‘Expediente X’, paranormal activity y calentura

SPOILERS!! Mulder y Scully. Esos nombres son suficientes para evocar a un pobre marciano bastante gomoso y de ojos grandes, tendido en una mesa de operaciones ubicada en un hangar perdido del desierto de Nuevo México. Lo rodean hombres ataviados con bata blanca, que murmuran por lo bajo mientras un expediente clasificado X es guardado en un archivo secreto donde nunca verá la luz, en plan Arca de la Alianza. Pero este expediente no es el único. Otros muchos casos increíbles, terroríficos, que desafían la razón, están ahí fuera. Y un par de agentes del FBI deben investigarlos. Hay de todo: vampiros, bestias mitológicas, clones, mutaciones genéticas, virus alienígenas, inteligencias artificiales fuera de control, espíritus, chamanes malvados, vendettas ultratumba…

Mulder el siniestro (spooky), considerado por sus compañeros un bicho raro que cree en abducciones y en todo tipo de fenómenos sobrenaturales, es el encargado de desvelar los misterios que se esconden tras los sucesos extraordinarios. Su mesa está situada en el sótano de las instalaciones del FBI. Colgado en la pared, un póster con un lema ya célebre: I Want to Believe. Para equilibrar la balanza, la agente especial Dana Scully otorga una visión más racional y científica sobre los hechos acaecidos. Sin embargo, en determinadas ocasiones, no podrá negar que las evidencias ofrecen una conclusión perturbadora, fuera de toda lógica.

Con esta premisa comenzó en los años 90 una de las series más famosas de la historia de la televisión: Expediente X (The X Files), que logró mantener pegados a la pantalla del televisor a millones de fans en una época donde Internet estaba en pañales, había que regirse por los horarios de emisión y utilizar los mastodónticos bloques publicitarios para aliviar la vejiga cuatro veces, preparar las cenas de toda la semana o ver la mitad de una película en otro canal.


La serie, que se mantuvo en la parrilla ni más ni menos que nueve temporadas y luego dio pie a dos películas que no estuvieron del todo mal, inició su andadura con un guión que se basaba en la resolución de un caso paranormal en cada capítulo. Poco a poco fue creciendo, para narrar la historia de la búsqueda de la hermana de Mulder, supuestamente abducida por extraterrestres, y la lucha a brazo partido de éste para desvelar una verdad oculta por perversas conspiraciones gubernamentales y secretos de Estado más peligrosos que un Borbón con un arma.

“¡Ahí está, Scully! ¿No lo has visto? ¡Mierda!”
Con esta frase podría resumirse la sensación que experimentaba el espectador cuando, tras la explicación científica que solía cerrar el caso (que uno sabía que escapaba a la razón) y Scully cabeceaba satisfecha de su lógica, pasaba algo que ella nunca lograba ver. Una nave espacial surcando el cielo era el paradigma. Mulder, en medio de una solitaria carretera, se quedaba alucinado viéndola sobrevolar el cielo estrellado sobre un oscuro bosque norteño, mientras Scully se entregaba a cualquier menester que no le permitía discernir la verdad, y llegaba al lugar justo cuando todo había concluido. “¡Pero si estaba ahí la nave, mujer! Y era muy grande. ¿Cómo no la has podido ver?”. Ah, esos viejos trucos de guión.

Sucesos paranormales y tórridas miradas 
Otra de las viejas argucias argumentales que siempre funcionan a poco que se hagan con gracia, es la tensión sexual entre los protagonistas. Y Expediente X la tenía a raudales. Él, un eremita del trabajo, mezcla de monje e Indiana Jones, sin amores físicos conocidos, pero bien plantado y dotado de un atractivo viril evidente y enérgico. Ella, una lánguida y abnegada dama del FBI, entregada a su vida profesional y anhelante de tener una familia. Con una crucecita muy casta sobre sus jerseys de cachemir y sus trajes de chaqueta, pero una melena pelirroja de ensueño y unos ojazos azules expresivos y serenos. Y los dos solos en misiones secretas y peligrosas. La calentura está servida. Cuando ambos se debatían al borde de la muerte, cuántas veces habré pensado: «Besaos, mamarrachos, que no tenéis edad para tanto tira y afloja…». Y nada. O «A ver si al siguiente capítulo, en uno de esos moteles rurales, después del ataque de una horda de insectos asesinos verde fosforito…». Vana esperanza.

¿Qué marca era la preferida de El Fumador?
Una de las cosas que me propuse saber era la marca de cigarrillos del malvado personaje de El Fumador (ya empezaba la publicidad encubierta contra el tabaco después de la época del humo como símbolo de glamour). En varios episodios me perdía lo que decían los personajes por intentar escudriñar el diseño del paquete. Al final, tanta perseverancia dio resultado y lo conseguí. ¡Malboro! Supongo que no pretenderían hacer publicidad de producto en plan El Internado (metiéndote el cartón de leche o el antigrasas en los morros), porque al final el personaje contrae cáncer de garganta.
En fin, para que veáis en qué chorradas pierdo el tiempo a veces.

Me lo estoy pasando tan bien que…
Como escribiendo este post me lo estoy pasando tan bien, y me estoy acordando con una media sonrisa de todos los sucesos sobrenaturales y monstruillos varios con los que se enfrentan nuestros aguerridos agentes, creo que no voy a dar por concluido el artículo. Sé que los gurús de Internet afirman que no hay que hacer chorizos muy largos, así que, como soy una chica obediente, aunque ahora siga dándole a la tecla, voy a cortar por aquí para decir…

…continuará en el próximo post. 

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Silvia

    Solo he visto un par de episodios sueltos de Expediente X, pero, como siempre,después de leer tus comentarios me dan ganas de ver por mi misma que marca de tabaco fuma El Fumador. Muy buena.Silvia

    26 abril 2012 | 04:15

  2. Dice ser madseries

    Jajaja! A ver si tienes suerte en el intento! Hace tanto tiempo que ya ni recuerdo ni la temporada y, ni mucho menos, el episodio. Es una serie que me entretuvo mucho aunque no ha envejecido del todo bien. Desde luego, merece una oportunidad, porque marcó época. Un saludo y gracias por participar!!

    26 abril 2012 | 17:28

  3. Dice ser Virginia

    Cómo has evocado esa memorable serie…qué tiempos!!!

    27 abril 2012 | 16:13

  4. Dice ser madseries

    Gracias! me divertí mucho escribiendo el post y acordándome de todas las horas que pasé “abducida” frente a la pantalla.

    27 abril 2012 | 18:35

Escribe aquí tu comentario





    Normas para comentar en 20minutos.es

    • Antes de enviar su comentario lee atentamente las normas para comentar en 20minutos.es.
    • Esta es la opinión de los internautas, no la de 20minutos.es.
    • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Por favor, céntrate en el tema.
    • Algunos blogs tienen moderación previa, ten paciencia si no ves tu comentario.

    Información sobre el tratamiento de sus datos personales

    En cumplimiento de lo dispuesto en el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, y Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales le informamos que los datos de carácter personal que nos facilite en este formulario de contacto serán tratados de forma confidencial y quedarán incorporados a la correspondiente actividad de tratamiento titularidad de 20 MINUTOS EDITORA, S.L, con la única finalidad de gestionar los comentarios aportados al blog por Ud. Asimismo, de prestar su consentimiento le enviaremos comunicaciones comerciales electrónicas de productos y servicios propios o de terceros.

    No está permitido escribir comentarios por menores de 14 años. Si detectamos el envío de comentario de un usuario menor de esta edad será suprimido, así como sus datos personales.

    Algunos datos personales pueden ser objeto de tratamiento a través de la instalación de cookies y de tecnologías de tracking, así como a través de su acceso a esta web desde sus canales en redes sociales. Le rogamos consulte para una más detallada información nuestra Política de Privacidad y nuestra Política de Cookies.

    Los datos personales se conservarán indefinidamente hasta que solicite su supresión.

    Puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, supresión y portabilidad de sus datos, de limitación y oposición a su tratamiento, así como a no ser objeto de decisiones basadas únicamente en el tratamiento automatizado de sus datos, cuando procedan, ante el responsable citado en la dirección dpo@henneo.com

    Le informamos igualmente que puede presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, si no está satisfecho con en el ejercicio de sus derechos.