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Cuando la pequeña pantalla se comió a la grande

De Sex and the City a Girls: la evolución de los personajes femeninos en la Edad de Oro de la televisión (primera parte)

Desde que Carrie Bradshaw irrumpió en nuestras pantallas con su colección de manolos y sus «brunch», donde hablaba sin tapujos de sexo con sus amigas, ha pasado la friolera de dieciséis años. Aunque Sex and the City (HBO, 1998) supuso una revolución al tocar temas como la masturbación, el sexo anal, los tríos, el lesbianismo, el fetichismo de pies e, incluso, la lluvia dorada, lo cierto es que en la serie seguía subyaciendo una idea arcaica y algo machista: sin un hombre la vida es triste, aunque te lo pases de muerte sorbiendo cosmopolitans.
Ni siquiera la llegada de la televisión por cable, donde las cuotas de los suscriptores liberaron del yugo a los guionistas —atados a convenciones políticamente correctas—, supuso un giro radical en la imagen de la mujer que proyectaba el medio. Desde luego significó un soplo de aire fresco, pero no un cambio significativo.

Por su capacidad de penetración, la televisión constituye un espejo donde mirarnos: sentimos empatía con los personajes que día a día están presentes en nuestras vidas y nos identificamos con ellos. Pero este hecho tiene un peligro: si los modelos que se siguen perpetúan estereotipos, se cae en una espiral en la que se percibe como real algo que no lo es.
Cadenas en abierto, cadenas de cable, lo cierto es que todas ellas han contribuido a la pervivencia de clichés sobre la mujer que venían precedidos del ámbito de la literatura y el cine, donde las féminas de carne y hueso brillaban por su ausencia. O bien eran «femmes fatales» seductoras y malvadas, siempre dispuestas a manipular a los hombres a su antojo, o bien amas de casa con delantal y vestido vaporoso, con el asado en el horno y la tarta de manzanas en el alféizar.
Desde Anna Karenina a Bridget Jones, las historias donde la mujer era protagonista tenían que ver con los sentimientos: la búsqueda del amor (y, por ende, del matrimonio) era el fin último al que aspiraba la heroína, con todos los vaivenes que pudiera encontrar por el camino.
En la aplaudida edad de oro de la televisión se han hecho series excelentes, narrativamente más impactantes y profundas que nunca, pero la mujer, en la mayoría de ocasiones, ha seguido encasillada en el mundo doméstico o en el laboral, con su búsqueda eterna del amor. Solo ha variado el escenario (de la cocina a la oficina), pero los problemas de las mujeres, dos siglos después, siguen pareciéndose demasiado a los de las heroínas de Jane Austen: «¿Encontraré marido? ¿Me querrá para siempre? ¿Seré la más guapa de la fiesta?».
Tanto es así que, al hacer un repaso de las grandes ficciones de televisión, seguimos encontrando una serie de estereotipos recurrentes: el ama de casa frustrada o histérica, la pérfida manipuladora o la exitosa con mal de amores.
Sin embargo, y para ser del todo justos, también hallamos personajes femeninos que reflejan a mujeres verdaderas, inclasificables, con problemas y emociones vitales que van más allá de la búsqueda de una pareja ideal. Creadores con especial sensibilidad como David Simon en Treme (HBO, 2010); Evan Dunsky, Liz Brixius y Linda Wallem en Nurse Jackie (Showtime, 2009); Mathew Weiner en Mad Men (AMC, 2007); Lena Dunham en Girls (HBO, 2012); Jenji Kohan en Orange is the New Black (Netflix, 2013) y el matrimonio King en The Good Wife (esta serie es especialmente significativa al emitirse en una cadena pública como es CBS) han contribuido a romper estos estereotipos, perfilando retratos de mujer complejos y verídicos.

Algunos datos interesantes

Al igual que la mayoría de historias con protagonistas masculinos giran en torno a conquistas, a la consecución de poder (Breaking Bad, The Sopranos), las tramas donde aparecen personajes femeninos suelen relacionarse con los sentimientos, el amor, el sexo o la maternidad.
En el mundo audiovisual sigue predominando una visión masculina del mundo debido a que la mayoría de guionistas, directores y productores son hombres. Según About.com Feminismo, el último estudio del Instituto Geena Davis para la Investigación sobre Género en los Medios, que analiza 5.554 personajes y se centra en películas y series familiares, revela que:

1. Solo el 28,3% de los personajes con diálogo son femeninos.
2. El 67% de hombres aparece en escena trabajando, frente a las mujeres, que están en casa cuidando de los niños o mayores.

Los datos de detrás de las cámaras no son más alentadores. Según el estudio, en la industria del cine y la televisión solo hay un 7% de mujeres directoras, un 13% de guionistas y un 20% de productoras. El estudio indica que, cuando es la mujer quien se encarga de escribir el guion, la presencia femenina crece un 10%.
La solución que plantea el Instituto es que haya más personajes femeninos, siempre y cuando desarrollen actividades no estereotipadas, y más mujeres a cargo de las escenas. Para ello, ya han iniciado un lobby de presión y conversaciones con los creadores de contenidos y productores para lograr un compromiso”.

¿Dónde está «charming»?

El personaje de Carrie Bradshaw tenía un referente claro en una serie que se estrenó un año antes en una cadena pública: Ally McBeal (Fox, 1997). Aunque con distinciones evidentes (en la forma de tratar el sexo y las relaciones), ambas se centraban en una mujer de profesión liberal que sueña con encontrar el amor. Son guapas, brillantes, tienen miles de admiradores a su alrededor y, sin embargo, se sienten desgraciadas porque charming no llega o es un imposible: Big en el caso de Carrie y Billy en el de Ally.
Llegados a este punto os invito a pensar en un personaje protagonista masculino con estas cuitas. ¿Se os ocurre alguno? El único que me viene a la cabeza es Patrick Murray en Looking (HBO, 2014), una serie que intenta reflejar la vida de un grupo de homosexuales en San Francisco. Curioso, ¿verdad? Y eso que muchos hombres heterosexuales se sienten infelices por no encontrar una pareja que les satisfaga. Pero de ahí a hacer una serie sobre eso dista un abismo.

Soy un as en el curro, pero con los hombres ¡fatal!

El éxito profesional y el mal de amores es un estereotipo que se ha explotado mucho en los últimos veinticinco años, y lo encontramos en algunas de las series más exitosas e imprescindibles, tanto de cable como en abierto. Casi ninguna escapa del cliché pese a contar con excelentes guiones.
Antes de Carrie Bradshaw o Ally McBeal, Maggie O’Conell, la aguerrida e independiente piloto de Northern Exposure (Doctor en Alaska, CBS, 1990) creía que le perseguía una maldición y que era la culpable de que sus novios murieran como chinches, en una revisitación del estereotipo de «femme fatal», una Lilith que solo trae desgracias a los hombres (y eso que el personaje tiene un talante feminista).
Debra Morgan (Dexter, Showtime, 2006) es una brillante detective de la policía de Miami que, sin embargo, no tiene olfato para percatarse de que sus novios son unos tarados psicópatas; Carrie Mathison (Homeland, Showtime, 2011) es la más intuitiva agente de la CIA, capaz de atar cabos y ver conspiraciones hasta en la sopa, pero tiene muy poca perspicacia para escoger a su amante.
Patty Hewes, la abogada protagonista de Damages (FX, 2007), tiene una vida amorosa infernal, pero si te la encuentras en el tribunal échate a temblar. Por no hablar de la protagonista de Sex and the City que, a pesar de su brillante carrera y su flamante libro en los escaparates, es capaz de renunciar a todo y dejar su amada Nueva York para seguir a un hombre.

Continuará…

Ya sabéis que, por un módico precio, tenéis a vuestra disposición Las series de mi vida, donde disecciono algunas ficciones con la que he disfrutado muchísimo como Doctor en Alaska, Twin Peaks, Los Soprano, Mad Men o Breaking Bad.

Y esperando que os sumerjáis en bosques oscuros, viajes en el tiempo y magia, Araneida sigue brillando al son de una pretérita canción.

22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Raimundo Rubio

    Esas mujeres duras que hacen de detectivas en series como Unforgoten y Happy Valley merecen un reconocimiento, la protagonista de The man in The high castellano también está muy bien. Zorionak chicas, vuestro es el futuro.

    09 marzo 2017 | 10:04

  2. Dice ser A ver series

    Desde luego! Pero esta es la primera parte del artículo. La semana que viene el resto 🙂 Muchas gracias, Raimundo!

    09 marzo 2017 | 10:15

  3. Dice ser Monica Sangrador

    Muy buen resumen … , yo creo que cada vez hay mas personajes femeninos con “peso” y al final nuestra es la opción de ver lo que queremos y sobre todo de no convertir a “personajes” en referentes e nada … o si, a discreción del consumidor; por ejemplo yo tendría mas puntos en común con Sheldon que con todas las que has mencionado….xDDDDDD Que la vida es mas aburrida pero también un continuo que no para en las midseasons ….:D

    09 marzo 2017 | 11:41

  4. Dice ser A ver series

    Sí, vamos avanzando, pero todavía hay mucha desigualdad. Menos mal que nuestros amigos británicos últimamente nos están dando grandes personajes femeninos (hablaré de ellos en la segunda parte del post). ¿De verdad eres más de Sheldon?? Me parto. Yo me quedo con nuestra amiga Nicola Walker en Unforgotten, aunque con veinte años me veía muy reflejada en Ally (y ahora me da cantidad de rabia haber pensado así). Es lo que tiene ponerse las gafas moradas 😉

    09 marzo 2017 | 11:54

  5. Dice ser Monica Sangrador

    Un poco…digamos que me cuesta entender ciertas cosas que otros dan por sentado (y no es el sitio del sofá…;) )

    09 marzo 2017 | 11:58

  6. Dice ser Monica Sangrador

    Las inglesas son fantásticas….igual de detective también puedo tener algo…:D

    09 marzo 2017 | 11:58

  7. Dice ser Monica Sangrador

    Pero eso también estaría en el campo de interacción de Sheldon….

    09 marzo 2017 | 11:59

  8. Dice ser Monica Sangrador

    Y ya te digo yo que Vera también es una especie aparte de todas ellas….xDDDD

    09 marzo 2017 | 12:00

  9. Dice ser A ver series

    Monica Sangrador Y en el de Sherlock! En realidad son personajes que se parecen mucho. Pero tú pareces mucho más sociable que ellos. O al menos esa es la impresión que me da a mí 😉

    09 marzo 2017 | 12:01

  10. Dice ser Monica Sangrador

    Jjajajajajaja, aparentemente ….

    09 marzo 2017 | 12:01

  11. Dice ser Monica Sangrador

    Es que aquí estoy en mi salsa….:D

    09 marzo 2017 | 12:02

  12. Dice ser Monica Sangrador

    Le suelto estos comentarios a algunos y no me entenderían ni jota

    09 marzo 2017 | 12:02

  13. Dice ser Monica Sangrador

    Creo que nosotras somos de la especie que ante determinadas situaciones pensamos en tal o cual personaje de series o cine … que soy una guionista frustada¡ A todos los que me lean … si hay por aquí alguien de Netflix, HBO, Crackele, Hulu, Amazon…que quiera contratarme….

    09 marzo 2017 | 12:05

  14. Dice ser A ver series

    Monica Sangrador En eso somos iguales! Yo también pienso en qué haría determinado personaje en cierta situación. No sabía que escribías también! Venga, manos a la obra, que quiero ver algo tuyo en la pequeña pantalla 🙂

    09 marzo 2017 | 12:13

  15. Dice ser A ver series

    Monica Sangrador Eso me pasa a mí también… Le suelto esto a las mamis del cole y se quedan medio crazies!!

    09 marzo 2017 | 12:14

  16. Dice ser Monica Sangrador

    Que va¡ no escribo….ya sabes que toda gran lectora lleva una escritora dentro…con o sin talento

    09 marzo 2017 | 12:15

  17. Dice ser Monica Sangrador

    Pero soy muy buena poniendo “pegas” a los personajes 😉

    09 marzo 2017 | 12:16

  18. Dice ser Maria TP

    Dos personajes masculinos que sí se basan en la búsqueda del amor: no acabé de ver Californication, pero si no recuerdo mal, toda la primera temporada se basa en la infelicidad y desesperación de Hank porque no puede recuperar a la mujer de su vida, la madre de su hijo.
    En Louie, Louis CK se pasa también las 5 temporadas buscando a una mujer que le quiera. En cambio, en la misma serie, Pamela Adlon rompe el estereotipo femenino, pues es ella la que pone freno constantemente cuando la cosa con Louie se pone seria.

    Sarah Lund, protagonista de la danesa Forbrydelsen, renuncia a una relación estable para resolver el caso de la chica asesinada. Ni ama de casa, ni madraza, ni esposa 10. Es, por encima de todo, detective.

    ¿Y qué hay de Claire Fisher en A dos metros bajo tierra? Menuda evolución que hace. Hasta le dedican uno de los mejores finales que se le han dado a un personaje (femenino o masculino) en una serie. Allí nada depende de un hombre ni de una casa, sólo hay futuro y decisión propia.

    Hablar de estereotipos está bien porque ayuda a abrir los ojos frente aquello que damos por hecho y tenemos normalizado. Pero siempre hay grises, siempre hay excepciones de las que quizás aprenderíamos mucho más si les diéramos igual o mejor validez que al tópico.

    10 marzo 2017 | 09:54

  19. Dice ser Maria TP

    Se me olvidaba: gracias por el artículo! Ganas de leer la segunda parte 🙂

    10 marzo 2017 | 10:05

  20. Hola María, gracias por los ejemplos. Lo cierto es que no he visto Californication, pero Louie es una de mis series preferidas y sí que es verdad que Louie quiere encontrar una chica que le quiera aunque Pamela no sea precisamente la mujer que más le conviene. Bien por Louis CK, siempre rompiendo moldes y estereotipos, por eso es tan grande! Aunque, en realidad, no podría decirse que el tema central de Louie sea ese, como sí ocurre con otras series como Sex and the City o Ally McBeal. Pero buen aporte.
    En la segunda parte del artículo hablaré de personajes femeninos que no son estereotipos. Sarah Lund es un buen ejemplo, desde luego. Y la gran Claire Fisher también, cuya problemática principal era encontrarle sentido a la vida y realizarse como artista, no encontrar un marido. A esos grises de los que hablas es hacia donde deben dirigirse las ficciones, porque las mujeres (aunque nos importen los sentimientos -como a los hombres, por otra parte-) somos seres mucho más complejos y con otros intereses que únicamente encontrar el amor. Me acuerdo en un episodio de Sex and the City que Miranda se enfada con las chicas porque no hablan de otra cosa que no sean los hombres 🙂
    Gracias por el comentario y espero otros aportes de interés en la segunda parte del artículo, que espero contribuya a que desterrar la manera estanca de escribir personajes femeninos. Un saludo!

    11 marzo 2017 | 18:13

  21. olé tú por escribir algo que parece que hubiera escrito yo ( ojalá ) ❤

    03 mayo 2017 | 19:03

  22. Dice ser A ver series

    Muchas gracias 🙂

    04 mayo 2017 | 09:28

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