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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

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No echaré de menos a Avelina

Por Carolina Laferre (@TSM_es), de Trans·socialmedia – Identidades 3.0

Imagen de la serie de Mediaset emitida en Tele 5: “Ella es tu padre”

Lo que hace que una serie tan espantosa “transite” entre la ineptitud ordinaria y lo patético más sublime (mientras trataba de impresionar o captar a unos espectadores a través de una mirada tan sensacionalista como sórdida) son las atrocidades y confusiones continuas que dan origen a falsas oportunidades de hacer empatizar con la población trans. Una realidad excesivamente estigmatizada, en una situación laboral casi inexistente y con una vida socialmente complicada, como para hacer un mayor esfuerzo en informar y educar sobre lo que es y representa a día de hoy las transdiversidades.  Simplemente y en todo caso, es alejarse de un derecho legítimo de SER con esa misma normalidad que irónicamente sucede en la trama de Ella es tu padre.

Me sorprende esta mala, mala, mala imitación de Tootsie que parece que se ha cancelado definitivamente tras estas Navidades. Durante su emisión, me sorprendió  que nadie hubiese contemplado cualquier punto de inflexión sobre el tratamiento de sus personajes. Una serie pésima en una búsqueda para encontrar lo peor que puede ofrecer una serie de estas características. Ya lo intentaron con otra serie, LaLola (que afortunadamente no pasará a la historia de la televisión como la serie del año). Ambas habitan en un espacio disonante compartido. Eso sin olvidarnos de Alba Recio, el personaje más ridículo, si cabe, de La que se avecina.

Diálogos absurdamente emocionales enchufados a un ciclo de centrifugado continuo. Me sorprende que estos tipos de dramas, supuestamente cómicos, generen exclusivamente carcajadas rancias. Muy fuera de lugar. Además de una falta discernible de talento y recursos aprovechables, los guionistas podrían haber aderezado los capítulos de Ella es tu padre con una pica de invasión alienígena para terminar de sorprenderme. En serio, se hubiera convertido en una realidad más creíble, sin duda.

Poco convincente como sustituto de Tootsie o La señora Doubtfire (interpretadas por dos de los monstruos de Hollywood). Ella es tu padre tiene un guión descafeinado de confección hilarantemente mal aderezado y risas pretenciosamente deliberadas. Es cierto, Ella es tu padre ha sido una mala, mala versión de esas películas originales (creo que ya lo he dicho), incluso peor que ninguna otra versión de las propias películas. Desfasado. Distorsionado. Patético.

¿Ha habido algún momento en el que se contemplara con dignidad ser un fracaso interpretativo? Para eso no es necesario escribir una serie sobre personas trans, bastante tenemos defender nuestra dignidad a día de hoy. Probablemente, de haber sido otra tele-serie (en donde este mismo personaje hubiera cumplido su papel como simple segundón -en lugar de convertirlo en protagonista) nadie lo hubiera permitido y se hubiera liado parda.

Ha nacido otro actor -muy pobre- que intenta parecerse a Hoffman y no lo logra por más que recurra a los chistes encadenados. Sin gracia, sieso, pasado de rosca. Lo peor es que la gente de a pie de calle piensa, efectivamente, que la transexualidad es lo que ven reflejado en esas imágenes tan cicateras como irreales. Con lo que nos ha costado cambiar mínimas impresiones desde un trabajo arduo, difícil, complicado de entender, demasiado complejo como para escribir sobre ello sin convertirlo en un guión espinoso y dañino. Yo personalmente no la echaré de menos.

Su padre le dijo que era una mujer y ella le hizo una serie

A la tierna edad de 74 años el padre de Jill Soloway le comunicó que era una mujer, que siempre lo había sido, y que iba a proceder a actuar y vivir como tal. Era una mañana de domingo cualquiera, ella había cogido el teléfono sin más, y se encontró de bruces con una realidad ante la que reaccionó, según cuenta, con sorpresa, pero rápidamente contestó: “Te quiero y me siento orgullosa de ti”.

Jill es cómica, guionista, directora, feminista, casada, heterosexual, judía, de Chicago… Y es hija de una persona transexual. Y como muchas veces una escribe de lo que conoce, decidió sacar adelante la serie Transparent, de la que su hermana Faith es también guionista.

La serie es una delicia, y no lo decimos nosotras, hace bien poco ha ganado el Globo de Oro a la Mejor Serie de TV, y su protagonista, Jeffrey Tambor, al Mejor Actor. Producida por Amazon, en España la serie se puede ver en Movistar Series

Muchas veces hemos escuchado a la gente decir que hay que dejarles a nuestros hijos un mundo mejor pero también se puede cambiar nuestro entorno para hacer del mundo un lugar más seguro y más habitable para nuestros padres. Esa es la motivación de Jill, según le contó a Ellen Degeneres en su show, y desde aquí no podemos más que compartir sus sueños y darle las gracias y la enhorabuena.

El equipo de 'Transparent', con sus dos Globos de Oro. / PAUL BUCK (EFE)

Jill Soloway sosteniendo un Globo de Oro junto al equipo de ‘Transparent’ / PAUL BUCK (EFE)

 

El proceso fotográfico II: La copia positiva para lesbianas

Por Laura Ramírez Martín (@laura1decada10)

Veníamos de imaginar otros mundos posibles.

Hablaba del proceso fotográfico: Una vez configurado el cliché como negativo, hoy va de copias en positivo.

Y por llevar la contraria voy a hablar bien de televisión y al final, un poco de política.

Punto positivo para la televisión española. Como dice Rita Indiana, ‘La televisión es parte de nuestra educación emocional, y la invisibilidad mediática, una señal de tránsito hacia el armario’. No sé si será asunto de cuotas, pero cada vez más, las series españolas incluyen a un par de personajes lésbicos, entre policías, hospitales y escaleras de vecinos aunque nunca son las protagonistas. Eso si, decoran de puta madre con lo buenas que están todas. Son bolleras cañón, como las de Anson. Ese punto hay que revisarlo pero por algo se empieza, así que empecemos dando gracias a dios. Ya llegará la diosa de Bukowski más tarde a poner orden, aquella lesbiana negra de 180 kilos. Puede que libere pensar en dios así en vez de mantener la estampa tradicional de señor mayor con barba, puesta de sol entre nubes o triángulo con ojo dentro, que no llevan a ninguna parte. Aunque la opción paloma tenía posibilidades. (Y que estos iluminaos vengan a opinar de nosotras… en fin, sigo)

Una excepción, un  milagro: Un puntazo a Teresa y Ana de Amar en Tiempos Revueltos, esa historia de amor lésbico en plenos años 50 entrando en los hogares nacionales cada día a través de la Primera Cadena de la Televisión Española, después de comer, para disfrute de ellos y ellas… aunque luego las mandaron de Santander a Argentina para acabar matándolas en Portugal… parece que cambiaron de guionista. Debió de pasar lo mismo que con la Bola de Cristal, fue posible hasta que se dieron cuenta.

Fuera de la ficción al menos se ve una parte del colectivo, los hombres, qué raro. Tenemos en versión gay, transexual e incluso transgénero. Los gays tienen representante en ese concurso donde van las madres a casar a sus hijos. Las lesbianas no tenemos madre alguna que casarnos quiera… Si los señores que mandan en las teles entendieran las posibilidades del bollodrama otra galla cantaría, además de Rosana. Mira el culebrón venezolano, qué tirón. Aún me pregunto cómo no hay tronistas bollos, ni siquiera gays; eso sí, siempre suele haber algún miembro del colectivo para comentar la jugada a modo de bufón medieval.

No soy una experta en tele y me salen Jesús Vázquez, Izaguirre y Jorge Javier sin necesidad de pensar. Y mujeres…. coño, ¿En España no hay lesbianas aparte de Elena Anaya? ¿Conchita Martínez, quizás? Y Carla Suarez. El deporte nos salva. Y las folclóricas. Que viva el tenis. Ahora es cuando buscas hombres y no están por ningún lado. No hay maricas en el fútbol ni en el baloncesto ni en el balonmano ni en…  Queridos niños, en el deporte se puede ser corrupto, o putero o ponerte hasta las cejas pero marica no, que da mala imagen a la marca España y se enfada la afición. Teleparadojas, ¿eh?

En la lista de lesbianas patrias (entre las cuales está mi jefa!) salen trabajadoras de lo social y las humanidades. Desde luego estas mujeres son necesarias. Pero además nos hace falta una Ellen, bueno, dos, una Jodie, una Cynthia…

En fin, seremos visibles cuando seamos negocio.

Los programas de la tarde sí han visto el filón. Eso sí, ahí se visibiliza cualquier cosa y sálvese quien pueda. Aún así prefiero que exista, aquí sí que meto al pulpo en el barco, cierro los ojos y amén. Los guetos fueron necesarios. Como la cabalgata del Orgullo, con sus luces de colores.

Ya fuera de fronteras, algún moderno o moderna te hablará de Lip Service, Orange is the New Black… Y por supuesto, The L Word, el gran acontecimiento,  el destape en versión lésbica. Todo siglo XXI, my friends. En el siglo XX rien de rien, que es donde crecimos todas. De estos barros que venimos, hasta donde yo sé todas las lesbianas que conozco se han tragado la serie de marras. Aunque seas de las que te gustan el cine francés, el free jazz y leer ensayo tostón. Te la pones. Un serial yanqui absurdo a lo Melrose Place, sí, pero la única oportunidad de ver en una pantalla a mujeres besando y acostándose con otras mujeres. Y esto a veces, lo justifica todo. Las seis temporadas para adentro. Porque aquí sí, una imagen vale más que mil palabras. Ya hablarás después de metafísica con tu prima la de Cuenca.

Por ello hablaba de la necesidad de imágenes inclusivas, de espejos, reflejos, contrarios. Hablaba de mi reivindicación de disponer de la misma casilla de salida que el resto, ya veré yo después si me apetece o no correr… o correrme y con quién.

La imposición tácita del modelo tradicional de familia como única vía de vida es un fraude. Porque es uno y solo ese, pero no es libre ni es grande, sino que cuestiona todo lo demás y cualquier otra cosa se ve como sucedáneo. Lo bueno para nosotras es que cuanto antes te quedas sin patrones, antes puedes comenzar a inventártelo todo. Podemos cargarnos con más facilidad la parte oscura del cliché, su segunda acepción del DRAE. Acabas asumiendo antes que tarde que la mujer del anuncio no eres tú, que para ti no se anuncian detergentes ni lavadoras, que no se te espera en un crucero de ensueño, ni te guardan un asiento de autobús de vacaciones programadas… Esas cosas no son para ti. Y esto a mí, personalmente, me hizo ser bastante más libre.

Yo he visto relaciones que vosotros no creeríais. Y no hace falta ir más allá de Orión ni a la puerta de Tannhäuser. Me he permitido fantasear con ellas, observarlas, aprender. Sé que son posibles, yo lo he visto. Y sé que no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de vivir.

Con todo lo que aún nos falta, hay que decir que las leyes españolas con respecto a los derechos LGTB son de las más avanzadas del mundo, otro punto positivo para quien hizo por lograrlo. Pero hay que seguir y darle cabida a las familias intencionales.

Opciones de familia hay muchas y todas son historias de amor, en varias direcciones. Todas con sus inconvenientes, todas con sus ventajas.

Y esto no sucede de cualquier manera: además de amor del bueno ha de haber conciencia, mucha, de lo que se hace y convencimiento de que es posible. Y cuidado y mirada y lugar para todos y cada uno de los miembros. Es un trabajo, una responsabilidad, no valdrán las inercias de siempre. Yo, al menos, así lo veo y así lo escribo aquí. Así lo busco, también. Y digo que ese camino cansa, duele, te despista. Pero también te nutre, te hace fuerte y te pone en contacto contigo y con el mundo. En definitiva, así lo quiero para mí.

Aquí adelanto una foto, una copia en positivo, sé que la serie o la película tardarán. Ojalá alcance a ver una historia de amor parecida sentada en una butaca de la Gran Vía o en el sofá de mi casa en prime time.

Esta es una opción. No es la mejor ni la peor, es una más. Os deseo mucha suerte y mucho amor, de corazón.

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Foto de familia II: Gracias a Valle, Enrique,  Javi y Óliver.

 

Familias con marca trans

Ante la diversidad no hay vivencias únicas ni recetas magistrales, no existe una única forma de actuar ni de interpretar las cosas. Sin embargo tenemos una oportunidad única de conocer a personas marcadas por esa diversidad, familias en las que crecen menores transexuales y que nos abren las puertas de sus casas y nos invitan a entrar. Os invitamos a cruzar el umbral de “El Sexo Sentido” con ganas de sentir.

Y si os habéis quedado con ganas de conocer más, podéis escuchar la conversación que tuvo el director del programa Wisteria Lane de RNE, Paco Tomás, con la guionista del documental, Concha Iza, el joven Leo Mulió y Violeta Herrero, madre de una menor trans.