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Cuando la pequeña pantalla se comió a la grande

Dexter, un final decepcionante y un personaje para recordar

ATENCIÓN, SPOILERS! Coincidió con la gala de los Emmy, estuvo a la sombra de ‘Breaking Bad’… excusas. Si la última temporada de ‘Dexter’ hubiera estado a la altura, si los guionistas nos hubieran dado sólo un poco de lo que podría haber sido, habríamos tenido fuerzas (y ganas) para comentarla. Pero no. La última temporada de Dexter, y su esperado final, han sido tan decepcionantes como ridículos y, aunque no han pasado totalmente desapercibidos, el espacio que han ocupado análisis y comentarios en redes sociales y blogosfera ha sido pobre. Y triste.

Yo misma he sentido esta reseña como algo que debía hacer, pero a que me daba una pereza inmensa acometer. Y este comentario duele. Porque yo he amado Dexter. Más que la dinámica de la serie (asesino por temporada más o menos acertado y cliffhanger final), he amado el personaje: su voz en off acercándonos a su psique perturbada, desnudándonos su alma, mostrándonos lo que le cuesta conectar con el mundo real. «Las citas son más difíciles de lo que recordaba» o «Nunca deseé tener un hijo y ahora es lo único en mi vida que parece acertado», son ejemplos de las frases que nos han hecho empatizar, una vez más, con el antihéroe, dejando atrás nuestras propias convicciones morales y poniéndonos de su parte. Qué duda cabe de que, en ese sentido, los creadores de Dexter han hecho un buen trabajo.

 

También he amado el ambiente tan característico de la serie, con ese Miami colorista que Dexter recorre de noche para ir de caza: los chiringuitos en la playa, las luces de restaurantes y pubs, los neones que iluminan fachadas de verde y rosa, la comunidad latina, las palmeras, los pantanos, los cocodrilos, el puerto con los barcos atracados, la música de piano… Y, por supuesto, todos los símbolos que han rodeado al personaje y que lo han convertido en un icono: su camiseta ajustada verde caqui, la jeringa, los guantes, las muestras de sangre, el plástico, el ‘Slice of Life’, hasta la estantería de su apartamento y la rejilla del aire acondicionado…

Dexter, icono cultural

Este universo propio ha hecho de Dexter un personaje muy reconocible y carismático que, aunque se haya despedido de nosotros de una manera irregular, tendrá su puesto de honor en la historia de la tele junto a otros grandes personajes como Walter White o Tony Soprano. Al menos para mí, aunque las comparaciones sean odiosas. Sin embargo, que el personaje de Dexter tenga un poderoso atractivo no significa que la octava y última temporada de la serie no haya sido un desastre. Lo ha sido. Pero me daba pena despedirme de esta serie, que tanto entretenimiento me ha dado, de una manera tan cínica, sin rendirle, al menos, un homenaje a lo que ha significado durante tantos años. Aunque desde la cuarta temporada no haya sido lo mismo.

Oportunidades tiradas por la borda
Pero volvamos hacia atrás. No a la cuarta temporada, que todos sabemos que fue la mejor, sino a la séptima, que nos hizo pensar que la serie podría concluir de manera satisfactoria y premiar a los fans que habíamos sido leales por encima de las baches y las equivocaciones cometidas. La séptima temporada no sólo nos ofreció algunos momentos de gran entretenimiento (un villano interesante como Sirko, Debra confesando sus sentimientos hacia Dex, la tremenda muerte de Laguerta) sino que abrió una posibilidad de oro para concluir la serie de una manera digna con una trama que parecía prometer un último gran conflicto: el descubrimiento de quién era, en realidad, el Carnicero de la Bahía.

Pero la posibilidad de oro se esfumó. Y lo peor de todo no ha sido el decepcionante final, sino ver cómo se han malgastado formidables posibilidades argumentales para conseguir un desenlace coherente y apoteósico. Imaginaos simplemente qué tramas dramáticas podrían haberse escrito si Quinn, Batista, Masuka y compañía hubieran descubierto quién era realmente Dexter Morgan, cómo les había estado engañando durante todo el tiempo y de qué forma tan espantosa había muerto LaGuerta (con la colaboración de Debra). Nada más de pensarlo se me hace la boca agua. Hubiera sido también una ocasión idónea para:

  1. Dar más profundidad a los personajes secundarios.
  2. Posicionar a Debra junto a su hermano (y contra todos los demás). De esta manera se hubiera demostrado que su amor por él era un sentimiento auténtico y no un recurso fácil para evitar que Dexter fuera al corredor de la muerte.

Sin embargo, el argumento ha ido por otros derroteros tan delirantes como aburridos:

  1. Debra deambula como una zombi histérica e intenta suicidarse con Dexter arrojando el coche al agua.
  2. Sin mediar ningún tipo de acto catalizador, Debra perdona a su hermano y todo vuelve a la normalidad (o sea, a los bistecs a la plancha y las birras).
  3. Debra acepta a Quinn como premio de consolación y, mientras tanto, trabaja para un tipo que nos importa un pimiento. Quien, a su vez, contrata a otro tipo (el Marshall) que nos importa todavía menos.
  4. Un personaje tan interesante y magnético como Hannah McKay (que le dio fuerza y sensualidad a la séptima temporada), se pasa el tiempo cocinando ensaladas en casa de Deb.
  5. Aparece la hija de Masuka (que todos pensábamos que iba a ser otro psycho) para ser la protagonista de una subtrama tan apasionante como pedirle dinero a su padre y enseñar lo bien que le queda la mini.
  6. Y, por último, la todavía más apasionante historia sobre la relación truncada entre Quinn y Jamie.
La doctora Vogel, un personaje desperdiciado

Mención aparte merece el personaje de la doctora Vogel. A priori parecía un excelente fichaje para descubrir quién era el Carnicero de la Bahía: una reputada y sagaz científica (encarnada por la estupenda Charlotte Rampling), experta en psicópatas, que ayuda a la policía en su investigación. La cosa parecía prometer: no sólo ponían al enemigo en el terreno de Dexter (la comisaría), creando así una buena dosis de tensión, sino que conseguían una antagonista con una inteligencia a la altura. Pues bien, una nueva ocasión desperdiciada. 

Nada de lo que se intuía sucedió realmente, y el personaje de la doctora Vogel se fue desvaneciendo poco a poco en teorías insulsas sobre lo que es o no un psicópata, la necesidad de Dexter de actuar como mentor, las posibilidades reales de que una pareja psicopática como Dexter y Hannah funcione, etc. ¡Y encima le roba protagonismo a Harry en la creación del código! La última piedra de toque para el personaje fue la surrealista aparición de su hijo quien, supuestamente, había sido encerrado en un manicomio y encontrado muerto en un incendio, una justificación sacada de un dramón decimonónico. Así que, cuando el rubito le corta el cuello a Vogel, lo único que pensé fue: «Guay, una menos».

Y, ahora, el final 
Aunque cuando lo vi pensé que había sido un poco mejor que el resto de la temporada (la mediocridad no es difícil de superar), al escribir sobre el episodio con mayor perspectiva veo con claridad que:

1.No sentí ninguna emoción en los momentos cruciales. De hecho, la muerte de Debra me pareció previsible y poco creíble, y el momento de soltarla en el agua, con la sábana flotando alrededor, de un lirismo hueco. Por cierto, ¡qué profesionalidad la de ese hospital donde desconectarte de la máquina es igual de fácil que pasear tu cadáver por los pasillos!

2.La tormenta perfecta hacia donde se dirige Dexter es, de nuevo, un cliché, un tópico de la naturaleza como metáfora de los sentimientos del protagonista. Uf, que no estamos en el s. XIX. Por no hablar de lo fácil que es salir a braza de una tempestad con olas de diez metros…

¿Posible crossover con ‘Twin Peaks’?

3.Y todo esto nos lleva al plano final, con un Dexter barbudo que parece sacado de un crossover con ‘Twin Peaks’, y que lanza una mirada desafiante a cámara. Pregúntome: ¿Qué significa este gesto? ¿Nuestro protagonista está penando por sus acciones o tiene en mente sacar al oscuro pasajero y hacer una escabechina entre los fornidos leñadores? Dudas y más dudas. Lo único que me queda claro es que la mejor forma que tiene Dexter de alejar a Harrison de los problemas es dejarlo al cuidado de una envenenadora. Dí que sí, Dex.

Pero lo más terrible es saber el destino que había pensado para Dexter el showrunner original de la serie, Clyde Phillips, que estuvo a cargo del proyecto hasta la cuarta temporada. En una entrevista, el exproductor ejecutivo cuenta cuál habría sido el final que él imaginó:

“No he compartido esto con nadie”, explica Phillips. “Puedo decirte que esto es lo que yo hubiese hecho en caso de haberme quedado en la serie. Pero elegí no quedarme, así que no tengo problema con lo que ellos hicieron al final. Creo que hicieron un buen trabajo con el último episodio, pero esto es lo que yo hubiese hecho”.

“En la última escena de la serie”, cuenta Phillips, “Dexter se despierta. Y todos piensan, ‘Oh, era un sueño’. Pero entonces la cámara abre el plano más y más, y nos damos cuenta de que no es un sueño. Dexter está abriendo los ojos en una mesa de ejecución en una cárcel de Florida. Acaban de empezar a administrarle las drogas, y él mira hacia la ventana de la galería de observación”.

“En la galería está toda la gente a la que Dexter ha matado, incluyendo al Trinity Killer, el Ice Truck Killer, LaGuerta y Doakes, de cuyas muertes es responsable, Rita, Lila… todas las grandes muertes, y todas las pequeñas muertes episódicas. Todos están allí. Eso es lo que yo veía como el final de Dexter. Todo lo que hemos visto durante ocho temporadas ha ocurrido en los pocos segundos desde que empiezan su ejecución hasta que muere. Literalmente, hemos visto pasar su vida ante sus ojos mientras está a punto de morir. Creo que hubiese sido una genial, épica y satisfactoria conclusión”.

A mí también me lo parece. Una pena, ¿verdad?

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser SR. WATANABE

    Comparto todas tus opiniones sobre la última temporada de Dexter menos con las últimas escenas. A mi me debió de pillar con la guardia baja porque si que me emocionó el cierre de Dexter. A pesar de sus cosillas, esas que nombras, me pareció suficientemente satisfactorio. Eso sí, el final de Phillips bien hecho, me parece un cierre extraordinario.

    07 octubre 2013 | 11:47

  2. Hola! De hecho, cuando lo vi algo me tocó, pero al día siguiente no encontré ni huella de esa emoción. Fue analizarlo mínimamente y caerse con todo el equipo. Lo vi con un amigo de Twitter y luego hicimos chat. Fue definitorio que enseguida empezara el cachondeo, a pesar de que ambos amábamos el personaje. Y sí, cuando lees el posible final alternativo y piensas en todo lo que nos podrían haber dado hasta llegar ahí me da una rabia… En fin, nos quedaremos con las cosas buenas que ha tenido la serie, que han sido muchas. Un saludo!!

    07 octubre 2013 | 16:56

  3. Dice ser Thanet

    Creo que esta última temporada ha sido nefasta porque no ha hecho justicia a lo que vino siendo Dexter. Al principio, con Dra. Voguel, hubo un pequeño atisbo de esperanza, pero después, todo fue rodando y cuesta abajo por un camino de insultos a la inteligencia, de contradicciones, de escenas increíbles que para mí no eran más que un insulto continuado. Una sensación final de diarrea mañanera, arcadas, esplín, legañas y apatía distímica. Un foso oscuro de las vergüenzas, porque ha puesto en tela de juicio el criterio artístico de las personas, mancillando la dignidad de los fans (algunos, penosamente nostálgicos, tuitean frases vacías de Dexter que a nadie le importan ya una mierda).Un final patético, increíble, vulgar y de literatura barata. Me siento decepcionado. ¿Cómo puedo asimilar que un asesino trastornado pueda formar una familia por amor? ¿Con Hannah y su chaladuría de envenenadora? ¿Alguien se lo ha creído en algún momento? ¿Cómo puedo creerme que por un poco de aire, nadie en un Hospital (médicos, enfermeras, seguridad) se dé cuenta de que están llevándose un cuerpo envuelto en sábanas blancas tan tranquilamente? ¿El final frente a la tormenta en el barco, tenía como intención realmente emocionar a alguien? ¿Sorprender quizá? ¿Y el rollo hipster, tenía como intención transmitir soledad, castigo y pena hacia el cabezón? Por no hablar de la gorrona hija de Masuka o los tíos esos pelmazos que quieren cazar a Hannah. Entonces, si mi criterio no es importante en el trascurso de una temporada que baja el C.I de las personas, ¡Que se clave mil astillas de esos troncos en las uñas! ¡Cabezón idiota! ¡Y a la mierda todo ese rollo cansino de la madre espiritual y el ojos de sapo psicópata! ¡Menudo final cutre y hortera! ¡Pero a quién mierda le puede interesar toda esa bazofia! ¿Nunca a nadie le ha pasado que no se puede creer que algo pueda tener una lógica tan absurda e imbécil? ¿Algo tan bestia, tan incompetente intelectual? ¡Coño! Pero no el coño que tienen las mujeres, sino un coño onírico, semántico, al que clamamos PIEDAD. ¿Acaso existen argumentos claros, sólidos y concisos para este atentado terrorista de mentes de 8ª y última temporada? ¡¡¡¡No!!!!!

    12 octubre 2013 | 13:40

  4. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!! Este comentario merece la pena como post hater y súper gracioso! Avalo todo lo que dices y me quedo con la frase “¡Y a la mierda todo ese rollo cansino de la madre espiritual y el ojo de sapo psicópata!” Me DESORINO! Cuánta razón, y es verdad, es un rollo muy hipster lo de intentar transmitir castigo, porque Dexter hubiera merecido estar él mismo envuelto en plástico y un final digno del personaje. Gracias por este comentario tan mordaz e ingenioso. ¡Me has hecho reír un buen rato! ;D

    13 octubre 2013 | 08:57

  5. Dice ser Thanet

    Pfff…tantísima indignación dentro! He soltado tanta materia oscura! Al menos, me alegro de que te haya hecho gracia XD

    13 octubre 2013 | 15:40

  6. Gracias, Carolina 🙂

    10 noviembre 2013 | 17:05

  7. Dice ser mario

    la rpmqtpario

    04 diciembre 2013 | 06:03

  8. Dice ser panfilo

    acabo de terminar la serie y como ya se me ha hecho costumbre vengo a tu pagina a dejar mis humildes conclusiones, la verdad es que el titulo de este post refleja lo que siento por la serie en general, un personaje inolvidable pero con un grupo de guionistas que no supieron valorarlo como se merecia.
    Es una lastima que lo peor de la serie se lo hayan guardado para las dos ultimas temporadas y una temporada final que parecia cualquier cosa menos una temporada final, en comparacion con las temporadas finales de breaking bad o the sopranos la de dexter te sabe a muy poco, inclusive por debajo de la quinta de the wire que no fue obra maestra pero fue mas que correcta y mas soporifera que la ultima de lost.
    En fin solo nos queda en nuestros corazones el recuerdo imborrable del mas fascinante analisis de la vida un asesino en serie, gracias a un inmenso Michael C Hall, y a algunas buenas temporadas en especial la cuarta que fue sublime,
    Un fuerte abrazo.

    04 abril 2015 | 16:42

  9. Hola Panfilo! Perdona el retraso en contestar, pero es que he estado de vacaciones. Ay, Dexter. Todavía me duele al recordar el desastre de la última temporada. Los finales son muy importantes y éste me dejó un regusto amargo que ha perdurado a lo largo del tiempo. La serie ya venía decayendo desde la cuarta temporada, la mejor de todas como bien dices, y no me esperaba mucho de la última. Sin embargo, siempre tienes un poco de esperanza de que las cosas no se hagan de una manera tan chapucera como sucedió aquí. Supongo que no querer matar al personaje eliminó la posibilidad de rodar el final que el showrunner original había pensado. Este final me parece mucho más lógico, y hubiera sido emocionante y terrible ver a Dexter enfrentarse a la pena de muerte, con los fantasmas de todas sus víctimas en la “milla verde”. Creo que un final así podría haber hecho olvidad (en parte) a los fans los sucesos inverosímiles del último tramo. En fin, pese a ello, en el artículo he querido reflejar el universo que la serie creó, con un personaje memorable que ya es parte de la historia de la tele. Un abrazo y gracias por dejarme tus impresiones. Ya me contarás en qué andas ahora!

    15 abril 2015 | 09:58

  10. Dice ser panfilo

    jaja no te preocupes, ya me habia enterado en twiter de tus merecidas vacaciones, pues te contare que me he puesto como meta ver mad men desde su inicio hasta alcanzar a sus fans en pocas semanas mas en su esperadisimo final, termine la primera temporada y ahora comprendo porque la critica de forma unánime se habia rendido a sus pies, gran serie, solidos personajes en especial los femeninos, estoy enamorado hasta del mas minimo detalle y como te conozco se que en pocas semanas mas cuando finalize te despacharas con un articulo en homenaje y ahi me veras comentando como un fan mas de esta gran serie.

    Un abrazo

    16 abril 2015 | 22:52

  11. Qué planazo, querido Panfilo! Ya sabes de mi predilección por esta joya televisiva, una serie especial, única y original que sin duda es una de las más grandes. Y, como bien dices, le rendiré debido homenaje cuando acabe. Es de esas series que te inspiran para escribir, de las que podrías analizar mil y un detalles porque es rica, compleja, sutil, extraordinariamente inteligente… En fin, que no tengo palabras. Pese a un desliz en la quinta temporada (que, aún así, tiene episodios enormes) Mad Men ha construido un mundo extraordinario. Ya hablaremos de todo cuando termine. ¡Feliz maratón! Sé que vas a disfrutar a lo grande!

    23 abril 2015 | 18:01

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