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Boston y el ruido en Internet

Ayer hablé con una persona que, como consecuencia de un viaje a un país de Oriente Próximo, había pasado toda la semana sin acceder a Internet y apenas estaba enterada de las últimas noticias. Me preguntó: “¿Lo de Boston no está siendo un poco mediático?”. Enseguida pensé que dentro de esta definición yo habría incluido a las redes sociales.

El torbellino informativo y conversacional ha pasado ya. Muerto uno de los sospechosos y capturado el otro, han cesado los flashes, la tensión y las especulaciones. No obstante, y aunque sea inevitable, es necesario reflexionar sobre lo ocurrido, sobre la ansiedad de todo el mundo por atrapar a los culpables del atentado y el afán por participar de esa caza. Hablo, por ejemplo, de Sunil Tripathi o de Salah Barhoun, señalados como sospechosos por usuarios de redes como Reddit, Twitter, 4Chan y Facebook durante horas.

Sus fotos fueron difundidas masivamente y algunas llegaron a ser portada, como en el New York Post. Internet y las redes sociales son tremendamente útiles para buscar información, pero su proporción de ruido es altísima. Muchos usuarios pasaron de comentar y dar su opinión sobre lo sucedido a ofrecer supuestas pistas fiables, citando al escáner de la policía o a medios equivocados, en una especie de crowdsourcing de autonombrados patrulleros. El resultado, claro, fue caótico y desgraciado para todos aquellos acusados y para sus familias. ¿Era mala la intención? No lo creo; el pecado fue la irresponsabilidad.

La información es imposible de controlar. Y sobre todo, muy difícil de verificar (aquí unos consejitos de The Nieman Foundation, que ofrece algunas pistas sobre cómo filtrar la información en Twitter y propone listas y herramientas en desarrollo como Keepr).

Sin saber aún qué ocurrió -el FBI y la Policía de Boston están en ello, es su trabajo- y tampoco si los dos sospechosos principales son los culpables, a esta hora circulan en las redes muchas teorías paralelas sobre los hechos que pretenden echar por tierra la versión oficial. No es algo extraño. El perfil de Instagram que se puede ver a continuación, por ejemplo, sigue colgando fotos que presuntamente desmienten a las autoridades, aunque no estén muy fundamentadas o se vean parciales.

Foto de Heda91

 

Por supuesto, lo primero que hicieron los usuarios y todos los medios de comunicación nada más saber nombres de posibles terroristas fue buscar los perfiles en redes sociales de los sospechosos, a ver si ahí encontraban alguna señal o justificación a lo sucedido. Por supuesto, surgieron los primeros fakes, tal y como vemos en este post de Slate.

Poco después, las cadenas de televisión ABC y CNNque había metido la pata anteriormente con reproche del mismísimo FBI– encontraron el perfil de Twitter de Dzhojar Tsarnaev, el menor de los hermanos: @j_tsar. Algunos de sus compañeros en Cambridge lo confirmaron en sus propios perfiles. La cuenta, con la que el joven tuiteó el mismo día del maratón un verso coránico, tiene ya más de 90.000 followers; aunque no siempre fue así. Pude hacer esta captura de pantalla el viernes.

 

Cuenta de jahar

 

Tras este descubrimiento, entre otros -los perfiles en la red social VK, los vídeos del hermano mayor en YouTube, etc.-, dio comienzo otra fase. Los usuarios patrulleros se convirtieron en analistas, escrutando palabras y todas las conexiones posibles.

 

 

He pasado horas viendo perfiles en Twitter e Instagram de conocidos de Dzhokhar Tsarnaev. Muchos han optado por poner un candado, hartos de recibir comentarios de otros usuarios -incluso amenazas- y peticiones de periodistas, algunas de las cuales son realmente agresivas, o al menos es lo que se desprende de ellas. El tono de un texto escrito es difícil de interpretar. Algunos han borrado sus cuentas. Se acabó.

La facilidad con la que podemos acceder ahora a ciertas personas anónimas es increíble; también lo es que algunas de esas personas opten por seguir dejando a la vista de todos mensajes con sus lamentos o sospechas. La mayoría de los conocidos del chico sostiene que era una buena persona -algunos abogan por su inocencia total- y señalan al hermano mayor como el responsable último; también arremeten contra los medios de comunicación, no se fían de ellos. Nada de nada. Hay lectura para rato, creedme.