que sea por méritos propios, no porque el rival no tenga a su mayor estrella. Es más, que no esté tampoco asegura la victoria: la última vez que Messi no jugó un clásico de inicio el Barça le metió un 0-4 al Real Madrid. El argentino había estado de baja dos meses por lesión, fue suplente, solo jugó 34 minutos y cuando salió el marcador ya reflejaba un 0-3. Y la última vez que se perdió un partido completo por lesión los blancos solo consiguieron ganar por la mínima.

Es verdad que el Barça sin Messi pierde mucho. Es más, me atrevería a decir que se convierte en un equipo como cualquier otro: sin profundidad y sin gol. Pero también ha demostrado que sabe sobreponerse a una situación como esta. El resto de jugadores tienen que pensar que, ahora, deberán hacer el doble de trabajo para sacar adelante los partidos en los que Messi falten con los mejores resultados posibles. Serán partidos difíciles, pero deberán demostrar que “el Barça no es solo Messi“. O eso dicen.

Los extraños casos de Malcom y Arturo Vidal: así mejor que el Barça no fiche

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Ni juegan ni se les espera. Ni estando Messi lesionado. Malcom y Arturo Vidal han cogido sitio en el banquillo pese a ser los fichajes “revolucionarios” del Barça este verano. El primero, de hecho, el más caro. Llego por 41 millones y solo ha disputado 25 minutos en once partidos (seis en la segunda jornada de Liga ante el Valladolid y 19 en la sexta ante el Leganés). Y, últimamente, ni siquiera es convocado. A sus 21 años rechazó a la Roma 24 horas antes de venir a Barcelona en busca de grandes oportunidades que aún no le han llegado.

El brasileño las espera con calma, pero ya se han jugado dos meses de temporada. Todavía es pronto, no hay que precipitarse pero quizás vaya siendo hora de que deje de mostrar tranquilidad y reclame un sitio en el once o, al menos, más minutos. No obstante, parece ser que Ernesto Valverde no cuenta con él. El Txingurri no lo pidió y su llegada apunta a que fue más un capricho de Eric Abidal, de hecho, el técnico culé afirmó hace unas semanas que, aunque su rendimiento sea maravilloso, su titularidad no está asegurada:

“Es un jugador joven con proyección que el club piensa que nos puede ayudar. Si es titular o no, dependerá de su rendimiento. Hacía tiempo que se le seguía. Viene rodado de entrenamientos”

Le toca el turno ahora a Arturo Vidal. Este caso, todavía más mediático e incomprensible. Costó 19 millones fijos y tres más en variables. Venía a Barcelona como una estrella, problemática, pero estrella al fin y al cabo. Y, pese a ser dos veces titular, solo ha sido un reflejo. Hasta el día de hoy, no ha completado ni uno solo de los partidos disputados. Vidal llegó, además, con la esperanza de ganarse un hueco entre los titularísimos y ser el sustituto de Rakitic. Pero Valverde lo tiene claro: primero está el croata y después vuelve a estar el croata. Casi sin rastro del chileno. Con esto deja claro que tampoco fue un fichaje a petición suya, ¿quién se encapricharía de él esta vez?

Pero, como era de esperar, él sí ha mostrado su disgusto al ser suplente en varias publicaciones en sus cuentas oficiales en las redes sociales. Unos posts en los que ha tenido que rectificar su comportamiento estos días tras una llamada de atención por parte del club, concretamente de su manager general, Pep Segura.

Para ambos, el ejemplo a seguir podría ser Arthur, que empezó la temporada siendo titular en la Supercopa de España ante el Sevilla, pero posteriormente desapareció de los onces iniciales de Valverde. Sin embargo, en los últimos partidos ha ‘resucitado’ hasta convertirse en una pieza inamovible el centro del campo del equipo. Incluso en Champions.

Esperemos que lo que pasa, tanto con Malcom como con Vidal solo sea cuestión de rodaje y se convierta en un espejismo a final de una temporada que, como quien dice, acaba de comenzar. Porque sino… mejor que el Barça desista en su derecho a fichar jugadores para no darles minutos.

Las cinco claves de los cuatro pinchazos seguidos del Barça en Liga

Ocho partidos, cuatro victorias, tres empates y una derrota. Este es el balance del Barça en las primeras ocho jornadas de Liga. Está segundo en la clasificación por detrás de un gran Sevilla contra quien jugará el siguiente partido y por delante de un Valencia que este domingo le plantó cara y le arrebató un valioso punto. Es verdad que este año parece más normal (el Real Madrid lleva tres jornadas sin ganar), pero no es habitual que el equipo azulgrana pierda tantos puntos en tan pocos partidos.

Por eso, analizamos al detalle las cinco claves en las que puede estar esta crisis que atraviesa el Barça. ¿Hay algún culpable o son errores de equipo?

  • Luis Suárez: El uruguayo empieza siempre las temporadas en su peor estado de forma. Sin entenderse con sus compañeros y sin encontrarse a sí mismo. No culmina las jugadas, pierde demasiados balones y no entra en las jugadas a tiempo para rematarlas. Su puntería, además, se resiente. Esto viene siendo algo habitual en el comienzo del año futbolero en Luis Suárez. Pero ya hemos pasado la octava jornada y es raro que no haya despertado. Lleva solo tres goles y tres asistencias en lo que va de temporada. Es cierto que lucha y que el último partido lo jugó tocado, pero su acierto no está fino y el promedio de goles que lleva deja mucho que desear tras estar siempre entre los mayores goleadores del equipo. Y Messi solo no puede con todo.
  • La defensa: Los contragolpes están sorprendiendo muy a menudo al Barça en este comienzo de año. Ni Gerard Piqué ni Vermaelen ni Semedo están en su mejor momento. Los fallos entre ellos se están convirtiendo en un habitual y no muestran la solvencia de la pasada temporada, cuando una de las claves de la excelente racha de resultados en Liga fue precisamente esta, ya fuera por el trabajo global o por la inspiración de Ter Stegen. Esta temporada el equipo de Valverde ya ha encajado goles contra el Sevilla (uno), Huesca (dos), Real Sociedad, (uno), Girona (dos), Leganés (dos), Athletic de Bilbao (uno) y Valencia (uno). Siete de ocho partidos encajando.
Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

  • Cansancio y pocos cambios: En el último partido ante el Valencia, Ernesto Valverde no hizo cambios hasta el minuto 83 de juego. Y, además, solo utilizó dos de tres pese a que los jugadores se veían relativamente cansados. Esta fue una de las causas de que el Barça, pese a su insistencia, no hallara huecos en la defensa contraria en el final del partido contra el Valencia y no consiguiera marcar el gol que tanto buscó al final. Insistió, pero el cansancio de sus jugadores no le permitió desbordar y arrancarle tres puntos al conjunto Ché. El cansancio se vio sobre todo reflejado en Coutinho (uno de los sustituidos), que ni fuerza tenía siquiera ya para disparar. Este cansancio, además, podría haber propiciado el gol y la victoria del rival por culpa de un fallo tonto.
  • Mucha posesión, poca eficacia: Es un habitual ya que el Barça controle el balón y, por tanto, tenga mayor posesión que el rival. El juego de toque es su marca propia, pero también es necesario que ese toque termine dentro de la red. No obstante, eso no está pasando. ¿Por qué? El Barça de Valverde pierde muchos balones en el centro del campo, incluso algunos en la defensa, que hacen mucho daño y, casi siempre, terminan siendo una ocasión clara de gol para el contrario. El toque no sirve si no logras culminarlo a tu favor. Hay que controlar los partidos, pero también ganarlos.
  • La Champions: La obsesión del Barça por la Champions es clara. Su objetivo de este año es ganarla. Pero no por ello deben dejar de lado las otras competiciones. Está claro que el nivel del equipo azulgrana en Europa no se parece en nada al que viene demostrando en la Liga. No se si es por falta de motivación o porque guardan sus fuerzas para los partidos continentales. Valverde descartó esto hace unos días en rueda de prensa con un contundente: “Para ganar la Champions tenemos que ganar la Liga”. Pero los esfuerzos no parecen ser los mismos en sendas competiciones.

¿Ha perdido el Barça aficionados por culpa del independentismo?

Soy culé. Lo admito. Y lo sigo siendo pese a toda la parafernalia del independentismo. No soy catalana, sino berciana, pese a lo que después de leer estas frases puedan pensar. Y no por ello he dejado de vibrar con el Barça. A algunos esto no les resultará raro. Pero a muchos otros seguro que si. Y es que la pregunta: ‘¿cómo sigues siendo del Barça después de todo?’ me la han hecho tropecientasmil veces este último año. Por ello y por lo que ha pasado en el entorno que me rodea (dentro y fuera de Cataluña) estoy segura de que el independentismo le ha quitado aficionados al FC Barcelona.

No hace mucho tiempo (cuando la Roma eliminó al Barça de la pasada temporada de la Champions), en mi muro de Facebook un colega culé (o ya exculé, no lo sé) escribió: “Cuando a uno le empieza a alegrar que eliminen al Barça…“. Y no es el único comentario en contra del equipo que he escuchado/leído de gente que anteriormente lo apoyaba. Twitter es otra de las redes sociales que están plagadas de comentarios de gente “indignada” y que ha dejado de seguir al club: “Soy Catalán y español. Fui del Barça toda mi vida. Pero tengo dignidad” o “He sido aficionado del Barça desde niño, pero no me identifico con el procés ni el independentismo. Adiós”.

'Esteladas' durante un Barça-Real Madrid. EFE

‘Esteladas’ durante un Barça-Real Madrid. EFE

Con esto vemos que el independentismo no solamente ha influido en la política y en la forma de verla de los catalanes y españoles. También ha abarcado otros campos (nunca mejor dicho) como el del fútbol. Pero eso de que la política y el fútbol estén ligados no es algo de ahora —y sino que se lo digan a los ultras, cada uno con su ideología política bien marcada—. Asimismo, desde que tengo uso de razón (y supongo que desde mucho tiempo antes) se presupone que la mayoría de aquellos que se sienten orgullosos de ser españoles, pero a la vez catalanes (o ni eso, pero que viven en Cataluña) son hinchas o simpatizantes del Espanyol. Y el resto son del Barça. Y existe un porqué: la política y su influencia en el fútbol.

En el Camp Nou no es raro ver pancartas que piden la libertad de los políticos presos y que la afición se posicione (ya sea con banderas o cánticos) a favor de la independencia de Catalunya. Incluso el club se ha manifestado en alguna ocasión, a través de comunicados oficiales, para condenar o apoyar acciones como el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Asimismo, rostros y emblemas del club tomaron posición en varias actuaciones relacionadas con esa fecha y muchos de los jugadores (Piqué es un gran ejemplo) han recibido críticas por manifestar su apoyo a celebrar una consulta soberanista y, a la vez, jugar con la selección española.

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Por eso hay quien piensa que “al independentista se la suda el fútbol, él va al Camp Nou a sacar su estelada y con un guion con los minutos en los que hay que pitar contra el Estado opresor español”. Así lo manifiesta para este blog un aficionado indignado que recuerda, por ejemplo, los pitos al himno en los partidos de Copa del Rey. Pero no es el único. Y es que estoy segura de que el independentismo ha dejado una escabechina dentro del FC Barcelona y de que ha perdido afición, hinchas o seguidores (como queráis llamarlo) dentro de España y de Cataluña simplemente por posicionarse, como entidad, a favor o en contra de una ideología. Porque eso no hace justicia al ‘més que un club’ que tiene como lema y que debería incluir a todo aquel que no viva entre las fronteras de una comunidad autónoma que quiere convertirse en un Estado independiente.

Y a aquellos que seguimos apoyando al Barça y no somos independentistas, os aseguro que no nos parece adecuada la posición que ha cogido el club. Porque el fútbol es deporte, diversión, entretenimiento… no política.

El Barça debe ir buscando un sustituto para Messi

Es lo que ningún culé desea escuchar. Pero la hora de la verdad se acerca. ¿Qué pasará en el momento en el que Leo Messi no esté en su mejor momento (valga la redundancia)? ¿En el que pase más tiempo en el banquillo que en campo? ¿En el que no esté a su mejor nivel y quiera irse del club o retirarse definitivamente? Pues en ese instante a todos los culés nos dará un ‘parraque’ pero, para mitigarlo, el Barça debería ir buscando ya un sustituto que tenga, al menos, algunas de sus muchas destrezas. Y deberían empezar, como lo hicieron con él, por las bases.

Es difícil asumirlo y, aunque parezca demasiado pronto, no es nada remoto. Este año ha sido la primera vez en más de una década que el nombre de Leo Messi no estuvo entre el de los tres mejores jugadores para la FIFA pese a su gran rendimiento la pasada temporada, algo que lo coló, eso sí, en el once ideal. Esto, aunque alguna vez tenía que suceder, lastra tanto al argentino como al club, pero también a la afición. Tiene 31 años y su potencial aún es bárbaro. Le quedan años de fútbol, pero no se podrá seguir viviendo de él toda la vida. Messi marca el ritmo del Barça. Y no solo eso. El club depende, me atrevería a decir que casi en su totalidad, de él. Y esto no puede pasarle a uno de los mejores clubes del mundo.

Messi en un partido con el Barça. EFE

Messi en un partido con el Barça de esta temporada. EFE

¿Qué pasará cuando no esté Messi? Esta es unas de las preguntas que contestaré en otro post (porque sino podemos tirarnos aquí una eternidad), pero sí que puedo decir que nada será lo mismo en Can Barça. Messi es el mejor. No veremos a muchos como él. Pero el fútbol tiene que seguir creando estrellas. Y una de ellas deberá ser su sustituto. Por eso, tanto los ojeadores como el equipo técnico del Barça tienen que ponerse las pilas e ir buscando a aquellos jugadores que destaquen en sus equipos amateur, formarlos e inculcarles la filosofía Barça. Porque no vale un Neymar o un Mbappé. El sustituto de Messi tiene que ser de la casa, con sus valores y sus condiciones. Que su afán por ganarlo todo con el Barça valga más que marcharse para triunfar en otros equipos.

La Masía debe volver a crear cracks mundiales. La mejor generación de aquel Barça que lo ganó todo salió de allí. Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué, Messi… todos son de la casa, todos son made in Barcelona. Y si el club quiere volver a triunfar de aquella manera tienen que lograr que esa generación, reencarnada en otros jugadores, vuelva. Y que el equipo dependa de gente entregada en cuerpo y alma a su filosofía. Para ello hay que empezar a buscar la pieza clave: el Messi del futuro.

Las terceras equipaciones, la pesadilla de todo aficionado al fútbol

No se qué es lo que les pasa por la cabeza a los diseñadores de las equipaciones de los equipos de fútbol a la hora de elegir los modelos, pero nunca aciertan con las terceras equipaciones. Hay veces que el primer o segundo conjunto también resulta dañino para los ojos, pero suelen ser más parecidos de un año para otro. Pueden variar sus rayas (verticales, horizontales, con más o menos grosor, más cantidad o menos…) pero los colores tienden a ser siempre los mismos: los del escudo (primera equipación) y algún otro que lo identifique como el de la bandera de la ciudad (segunda). Sin embargo, el tercer conjunto nunca sigue unos valores predeterminados. Los colores y estampados pueden ser variopintos, y suelen causar horror en los aficionados.

Terceras equipaciones de Barça, Atlético y Real Madrid.

Terceras equipaciones de Barça, Atlético y Real Madrid.

El último caso llegó ayer, cuando se filtró la tercera equipación que usará el FC Barcelona esta misma temporada, que será presentada el próximo miércoles, 12 de septiembre, según RAC1. Ha sido fabricada, como las otras dos, por Nike. El pantalón y la camiseta comparten el mismo color rosa (o salmón que en otras ocasiones ya ha usado el club) y la parte de arriba la combina con una franja más oscura. En el fondo de los colores, además, se puede apreciar la imagen aérea del distrito del Eixample, una de las principales arterias de la Ciudad Condal.

¿Para qué? Para dos cosas: vender camisetas de fútbol y promocionar la ciudad de Barcelona. Sin embargo, este diseño no ha tardado en generar críticas. Algunos dicen que parece un “pijama” o un “mantel manchado”, otros que se parece a la del Real Madrid (al menos en el color), e incluso hay gente que la ha tildado de “esperpéntica” y “espantosa”. Y no es la primera vez que una equipación (sobre todo las terceras) recibe críticas de este estilo. Le pasó al Atlético de Madrid también esta semana y, si echamos la vista años atrás, seguro que recordaremos alguna camiseta de nuestro equipo de fútbol (o de cualquier otro) que nos causaba pesadillas.

Claros ejemplos son las ‘camisetas ketchup’ del Athletic de Bilbao de la temporada 2004/05, el esmoquin de la Cultural Leonesa (2014) o el más reciente (2015) homenaje del Celta de Vigo a la gastronomía gallega.

Lo que es cierto es que las terceras equipaciones, pese a que son las que menos usan, sí que la lucen los jugadores en determinadas ocasiones. La primera se usa de local, y la segunda y tercera de visitante cuando hay “confusión”, aunque se han dado y se seguirán dando casos esporádicos en los que un equipo viste con otra equipación en su propio campo.

¿Por qué? En la Liga son los árbitros quienes deciden qué equipación llevan ambos equipos. Pero fuera de la competición nacional, normalmente la elección la hace la marca que las fabrica. Y el objetivo solo es uno: vender más. Por ejemplo, si el Madrid siempre juega con la camiseta blanca, las otras no se van a vender al mismo nivel que la blanca. Es de cajón. No obstante, las marcas quizá deberían plantearse que si no venden tanto estas equipaciones quizá no es porque los jugadores apenas las usan, sino porque el diseño es, sencillamente, horroroso.

 

Rakitic y Modric no tendrían que haber jugado el Mundial de Rusia (o eso piensan ahora sus equipos)

Ninguno de los dos clubes lo pensaron antes. Es más, deseaban lo mejor a sus internacionales antes de emprender la competición mundialista. Sin embargo, el Mundial de Rusia está siendo ahora, más de un mes después, el calvario del Barça y del Real Madrid. Dos de sus grandes estrellas destacaron sobre el resto con Croacia: Rakitic y Modric. Y ambos están en la lista para optar a uno (o a varios) de los trofeos individuales de la temporada.

Los dos centrocampistas son dos piezas clave en sus respectivos equipos, pero también en su selección, y después de su actuación en Rusia 2018 se han revalorizado. Y no poco: el PSG estaría dispuesto a pagar 100 millones de euros por el culé (125 millones de cláusula) y el Inter (entre otros) acechó hace unas semanas al madridista, cuya cláusula asciende a 750 millones de euros. Muy bien por ellos, pero ahora sus equipos estarán pensando que no tenían que haber jugado el torneo o, al menos, no haber brillado tanto si no quieren desprenderse de ellos.

Ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto, pero ¡ojo! que todavía queda tiempo para negociaciones de última hora que destrozarían las plantillas de ambos equipos.

Rakitic y Modric celebran con Croacia.

Rakitic y Modric celebran una victoria con Croacia.

Por un lado, en Barcelona tiran de Messi para convencer a Rakitic de que se quede en el club. Aunque otros piensan que es el momento de venderlo: tiene 30 años y llegó de Sevilla por 20 millones. La pasada fue una de sus mejores temporadas y está en un muy buen momento de su carrera, pero quizá haya que repetir la acción: fichar a alguien joven y con proyección de futuro; además de ingresar en sus cuentas una suculente cantidad de dinero.

Por otro, en Madrid esperan que el de siempre (Florentino) ponga un cheque sobre la mesa para mejorar la oferta de los clubes interesados y blinde a su crack. Con la marcha de Cristiano, en Chamartín no quieren más sorpresas. A no ser que sea una de ellas la llegada de Neymar o Mbappé.

Junto a ellos, ambos clubes tienen entre sus filas deportistas franceses como Umtiti, Dembélé o Varane que destacaron a su manera con una campeona del Mundo como Francia y que podrían ser el objetivo de otros clubes europeos.

Umtiti es un pilar fundamental en la defensa culé, y Dembélé compite con Coutinho (y de momento le gana la batalla) por una titularidad que pone de los nervios a Valverde. Algo que no pasa con Varane, que hizo un buen mundial y pese a que Lopetegui optó por él para encuadrar el once inicial en el partido de Supercopa de Europa ante el Atlético de Madrid, sus repetidos fallos reabren el debate entre ponerlo a él o optar por Nacho. ¿El cansancio y poco descanso pasan factura?

Más fichajes del Valencia para el Barça no, por favor

El titular de todas las portadas de los diarios deportivos de Barcelona la semana pasada era: Ernesto Valverde lucha por Dani Parejo. Una noticia que viene rumoreándose desde hace varios días y que ya se tanteó la temporada pasada. Y mi primer pensamiento al ver estas informaciones fue: más fichajes del Valencia no, por favor.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Y es que muchos han sido los jugadores que han llegado al Barça después de jugar en el equipo ché en la última década. Y otros muchos de los que llegaron (exceptuando a David Villa y Jordi Alba) se fueron del club con más pena que gloria; sin triunfar y con millones desperdiciados o devaluados. Es verdad que la presencia del exvalencianista Robert Fernández como secretario técnico fue clave en estos acuerdos y que ahora ya no está. Pero, por favor, hay que pensar antes de fichar.

Valverde “conoce bien a Parejo de su breve paso por Mestalla y cree que encajará a la perfección en el equipo” —dicen los medios consultados—. Pero esto es algo que debería tener muy claro antes de pagar su cláusula: 50 millones, que no es poco. El del centrocampista valencianista me recuerda, así de primeras y sin todavía haber pisado el Camp Nou, a otros casos que han sido un fiasco. Como si fuera una intuición, el pesimismo se impone.

Desde Mathieu hasta Alcácer, pasando por André Gomes… fueron algunos de los jugadores que llegaron al Barça después de triunfar en el Valencia. Pero en la Ciudad Condal resultaron ser poco resolutivas y nada destacables. Es más, los dos últimos mencionados siguen siendo un escollo para el club catalán, que no sabe (hablando en plata) cómo quitárselos de encima.

Mathieu en su presentación con el Barça.

Jeremy Mathieu.

Jeremy Mathieu costó 20 millones de euros y se fue por cero, con una resolución anticipada del contrato. Llegó en la temporada 2014/15 y se fue tres años después al Sporting de Portugal. Con el Barça, el francés ganó nueve títulos (dos Ligas, tres Copas, una Champions, una Supercopa de Europa, una de España y un Mundial de Clubes). Jugó 91 partidos oficiales y marcó 4 goles. Pero le castigaron las lesiones, sobre todo en su última temporada, cuando tuvo cinco y solo disputó 16 partidos.

André Gomes.

André Gomes.

André Gomes fichó en la temporada 2016/2017 y hasta el ejercicio 2020-21. El FC Barcelona pagó 35 millones de euros fijos más otros 20 en función de variables. En el acuerdo se incluyó una cláusula adicional: un premio especial de hasta 15 millones de euros si el jugador ganara el Balón de Oro. En estas dos temporadas ha jugado 78 partidos oficiales, ha marcado tres goles y ha ganado seis títulos (una Supercopa de España, tres Copas del Rey, una Liga, una Champions Cup y una Supercopa de Cataluña).

Paco Alcácer.

Paco Alcácer.

Paco Alcácer. El Barça lo fichó en la temporada 2016/2017 por 30 millones de euros fijos y unos variables de 2 millones en función de los resultados y los partidos jugados. Firmó un contrato de 5 temporadas con un salario de 2 millones de euros y una cláusula de rescisión de 100. Ha jugado 51 partidos oficiales de azulgrana y ha marcado 15 goles, muy pocos para los que se le exige a un delantero nato. En su palmarés se pueden ver tres títulos ganados con el Barça: dos copas del Rey y una Liga.

Cristiano Ronaldo: desagradecido, egoísta, altivo y calculador

Hay madridistas descepcionados porque Cristiano Ronaldo se ha olvidado muy rápido de ellos. Ni una palabra bonita, ni una lágrima, ni un gesto de cariño… Una fría carta de despedida y nada más. Incluso ha dicho que irse del Real Madrid (o lo que es lo mismo: fichar por la Juventus) ha sido “fácil”. Y ¿dónde quedaron los reconocimientos a un club que le ha posicionado entre los mejores jugadores del mundo, que le ha llevado a ganar cuatro Champions, que le ha hecho ser cuatro veces Balón de Oro?

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

En su presentación de este lunes como nuevo jugador del equipo turinés, solamente supo dar las gracias, y con la boca pequeña, a una afición blanca que siempre lo ha idolatrado, pero que ahora lo critica por “desagradecido”. Y razones no le faltan. Cristiano llegó del Manchester como una promesa no del todo consolidada y se hizo realmente estrella en Madrid. Su talento, pero también la publicidad y el palmarés que le dio fichar por el club blanco (unido a que en La Liga está su eterno rival en lo individual: Leo Messi), lo alzaron a lo más alto del fútbol mundial. Sin embargo, el crack portugués se olvida rápido de lo que debe. Pero ¿a quién le sorprende?

Echemos la vista atrás. ¿Qué es lo que Cristiano más ansía? Ser el mejor, estar por encima de los demás, le pese a quien le pese y caiga quien caiga. Los goles, el dinero y ganar son las mayores ambiciones del luso. Su ego se ha visto reflejado sobre el terreno de juego, pero también en sus palabras. Recordemos sus polémicas frases: “Mi futbolista favorito soy yo”, “soy el primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo” o “soy rico, guapo y buen jugador. Me tienen envidia”. Eso es lo que quiere, causar envidia. Es su obsesión. Pero también es su marca. La marca Cristiano requiere eso: chulería, egoísmo y todos los adjetivos contrarios a la humildad. Con eso se ha hecho grande y es algo que nunca va a cambiar.

Y en Turín volvió a demostrarlo. “He hecho una historia brillante en el Real Madrid”, afirmó el luso en la rueda de prensa. Solo él ha hecho historia, nada de compañeros, nada de club. Él, él, él y siempre él. Cristiano quiere desafíos, dijo, pero también quiere dinero, digo. Y es que lo que el portugués realmente ansiaba era que el Real Madrid le subiera el sueldo porque ganaba poco, claro, en comparación con Messi. Chantaje tras chantaje no consiguió que Florentino cediera y pidió que lo dejaran irse para cobrar más. Para salir en todos los titulares y para decepcionar (aunque no se sabe si queriendo) a una afición que lo tenía posicionado en un altar.

Cristiano es un polémico jugador, siempre criticado por algunos sectores, pero muy querido por otros. Algo que no ha valorado. Pero, tranquilos, tampoco lo hará con los bianconeros. No vale la pena lamentarse por esto, era la crónica de una despedida anunciada. Y… casi mejor que se vaya a defraudar a otro país.