The Newsroom, un piloto desequilibrado y poco veraz

Atención, Spoilers. The Newsroom empieza de una manera brillante. Me parece excepcional  la presentación de Will McAvoy (Jeff Daniels), ese periodista que se reserva sus verdaderas opiniones de cara a un auditorio repleto de estudiantes y al mundo entero. Que ha optado por un periodismo acrítico, políticamente correcto y conciliador para obtener el éxito. Y que, en el fondo de su ser, es un librepensador.

Me resulta muy atrayente su agobio ante el debate enervante y poco respetuoso que se genera a su alrededor, su vértigo ante una situación que le resulta intolerante porque su conciencia lo abruma, y ese fantasma entre el público, esa mujer de rostro serio que actúa a modo de perturbador Pepito Grillo: una imagen desasosegante, que te atrapa y te sumerge de lleno en la narración.

Y luego, esa evidente pérdida de control ante la pregunta de la estudiante, enarbolando sin freno todas las  verdades que se han quedado atascadas en su garganta. Un arranque de elocuencia que deja pasmada a la audiencia. Y él sin apercibirse que el sujeto de su furia no es más que una ilusa joven algo patriotera, que se queda de piedra ante una respuesta tan airada, proveniente de una estrella de la televisión famosa por su moderación. Esta primera secuencia es soberbia, impactante, genial. 

Fantástico, pienso. El retrato de un periodista que debe vivir escondiendo constantemente lo que piensa y que se desboca. ¿Depresión, angustia existencial, problemas de conciencia? Todo ello muy interesante desde el punto de vista psicológico, y más todavía para el desarrollo de una serie de un autor como Aaron Sorkin.

Pero entonces comienza la segunda secuencia: es evidente que McAvoy ha metido la pata y tiene que hacerle frente a su jefe. ¿Un despido? ¿Una amonestación de la cadena exigiéndole que se retracte de todo el contenido que ya corre por las redes sociales? No. El jefe, aparentemente poco enfadado, le propone un cambio de productor ejecutivo que es, ni más ni menos, un amor del pasado. Y entonces observo un detalle: el jefe lleva pajarita, es amable y bebedor. Además, cree en el verdadero periodismo, ese que debe actuar como cuarto poder y que ahora es… inexistente. Empiezo a dudar, a enarcar las cejas con escepticismo.

Y mi asombro llega a un punto culminante cuando la nueva productora ejecutiva se presenta a sí misma como una redentora del periodismo, una nueva Don Quijote televisiva que cree que desde las networks se puede luchar contra las ideologías dominantes con independencia. Ojalá, Sorkin, ojalá. Pero esta visión tan distante de la realidad (aunque yo también sea una idealista) aleja mucho la narración de esta espectadora.

A partir de este punto dejo de creerme lo que estoy viendo y, aunque me guste el dinamismo de la redacción y el entusiasmo cuando salta la noticia, no puedo concebir que, de repente, el políticamente correcto McAvoy, con un sueldo de millones de dólares y una audiencia masiva, empiece a hacer periodismo crítico, inteligente, con preguntas oportunas, incisivas, sin resquicios. Y creo menos todavía que la cadena deje salir al aire una emisión así, sin ejercer un control exhaustivo sobre una información que pone en peligro la reputación de una petrolera muy importante.

El humor y la crítica política
La diferencia fundamental con Studio 60, donde también existe ese enfrentamiento entre la libertad de expresión y la política de la cadena, es el humor. En América siempre ha existido una gran tradición de humor políticamente incorrecto, pero se enmarca dentro del mundo del espectáculo. Sin embargo, las noticias en prime time son otro cantar. A poco que se sepa sobre el control de la información, la agenda setting y cómo dominan las noticias unas pocas agencias de prensa, se pensará que The Newsroom es pura ciencia ficción.

Me hubiera gustado más la otra vertiente: cómo un hombre va perdiendo sus convicciones inmerso en un sistema que premia con éxito la falta de ética deontológica y moral, y cómo intenta escapar de esta prisión que no concuerda con sus verdaderos sentimientos. Por estas razones, el piloto de The Newsroom (sobre todo a partir de la segunda mitad) me ha parecido carente de veracidad y muy flojo en cuanto a los personajes principales, que caen en los clichés de siempre. Del triángulo amoroso entre la rubita cara de luna y los dos periodistas listillos ni hablo.

P.S. Voy a darle una oportunidad a The Newsroom, porque a pesar de sus carencias, tiene un toque de ingenio y una agilidad que, por el momento, la salvan de la quema. Veremos que pasa en los siguientes capítulos aunque, según voy leyendo, las críticas no son muy positivas.

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Emilio Doménech

    Te dejo un extracto de mi crítica para que veas lo mucho que compartimos opinión:”Y en ese sentido es donde algunos acudirán a la protesta -yo entre ellos- dado que tanta perfección moralista denota un grado de irrealidad inadmisible en un mundo tan desinformado como el actual. Aun así el optimismo con el que afrontan su profesión los personajes de Will y MacKenzie no deja de ser admirable, y sus personajes lo hacen creíble, pero hay tantas quiméricas líneas de diálogo que de vez en cuando la insoportable realidad termina cargándose la verosimilitud del relato -y me remito de nuevo al Quijote momentum, que chirría como ningún otro-.”Muy buen análisis del piloto. Espero leerte cuando hayas visto los restantes.Un saludo.

    20 julio 2012 | 09:55

  2. Dice ser madseries

    Gracias Emilio por tu estupendo comentario. Me alegro además de que uses la palabra “desinformado” porque, aunque haya tanto acceso a la información, ésta es muy homogénea y el periodismo de calidad se ha perdido (excepto en raras ocasiones) en pos del beneficio económico y la dominación ideológica. Me gustaría leer tu artículo entero, ¿me dejas el enlace que no lo encuentro en tu blog? Un saludo!! 🙂

    20 julio 2012 | 10:09

  3. Dice ser Emilio Doménech

    Por supuesto, aquí te lo dejo:http://www.thecinefagos.com/the-newsroom-el-mejor-y-mas-irreal-periodismo/PD: Es que el SPAM no me mola nada ;-P

    20 julio 2012 | 13:15

  4. Dice ser madseries

    Gracias de nuevo! Por cierto, eso te honra 😉

    20 julio 2012 | 14:39

  5. Dice ser Carlos M. Pérez

    The Newsroom ES ciencia-ficción… exactamente igual que The West Wing era ciencia-ficción. Sorkin no escribe sobre cómo es, sino como DEBERÍAN SER las cosas…

    01 agosto 2012 | 04:18

  6. Dice ser madseries

    Quizás, pero no en todos sus shows. Studio 60 tenía más visos de realidad, describía cómo hacer un programa-espectáculo con tintes políticos en prime time acarreaba estrés, ansiedad, amor por las drogas y otros problemas. Era más realista y me gustó más. Creo que se puede denunciar mejor la realidad siendo más fidedigno, como sucedió con The Wire. El espectador sabe que las cosas deberían ser de otra manera, sin moralina. Un ejercicio tan evidente simplemente deja de interesarme. Aunque seguiré viendo los siguientes capítulos, a ver si se endereza. Gracias por el comentario.

    01 agosto 2012 | 07:22

  7. Dice ser Anonymous

    Esta serie me parece muy buena creo que tiene una temática diferente e interesante, ver a The Newsroom 2 retratar el detrás de los medios, sin duda me ha atrapado por completo, es una serie 100% recomendable.

    20 junio 2013 | 23:20

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