140 y más 140 y más

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Boca, oreja, hashtag

Creo que los anuncios en televisión han cruzado una línea. Esa en la que pone bien claro y en letras rojas que el medio no es el fin. Es lógico que la publicidad se apoye en las redes sociales y en su viralidad para difundir mensajes y crear expectación, en ocasiones con resultados originales y creativos. O simpáticos. Pero cuando el calzador es más grande que el hueco en el zapato, no hay nada que hacer. Voy a poner un ejemplo.

El último spot de la marca Evax, titulado “Noticia bomba”, nos anima a nosotras, potenciales clientas, a que difundamos las bondades del producto en cuestión. Por supuesto, hemos de hacerlo con un hashtag y con el objetivo de que “se entere todo el mundo”. El anuncio recrea un presunto proceso comunicativo que se origina en un telediario en el que la presentadora es Marta Robles y la reportera es Beatriz Montañez; después, dos blogueras de moda -por cierto, reales- se encargan de propagar el contenido del anunciado estudio científico en las redes sociales usando su influencia. El resultado es que la masa comienza a compartir la buena nueva y entonces… compramos.

Echad un vistazo:

Y yo ya me he perdido. Porque el proceso, aunque yo trabaje en un medio de comunicación, suele producirse al contrario (aunque si se trata de una “noticia bomba”…). Porque no entiendo la mezcla entre lo informativo y lo ficticio; porque no sé si las comunicadoras elegidas -nada contra ellas, ¿eh?- pretenden ser lo que son o lo que no son; porque los blogueros prescriptores no son meros altavoces -algunos sí-; porque no sé qué tiene que ver la moda con las compresas; y porque yo no escribiría un hashtag con tintes escatológicos, lo siento.

¿Normalizar este aspecto de nuestras vidas? Claro, pero tampoco hace falta que el trending topic rija hasta los aspectos más íntimos.

Puedo asumir que yo no formo parte del target del spot, pero como usuaria -y clienta, oiga- no me convence el universo construido en el mismo. Mucho más sutil y sencillo es este anuncio de Hyundai, que recrea cualquiera de los miles y miles de montajes que pueblan YouTube en el que un collage de imágenes con palabras o frases escogidas sirve para conformar la letra de una conocida canción. En este caso, I want to break free, de Queen. Vale, el juego de palabras con brake (frenar) es facilón, pero no cae en lo obsceno y mucho menos en lo pretencioso. Este es el spot:

La marca de cerveza San Miguel, por su parte, también juega con las expresiones “0,0” (de alcohol) y “2,0” (de Internet). El mensaje que ofrece su nuevo anuncio es mucho menos agresivo que en el caso de Evax: compartir actitudes, más que hacer publicidad de un producto concreto. Es menos mandatario, diría yo, y le quita la sensación de frivolidad, aunque medien dos estrellas del baloncesto (que caen bien) y la finalidad sea la misma, vender. La idea que subyace es la de usar las redes sociales para propagar conceptos y acciones que mejoren el entorno, la sociedad, etc. Una canción alegre y adecuada hace el resto. ¿Nos lo creemos más? Yo creo que algo sí.

He mencionado antes la palabra sencillez. En comunicación, publicidad y redes sociales -y en general- es, creo, lo más efectivo. Es más sencillo que alguien hable de ti por si mismo que pedirle expresamente (directamente) que lo haga, solo hay que ofrecer el contenido adecuado. Por eso yo siempre he sido más del estilo Patxi; a saber:

Tras las redes sociales de la Policía…

He de confesar que en ocasiones me ha resultado un poco chocante leer ciertos mensajes de @policia, el perfil de la Policía Nacional en Twitter. Me refiero a cosas como esta:

 

No es nada del otro mundo, es verdad, pero que un cuerpo de seguridad se exprese así puede llegar a ser raro para algunos. A veces no te lo esperas, sin más. La respuesta a mis recelos me la ofrece, por teléfono, su responsable de redes sociales: es que Twitter no es el BOE. Más o menos.

“Hay que adaptarse” a cada formato, medio o canal. En los tuits, me dice, “no está hablando el director general de la Policía, habla gente de comunicación que se expresa de forma directa y cercana al usuario”. Nada de notas de prensa ni leyes, sí términos como “timo”, por ejemplo, que la gente puede comprender de inmediato. Siempre primando, en cualquier caso, la seguridad, la privacidad y la corrección. Esa es su política, explica.

Pero volvamos atrás. ¿La Policía Nacional tiene un Social Media Manager? Sí, se llama Carlos Fernández Guerra, es profesional de la comunicación -lleva siete años trabajando con la Policía- y dirige un equipo que se ocupa de las redes sociales en el Cuerpo. Son cinco personas; el resto son agentes. Él se ocupa más de temas relacionados con planificación, campañas o contenido, nunca de temas policiales.

Define al grupo como “reactivo, bidireccional, receptivo y proactivo”. Twitter es como su red social de guardia -“Tenemos un servicio de atención al ciudadano unas 17 horas al día”-, pero no lo consideran, en ningún caso, un sustituto del tradicional 091, que es el que debe ocuparse de las emergencias. “Hace cien años queríamos estar en las plazas de los pueblos para atender a los ciudadanos, ahora queremos estar donde hay más tráfico de personas”.

 

 

Espera, ¿bidireccionalidad? En Facebook y en Twitter la Policía no conversa, y en la red de microblogging, además, no sigue a nadie. Fernández me explica que “el 99,9%” de los mensajes que lanzan son privados. “Enviamos unos 70 u 80 tuits internos cada día con respuestas a dudas, peticiones de ayuda, etc.”, cuenta. No cree, personalmente, en seguir a 1.000 o 5.000 perfiles, porque al final no te enteras de lo que lees. Y, además, ¿a quién dejarían fuera?…

Le pregunto cómo proceden cuando ven algo raro. Le cito como ejemplo las amenazas que recibió en Twitter una diputada de IU en la asamblea de Madrid hace solo unos días. Primero intentan comprobar que la amenaza es “real y directa” -como una amenaza de muerte- y se comunican por vía privada con la persona afectada. A veces no pueden por una cuestión técnica: si esa persona no les sigue, no pueden hablar con ella.

 

Entonces lo hablan entre ellos y toman una decisión, que puede pasar por lanzar un tuit genérico para preservar su privacidad o bien llamar su atención de alguna forma. En el caso de la diputada Tania Sánchez comprobaron pronto que ella había presentado una denuncia.

Muchas veces este tipo de cosas y otras relacionadas con diversos delitos les llegan cuando están “de guardia”, a horas intempestivas. A veces necesitan “contactar con la dirección adjunta operativa”, dice Fernández, sobre todo cuando son temas de “especial sensibilidad”, que “son gestionados con la máxima seriedad”. Suelen derivar todos los asuntos a las unidades pertinentes de la Policía, que se ocupan de la investigación pura y dura.

El equipo de redes sociales está atento a todo: desde temas de información internacional hasta lo que llega a través de hashtags que ellos mismos promueven como aquella famosa #tweetredada. También mantienen un “contacto muy cercano con la BIT (la Brigada de Información Tecnológica)”. Dice Fernández que el feedback de la gente “es enorme”, sobre todo en cuanto a agradecimientos.

¿Qué redes les resultan más útiles?, le pregunto. “Twitter y Tuenti”. De la primera, así como de Facebook, no deja de recordar que se trata de “empresas privadas”, con lo que eso puede suponer a la hora de relacionarse con ellas, pedirles que retiren contenido, etc. En cuanto a Tuenti, alaba el proyecto que mantienen con la Guardia Civil en esta red –Contigo-, “que ha sido visto como una referencia por distintos organismos internacionales”.

Fernández opina que es un error pensar que en Internet hay más inseguridad de la que realmente existe, que no se debe alimentar a los trolls -hay muchas celebridades que lo suelen hacer, contestando o retuiteando- y revela que el nuevo director general de la Policía es un “creyente” de las redes sociales “de toda la vida”.

No puedo dejar de preguntarle por cosas como el 15-M, momentos puntuales en los que se genera una cantidad ingente de contenido en redes sociales, muchas veces con testimonios sobre situaciones violentas o sensibles. ¿Quién está atento a eso? Ellos proceden igual, explica, recordando que su equipo no investiga nunca “desde el punto de vista policial”.

La Policía tiene un canal de YouTube -ahora en plena campaña con artistas por la seguridad en Internet- una cuenta en Flickr y está trabajando en nuevas “utilidades y proyectos” con redes como Google Plus. En otras tienen el nombre reservado, pero por falta de tiempo aún no se han puesto con ellas a fondo. Pero se pondrán, avisan.

Calendario ‘social’ 1960-2012

Hoy os dejo una especie de calendario social que comienza en la década de los 60 -y termina en 2012- y que contiene estimaciones de crecimiento incluso de algunas redes que ya han desaparecido. Lo he visto en el perfil de Pinterest de Citizen Brando.

A veces veo redes

Imagen de ButchLebo

Le doy vueltas a dos palabras desde hace algún tiempo. Son crossover e imagen. ¿Por qué? Ambas indican, a mi juicio, dos tendencias o caminos que las redes sociales siguen para avanzar tanto en su utilidad como en su atractivo.

En cuanto a la primera, creo que la mayoría de la gente (normal) percibe estos lugares de encuentro e información virtual como ecosistemas independientes y ajenos a los demás. Facebook, Twitter, Google +, etc. son para el común de los mortales lugares entre los que elegir. O estás en uno o en otro; a lo sumo, te dejas ver en dos y de forma desigual. Son pocos los que cruzan la línea y, además de tener presencia en varios ambientes, intentan buscarles un lugar comun.

Tengo un amigo que cree que no es recomendable mezclar a los amigos de distintos grupos, por ejemplo, los del trabajo con del colegio, pero parece que en las redes sociales cada vez se tiende más a eso si hablamos de contenidos. Las personas son otro cantar. Ya podemos publicar, sin trucos, las fotos de Instagram en Facebook; el rey Google lanza sus polémicas búsquedas sociales y se deja querer por sus indexables pretendientes; ¿y qué decir de Spoti(social)fy?

Pero esto, como previsible evolución, me llama menos la atención que la segunda de mis palabras. Nos está pasando algo que ya nos ocurrió cuando la televisión apareció en nuestras vidas y crió a generaciones audiovisuales que ya nunca pensarán en texto. Las redes sociales tiran cada vez más de imágenes, se organizan en torno a ellas. Y les funciona, nos entra por los ojos. No solo Instagram, sino Pinterest. Y otras muchas con enorme potencial.

¿Para qué tener Reader (¿R.I.P.?) a secas cuando podemos incrustarlo en un vistoso Flipboard? ¿Qué tal un Pictarine? El consumo de Internet en el móvil tiene mucho que ver con esto, la rapidez con la que engullimos el contenido y los repasos, cortos y selectivos, entre lo que nos sirven las redes. De ahí a la “curación” no hay nada. Si pudiéramos tocar la pantalla de la tele para compartir -mientras escuchamos y vemos- ese vídeo o programa de interés…

Sirva este post para comenzar. Se admiten preguntas, respuestas y recomendaciones.

* Imagen de ButchLebo.