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El mal momento de forma de Marcelo y sus siete kilos de más… que él niega

Marcelo

Marcelo, de rodillas en un partido (EFE).

El Real Madrid vive su mejor momento de forma de la temporada y el equipo no solo se ha cargado de moral de cara a la Champions o el duelo copero ante el Barça, sino que ahora también sueña con la Liga.

Dentro de las numerosas buenas noticias que rodean ahora al equipo blanco, dos son los peros. Por un lado está el ‘caso Isco’, un tema que debería darse ya por perdido para esta temporada. El malagueño no existe para Solari y menos aún con todos los jugadores de ataque disponibles.

Y por el otro está el ‘caso Marcelo’, que es distinto. Sus desastrosas actuaciones esta temporada le han costado numerosos goles en contra al Madrid, y el técnico argentino no lo ha dudado, le ha quitado del ’11’ para que el lateral izquierdo titular sea Reguilón. En la Copa, donde sí juega, volvió a ser señalado por su mal partido en general -hizo que pareciera que Malcom era Garrincha- y por la jugada del gol en particular, en la que pasó de bajar a defender, no sé sabe si por apatía o por falta de físico.

Y a colación de su físico ha querido precisamente el brasileño desmentir una noticia que dio José Ramón de la Morena el pasado mes de enero y que a muchos cuadraba: que tiene siete kilos de más.

Es mentira, es una cosa que inventan para hacerle mal a los deportistas. Es imposible jugar con siete kilos de más, imposible.

Marcelo niega su sobrepeso, pero lo que es obvio es que su estado de forma es muy, muy malo, y de ahí viene su suplencia, más aún viendo partidos como el de Reguilón en el Wanda. La duda es si el brasileño es ya un jugador perdido para la causa definitivamente o aún es recuperable. Viendo su partido ante el Barça, desde luego que buena pinta no tiene.

El fuera de juego que no era de Benzema: no es el VAR, es quién lo usa

Benzema ante el Alavés

Benzema ante el Alavés

Son ya varias veces los que me preguntan si estoy a favor del VAR, y pese a que digo que sí, me toca hacerlo con la boca pequeña. Porque no es que esté en contra, pues es evidente que la tecnología puede ayudar a la toma de decisiones de los árbitros, pero es absolutamente imposible estar a favor de lo que se está haciendo en España. No es el VAR, es quién lo maneja.

Mi pregunta es: ¿son de verdad tan malos los árbitros? La jugada del Real Madrid – Alavés en la que Benzema se quedaba solo ante el portero -y con Bale a su derecha- es la típica que se pone como ejemplo de cómo aplicar el protocolo VAR. Si es jugada clara de gol, se espera unos segundos, y después se pita el fuera de juego y se consulta con la sala VOR. Era de manual, perfecta para poner a los árbitros, tal cual la explicó a los periodistas (y a todos los que lo vieron por la señal de la RFEF) Velasco Carballo en la última rueda de prensa que dio.

Esto dice la norma de la International Board: “Solo estará permitido retrasar la señalización de una infracción con el banderín/silbato en situaciones de ataque muy claras, en las que un jugador esté a punto de marcar un gol o tenga un camino despejado en/hacia el área de penalti del equipo oponente

 

Pues en esa jugada, el caso claro, con Benzema encarando al guardameta, se paró la jugada y no se espero a ver si acababa en gol ese dos contra uno. La repetición pareció dejar claro que no era fuera de juego. Las capturas que se han hecho después no dejan ya lugar a la duda. Pero otra vez más, la realización televisiva haciendo de las suyas. Una jugada determinante en el partido, y se ofreció una repetición de la jugada, y rápidamente a otra cosa.

El aficionado al fútbol merece otra cosa. Merece, sobre todo, que no le tomen por tonto y nos digan encima que todo va bien, que el VAR acierta en el 96% de las ocasiones y que la realización televisiva lo hace perfecto.

PD: no me quiero olvidar de la jugada del posible penalti de Feddal a Morata. Si no vale tampoco para jugadas así, de verdad, ¿alguien puede decir para que se ha traído el VAR a la Liga española?

La historia del ‘Cantera vs cartera’ y la doble moral en torno a Barça y Real Madrid

Portada de Mundo Deportivo de diciembre de 2016. Neymar costó 19,3 millones.

Fueron años divertidos los del inicio de esta década. Con el Barça ganándolo todo, Florentino Pérez llegó como un Mesías para el madridismo, y lo hizo chequera en mano. Con un mercado más o menos estabilizado, el golpe encima de la mesa fue demoledor, y de una tacada fichó a Cristiano Ronaldo (94 millones), Kaká (65), Benzema (35), Xabi Alonso (30) y Raúl Albiol (15). Jamás un equipo había gastado más de 200 millones de euros en un solo verano.

Florentino no hizo más que repetir lo que ya hizo en su primera etapa, pero de golpe. Si entonces los Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham u Owen llegaban en años distintos, esta vez la obligación de hacer frente al mejor Barcelona de la historia lo precipitó todo. El presidente del Real Madrid tenía, además, la teoría de que los jugadores no solo eran una clara mejora deportiva, sino también una inversión. Ese dinero se recuperaría, vía ingresos publicitarios, venta de camisetas y mejora de resultados deportivos.

En los años siguientes, no hubo grandísimos desembolsos. Llegaron jugadores no muy caros, más teniendo en cuenta su calidad, como Özil, Di María, Khedira o Modric. Y en 2013, llegó Gareth Bale, convertido en el fichaje más caro de la historia (sin entrar en el precio de Neymar) merced a una cifra cercana a los 100 millones de euros.

Pues bien, los dos grandes fichajes del Real Madrid, el de CR en 2009 y el de Bale en 2013, desataron una ola de demagogia como no recuerdo. ¿Cómo era posible que un equipo de fútbol gastara esas cantidades indecentes con el hambre que había en el mundo? De inmediato, surgieron las comparaciones. Con ese dinero, se podría financiar a no sé cuántos centenares de investigadores contra el cáncer. O pagar la educación a miles de niños desfavorecidos. O construir centenares de viviendas sociales. El medidor de demagogia estaba en sus máximos.

El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, se apuntó a la fiesta, y criticó los “dispendios descomunales” del Real Madrid.

Desde el eterno rival, el Barça, las críticas también llegaron. Ellos jamás harían algo así, y por eso fueron muchos los que opinaron del gasto del club blanco. “El precio de Bale es una falta de respeto al mundo”, soltó en 2014 el Tata Martino, cuando todos pensaban que lo de Neymar no había sido para tanto.

Las palabras que peor han envejecido son las de Sandro Rosell, entonces presidente culé. “Yo no hubiera pagado los 100 millones, no nos lo podemos permitir. Si pagamos 100 millones, nos montan un pollo”. ¿Alguien sabe algo de ese pollo que dijo el pobre Rosell que se produciría?

El que, por supuesto, tenía algo que decir (como de absolutamente todo) era Piqué. Con su habitual tono reflexivo y tono de voz de quien demuestra un gran conocimiento de lo que habla, el central explicó como mientras en el club blanco había cantidades infinitas para fichar, en su humilde club hacían lo que podían para plantar batalla con su limitado presupuesto. “El Madrid puede permitirse gastarse 100 millones en Bale, 30 en Isco, 30 en Illarramendi… Nosotros luchamos con lo que tenemos”, dijo entonces Gerard. Qué cosas.

Se instauró entonces en el imaginario colectivo una idea que se encargó de repetir hasta la saciedad la prensa catalana: el cantera contra cartera. El Barça sumaba sus éxitos basado en chavales salidos de la base, en los Xavi, Iniesta y Puyol, unidos a Messi. Se contaba como canteranos también a Pedro, llegado con 17 años, o a jugadores por los que se habían pagado millonadas como Cesc, Piqué o Jordi Alba, que se fueron de chavales y, tras triunfar, volvieron. Mientras, el Real Madrid solo vivía de fichajes, de extranjeros, algo al parecer indigno.

Las comparaciones con este tema fueron constantes, imposible reflejar en un artículo los ríos de tinta para lo que dio el tema.

Los años fueron pasando, la histórica generación de canteranos culés se fue apagando, y el relevo no llegó. No era solo que no había ‘Xavis’ o ‘Iniestas’, es que por no haber, no hay ni ‘Pedritos’. “Me gustaría que hubiera un canterano que metiera 15 goles, pero es que no es así”, soltó Valverde el otro día preguntado por la falta de oportunidades de los canteranos. Ningún chaval joven ha tirado la puerta abajo, y el Barça, mientras, ha gastado auténticas millonadas en fichajes. Fijénse, por ejemplo, en el dato que puse el otro día en Twitter acerca de los grandes fichajes de culés y madridistas en los últimos años.

Efectivamente, el Real Madrid ha dejado de ser la referencia en el mercado de fichajes. Florentino no ha querido, de momento al menos, entrar en una guerra que deja precios de locura y opta por fichar a jóvenes que pueden ser cracks del futuro… o no (Vinícius, Rodrygo…). Si ha entrado en esa lucha el Barça, que tras gastarse unos 130 en Dembélé, pagó 160 por Coutinho y este miércoles más de 80 por un chaval que viene del Ajax y que tiene todo por demostrar aún.

Portada del Sport

Portada del Sport de 2010.

Pero lo más gracioso del asunto (que no sorprendente, porque no me sorprende nada esa doble moral) es que ya se acabaron las comparaciones. Debe ser que esas millonadas ya no hacen falta para investigar enfermedades, que ya no hay hambre en el mundo, o que ya sí es moral hacer con el dinero privado de uno lo que le viene en gana. Del cantera vs cantera, ni rastro ya, por supuesto.

Y, para acabar, me gustaría comparar dos casos, el de Bale y el de Coutinho. El gales, del que solo se recuerda las numerosas veces que se ha lesionado, tiene varias noches mágicas en finales de la Copa de Europa, ha marcado un gol antológico en una final copera ante el Barça y ha dejado un rendimiento más que aceptable. ¿Que se esperaba de él ser un nuevo Cristiano y no lo ha sido? Vale, pero la persecución que se le hace es espectacular y siempre dejando la sensación de que con lo que costó, ha sido una decepción. Del brasileño, se habla de su mala adaptación al equipo casi de soslayo, es suplente y aquí no pasa nada. Uno costó 96 millones, el otro 160. La diferencia entre el trato que se le da a uno y el que se le da al otro solo tiene una explicación: la camiseta que visten.

 

La impunidad de Luis Suárez (y del Barça) que ni el VAR frena

Luis Suárez y Messi

Luis Suárez y Messi (EFE).

La indignación con el gol de Luis Suárez no viene de la jugada en sí, viene del hartazgo por la acumulación de ‘casualidades’, de que la moneda siempre caiga del mismo lado. De que el uruguayo no haya sido expulsado ni una sola vez desde que llegó a la Liga española. Molesta la impunidad absoluta, básicamente. Igual que Mascherano se fue de la Liga española sin que se le pitara ni un solo penalti, Suárez lo hará sin una sola roja.

La llegada del VAR ha traído varias cosas positivas, y una de ellas es que la excusa de que “es que fue una jugada muy rápida”, ya no vale. La nueva es la de “los grises”, jugadas en las que puede haber varias interpretaciones. Siempre hay coartadas para los errores clamorosos de los árbitros. También para las jugadas dudosas, y estas siempre caen curiosamente del mismo lado, del azulgrana. Bueno, siempre no. Cuando Lenglet fue expulsado por un codazo tras intervención de la tecnología, se montó tal follón mediático, que ni una sola vez más se ha atrevido el VAR a volver a señalar algo en contra del Barça.

La jugada de Suárez y Cuéllar es de las que me parece normal que el árbitro no vea bien sobre el campo. Una jugada rapidísima, confusa, casi imposible de ver por el árbitro en un primer vistazo. Pero ahora tenemos VAR. Si la jugada se analizaba tranquilamente, con varias repeticiones, y con expertos estudiándola, no debía haber problemas en verla. Para ser claros, si ese gol lo mete, por ejemplo, Ángel el del Getafe al Betis, el gol hubiera sido anulado y el delantero se hubiera llevado la correspondiente amarilla.

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y anular ayer ese gol a Suárez, con empate en el marcador y pocos minutos por jugarse, hubiera supuesto un terremoto mediático… con el Barça ‘perjudicado’. Y cuando no se quiere ver una jugada, no se ve. El que no quiere ver falta clara del uruguayo, no la ve. Y el que no quiere ver que Rulli arrolla a Vinícius, pues tampoco lo ve. “Todo ok, José Luis”. Qué mal está el Madrid, a 10 puntos del Barça eh. Y todos contentos.

PD: La jugada de Suárez será considerada como un acierto del VAR. Le pregunté directamente la semana pasada a Velasco Carballo por jugadas así, y su respuesta fue que cuando ni entre ellos (los exárbitros) se ponen de acuerdo, se considera un acierto. Normal que así tenga un 96% de efectividad el VAR, según su propio estudio.

Ante la duda, decisión del VAR en contra del Real Madrid

VAR

VAR (EFE).

No había demasiadas dudas sobre lo que iba a pasar. Canales había marcado el empate para el Betis, se había señalado fuera de juego, y el VAR entraba a revisar la jugada. Mientras, la televisión ofrecía la acción. Parecía que el cántabro estaba ligerísimamente adelantado. Muy justo, sí, pero fuera de juego. Como decíamos, no había demasiadas dudas sobre lo que iba a pasar. El gol, por supuesto, era concedido. Antes, en el primer gol del Madrid, el videoarbitraje había revisado la jugada desde casi tres minutos antes, no sea que encontrara algún motivo para poder anularlo.

 

Así llevamos un par de jornadas, con mucha confusión alrededor del VAR (fueron numerosos los árbitros que la semana pasada dijeron que había habido penalti sobre Vinícius y que tenía que haber entrado el videoarbitraje) y la sensacion de que los que mandan harán lo que les dé la gana. Las decisiones dudosas, mientras tanto, caen una detrás de otra en contra del Real Madrid. Que sí, que este equipo juega mal. Que está en un desastroso momento. Que falta gol, e incluso algo de talento. Vale a todo, y bien que se ha analizado, pero eso no quiere decir que haya que callarse ante cada decisión en contra, sobre todo cuando parecen todas demasiado injustas y reiteradas.

Y lo que más escama es el oscurantismo, ese no saber cómo se toma esa decisión, quién y cómo se traza esa línea para ver si es fuera de juego o no. Porque, recordemos, antes en las realizaciones televisivas sí se trazaban esas líneas y las podía ver todo el mundo… hasta que se destapó que éstas no eran rectas.

El VAR ha venido para quedarse y para ayudar a los árbitros, pero en nada ayuda que dé la sensación de que es tan arbitrario como las decisiones en el campo de un colegiado.

PD: Y mientras Simeone, quejándose del VAR, el día que al Atlético una muy polémica decisión le ha dado dos puntos. La Liga está peligrosamente preparada, ya saben.

¿Sería el exmadridista Morata un buen fichaje para el Atlético?

Álvaro Morata

Álvaro Morata en una imagen de archivo con el Real Madrid (EFE).

El Atlético está interesado en el fichaje de Álvaro Morata, según informan este miércoles varios medios de comunicación. Un exmadridista, y además de corazón muy blanco, para reforzar al rival vecinal, que anda cojo en esa posición.

La aventura inglesa ha sido muy decepcionante para el jugador madrileño, y una parte de mí hay que reconocer que se alegra. Morata tomó una decisión absurda, la de marcharse del Madrid porque no tenía los minutos que quería (aun gozando de bastantes, ojo), y el tiempo ha demostrado lo equivocado de su decisión.

Lo tenía todo para triunfar de blanco. Metía muchos goles en los minutos que disponía, tenía el apoyo incondicional del público por su condición de español y canterano y su rival por el puesto era Benzema, un jugador eternamente cuestionado y encima ya veterano. Es decir, tenía la guerra ganada a poco que hubiera sido un poco paciente. Era el ‘9’ del futuro muy cercano del Real Madrid, nada menos.

Pero como decimos, Morata fue impaciente, o se creyó mucho mejor de lo que en realidad era. En Inglaterra no ha cuajado, y su caché ha bajado muchísimo. En este mercado invernal, se ha interesado por él el Sevilla, aunque ahora parece que se ha entrometido el Atlético. Su potente zancada, su buen remate de cabeza y su conocimiento de la Liga española hacen que a Simeone, al que siempre le ha gustado, le parezca el complemento perfecto para un Diego Costa que tiene demasiados problemas con las lesiones.  Estoy de acuerdo con el Cholo, es un jugador que mejora mucho la delantera colchonera. Y este año hay final de la Champions en el Wanda…

Lo que indigna al madridismo: ¿por qué el VAR no entró en el clarísimo penalti a Vinícius?

Vinícius y Rulli

Vinícius y Rulli (EFE).

Indignarse por el juego de este Real Madrid ha pasado a ser ya algo absurdo por repetitivo. Pero como una cosa no quita la otra, es lógico que sí haya indignación por lo sucedido en la acción en la que Vinicius sufrió un aparente claro penalti.

El partido comenzó con una acción que también fue bastante clara, una pena máxima de Casemiro sobre Merino que el colegiado no dudo en señalar. Ya en la segunda parte, Martínez Munuera tampoco dudó al expulsar a Lucas Vázquez con la segunda amarilla tras una falta a destiempo. Se trata de un colegiado con personalidad, de eso no hay duda.

Ya con 10, llegó la acción clave. Vinícius le gana la acción a un defensa, sobrepasa a Rulli, el portero argentino va al suelo y derriba, aparentemente de manera clara, al brasileño. Sorprendentemente, el colegiado no lo estima así. Sin embargo, lo más increíble es que el VAR no entrara a avisar en una jugada que la repetición demostró ser muy clara. Bastante más que, por ejemplo, el penalti que sí se señaló a Varane después de que el videoarbitraje entrara en acción.

Y eso es lo que molesta, la sensación de que el VAR no cambia nada, que si al árbitro (o árbitros, contando al de la sala VAR) no le da la gana, no va a pitar el penalti, por muy claro que sea. Y esta vez, pocas dudas había. Así, normal la indignación del madridismo. ¿Por qué ni siquiera se revisó la acción? ¿Por qué el VAR no avisó para que el colegiado viera al menos de nuevo la jugada? ¿Es este el sistema más adecuado?

El Real Madrid y su 2018: sin Zidane ni Cristiano, el 5-1 del Barça, terceros en Liga… ¿una Champions compensa todo?

Real Madrid campeón de Europa

Los jugadores del Real Madrid tras ganar la Champions (EFE).

Se acaba el 2018, y es el momento de hacer balance del año del Real Madrid. Hay bastante debate en torno a lo que ha pasado en el equipo blanco en este año, sobre si considerarlo como muy bueno o como regular o incluso malo.

Una cosa me parece ya incuestionable: este Real Madrid se ha convertido en un equipo de leyenda. Tres Champions seguidas le han convertido en ello, y la perspectiva del tiempo le dará su justo valor. Solo el hecho de ser campeón de Europa bien vale ya una temporada, y conviene recordar que ha habido etapas muy negras en el club. Desde los 32 años sin levantar una orejona (1966-98) a los seis sin pasar siquiera de octavos de final (2005-10).

Fueron épocas duras, la primera por pensar que ya no si iba a ganar nunca más en Europa, algo que los más jóvenes no han vivido, pero que los que ya tenemos una cierta edad recordamos bien, hasta la etapa oscura de los tiempos en los que las debacles continentales eran constantes (Liverpool, Lyon, Roma…). Ahora, la exigencia es máxima, y es comprensible, pero jamás se debe menospreciar una Champions, porque es muy posible que pasen muchos años hasta que se gane otra. Que se lo digan al resto de candidatos al título.

El problema con este Madrid viene con el día a día, con la sensación de que no se da todo en cada partido, o peor, de que quizás no dé más que para alguna noche grande, pero no para competiciones largas. Se han vivido humillaciones constantes (el 3-0 del Eibar, el 5-1 del Camp Nou, el 3-0 en el Pizjuán, la eliminación en Copa ante el Leganés), y se han ido del club los dos grandes referentes deportivos, Cristiano Ronaldo y Zidane, lo que ha dejado una sensación como de orfandad, como de equipo en caída libre.

Pero, de momento, eso no es así. Un gran sector del madridismo viene en el drama constante, y olvida, como ya hemos dicho antes, que ha olvidado las épocas realmente duras, la de los Emerson y Diarras, la de los Palancas, la del equipo siendo un don nadie en Europa. A este equipo le faltan cosas, una gran estrella para empezar, pero aún tiene grandísimos jugadores, jóvenes de futuro descomunal y un proyecto interesante que continuar. Por mi parte, firmo que el 2019 se cierre como 2018, con el Madrid como campeón de Europa y del mundo.

PD: ¿Están viendo a este increíble Liverpool que le saca 9 puntos al segundo y 10 al City de Pep? Fue el rival al que el Madrid ganó en la final de la Champions…

¿Es posible la vuelta de Mourinho al Real Madrid?

Mourinho

Jose Mourinho (EFE).

Fue anunciarse que Mourinho había sido despedido por el Manchester United, y desatarse el debate: ¿volverá al Real Madrid? O más bien: ¿sería bueno para el Real Madrid que volviera?

Antes de nada, conviene recordar cómo fue su salida. Convulsa, sí, pero con muchos apoyos, tanto dentro del club como en su entorno. Florentino Pérez, de hecho, dejó claro que la puerta no estaba cerrada para un futuro regreso del luso al banquillo blanco. Uno de sus mayores defensores, Álvaro Arbeloa, es ahora pieza importante en el organigrama, y Xabi Alonso, otro de sus pretorianos, entrena en las categorías inferiores. Uno de los rumores más fuertes de las últimas semanas es que la vuelta de Mourinho sería con el tolosarra de segundo, algo así como lo que pasó con la dupla Ancelotti-Zidane en el primer año del italiano en el banquillo.

El Real Madrid es ahora mismo un club deprimido, sin corazón ni alma, y son muchos los que reclaman una mano dura que no representa Solari. Se especuló con Antonio Conte, y Sergio Ramos salió rápidamente al paso dejando claro que el vestuario no era muy partidario de esa opción. Y he ahí uno de los problemas, los numerosos enemigos que dejó en la capital, empezando por el ahora capitán. La prensa, además, convertiría el entorno del Real Madrid en algo irrespirable, que nadie dude de eso.

Aunque esos dos asuntos son, en definitiva, menores. El verdadero problema con Mourinho es que desde que salió del Real Madrid da la sensación de no ser el que era, de estar lejos del entrenador exitoso de Oporto, Chelsea e Inter. En el United, tras una interesante primera temporada, ha dejado dos años indignos de un técnico de su fama, en mi opinión bien merecida.

Su llegada a Chamartín en 2010 reactivó al club, deprimido entonces como ahora y a la sombra del gran Barça de Guardiola. ¿Su vuelta podría reactivar a este Madrid? ¿Se vería al gran Mourinho, ese de 2010, o ya es una figura trasnochada? Lo que está claro es que ahora mismo el Real Madrid difícilmente puede caer más bajo, así que… ¿por qué no esa dupla Mourinho-Xabi? Después del atracón de Champions, poco hay que perder. Un poco de rock&roll, que hemos venido a jugar.

El madridismo le recuerda a Cristiano Ronaldo todas las veces que fue egoísta

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo en una imagen de archivo (EFE).

De Cristiano Ronaldo uno se espera todo ya, pero aún así no deja de ser sorprendente leerle que “en otros equipos alguien se siente más grande que los demás”. Él, Cristiano, el jugador con más ego de la historia, considera que en el Madrid (está bastante clara la alusión), alguien (Florentino Pérez, obvio) se siente más grande que los demás. Surrealista.

“Este es el mejor grupo en el que he jugado en mi vida. Aquí somos un equipo“, ha soltado también, quedándose tan ancho, como si en su carrera destacara por una generosidad sin límites, siempre apoyando al compañero, un Iniesta de la vida. Y claro, el madridismo se ha enfadado, recordando las numerosas veces que el luso fue mal compañero y egoísta. Desde esa vez que dijo que si todos jugaran como él irían mejor, hasta cuando llamó Kovacevic a su compañero Kovacic, pasando por innumerables enfados demostrando que piensa más en él que en el equipo y, por consiguiente, en sus compañeros.

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